Colgado en la nevera


Hoy he probado mi primera ciruela. El amigo F. me las ha traído recién cogidas y estaban deliciosas. Milagroso verme comer fruta. Pero esta parecía traída del mismísimo paraíso. Y habían muchas más… Hoy ha sido un día de recogida de frutos, de cosecha de palabras hermosas y profundas, sentidas. El cariño se muestra y manifiesta de tantas maneras que resulta difícil ordenarlo por momentos y promesas. Justamente en este peculiar caminar en silencio, con cierta y prudente ilusión, sin alejarnos del camino trazado para no desviar la atención en los excesos, en las imprudencias, en lo improvisado.

Era un día para caminar sobre el aire, como decía la canción, para mirar sin protección, para abrazar con cuidado merecido aquellas cosas que amamos. Y siempre esos pequeños gestos, como la carta de L. diciéndome que me tiene colgado en su nevera… “y te puedo asegurar, que sólo se ponen las cosas absolutamente importantes”, me decía rotunda. Realmente ha conseguido emocionarme. Quizás porque nunca nadie me había colgado en su nevera, clavando mi escrito junto a los dibujos de sus hijos. Me ha hecho ilusión y me ha creado una sonrisa agradable que aún me dura. Siempre es bonito recibir halagos, especialmente si nacen del corazón, de forma sentida, humilde y sincera. Como ese abrazo que recibía hoy desde esa habitación con adornos de color dorado. “Ven”, me decía… Y sentía ese gusanillo interior que clama la aventura, el dejarlo todo y lanzarme al vacío abismal de lo desconocido. “Ven”… Como si fuera un mantra que salía de la dulce y sabrosa ciruela, de esa nevera cargada de cosas importantes, de esa habitación con adornos dorados… Pero luego venía la otra voz, la que sonaba en la banda sonora de hoy, esa que surgió tras una noche, de nuevo, complicada en los planos emocionales… y decía eso de: “no te alejes del camino”… Así que aquí estoy, de nuevo, enfrentándome a la noche oscura, a la espera de que mañana, cuando me levante, un nuevo día milagroso llene cada rincón y cada instante. Gracias a L. por la inspiración y gracias a la vida, que nos da tanto…

 

(Foto: mi templo, mi palacio, mi nuevo lugar de trabajo e inspiración…)

4 respuestas a «Colgado en la nevera»

  1. Llevaba cuatro días sin leer tu blog…y me ha parecido una eternidad…gracias por todos tus escritos Javier,son de una profundidad y belleza asombrosas!
    Deseando empezar a leer tu último libro.

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  2. Acabo de sacar un rato para ver el video de Sixto Paez que nos dejastes.

    No jodas Javier. Estás de cachondeo ¿no?
    ¿siete dimensiones? ¿ganimedes? ¿realidad paralela olografica? ¿seres reptilianos? ……………………………………
    Parece el guion malo de una pelicula de serie B de ciencia ficción contado por uno de esos reverendos de masas que chillan y cantan y hacen exorcismos en directo.
    Yo a veces he jugado a imaginarme una historia de ciencia ficción con extraterrestres, conspiraciones ultracosmicas. etc…. y a veces me ha salido algo muy parecido a esto, pero entre eso y creermelo e intentar que se lo crean miles de personas está mi sentido común.
    Quizá algún día se descubra que hay 12 dimensiones y miles de mundos paralelos y …….no estoy cerrado a NINGUNA posibilidad, pero será con metodos cientificos, pruebas, datos, muestras….. como se han hecho todos los grandes descubrimientos hasta ahora.
    Cuando había un eclipse hace 1000 años la charlateria lo explicaba de muchas formas, el dios de la luz luchando contra el dios de la oscuridad…. hasta que con pruebas, datos, metodos cientificos… se demostró lo que era. Con esto igual, todo llegara, pero no escuchemos a charlatanes.

    Por favor, dime que lo has puesto como entretenimiento, no porque comulgues con lo que dice. Un abrazo.

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    1. Realmente, a mi edad, ya no creo en nada. Pero disfruto viendo las creencias de unos y otros. Que un hombre serio y adulto aparezca sin ningún pudor hablando de dimensiones y extraterrestres con toda la naturalidad del mundo me parece fascinante. Fascinante porque el hombre, en su infinita ignorancia, es capaz de imaginar aquello que no ve y ni siquiera puede percibir. Y en esa visión, en esa locura, adivina cosas y mundos inimaginables… Me parece fascinante… «Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais… atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuse»… Increíble… maravilloso… Sólo los humanos podemos ver y creer esas cosas… Fascinante… Siento la provocación… 😉

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