C. me envía esta increíble foto que tanto me inspira cuando la veo. Con su permiso la comparto porque el arquetipo que representa lo conozco muy bien. Fue a principios de los años noventa cuando hice mi primer Camino de Santiago, y fue allí donde un hombre suizo de grandes ojos azules me regaló dos libros: Siddharta y Juan Salvador Gaviota. Hoy hablaba con T. de ese deseo interno de terminar mis días como un barquero, como hizo Siddharta, escuchando la voz del río, sentado junto a la cabaña, en la eterna búsqueda del ser. Y el segundo libro me ha acompañado durante años, siempre viviendo esa vida austera, sin importar si en la cartera tenía millones o calderilla, olvidando las cuentas con tal de sentirme liviano y ajeno a todo. Esa obsesión de Juan Salvador por buscar la perfección del vuelo me ha seguido en exceso, porque no hay mayor verdad que la de intentar abarcar la sabiduría desde la libertad del aire. El caso es que mientras recordaba aquellos momentos y el que hace ahora veinte años que hice por primera vez el Camino de Santiago, me han dado ganas de coger la bici y volver al Camino… Quién sabe… a lo mejor mañana amanezco en Roncesvalles, dispuesto a otra nueva aventura…

EL RIO
Decidido y airoso
busca y persigue
con sus pequeños saltos
la superficie
simulando que es ciego
silba a su paso
melodias de piedras
que va rozando
dejame acariciarte
aqui… en la crecida
que te vuelves remansa
y tan cristalina
y despiertas en mi
aquellos sentidos
que en un mundo de prisas
tengo dormidos.
( TODO SER ES UNA GOTA DE ROCIO) por lo tanto, todos acabamos por bajar un día a su orilla para escucharlo… besitos a todos.
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El cielo sobre Berlin
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prefiero volar a correr,
hacer a pensar;
amar a querer,
tomar a pedir,
antes que nada soy
partidario de vivir.
Cada loco con su tema
Naciste libre como el viento,sin amo y sin patrón…
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