Wesak


Ayer había unas setenta personas. J. me invitó amablemente a que leyera el texto que hacía referencia al festival de Wesak, la celebración espiritual de la luna llena de tauro, que era lo que nos reunía en la sala común de la casa donde todos los meses, allá en El Plantío, nos reunimos, física o mentalmente, para celebrar cada luna llena. Esta fiesta budista que celebra el nacimiento y la muerte del Buda, ha penetrado en las consciencias de muchos servidores que aprovechan las meditaciones para reencontrarse con el propósito vital de la existencia.

No resulta fácil intentar explicar para qué sirve la meditación. Tras muchos años practicando el raja yoga y algunos de profundización en el agni yoga, uno llega a la conclusión de que todo lo que consigue es mover apenas un ápice de consciencia hacia los planos de la realidad manifestada. Y digo un ápice porque el esfuerzo resulta vano cuando las diez mil cosas de la vida diaria descentran nuestra atención. La disciplina sin consciencia no sirve de nada, al igual que no sirve de nada intentar vaciar una piscina que ya está vacía.

Entonces, ¿para qué meditar? Sólo para recordar diariamente quienes somos y cual es nuestro papel vital en este mundo. No nos hará mejores, no nos hará más perfectos, pero sí nos conducirá hacia el recuerdo, principio evocador de cuanto somos. Si recordamos quienes somos, nos esforzaremos más hacia el propósito de nuestra vida, y eso nos hará más felices.

 

3 respuestas a «Wesak»

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