Bienvenido al mundo real


Ayer terminé por fin el libro sobre el amor. Ayer por primera vez en casi un mes no me senté a esperar al lado del árbol que sobrevivió a la obra, junto al fósil. Ayer por primera vez sentía que los corazones habían hablado y había que seguir sus designios. Ayer me dejé fluir y de nuevo entró la actividad en mi vida. No caí en la cuenta pero la visita de veinte personas de repente en mi casa me recordó que antes mi vida era así, un reguero de visitas continuas, de gente extraordinaria y maravillosa que venía hasta la Montaña para ver a su loco, a su raro. Y cuando caí en esa cuenta, de repente el teléfono empezó a sonar y los mails empezaron a diluviar. Había terminado el encierro, había terminado el duelo, había terminado el dolor.

Y hoy vendrá desde Sevilla ese gran hombre, J., a pasar un buen rato de compartir. Y mañana vendrán de retiro unas treinta personas a mi casa para espiritualizar aún más este lugar. Meditarán y hablarán de pureza y paz, y eso será bueno para limpiar estas energías y purificar el ambiente. Y el sábado ya he quedado con la hermosa M. en Málaga para que me cuente sus andanzas por Hungría, y con la buena de D. y con Y. a falta de que me confirme por donde andará. De nuevo salgo de la cueva y de nuevo los milagros, como la llamada de C. de esta mañana ofreciéndome energía y valor para seguir luchando. Gracias C… la criatura, tú criatura ya está en camino…

El libro-terapia me ha salvado una vez más del abismo, y ahora toca disfrutar de nuevo del camino… Por eso, ayer, cuando lo subí a la imprenta, fue como cerrar una gran puerta y ver como se abrían cientos, miles de ventanas… Ya no hay pasado, ya no hay futuro, solo presente, solo ese eterno ahora, ese increíble gerundio… Y aquí estaré, de nuevo con ganas de abrazar a la vida…

5 respuestas a «Bienvenido al mundo real»

    1. Jaime te manda un fuerte abrazo… te quiere mucho… qué gran hombre de verdad… qué buena persona…

      Se acaba de marchar de la Montaña dejando un reguero de luz…

      Un abrazo sentido…

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  1. Como humanista, creo en la posibilidad de un hombre nuevo. Como soñador, creo en el estado angélico como ese nivel que deberemos alcanzar en algún punto de nuestra inmanente evolución. Como antropólogo soy un amante nocturno de ritos y tradiciones ancestrales, símbolos y sabidurías perennes.

    Así sea.

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