Sueños cumplidos


Me he pasado todo el día repasando las fotografías que desde enero de 2007 tenía sobre las Comunidades Utópicas visitadas en estos años. Las quiero incluir en el libro ya terminado sobre la tesis doctoral. Y la nostalgia y el recuerdo han perseguido las horas de este final de agosto. Un agosto extraño, diferente, lleno de descanso, muy tranquilo aquí en esta casa que cada vez aprecio más por su luz, por sus espacios, por su silencio y calma.

Me daba cuenta que había conseguido por fin aquello a lo que años atrás siempre había aspirado. Una casa luminosa y tranquila para dedicar mis horas a escribir. Precisamente es eso lo que he hecho en este peculiar agosto: escribir. ¿Y no era eso lo que siempre había querido hacer?

Pero a pesar de eso aún me persigue esa terrible aptitud para sufrir, quizás derivada de esa necesidad tan humana de amar y ser amado. Son aullidos que me acompañan por la noche, una especie de purgatorio que comprende esos deseos enormes de abrazar y ser abrazado. El otro día lo decía una amiga con cierto tono amargo: estoy cansada de mi soledad, estoy cansada de no poder abrazar. Es el vacío desgarrador que se abre en el tragaluz de nuestros días. Todos tenemos nuestro carácter y todos padecemos de nuestros errores, pero luego, cuando lo tienes todo excepto el amor, te das cuenta de que ese murmullo sordo y continuo no puede abandonarnos.

Cuando hoy repasaba las fotografías para el libro, tenía la lacerante impresión de no haber comprendido a los seres con quienes me he cruzado, personas hermosas y profundas que me amaron y que ya no veré nunca más. Ha sido una sensación terrible porque de repente quería abrazarlos a todos. Intentaba inútilmente aferrarme a los recuerdos, a las fotografías. Recordaba todos los momentos como en una rápida película cuya heroica exposición quedaba agazapada en la inquietud que provocaba.

Me acordaba de esas parejas longevas que felices paseaban por las calles y me sentía feliz por ellas. Mis tíos me visitaban hoy después de décadas juntos y él, de forma muy espontánea y natural me decía: “la única verdad es el matrimonio”. Lo ha dicho de corazón, mirando a su compañera de toda la vida ya en su cenit existencial. Sus palabras sinceras me han conmovido. Los miraba y veía lo perdida que nuestra generación se encuentra.

Sí… he conseguido aquellos viejos sueños. Un agosto preñado de aquella substancia que provocó esta realidad. Escritor en una luminosa y gran casa. Pero faltaba algo… Faltaba ese crujir que se siente cuando alguien se abalanza hacia ti con urgencia, abrazándote como si el mundo terminara en ese instante, como si el amor cósmico pudiera derramarse en ese segundo de ternura. Sí, este mes ha sido heroico. He terminado dos libros y he sobrevivido a muchas cosas. Pero faltó la grandeza del amor, los hoyuelos de esa caricia capaz de tranquilizar el alma inquieta que me posee… Hoy hacía treinta grados en La Montaña. Había mucha luz aquí en el sur… y quería escribir…

 

( Foto: mi madre, mi tío y mi padre al fondo en el momento en que hablaban sobre el mundo de las parejas… hace unas horas…)

3 respuestas a «Sueños cumplidos»

  1. Presumimos a menudo de disfrutar nuestra soledad y en parte es cierto. Pero ese extraño abrazo que añoramos, porque no es cualquier abrazo, huye visible por los pasillos de la casa recordandonos que, entre dos, la vida tiene más vida.
    Hemos exagerado el lirismo del Amor en pareja. Lo cargamos de espectativas y exigencias, de proximidades y experiencias rotas. Así se nos escapa lo fundamental: confiar en la ausencia y disfrutar la presencia, sencillamente.
    Un abrazo.

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  2. Me encanta la sencillez de tu casa..familia…tu propia sencillez y humildad. Todo no se puede tener. Tu has nacido para amar al mundo. A todo el mundo. Y se paga con parcelas de Libertad.

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  3. Yo creo humildemente que estás cerca…mucho más cerca de lo que puedas imaginar de ese abrazo y ese derrame de amor cósmico que añoras….porque el primer paso para que aparezca es reconocer esa necesidad. Pide y se te dará, como dice Suzanne… El amor ya lo tienes, pero el que ahora deseas, vendrá para quedarse, ya lo verás! Confía!

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