Estaba paseando por los cuatrocientos metros de casa. Subiendo de una planta a otra. Buscando formas de cambiar muebles y analizando cual sería un buen rincón para resituar mi escritorio y emprender desde ahí nuevos sueños, nuevos futuros. Una casa tan grande y sin encontrar aún el lugar idóneo. Buscaba entre los ventanales para tener al menos hermosas vistas mientras escribía y atendía llamadas. Miraba los planos originales del arquitecto para cerciorarme de los metros exactos. Palmo a palmo intentaba buscar el lugar idóneo mientras revisaba las ampliaciones que la casa había sufrido en estos difíciles años. El Aguililla me informaba que una amiga suya quiere abandonar su casa y que si la podía acoger en la mía. Le dije que sin ningún problema siempre que ayudara en las tareas del jardín… Cuatrocientos metros dan para acoger a mucha gente, pensé. Podría tener un jardín magnífico. La amiga X. vendrá a pasar unos días esta semana y M. me invitaba a ir a Galicia de nuevo. Le dije que estaba chungo pero que iría en un par de semanas, cuando recuperara el ánimo. SP me invita a pasear por las volcánicas playas de las Islas Afortunadas… qué tentador si no fuera porque prefiero seguir sus sabios consejos… Luego toqué algo la guitarra y mientras sonaban algunos acordes de repente el cielo se oscureció y apareció un viento huracanado que daba miedo. Subí a las terrazas de la tercera planta y el espectáculo era apocalíptico. Toda la campiña estaba oscurecida, tapiada por un manto de polvareda provocada por el viento. Hacía fotos mientras me daba la sensación de que las casas se movían. No recordaba algo igual por estos lares. Era como si una auténtica tormenta hubiera penetrado este lugar. Y de repente sonó el pitido del móvil. Era un hermoso mensaje conciliador. Me alegró el corazón y sentí que la tormenta estaba aquí, presente, rozando cada palmo de este mundo. Me sentí tranquilo y en paz mientras miraba por la ventana. La vida sigue, la vida es magia.

La verdad Javier es que está bien eso de compartir con los demás y de paso pues, no se, no te sentiras tan solo en una casa tan grande, supongo, y lo del jardín, la verdad es que le hace falta y me ha dado alegría cuando lo he leido, el otro día estube caminando por la mañana y pase por allí, por la puerta y me fije que las plantas de aloe vera estaban muy secas,y me dio pena de las podres plantas y de ver como estaba todo tan seco con esta calor, por eso me ofrecí a regarlas cuando tu no estés, así que si tienes ayuda me alegro.
Si es cierto hace aire de tormenta, se esperaba lluvia, te dejo este texto:
Cada nuevo comienzo posee una magia protectora que nos ayuda aprogresar.
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soy creyente pero no como la mayoria …de capilla para dentro q hay muchos yo soy de capilla para fuera porq nunca voy a capilla aun q respeto.
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