An-Nur


 

Estaba escribiendo algo sobre mi libro Alexandra, en el capítulo que habla del emperador Asoka y la Rueda de la Ley. En ese momento, una hermosa mujer se acercó decidida al stand de Séneca y me dijo: “tú eres Javier León”. Afirmé no muy extrañado porque esta semana ya me habían visitado para pedir autógrafos o firmas o cosas. La mujer continuó hablando. “H. te quiere ver a las seis. Quedamos si te parece en la iglesia Santa Marina y de allí vamos a su finca”. La verdad es que la contundencia de la cita me obligó a decir que sí. Sobre todo porque llevaba días tras H. con la intención de hacerme un perfil sobre él. Me habían pedido, dado el nerviosismo que existe por la muerte de Bin Laden, que contactara con la comunidad islámica en Andalucía para comprobar su sentir. Y de alguna manera, ella había contactado conmigo. Mi sorpresa fue que cuando llegué a la finca, todos me conocían, habían leído mis libros sobre masonería y utopías y tenían un perfil muy confeccionado sobre mi persona. Estuvimos casi cuatro horas de charla agradable. A las nueve y siete minutos, hora en que el ocaso empezaba, participé en el salah, el rezo musulmán, uno de los cinco pilares del Islam. Nos colocamos mirando a la Meca y por primera vez pude inclinar mi cabeza por debajo del corazón. Bonita alegoría mientras recitaban un sutra dedicado a An-Nur, la Luz. Los miembros de la comunidad, practicantes en su mayoría de la rama sufí, me sorprendieron por su alta cultura, su basto conocimiento de casi todas las materias tratadas y su infinita sabiduría con respecto a cuestiones profundas. Disfruté de una charla agradable y de un sentimiento renovado con respecto al Islam. Nunca pensé que podría fascinarme por el Corán o por sus enseñanzas como lo he hecho esta noche. Sin duda, una experiencia con hombres notables que me ha llenado de sorpresa y admiración. H., un ser pacífico que aborrece la violencia, me ha perfilado un Islam muy diferente al que se vende en los medios de comunicación. Assalamoe `alaykum para todos los hombres y mujeres musulmanes de buena voluntad.

 

Alá es la luz de los cielos y la tierra. Semeja su luz a una hornacina en la que hay una lámpara. La lámpara está dentro de un cristal; el cristal es un astro brillante. Se alimenta  del aceite de un olivo bendito, que no es ni de oriente y ni de occidente, cuyo aceite resplandece aunque no haya sido tocado por el fuego. Luz sobre luz. Alá guía hacia Su luz a quien quiere. Dios propone parábolas a los hombres; y Su sabiduría está por encima de todas las cosas”. (24:35)

 

4 respuestas a «An-Nur»

  1. Ojalá todos lleváramos a un cachito de ese antropólogo dentro y así no tendríamos problema alguno para ir a escuchar, compartir, disfrutar de aquello que otros nos pueden ofrecer sin miedos, sin rechazos y sin tener que estar a la defensiva hacia aquello que no conocemos.

    ¿Alexandra es una novela? No es necesaria una respuesta 🙂

    Me gusta

  2. Me llena de orgullo y satisfación (como diría el Rey) que día a dia vivas experiencias tan distintas y bonitas a la vez, pero sobre todo que las compartas con los que tenemos a este blog como de obligada lectura diaria.
    Me gustaría saber, pues supongo que lo hablarías, cual es el sentir de la comunidad islámica tras la muerte de Osama Bin Laden. Se que es un tema delicado pero de una importancia capital para el mundo occidental, ya que si un islamista moderado se siente dolido por tal acción no quiero ni imaginarme como estarán los radicales y que nos estarán preparando.
    Un saludo, y que el señor, nuestro dios Jesucristo esté con todos vosotros.

    Me gusta

Deja un comentario