Palabras infinitas


 

Hoy a las cuatro de la madrugada llegaban los viejos amigos X. y E. contagiando de amor y cariño este lugar. A las siete y pocos minutos estaba ya en la carretera acompañando a mis padres hasta la estación del AVE donde cogerían un tren de regreso a Barcelona tras un mes en estas tierras de María Santísima. El cielo gris y los veinticinco grados que marca el mercurio presagian un día tranquilo de final de agosto y final de vacaciones. Hoy seguramente terminaré el libro sobre Comunidades Utópicas y mañana será un nuevo día marcado por esa palabra que tanto me anima y promete: septiembre.

Será tiempo de proponer nuevas revoluciones psicológicas y anímicas. De explorar nuevos horizontes y sentir que las cosas que han de suceder inevitablemente sucederán. Necesito vivir, necesitamos vivir con esa urgencia en la que percibimos que mañana podría ser el último día. Debemos empañarnos de esa excitante visión de lo frágil, de lo provisional, de lo fugaz y efímero.

Reflexionaba esto mientras una amiga me escribía esta mañana sobre la vida de un ser que joven quizás se tenga que marchar para siempre ante el reto de estar entre la vida y la muerte. Me decía lo siguiente: “Por eso siempre digo, vive el presente intensamente, da las gracias por estar vivo, por todo… nunca se te quede nada en el tintero… di lo que sientes siempre….ama sin temor y di «te quiero, te amo» a tus seres queridos… que nada te impida expresar la vida, en todos sus aspectos… cada respiración es un regalo de vida”… Y ella, generosa y amorosamente explosiva, se despedía en su carta con una hermosa frase que resucitaría a un muerto: “comparto esto contigo desde el alma… cuan fácil me resulta… porque te siento cerca, dentro de mí…sin restricciones, sin inhibiciones… un amor así de libre nunca morirá. Con cariño infinito…” La vida y su infinita generosidad siempre tiene formas increíbles de manifestarse, como la visita esta madrugada de mis amigos del alma, como estas palabras sinceras y hermosas…

(Foto 1: mis padres durmiendo la siesta andaluza mientras escuchan las noticias de media tarde en el ordenador).

(Foto 2: con X y E de adolescentes en una excursión a Montserrat, Barcelona).

4 respuestas a «Palabras infinitas»

  1. Querido Javier, todo lo que escribes es hermoso y me hace bien. Solo puntualizar algo desde mis interiorizaciones: No hay urgencia en el vivir, simplemente intensidad en el vivir, si metes el turbo ya lo fastidias. Eres un cielo.

    P.D. Soy tu padre o tu madre y me fotografías en mis ensoñaciones siesteras, y además lo publicas, y te doy una torta en el tralará por muchos cuarenta años que tengas, jajaja.

    Un beso Javier y bendito seas.
    Tata Abaitua

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  2. Grandes y entrañables así son tus padres. Me siento un privilegiado por haber compartido con ellos un ratito en sus vidas y una comida exquisita, cocinada con todo su amor.

    Un abrazo grande, tan grande como tu eres.
    Jaime

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