El coraje irracional depende en buena medida del saber sacudirse a tiempos, modas y conveniencias para sacar a flote la esencia de cada uno, su propio camino, su propio propósito. He visto gente que vendía su vida y su alma por la conveniencia del momento. Pero también he visto gente que apostaba toda su vida por seguir el patrón de su herencia espiritual. Ahora todo el mundo nos mira un poco más, pero el balance final dependerá de nuestras apuestas y nuestro coraje para afrontarlas.
Todo el mundo sabe de nosotros, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos. Antes eso era compartido con un grupo selecto de amigos. Y no ciertamente todo. Ahora todos pueden saber de todos. Hay muchas personas anónimas que son celosas de su privacidad, como si realmente escondieran un tesoro oculto que no desean compartir con nadie. El tema de lo privado y lo público siempre se ha debatido con fuerza. Pero todo está ya ahí fuera, en las redes sociales, en los blogs, en las revistas digitales. ¿Qué más podemos esconder? ¿Sentimientos privados? ¿Emociones secretas? ¿Lágrimas derramadas bajo la almohada en noches frías de invierno? ¿Suspiros, anhelos? ¿Amores prohibidos? ¿Y para qué guardarlos? ¿Por qué cuando compartimos nos disfrazamos con un nick y damos aquello que más nos conviene? Si el mundo está mirando, ¿qué queremos que el mundo vea? ¿Algo real o algo ficticio? ¿Y acaso lo real, lo verdadero, lo auténtico no está empañado de miserias, de atrocidades, de lados oscuros?
Hoy estoy encerrado en alguna cueva… Estas letras las escribo desde el pasado porque donde estoy no hay Internet y nadie puede mirar qué hago, qué pienso, qué siento. Pero la magia de nuestro siglo sigue siendo esta capacidad para relacionarnos con todos apretando un solo botón. Incluso cuando todo el mundo está mirando a otra parte, o incluso cuando todo el mundo cree que está viendo. Incluso cuando nadie ve lo real. ¿Qué deseamos ver este nuevo año? ¿Qué deseamos mostrar? ¿Queremos ser verdaderos, mostrarnos verdaderos?
Feliz año nuevo desde el mundo real, estéis donde estéis, miréis lo que miréis.




















