Recuerdos


Siempre que vengo a Barcelona se me hace todo muy extraño. Más especialmente en este viaje que parece ser que está cargado de reencuentros con amigos de la infancia que han hecho ya sus vidas, tienen familia y viven en esa felicidad que marca la normalidad de sus años. Ayer sentí una especie de angustia al ver que muchos de ellos, al menos la mitad, habían podido organizar su existencia alrededor de un hogar, de una familia.

Cuando un lobo estepario hace incursiones a la manada, siente inevitablemente la llamada de la selva. Recuerdo que hace justamente hoy una semana una mujer mayor me hablaba angustiosamente de la soledad. “No es buena, la soledad no es buena”. Repetía una y otra vez con una tristeza profunda. Ayer, en términos parecidos me escribía una buena amiga que vive en el norte y me decía lo mismo: “no, no estoy bien, tengo una soledad tan desolada”…

Es cierto que la convivencia a veces resulta difícil, pero su recompensa merece la pena. Ayer, mientras mis amigos me hablaban de sus hijos y de su familia con plena satisfacción me sentía extraño y ajeno. Me preguntaba porqué esta moda de estar solos y ser individualistas pesa tanto, se vuelve tan corrosiva para el alma. Me preguntaba cuanto puede durar una soledad bien consumida, y qué ocurre cuando la misma atraviesa la barrera de la madurez.

Me preguntaba todo esto mientras cenábamos en el “Potato” y reíamos recordando viejos tiempos. Lo hacía inevitablemente con cierto halo de tristeza a pesar de la felicidad del reencuentro. Recordábamos cuando íbamos con las misioneras y queríamos marcharnos a las misiones… Ninguno de nosotros lo hizo, a pesar de que yo estuve a punto. Recordábamos las travesuras de aquellos tiempos que quince años después se volcaron en la mesa con entusiasmo y alegría. Recordábamos…

(Foto: el Castillo del pueblo viejo donde me crié, ahora convertido en ciudad desorbitada… )

 

2 respuestas a «Recuerdos»

  1. Ayyy esos recuerdos que con nostalgia vienen y van.

    Creo que la situación ideal de toda persona es la de estar acompañado, a ser posible con una pareja que te quiera y a la que tu quieras, pero no siempre, por las circunstancias o avatares de la vida, ocurre así.

    Hay personas que eligen estar sin pareja de forma consciente; algunas lo hacen por egoísmo y otras por generosidad.

    La vida tiene caminos dispares y diversos, nosotros somos dispares y diversos, pero hay a quien el Amor le está esperando y le llegará y tú eres uno de ellos porque eres un lobo estepario con necesidad de sentirse querido y acompañado en su justa medida.

    La vida…

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  2. Regresar al pasado siempre tiene consecuencias paradójicas, la visión que tenemos de nosotros mismos con respecto de un punto que creemos fijo, no es real, es un recurso para reflexionar sobre nuestra posición actual, la cual hemos creado paso a paso, decisión tras decisión; los que hemos emigrado desde nuestro núcleo de nacimiento, tenemos la perspectiva de otras opciones, sin más, otras… y la soledad, ay la soledad, es una consecuencia de nuestro centro de gravedad emocional…

    Bonito día para tod@s!

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