«Tengo miedo»


Acabo de llegar al hotel Princesa de Éboli, propiedad de un buen amigo que sabe que soy amante de dormir en coches y cunetas y ante la tentativa ha preferido ofrecerme una buena habitación en este hermoso espacio, medio zen, medio lugar de muchos recuerdos de estos años que han pasado desde la primera vez que pisé sus suelos. JL es un gran hombre que siempre muestra su espiritualidad práctica en este tipo de gestos. Amor en acción, que es el mayor de los amores. Un gran empresario que se levanta por las mañanas a meditar y por las tardes aún le queda tiempo en su agitada vida para dar clases de yoga. Paradójica la visión que siempre tenemos de la gente que se dedica al espíritu. Y cuando conoces a gente como JL se te rompen un poco los esquemas.

Llegué esta mañana temprano a Madrid. Llegaba feliz, alegre y lleno de fuerza, pero a medida que me adentraba por la Castellana, por Serrano, por Recoletos, por López de Hoyos… un nudo se me hacía en la garganta y el llanto no podía esconderse. Tantos y tantos recuerdos hermosos que de repente se agolparon en mi cabeza y en el corazón… Tantos y tantos momentos, lugares, rincones, miradas, secretos, abrazos, complicidad, encuentros.

Dos meses sin salir de casa y cuando lo hago me encuentro con esta montaña rusa que aún no soy capaz de gestionar con equilibrio. Quizás por la incertidumbre, por el deseo, por las ganas, por la emoción, por el qué pasará, por seguir empeñado en profundizar en ese “ama hasta que te duela”. Y como digo en el epílogo: duele, claro que duele.

Estuve comiendo con dos viejos amigos. E. y C. Había miedo en el ambiente por el panorama laboral de ambos y por la situación en general de una generación que no ve futuro por ninguna parte. Me ha estremecido las palabras de C.: “tengo miedo”. Lo ha dicho con esa profundidad que sale del alma, con ese aliento que describía no un miedo individual, sino colectivo, de un tiempo y de un país que no sabe hacia donde va. Un miedo que he hecho mío porque también sentía cierto temor hacia esas cosas que a veces no podemos controlar. Pero la vida es así, y como ayer me decía con cierto cariño MC: “estas cosas te harán fuerte”. Sin duda, todo lo que está pasando nos hace fuertes. Así que toca seguir luchando por lo que queremos y amamos hasta el final de nuestros días…

Una respuesta a «»

Deja un comentario