Hacia el cambio posible


Ayer por la mañana me tocó llevar un libro a la Librería Andaluza, en la judería cordobesa. Me metí un poco osado por calles prohibidas y sin darme cuenta terminé en un laberinto imposible. Aparqué risueño el coche en una bonita entrada cerca de la muralla y me fui caminando hasta el lugar. Andaba con esa seguridad con la que andan los intrepidos que no tienen miedo a lo que pueda ocurrir. Luego ocurren cosas, pero ahí está la llama de la aventura. Y hoy de nuevo en Madrid. Mientras paseaba por sus calles, especialmente entre Ayala y Goya sentía cierta reconciliación con la capital. Incluso me gustó la calle Ayala, más tranquila que López de Hoyos y mucho más acogedora. Así que ahora noto cierta tranquilidad, cierta paz. Alegre, optimista, lleno de esperanza. También con mucho trabajo y muchos proyectos en la mente, como siempre. Y lo más importante, con muchas ganas de trabajar, a pesar del horizonte incierto, pero tan incierto como casi todo hoy día. Hablaba el otro día con un buen amigo que a nuestra generación, especialmente los que rondamos entre los 35 y los 45 años, nos ha tocado vivir una crisis económica precisamente en los años donde debemos demostrar nuestra valía, donde debemos desarrollarnos profesionalmente y donde deberíamos asentar todo nuestro espectro material para un futuro tranquilo y seguro. Por eso esta generación, si la crisis no avanza hacia parámetros de mejora, será una generación prácticamente perdida y sin un horizonte claro. Es cierto que siempre vivimos anclados en la incerteza, pero la incerteza de ese cuarenta por ciento de jóvenes que aún no saben como van a salir de esta, o mejor aún, que aún no saben ni siquiera como entrar en esta, no es muy claro. Hoy, en la reunión de la fundación, hablábamos precisamente de eso. Todo es absolutamente provisional, incluso la vida. Pero en lo marcadamente social, lo marcadamente político, algo debe cambiar. No podemos seguir parcheando la realidad, improvisándola hasta que se agoten las vías. Algo grande debe ocurrir que transforme el caduco Sistema en el que nos movemos, vivimos y tenemos nuestro ser. Es hora de cambios, o mejor dicho, es hora del Cambio.

 

4 respuestas a «Hacia el cambio posible»

  1. Hace un tiempo pensaba que algún día tendría un trabajo como el que tienen esas personas que dicen sentirse realizadas, ahora creo que no.

    Pero lo más curioso es que no me preocupa tanto el no encontrarlo, simplemente tener un tranajo en el que me sienta a gusto es sufieciente, la realización si no llega… pues no pasa nada, nos adaptaremos y seguiremos trabajando por otras cosas. Cosas que tengan más que ver con el ser en su forma emocional, espiritual…

    Aprender a sentirse bien con lo que se tiene, que no es lo mismo que desidia o resignación, es otro planteamiento ante las circunstancias tan válido como el que más y… bueno en ello estamos.

    🙂

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  2. Es curioso, y me llamó la atención, cuando vi ese video de «la niña que deseaba destruir el colegio

    , dónde se afirma que 6 de cada 10 niños trabajarán en el futuro en profesiones que aún no existen, desean lo que hay AHORA.

    Luego fue más llamativo el comentario de la niña, obviamente, un cambio demasiado radical, ya que no puede comprender la dimensión de su idea.
    Pero en el fondo tiene su sentido, lo de hoy dejará de existir el día de mañana.
    Igualmente, cuando yo tenía 20 años, no se me pasó nunca por la cabeza que terminaría trabajando en un soporte virtual (internet).
    Mis sueños de colegio fueron destruidos, pero eso no fue un impedimento para avanzar…. 😀

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      1. Ayer pude experimentar en mis propias carnes el primer terremoto que hubo en lorca. Lo sentí y me puse a indagar en Internet a ver que había pasado y cuando en la web de un periódico de tirada regional publicaron la noticia leí atentamente los comentarios y hubo uno que me llamó la atención; seguramente de un niño que deseaba que hubiera otro terremoto y se hundiera el colegio así no tendría clase. Pues hubo otro terremoto aún mayor, y si no se hundió el colegio si se cobró la vida de 9 personas, y efectivamente hoy no han tenido colegio. Un saludo y todos mis ánimos a los dannificados por la tragedia sísmica de Lorca (Murcia).

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