¿Conectados?


 

SC. me escribe desde alguna peluquería catalana alborotada porque ha visto un reportaje en el Hola de nuestro querido L. que le ha parecido vulgar y superficial. Bueno, creo que ese tipo de revistas y ese tipo de reportajes pretenden precisamente eso, sacar de nosotros lo epidérmico de nuestras vidas. El mismo L. me había escrito temprano para invitarme a desayunar en Madrid, sin saber que estaba en tierras del sur por motivos de reset y luz, más luz. Al otro lado, J. me escribe de viaje a Oxford donde se va unos días de retiro místico-espiritual, justo un año después de que yo mismo me deleitara con aquel palacio que tanto disfruté en tierras inglesas. La antropóloga, poeta y artista JC. me escribe desde alguna parte porque está gestionando el ego de cien artistas para publicar próximamente un poemario senequista. Ha batallado bien con una de ellas y me alegra su entrega y dedicación. N. me escribe desde el norte para asegurarme que los libros están bien y a la espera de ser retirados mientras que la bella S. me anima con sus videos y conferencias para que siga con mi particular “reset”. CH. me pregunta si alguno de mis amigos ricos necesita un ingeniero y JA. nota cierta exageración en un escrito que hice hace unos días. Le digo que puede ser porque a veces la vida necesita de ciertas dosis de exageración para que parezca algo real. Porque sin duda, a veces se nos escapa todo de las manos. Tras días, parecían meses, de silencio, recibo un breve saludo desde los países bálticos. Me muestro comprensivo y prefiero no molestar así que me retiro a las barricadas a la espera del juicio final. MC me escribe algunas letras desde Galicia y JD me manda un chiste muy bueno sobre un cura. MF. me envía algo sobre Japón y K. me escribe para decirme que le hará una entrevista a la bella S. E. me da las gracias por un escrito y la dulce N. me pregunta que si me ha gustado su novela. No sé qué contestarle porque la novela no me ha gustado pero ella es muy dulce, y muy guapa. A. se queja que después de un año ha recibido poco apoyo en la promoción de su libro. Realmente tiene razón, y no sé que decirle, excepto que estamos casi quebrados. CA me invita a ver un espectáculo esta noche en Córdoba y D., desde Valladolid me pregunta si estará lo que me pidió el lunes en Madrid. Le digo que sí, a pesar de que el martes me marcho corriendo y breve, desde las barricadas y en posición de retirada a los países bálticos y mañana inauguramos un templo iluminati en Córdoba. Luz, más luz, claro. También me escribe MF para comentar algo sobre política y políticos y I., desde Bilbao, comenta temprano que está de acuerdo con la propuesta de M. X. me escribe, también temprano, desde Castellón para que vaya mañana a Barcelona y pase con ella el fin de semana. Me hubiera encantado porque necesito un poco de Xterapia, de abrazos sentidos y cierta comprensión femenina, pero es imposible por lo de la consagración del templo iluminati y el viaje báltico. E., muy temprano me recuerda algo que ya no recordaba y G. me escribe para colaborar con nosotros y el libro de los cien egos mientras B. me invita desde Canadá para que participe en un encuentro utópico en Toronto y…

 

En fin, esto es sólo un breve resumen, una breve síntesis a las cinco de la tarde de lo que cada día podemos llegar a comunicarnos… Y sólo he incluido una poca de información sobre algunos mails, nada de llamadas, ni redes sociales, ni sms ni visitas a domicilio… Sin duda vivimos un tiempo loco, de conexión total con el otro donde resulta, a mí al menos a veces, imposible contestar el millón de mensajes que recibimos al día. Aunque la educación en algunos casos, la alegría en muchos y el pudor en otros siempre hace que conteste a todo y a todos, aunque a veces tarde. Y en el fondo es bonito… tiene algo de mágico, porque en cierta forma, te sientes menos solo en esta soledad tan concurrida… Y este post lo he escrito porque tiene algo de paradójico, algo que intento comprender y me resulta difícil… Llevo una semana intentando contactar con tres personas que me importan mucho. Tres personas que de alguna forma han trasformado mi vida, o al menos, la han invadido de experiencias. Una de ellas incluso con una gran influencia en mi presente. Pero no hay manera. Se las ha tragado la tierra. Quizás en mi retirada desde las barricadas a los países bálticos consiga desentrañar y comprender la paradoja, y de paso, resetear y formatear el disco duro de viejos patrones caducos e inválidos… Veremos…

3 respuestas a «¿Conectados?»

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