Soñando amores


 

                                                                                                                            Escuchaba conquistado la hermosa letra de la increíble canción de Pablo Milanés mientras pensaba sobre el amor, el amor humano. Ese que necesita expresarse de alguna manera, aunque sea como una declaración de amor romántica que no repara en formalidades. Amar con dolor, con rabia, con orgullo, con miseria, con desprecio… pero también con complicidad, con comedia, con chispa, con gracia, con ternura y roce. ¿Y qué ocurre cuando falta todo eso? ¿Inclusive la soledad acompañada de los malos momentos? Es horrible sentir la necesidad de rozar su mano, su cabello, mirar su rostro y besar su aliento y no poder hacerlo por mil razones. El pecho late deprisa ante la impaciencia, ante la prisa de golpear las derrotas y renunciar a ver el sol cada mañana con tal de estar ahí… presente… doliente… Así es el amor humano, como una cucharada llena de agrio sabor que cae eternamente sobre los posos vacíos del alma… Pero también un beso dulce, de vez en cuando, ante la mirada atenta de cien mil estrellas que derraman su luz ante la impasividad cósmica del infinito… Siempre nos queda la llama. Esa que nace de la esperanza, de la fe en retomar nuestras vidas hacia el sentido sempiterno del amor… Es algo indestructible en nosotros, porque el Creador, el Hacedor de todos los talentos ya nos imprimió en la fábrica humana ese sello inconmovible…Sigamos pues amando a la manera humana, hasta que nos convirtamos en ángeles y podamos preñarnos del sentido profundo del verdadero amor.  

5 respuestas a «Soñando amores»

  1. Para mí, es el Amor la mejor creación del ser humano, arrollador, inconmensurable, suave e inextinguible. Llena de ilusión el corazón que se aligera, feliz,cuando tímidamente llega, pero al mismo tiempo se torna asaz áspero y doloroso cuando sonoramente se va, pesando sobremanera, cual férrea ancla en el alma, que se torna cansina, apesadumbrada por la oquedad dejada.
    Es una de las maravillosas sorpresas que te trae el discurrir del rio de la vida, la barquilla del Amor que te mece y te transporta, levitante, a hermosos recodos y paisajes serenos, que, en ocasiones se vuelven malhadados y turbulentos según que aguas se surcan.
    No obstante, siempre merece la pena el periplo amoroso, por azaroso que sea, en mi opinión.
    Pienso que jamás se debe perder la capacidad para amar ni para soñar, ya que es entonces cuando la desilusión se cobija en nuestro corazón, cuando envejecemos y nos amargamos porque un corazón joven no tiene edad, nunca.
    I have a (love) dream …
    Muchas gracias, Javier.
    Un abrazo.

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  2. Todavía quedan restos de humedad,
    sus olores llenan ya mi soledad,
    en la cama su silueta
    se dibuja cual promesa
    de llenar el breve espacio
    en que no está…

    Gracias, Xavi.

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