Feliz, muy feliz


En la despedida nos abrazamos los tres. Esa imagen se me quedó grabada, muy adentro. Para mí fue impactante. La retina quería cincelar ese momento y alargarlo hasta el infinito. Durante todo el viaje no paraba de pensar en ese instante único. Al despertar esta mañana pensé que lo había soñado todo, que había tenido uno de esos hermosos y oníricos momentos que tanto se han repetido este verano. Pero cuando fui al coche y vi el espejo retrovisor roto recordé que había sido real. Que había estado en Madrid, que los había visto, que los había abrazado con amor y cariño. Ya no podía pedir más a la vida porque una gran paz interior se apoderó de mí. Una sensación de alivio, de bienestar, de plenitud.

Por la mañana fue hermoso estar en “Contigo somos más paz”. Qué curioso que fuera precisamente paz lo que tanto necesitaba y lo que encontré estos días. Estoy muy agradecido a Koldi y Carlitos que arrimaron el hombro con todo de forma incondicional, como siempre. A Joaquin y José Luis que me cuidan como si fuera ese hermanito pequeño que necesita cierta guía y apoyo. También a Rosa y Mari Paz que de forma espontánea estuvieron en la cita ayudándome a “venderme”. Me emocionaba ver como “Ama hasta que te duela” se lo llevaban con entusiasmo y alegría unos y otros. Firmé muchos ejemplares y fue emotivo cuando venía esa gente bonita a abrazarme y animarme a que siguiera escribiendo. Disfrutaba mucho cuando alguien compraba el librito, lo hojeaba o leía un poco y venía a comprar dos o tres más para regalar. Esa fue una sensación hermosa, no la propia de un autor que se confiesa vanidoso ante el pequeño éxito de su obrita, sino hermosa en cuanto agradecimiento infinito por todos los momentos increíbles y únicos que este librito está ofreciendo.

Y la predicción del primer párrafo de la página 221 se cumplió. Terminé el libro y hablamos, claro que hablamos, pero sobre todo, hablaron los corazones. Más allá de toda circunstancia, más allá de las barreras críticas y propias de nuestro tiempo, más allá de crisis, de fracasos, de miedos, de dificultades, los corazones pudieron expresarse en el silencio, en la mirada, en los abrazos, en las caricias perdidas que caían como bálsamo entre momentos y espacios.

Fueron momentos increíbles. De esos que ya no puedes olvidar por la magia de todo lo que lo rodea. Quizás, ahora que estamos en el día después ande totalmente entusiasmado y engrandeciendo todo momento. Quiero ser cauto y precavido, y lo seré además de paciente, muy paciente. Pero no quiero borrar de aquí dentro esa llama de esperanza. Porque ella ha sido la que ha mantenido con vida todo el deseo ardiente. Ahora solo queda esperar a que la Fuerza del Destino haga todo lo demás… Estoy feliz, muy feliz, símbolo inequívoco de que todo está bien y de que lo que ha pasado es lo que inevitablemente debía suceder.

4 respuestas a «Feliz, muy feliz»

  1. Un hermoso día.

    Muy bien Javier, es la vida…

    Quédate siempre con lo hermoso, rodeate de amor y recibiras mucho más.

    El librito, la obrita… dará que hablar, el libro, la obra; todos tenemos mucho que dar, todos somos instrumentos desafinados que cuando conseguimos afinar el alma y percibir la vida desde la generosidad, gratitud y amor, el universo se llena de luz, y en éstos momentos se necesita muchísimia luz para seguir caminando.

    Gracias por transmitir tus sensaciones, estas tan hermosas guardalas para siempre en el mejor rinconcito de ti.

    Hermoso día, feliz semana.

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  2. Volver a creer en nosotros mismos. Rescata las pequeñas creencias que te hacen grande. Vuelve al amor. El amor,que aún siendo imperfecto es lo único que le pone pasos a nuestra marcha.

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