En la última orilla


Mañana tenía una importante reunión en Barcelona. Y hoy un importante encuentro en Madrid. Pero hace dos días, cuando se presentó la oportunidad del mismo, de repente sentí como si la tierra se abriera debajo de mis pies y cayera como un jinete sin montura  en ese abismo tenebroso de la incertidumbre. Por suerte las lágrimas inundaron los abismos y salí a flote. Nunca pensé que de tanto llorar se pudiera uno salvar del dolor. Me di cuenta de que la cobardía y el terror al rechazo aún vagan como fantasmas horrendos dentro de mí. Supongo que todo es muy reciente y me aferro al pasado con nostalgia y dolor a pesar de que intento sobrevivir a base de optimismo y distracción.

Y me enfrento a él encerrado en mi morada, aislado del mundo y sin ganas de explorar ningún nuevo horizonte. Los puentes se rompen uno a uno y cada vez resulta más difícil volver hacia atrás. No porque no lo desee, sino porque todo puente requiere de al menos dos pilares. Y si uno de ellos no desea sostener el antakarana vital, el otro poco o nada puede hacer para que los peregrinos del destino desembarquen en la otra orilla.

Y cada vez que llega la noche, alejado de la suave brisa del día, me atormentan esos fantasmas, esos recuerdos inevitables. Había un corazón verde que nos vigilaba todas las noches, un corazón mágico que la protegía. Me alegra saber que sigue con ella, resguardándola de los peligros de nuestra mirada enfrentada al abismo. Será un buen amuleto, será un símbolo inequívoco de que la esperanza siempre seguirá viva.

Hace dos noches le escribía llorando: “lo siento, no soy un cazador”… Nadie me enseñó a cazar, a luchar, a conquistar. Y por eso, por ser presa, aunque no fácil, jamás podré atravesar a la otra orilla en busca de esos abrazos perdidos. Sólo puedo esperar, aún a riesgo de perderlo todo, sentado, junto al barquero que nos ha de llevar a la otra orilla. Porque me siento agotado, cansado, sin fuerzas. Sólo con ganas de amar, pero sobre todo, de ser amado.

6 respuestas a «En la última orilla»

  1. Yo creo, Javier, que estás equivocado. Yo creo que no eres presa, sino cazador. Si al puente le falta un pilar, pasarás el río a nado o por otro lado, pero al final lo pasarás. Tampoco eres cobarde y explorarás nuevos horizontes. La nostalgia es bonita, pero a veces peligrosa. Sigue aelante, camina, y al final encontrarás lo que no sabes que buscas: la paz y el amor de ese ser que te protege y te ilumina por esos caminos oscuros que los espíritus tenebrosos te quieren hacer ver.

    Hace tiempo te regalé unos libros que sé que no has leído, creo yo, porque si lo hubieras hecho, hoy verías esta vida de otra forma, y verías de otra manera las cosas que aquí quedan, y valorarías las que quedarán contigo en otra vida.

    Entiendo que estés cansado, agotado, sin fuerzas, pero sigue caminando.

    A esto que te escribo le llaman los psicólogos «terapia de choque».

    Un fuerte abrazo de tu amigo Jonamu.

    Me gusta

  2. todo puente requiere de al menos dos pilares. Y si uno de ellos no desea sostener el antakarana vital, el otro poco o nada puede hacer para que los peregrinos del destino desembarquen en la otra orilla.

    De que forma tan profunda te entiendo. Hoy más que nunca procuro pensar en ti. Haremos lo imposible por llegar a la otra orilla con tu brazo y con el mio.
    Hoy más que nunca «Dios ahoga pero no aprieta»

    Me gusta

  3. Hace unos meses me sabía muy mal cuando escribías sobre tus días malos, o menos mejores, pero ahora que te conozco un poco más me duele que te sientas así.

    El Amor es muy grande y, por su causa, el Desamor, también es tremendo. En el primer caso únicamente hay que vivirlo, sentirlo, apreciarlo… en el segundo queda esperar que pase el tiempo. Pensar que si hoy lloramos, mañana reiremos y si no es mañana será pasado, pero volverá a llegar el día de las sonrisas y de amar y ser amado.

    A ti te llegará, claro que te llegará, ese Amor que te mereces.

    Si una persona como tú, con tu trayectoria interior y exterior no es valiente… que venga dios y lo vea.

    Una amiga virtual 🙂

    Me gusta

  4. javier, escucha a luna porque tiene toda la razón.Todo pasará y ese dolor dia tras dia sera menos intenso tienes a tu alrededor muchas personas que te quieren y admiran, eso no se consigue tan facilmente….TIENES EL MUNDO A TUS PIES…..YA ME GUSTARIA A MI….

    Me gusta

  5. Necesitas que te amen… que te amen hasta hacerte desaparecer, fundirte con el otro, que te estrujen, acaricien, que te abracen, que te quieran como tan solo tú sabes hacerlo… que te quieran como sabes querer, pero Javier, eso no es posible, porque los quereles de la vida, los otros quereles no son los sentidos por ti, son… eso, los otros corazones, las otras esperanzas, las otras ilusiones, no las tuyas.

    Quererse uno mismo, darse tanto amor como puedas, abrazarte a ti mismo, gritar, llorar, pedir y decirle al mundo porque debo o no sufrir éste vacio, esta agonía vivida, este un no saber, un no sentir hasta lo mas mínimo sentido.

    Hay que ser generoso y dejar volar la otra alma, vivir en agradecimiento, aprender de lo vivido y seguir, no hay otra.

    Yo Javier, te quiero.

    Vamos a despertar, hay que seguir, no queda otra, por ti, por el mundo, por todo.

    Menudo antropólogo…. ve a buscar lo que mayor felicidad te de, búscalo y cuando lo encuentres comenzaras a vivir sin buscar nada más, sólo el agradecimiento por la vida.

    Me gusta

Replica a Un Jardin de Flores Cancelar la respuesta