Entre pajas y humos


Hay lugares donde la voz humana no puede llegar. Tampoco sus ecos. Se abre una sima de emociones e intuiciones que sobrepasan lo meramente físico. Hay un placer en sus recovecos, en sus anhelos. Hay un misterio que resolver en cada asunto que distrae nuestras vidas.

¿Sabéis lo que es un hombre de paja? ¿O un hombre de humo? Hay personas que prefieren aferrarse a la paja o al humo… Alguien se quejaba de que era poeta. Como si eso fuera una enfermedad o algo dañino, capaz de hacer daño, incluso daño físico. Me sorprendió el miedo que puede ocasionar un poeta, un ser sensible hacia ese otro mundo que no todos podemos percibir por falta de tiempo o de libertad. Pero el verso de un poeta es como un diamante de luz capaz de llenar las vidas vacías, capaz de arrastrar almas hacia las puertas de la dicha. Un poeta puede ser capaz de transformar la vida de muchos con tan solo acercar la luz lejana de la que es precursor. Es capaz de mover toneladas de deseos y por así decirlo, es capaz de impresionar al mundo con tan solo el vuelo mágico de su destreza. Pero, ¿qué es capaz de hacer un hombre de paja o de humo? Un hombre falto de libertad… un hombre incapaz de mostrarse sensible ante una mirada.

Tengo en mi mano izquierda un corazón verde. Y no sé qué hacer con él. Le doy vueltas para ver si señala hacia algún norte. Lo miro una y otra vez recordando las sabias palabras de aquel que dijo que solo el amor prende en la verdadera vida. Pero es un enigma que no puede cifrarse en signos ni en voces. Por eso recurrimos al poeta, para que nos llene la vida con aquello que el humo y la paja jamás podrá conseguir.

Incluso de noche hay explosión de vida. Incluso en la noche más oscura hay poesía. Así acontece en la contradicción de habitar en un cuerpo tantas y tantas voces, tantos y tantos deseos. Eso es la vida. Ser libres para decidir a cada momento ir hacia el norte, y voltear, al antojo del corazón, ir hacia el sur. ¿Sabéis ahora lo que es un hombre de paja? Aquel que, atado en cuadrado perfecto, solo puede moverse merced al viento o al humo que lo consume.

Una respuesta a «»

  1. Te voy a explicar yo a ti pá qué se usa esa sonanta. Pero aquí, no.

    La poesía también se canta, y no cansa nunca. Y esa magnífica casa está mú desaprovechaíta. Jeje.

    Fuerte abrazo.

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