Quietud ante el movimiento


No te muevas, no hagas nada. Esa parece ser la consigna. El Quietismo venciendo a la Acción, al movimiento. Quizás sea hora de estar quietos… ¿Cómo saberlo? Si lanzas una mirada al mundo quizás el mundo te muerda. Por eso a veces esa necesidad de cerrar los ojos y respirar, respirar profundamente sin pensar en nada, sin provocar nada. Mejor estar quieto, como esa balsa que se deja llevar por el oleaje en un océano de incertidumbre… ¿Para qué moverse? Lo cierto es que hoy ha cambiado todo. El mundo externo, ese que he habitado durante más de nueve meses ya no existe. De repente ha desaparecido envuelto en papel de embalar, valijas y cartones. Todo envuelto y trasladado a otro lugar. Me he quedado inmóvil porque todo estaba cargado de recuerdos y emociones, emociones que empapan tu vida, que llenan tu bagaje vital. Átomos de existencia que han preñado momentos, experiencias, alegrías y lágrimas. El balance, al final, ha sido muy positivo. Todas las enseñanzas son positivas. Y el buen sabor de boca me hace pensar con optimismo en el futuro. Por eso la quietud interna mientras todo se mueve a mi alrededor. Por eso la paz necesaria para afrontar el nuevo reto, sea cual sea. Habrá un nuevo pacto con la vida, un nuevo compromiso. Habrá un conocimiento profundo al que seguir hasta el final. Será emocionante, como todo viaje, pero sobre todo, será hermoso. No habrá dolor porque el sufrimiento ya cesó. Y no habrá rencor hacia las cosas malas porque sólo fueron anécdotas del viaje. Es normal que ante el avance uno siempre se roce con las ramas del camino. Es normal que ante la apuesta de seguir adelante uno experimente cosas, y sienta cosas. Por eso, cuando el cambio es inminente sin saber hacia donde se producirá, mejor estar quieto, para extraer la enseñanza pasada, disfrutar del presente y ensoñar con el futuro y su esperanza… Quiero creer que la esperanza sigue viva… y aún se le puede dar otra oportunidad…

6 respuestas a «Quietud ante el movimiento»

  1. Por mi experiencia, vivir en la incertidumbre es de valientes y requiere de una buena dosis de confianza interior. En los momentos de angustia busco en mis libros y encuentro frases como estas: «La vida viene hacia uno de forma natural, no hace falta ir a ningún sitio», cuando uno no se integra va a buscar las cosas que cree que le falta. Difícil de aplicar pero en alguna ocasión me ha funcionado.

    Ánimo con tus próximos desafíos.

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  2. No puedo estar más de acuerdo con tu texto, Javier, ya que yo siempre he procurado seguir la recomendación de San Ignacio de Loyola en mi vida:»En tiempos de tribulación no hacer mudanza …».
    Pienso que es muy importante el autocontrol, el domeñar nuestras emociones, sentimientos, en suma nuestro interior que, en ocasiones, está en erupción, borboteante, caracoleando, cual si se estuviera desatando una tormenta en nuestra alma …
    Las tormentas del alma pueden ser, incluso, más tempestuosas que las que suceden en la Naturaleza, se podría decir.
    No obstante, después del torbellino espiritual, siempre llega la calma y la luz … Todo pasa …
    Muchas gracias, Javier, por tu luminoso texto.
    Un abrazo para todos.

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  3. en ocasiones las cosas funcional lentamente, pero permiteme contarte una experiencia con una amistad:
    los ami@s, no son esos que estan todo el dia en tu casa, tampoco aquellos con los que tomas tus copas,ni tan pocos son con los que trabajas, los amig@s, son aquellos que escuchan a la hora de un mal, y te dicen aquí estoy, un simple hola que tal, simplemente no se necesita mas, pero el estar, como dice un amigo mio, es muy importante.
    SOLO ESO ESTAR HAY, CON ESO YA ES UN GRAN APOLLO Y TENER SIEMPPRE SUS PUERTAS ABIERTAS PARA CUANDO NECESITES HABLAR , NADA MAS, mira que simple.

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