El camino de la mariposa azul


Tras poner alguna lavadora y comer algo he cogido el coche y como al final no fui a Londres, me he marchado al cine a ver una película de extraterrestres. Creo que esta es la cuarta que veo en menos de un mes sobre esta temática. Será que nos van a invadir y nos están avisando o que ya nos han invadido y nos están concienciando. Sea como sea, el pobre ET ha podido escapar sano y salvo a su planeta, no como los pobres de la semana pasada, unos grises que terminaron sucumbiendo en pleno Oeste Americano en las manos de la bella Olivia Wilde, también de las Pléyades, pero haciendo de buena, porque en las orbes cósmicas, según la imaginación humana, hay entes celestes buenos y malos. Pero para cara de marciana la que tenía hoy la taquillera, que ya me debe tener fichado como el chico raro y solitario que solo ve películas de ETs… Y es que me resulta tan interesante antropológicamente hablando como imaginamos las culturas de otros planetas… Incluso recuerdo que de adolescente hice mi propia clasificación alienígena. Siempre me he preguntado si alguna vez los selenitas descubrieron vida en la Tierra y decidieron irse echando leches cuando vieron la que aquí habíamos montado.

En eso iba pensando cuando, mientras hacía tiempo repasando las portadas de los periódicos en un Opencor cercano, recibía el mensaje de otra bella Olivia Wilde, pero ella más cercana y accesible. Me contaba su hermoso sueño que ha titulado “El Camino de la mariposa azul”. Me decía, también ella volviendo del cine, que su hija le había dicho, textualmente: “si tenemos una hermanita quiero que se llame Alexandra”.

Me he quedado de piedra con la sincronía y la explicación. Tan de piedra por muchos motivos, entre ellos, porque una de mis hijas, no sé si en el futuro real o literaria se llama así, Alexandra. También le hablaba de las otras mariposas azules, las que aparecen en mi último libro en ese lugar que describo como la Tierra Pura, y el nombre que le dimos a nuestro cuarto sello editorial que nunca vio la luz: Phylira, representado por una bella mariposa azul en su antigua página web… En fin… cosas de la vida causal, esa que no pide permiso a lo denso, sino que siembra a su antojo las ideas en el mundo sutil, hasta que son precipitadas al mundo que llamamos real… Pura magia, puro sentido. La vida siempre es soberana. La vida siempre aflora hacia nosotros.

(Foto: El cine más cercano está a más de cincuenta kilómetros de la Montaña. A la vuelta pude contemplar un espectacular atardecer que hizo más llevadero el regreso… pero… como me gusta tanto conducir… Eso sí, menuda plaga que estamos hechos. Eso pensaba mientras volvía a mi cueva de ermitaño y observaba la de carreteras y cables horrendos que rompen la sintonia del hermoso paisaje andaluz)…

6 respuestas a «El camino de la mariposa azul»

  1. (para el que escribio el articulo) No se si has visto una pelicula de un niño muy especial, que diagnosticado de una dura enfermedad solo anela encontrar una mariposa azul, y en la pelicula toda su ilusión es buscar una mariposa azul en plena jungla etc…si quieres te paso el nombre de la pelicula es preciosa a mi me gusto muchismo y hace poquito que la vi, y siento que te puede gustar tanto como a mi.
    Anna
    Namasté

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  2. Grandes misterios de la humanidad.
    Hay vida inteligente fuera de nuestro planeta? Es fácil pensar (deducir) que la respuesta es sí.
    nos han visitado en algún momento? No lo se.
    traen buenas intenciones? Si su civilización a perdurado tanto como para conseguir los avances necesarios para llegar hasta aquí es porque su sociedad ha madurado correctamente, en caso contrario se habrían exterminado ellos mismos o destruido su entorno antes de consegirlo como da la impresion que nos pasará a nosotros de seguir así.
    y por último algo que me inquieta más aún, suponiendo que no fueras acompañado, …… ¿quién sujeta el volante mientras haces la foto!!!.

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    1. Mi pierna izquierda… Cuando viajaba en coche a Alemania con suma frecuencia me acostumbré a conducir con las piernas, así podía tener las manos libres para rellenar la pequeña botellita de agua de la gran garrafa, prepararme algún bocadillo o hacer otras cosas propias de los grandes trayectos… Soy un mal ejemplo en la carretera, pero me gusta tanto conducir… 😉

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