Gozando de las cosas simples


La vida nos habla constantemente. Nos envía señales. Hay símbolos en todos los caminos que nos indica la dirección, o las direcciones. Y arquetipos que con su fuerza nos pueden inspirar los pasos correctos. Pero en el fondo todo es un escenario donde caminos la mayoría de veces a ciegas.

Somos creadores de escenarios, excelentes maquetadores de vidas y paisajes que adornan, desde lo más profundo de nuestra psique, todo aquello que nos haga más fácil la vida. Pero la vida tiene sus propias reglas, y el que es capaz de interrogarse sobre las mismas puede hacer que el escenario se convierta no en algo fijo y estático, sino en algo dinámico, modificable, alterado y adaptado a cada guión.

Somos especialistas en condicionar nuestras vidas con nuestras rígidas estructuras mentales, con nuestras propias verdades sobre la existencia y el como deberían ser las cosas. “Esto debería ser así y aquello debería ser asá”. Y es así como dibujamos una prisión conceptual desde donde impedimos explorar nuevas realidades.

El otro día en la meditación de plenilunio se hablaba de despertar. Me gustó el término, pero me gusta más aplicarlo al distintivo de despertares. Porque no se trata de despertar a una nueva realidad, sino de transformar todas las realidades constantemente. O si damos una vuelta de tuerca, se trata de trascender toda realidad desde la quietud estática, esa divina proporción que nos permite verlo todo como un espejismo y ser sabedores de que todo, absolutamente todo, son escenarios irreales.

¿Y qué ocurre cuando eso ocurre? Absolutamente nada. Tener mayor o menor visión con respecto a las cosas, con respecto a los paisajes, no modifica esencialmente nuestras vidas. Lo que modifica nuestra existencia es cuando somos capaces de adentrarnos en la visión, en la nueva o la antigua, y comprender que incluso eso es un absurdo metafísico. Por eso lo importante no es la visión que tengamos de las cosas, ni el camino o el escenario que hayamos elegido para nuestras vidas. Lo importante, y ni siquiera sé si esto puede llegar incluso a serlo, es simplemente gozar de nuestra visión, sea amplia o reducida, gozar de nuestro camino, sea hacia el mediodía o el septentrión, el oriente o el occidente. Lo importante es gozar de todo cuanto hagamos, de todo cuanto pensemos, de todo cuanto sintamos. Gozar con alegría de aquello que la vida nos ofrece en cada momento.

11 respuestas a «Gozando de las cosas simples»

  1. Gracias, Javier. Podemos elegir mucho más de lo que creemos, esa es mi modesta experiencia. A veces, el aire que respitsamos es como un perfume. Y la caricia más sutil es quizás el abrazo más profundo. Hoy leía a Borges, lleno de secrertos y de misterios, interpretando la forma de las nubes en los cielos. Abrazo

    Me gusta

  2. Asi es Javier…
    Gozar con todo, aprender de ello y agradecer por ello.
    Todo se encuentra en nuestra mente.
    Porque elegir ser infeliz cuando puedes ser la persona mas llena de luz del mundo, del tuyo…
    Cada día puede ser un nuevo despertar.
    Gracias.

    Me gusta

  3. También pienso, como Joaquín, que podemos elegir más de lo que nos pensamos. Sólo hay que saberlo y trabajar para ello y con ello. Esto se consigue educándonos a nosotros mismos con pequeños ejercicios que debemos ir practicando y que a medio, largo plazo nos van dando sus frutos.

    Si no cómo se explica que haya personas con tanta capacidad de adaptación a los vaivenes que va dando la vida.
    Tengo un hermano que es una persona excelente y que cada día admiro más por su capacidad de adaptación a los «juegos» que la vida va repartiendo por su caminar.

    Abrazos 🙂

    Me gusta

  4. Hablando de lo simple: hoy he visto a un amigo mio, que siempre ha estado fijadose en mi , pero que nunca me lo ha dicho, lo lleva con discrepción pero se le nota mucho, y cuando me ha visto con mi , supestamente novio, digo supuestamente, porquue esta relación es como una montaña Rusa, hoy si y pasado no, en fin, se le ha puesto una carita un tanto estraña, pero la pena es el, porque su ego nunca le ha permitido espresar lo que realmente siente, y se está combirtiendo en un mostruo que lo está deborando como persona y como ser, la lastima es que yo no estaría dispuesta a vibrar en sintonía con una persona que su sgo, vibrara más fuerte que su ser, como lo simple que es la vida y como nos la complicamos, eeehhh, por eso es bueno disfrutar de lo simple y lo real sin caretas, sin egos, libres etc…

    Me gusta

Replica a Manuel J. Nilosé Cancelar la respuesta