A las seis ya estaba despierto, meditando sobre la vida y sus cosas. Más tranquilo, más despejado. He desayunado con JL, el cual llevaba desde muy temprano haciendo yoga en alguna zona de este inmenso zen-hotel. Tras darle un intenso repaso a nuestras vidas me fui a pasear al hermoso parque que hay justo en frente del hotel. Hay un lago azul y recordé otros viejos lagos, otras viejas aventuras. Un paseo agradable para conectar de nuevo con las esencias de la vida, para reflexionar sobre las cosas importantes.
De aquí a un rato me marcho de nuevo a Madrid, a enfrentarme a la Fuerza del Destino. Lo hago con ilusión y desprendimiento, con aceptación y comprensión y sobre todo, con el máximo de los respetos… Me siento bien, me siento fuerte, me siento con ganas de mirar de frente a la vida. Me siento con ganas de abrazar a la vida.

Eres afortunado. Cuídate.
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Abraza Javier, a la vida y a todo lo que se ponga por delante porque TÚ puedes.
Besos.
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La conciencia de merecimiento y la autoestima están estrechamente ligadas, cuando una persona tiene su autoestima en alto siente que se merece lo mejor que la vida tiene para ofrecer, y el sentir que se merece lo mejor, y poder disfrutarlo, aumentan su autoestima.
Desde el Amor que nos tenemos establecemos cuanto valemos, y lo que creemos que valemos nos hace sentir a cuanto tenemos derecho en la vida, o lo que es lo mismo, lo que merecemos.
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