Ya no tengo rabia, he depurado la misma con el dolor, con el dolor intenso que todo lo purifica, que todo lo limpia volviendo las cosas a su lugar ,a su justo equilibrio. A muchos les cuesta entender lo maravilloso del dolor, lo balsámico del sufrimiento. Son agentes limpiadores. Te limpian por dentro, restituyen el equilibrio y amansa para siempre todo lo malo que hemos acumulado durante mucho tiempo. Por eso, cuando siento dolor, sé que es algo bueno. Sé que es necesario para elevar el alma y nuestra inteligencia a lugares más elevados. Por eso es bueno tomar consciencia del dolor y dejarlo trabajar. Sólo está haciendo su trabajo. Sólo nos está fortificando, haciendo más duros, más humanos, más fuertes. Cuando el dolor se marche, habrá depurado todo nuestro ser y veremos la vida con mayor resolución, con mayor amplitud. Por eso ya no hay rabia, ni rencor, ni cólera, ni furia, ni ira. El dolor me devolvió a la vida y despojó de mi ser todo aquello irracional que me ofuscaba. Ahora toca volver a empezar desde la enseñanza y el aprendizaje. Toca compartir lo maravilloso que llevamos dentro. Toca abrazar con amor y sabiduría todo cuanto el universo nos regale…

Fantástico Javier… seguimos caminando.
NO TE RINDAS
No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.
No te rindas
que la vida es eso,
continuar el viaje
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros
y destapar el cielo…
No te rindas, por favor no cedas.
Un abrazo, me marcho a Uruguay.
Me gustaMe gusta