Sobre el deber de la desobediencia civil


 

Ayer, en un arrebato de desesperación enfilé el coche dirección norte, en vez de dirección sur. Circulaba en una autovía donde, en algunos tramos, había que conducir a cincuenta. Como es natural, nadie en su sano juicio frena su coche para en esos tramos ir a cincuenta en una autovía de doble carril. Incluso resulta peligroso circular a setenta, que es la velocidad que yo llevaba. Pues bien, allí estaba la policía para recordarnos que de lo absurdo también se puede vivir, y por ir a setenta en una autovía de doble carril, como hace todo el mundo en su sano juicio, me pusieron una multa de trescientos euros. Fue tal mi indignación que empecé a enfrentarme a los policías, cosa que jamás había hecho. Les dije que no tenían vergüenza, que eso no se hacía, que se fueran a buscar a ladrones y delincuentes y dejaran a la gente decente en paz.

Fue tal el cabreo supino por ese tipo de atracos de guante blanco que el Estado realiza sobre el ciudadano que de repente me imaginaba estrellando mi coche contra el coche de policía. A tomar por culo. Fui un cobarde porque no lo hice, pero debería haberlo hecho, ejercer un acto violento como respuesta a una tomadura de pelo que dura ya demasiado tiempo.

Mientras pensaba esas cosas tan terribles y a la vez tan reales me preguntaba de donde surgía esa violencia, de donde había brotado ese halo de indignación y rabia. Empecé a reflexionar sobre todos esos atracos a mano armada que realizan constantemente contra nosotros desde ese Sistema que hemos montado en nombre del progreso. Y el progreso no es más que una recaudación constante y milimetrada de dinero por parte de los de siempre. La servidumbre a la que estamos sometidos en nombre del progreso es irrespirable e insoportable. Impuestos en la gasolina, impuestos cuando vas a comprar tomates, impuestos de catastro para pagar las diputaciones, impuestos en la renta, impuestos en las nóminas, impuestos en la luz, en el teléfono, en el agua, impuestos en los viajes y en la prensa, impuestos, impuestos, impuestos…

Y la trampa bien argumentada y demagógica para seguir manteniendo a los mismos es que hay que pagar las pensiones, la educación y la sanidad.

Por supuesto no soy matemático ni economista, pero si hacemos cuentas de todos los impuestos que pagamos al año en todo lo que hacemos, me parece que los cálculos no salen y alguien se está aprovechando de todo esto.

Y cuando esto ocurre y nos quedamos sin trabajo, sin coche, sin vivienda y como sigan así las cosas pronto sin educación, sin pensiones, sin sanidad y sin pan, un espíritu de indignación violento se apodera de nosotros. Y esa rabia que me poseyó ayer de forma endiablada es de nuevo el Espíritu de los Tiempos que se avecina. Si las cosas siguen así, los movimientos dejarán de ser pacíficos porque la indignación se convertirá en rabia y la rabia se encauzará hacia los políticos, hacia los bancos, hacía las instituciones, hacia todo lo que tenga que ver con el Sistema. Y entonces nos acordaremos de las palabras de Thoreau sobre la obligación de la desobediencia civil. Debemos negarnos a cooperar con un sistema injusto. La no cooperación con el mal es una obligación moral en la misma medida que lo es la cooperación con el bien, nos recordaba Martin Luther King.

11 respuestas a «Sobre el deber de la desobediencia civil»

  1. ESTOY MUY DE ACUERDO CONTIGO,CADA DIA ESTAMOS MAS INDIGNADOS CON EL SISTEMA,ES UNA VERGUENZA…MULTAS Y MAS MULTAS….SOLO PARA RECAUDAR…ESTA DONDE VAMOS A LLEGAR.
    RESPIRA PROFUNDAMENTE MI NIÑO Y SACA ESA RABIA…NO MERECE LA PENA PASARLO MAL….

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  2. No sabes cómo te entiendo Javier.

    El viernes también tuve dos momentos en los que… me aguanté, en ese momento tenía que aguantar y me consolé pensando que las cosas cambiarán.

    Pero está claro que la rabia que se aguanta hoy saldrá mañana si seguimos así.

    Intentaremos que salga de forma lo más civilizada posible.

    Tranquilo 🙂

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  3. Lo siento Xavi.

    Yo sin embargo creo que la Guardia Civil hace el trabajo que tiene que hacer.

    Quizás tu no ibas muy rápido… pero hay mucha gente que abusa… y mata o hiere a otros con ese abuso.

    Asi que a veces pagan justos por pecadores y te ha tocado.

    Yo apoyo la gestión de la DGT y de Pere Navarro.

    Entiendo tu gran cabreo. Pero no creo que la rabia deba ir contra ellos.

    Un abrazo

    ¡Animo!

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    1. Por supuesto la anécdota de la multa es solo eso, una anécdota para ver hasta donde puede llegar la hipocresía de este Sistema. Así se lo hice saber al policía, pobre, que le tocó aguantar mi chapa. No era contra él, sino contra el que había dado la orden de ponerse precisamente en ese lugar no para sancionar a los que van a 200 km/hora, sino para recaudar dinero sin ningún tipo de escrúpulo…
      un abrazo

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  4. A mi también me multaron por ir despacio, hace ya muchísimos años, y cogi un enfado tremendo, era joven…

    En otra ocasión dejé el coche una décima de segundo encima de la acera, y cuando salí se lo había llevado la grua, igualmente cabreo, cabreo, de los fuertes, y multa de un montón de pesetas de esas antiguas que no deberian haber desaparecido.

    En otra ocasión volví a dejar el coche encima de la acera y cuando salí me estaban multando, el enfado era tal que comenze a discutir con los policías y faltó una décima de segundo para llevarme detenida, en ésta ocasión me pusierón dos multas, una por dejar el coche mal estacionado, otra por desacato a la autoridad y casi me vuelve a multar el señor agente de tráfico por no llevar en la guantera de mi coche unas segundas gafas…

    Era joven, tenia pocos años, ahora en el camino he aprendido a no enfadarme por casi nada, aceptar las cosas buenas y malas e intentar cambiar todo lo menos bueno por más bueno, todo lo que se encuentre a mi altura, la vida te enseña a calmarte y aceptar.

    Si queremos hacer cambios es mejor hacerlos de forma silenciosa y con inteligencia y haciendo el menos ruido posible.

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  5. Comienzas tu artículo «Ayer en un arrebato de desesperación enfilé el coche en dirección norte en vez de dirección sur»…. y tal es así que de alguna manera hicistes una llamada para que la multa (lo menos malo) saliera a tu encuentro.

    Querido Javier, intuyo por tus escritos que estos son tiempos duros para tí. Tiempos de nuevas pérdidas. Tiempos de desolación. Acuerdate de tu querido amigo «de esto se sale».

    Siempre salimos pero de nosotros depende elegir la correcta senda de la espiral.

    Y por lo que respecta a lo que deseamos cambiar en el panorama político-económico-social de nuestro pais no nos queda otra que el compromiso con los valores que queremos instaurar.

    De todas formas te entiendo bien, las multas dan mucha rabia. Siempre creeemos que son injustas. Recuerdo un día que venía del trabajo a casa muy cansada y además triste porque me acababa de enterar que a mi suegra la había atropellado una moto y la estaban operando. Ya, en el último semáforo antes de llegar a casa, vi que estaba en ámbar y pasé. Veinte metros más allá me para un poli. Señora, se ha saltado el semáforo en rojo, documentación. «Oiga que no, que estaba en ambar». Tenía ganas de contarle que estaba cansada, que estaba triste y que el semáforo estaba en ámbar dijera él lo que dijera. Pero me callé, desistí de seguir defendiéndo mi visión ambar y mis circunstancias. Me llegó la multa y la pagué. No veas lo espabilada y prudente que me he vuelto con los semáforos. Y si estoy triste y cansada procuro no coger el coche. Lección aprendida.

    Querido Javier, perdona, ya sé soy una plasta. Pero anda, anímate y saca fuerza y garra. Si pisas fuerte, recuperarás la fé en ti mismo. Un besote.

    P.S. De todas formas es dificilillo, pero delicioso como reto.

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  6. No se si podré aguantar más días sin ir a la puerta donde están los responsables de tanta miserias y descontrolar….no me sirve de nada guardar cola, ser respetuosa, callar, se que todo volverá a su lugar, pero el daño de destruir el día a día, las ilusiones, el despereció continuo de la mafia que tiene el poder….no se si podré aguantar más días….Tengo muchas ganas de hacer una locura, total, ellos lo hacen y no les pasa nada, al revés, se jactan de ello con mala leche….

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  7. Javier, querido amigo permiteme darte ánimos unicamente, si te sirve de consuelo vivo en Bolivia y tú experiencia en mi país no sólo es el dia a dia Sino mas Aun los abusos son mayores y a Todo nivel ,Lo que aprendí de esto es que es unicamemte desgaste buscar culpables, buscar a los buenos o decidir quienes son los malos, sólo nos queda aceptar aprender y no dejar que afecte a tu animo ni s tu buena vibración. Saludos ,paz CLu

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  8. ¿Tes has parado a pensar que a lo mejor el policía que te ha denunciado pensaba de igual modo que tu y que sólo hacía lo que ese día le habían asignado? Haces bien preguntarte de dónde sale esa violencia. Es bueno preguntarse por las causas exteriores… y por las interiores. Para las exteriores tienes bastante experiencia, quizá más que el propio policía, tu has vivido la política desde dentro y el policía actúa conforme a las directrices políticas (a veces muy a su pesar). La búsqueda interior también depende de uno mismo, y requiere humildad. Puede que se hubieses reaccionado con una sonrisa, la misma que recomiendas en tu post del 1 de septiembre, el propio agente te te lo hubiese hecho ver.
    Un saludo u ánimo.

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