Echando el polvo de nuestra vida


Estamos desconectados de nosotros mismos. Nuestras antenas están plagadas de polvo, de suciedad. Y nos quejamos cuando la vida nos va mal, cuando la tormentosa carga de las desgracias penetra en nuestra existencia. Y es porque estamos sucios. Porque tenemos la mente llena de polvo, de suciedad. Y nuestras emociones, y en general, vibramos a una densidad espesa, cargada, oscura.

Somos seres multidimensionales, atrapados en esta caja que llamamos cuerpo. Pero también somos seres perdidos porque nos identificamos con esta caja de zapatos. Pensamos que somos ese cartón arrugado, ese trozo de papel, olvidando todo lo demás. Y como pensamos que somos eso, tratamos a la caja dándole patadas, ensuciándola, maltratándola constantemente.

¿Y cómo conectar con nosotros mismos? Primero, quitando esa visión errónea de nosotros. Olvidando que somos una caja de cartón. Expulsando todo aquello que nos sobra y nos limita. Echando el sucio polvo de nuestras antenas, de nuestros radares, de nuestra visión humana. Debemos sacudirnos con fuerza para echar el polvo de nuestras vidas.

Debemos comenzar a limpiarnos por dentro para poder empezar a escucharnos, a saber cual es nuestro propósito en la vida, nuestra tarea para esta oportunidad existencial. Debemos empezar a caminar en nuestra senda, en nuestro camino. O ser lo suficientemente poderosos para navegar, para volar por encima de todas ellas y esculpir nuestra vida desde el más amplio de los horizontes. Pero para eso hay que estar limpios y ligeros, muy ligeros de equipaje… Empecemos por lo tanto echando el polvo de nuestra vida.

Una respuesta a «»

  1. Que bonito Javier…. limpiarse por dentro requiere enormes dosis de honestidad con uno mismo y atreverse a dejar de ser lo que los demás creen que somos.

    Por eso,
    pasa lo que muy bien cuentas en NOSCE TE IPSUM….

    Me alegra que estés menos yin, besos.

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