Gracias


Llegó desde lejos y estuvo una noche. Fui capaz de abrir la puerta después de casi un mes de silencio, de encierro voluntario, de nulo contacto humano. Vino a cerrar puertas después de un año desde que estuvo aquí por última vez. Fue muy hermoso el reencuentro por su valentía y sinceridad. Ella llenó la noche de sonrisas y lágrimas, de recuerdos, de anhelos. Me habló del amor silencioso, de un amor que había durado ya un año y que requería cerrar para volver a empezar. A penas dormimos dos o tres horas antes de que se marchara hoy temprano. Me sentí muy agradecido porque había conseguido sacarme alguna sonrisa y porque me había dado fuerzas para comprender lo hermoso de ver quemar hasta el último de los barcos en la batalla del amor. Me vi reafirmado en lo que sentía a pesar de esta deriva, y pude expresarlo en voz alta. No puedo negar lo que siento ni puedo luchar contra ello. Entonces… ¿qué se puede hacer? Seguir quemando naves… quemándolas todas hasta que ya no quede ninguna, o hasta que, una vez el naufragio sea inevitable, venga esa mano que sujeta fuerte a rescatarte del mismo. No puedo verlo de otra manera, no puedo expresarlo de forma distinta. Por eso su visita me hizo mucho bien. Pude comprender hasta donde estaba dispuesto a sentir…

2 respuestas a «Gracias»

  1. No se murió el amor
    aunque no siempre resulta fácil vivirlo a diario
    no se murió el amor,todavía
    La suma de los dos,
    las ilusiones,la fantasía…
    el hambre de seguir,continua
    Más que ayer y menos que mañana menos
    cada vez más fuerte,cada vez más dentro…

    Sandro se la canta a su chica.

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