Estar vivos


En este viaje me he dejado fluir todo lo que he podido y he quedado con aquellos que me han llamado para tomar un café, compartir una cena o dar un paseo. Entre el jueves y el viernes concentré la mayoría de encuentros, uno tras de otro para intentar compartir un trozo de vida con viejos amigos. El viernes tocó el turno con un amigo responsable del departamento de ingeniería de Applus. Está buscando nuevos contactos en empresas con las cuales puedan colaborar ofreciendo servicios de ingeniería mecánica, y lo pongo en voz alta aquí por si conocéis a alguien que pueda estar interesado en sus servicios, ya que, de no ser así, todo un departamento se iría literalmente a la calle. Estuvimos parte del tiempo tirando de contactos para ver si podíamos conseguir algo, sembrando para ver si de alguna forma podía ayudarle. La crisis sigue galopando, pero la esperanza sigue sembrando en los surcos de la vida. Es tiempo de coraje y trabajo, mucho trabajo, pero sobre todo, de actitud, especialmente de actitud positiva para optimizar todo cuanto somos y tenemos.

Tras compartir una buena tarde con él fuimos a visitar juntos a otro viejo amigo de la juventud que hacía muchos años que no veía. Justamente le habían echado de su antiguo trabajo tras más de seis años de servicio. Por suerte, había podido ahorrar lo suficiente para pasar ahora la incertidumbre del futuro. La disciplina del ahorro es importante en estos tiempos, pero sobre todo, saber gastar lo que tenemos de forma solidaria con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Al día siguiente quedé para cenar con dos amigas de profesión doctoras. Me hablaron de la terrible crisis que el sector de la salud está sufriendo en Cataluña, con recortes insostenibles. Una de ellas, amiga de la familia real, contaba con detalles todo lo relacionado a los últimos acontecimientos sobre la monarquía y la verdad es que es para mirar a otro lado y no querer saber nada de todo este asunto.

Al día siguiente fui a comprar con la familia y pude fotografiar a ese animal que parecía satisfecho por haber sido sacrificado en nombre dela Navidad.Bueno, esos rituales humanos a los que estamos tan acostumbrados.

Hoy, una hermosa comida vegetariana con la otra familia, la espiritual, en el centro de Madrid, donde hemos compartido una deliciosa comida con amigos del alma, con meditación incluida.

Y la vida sigue, y la vida continua, y lo digo con dolor en el cuello porque ayer estuve a punto de tener un gran accidente en coche del que me libré por los pelos y por segundos. Me di cuenta de que pendemos de un fino hilo que puede ser quebrado en cualquier instante. Y ayer vi ese instante muy, muy, muy cerca. Una rápida maniobra me libró de un accidente múltiple. Una rápida maniobra donde la suerte o la providencia jugó un papel importante. Hoy seguimos vivos… Es todo un regalo…

3 respuestas a «Estar vivos»

  1. Me alegro enormemente Javi que sólo haya quedado en susto lo que hubiera podido ser algo peor. Pienso, por mi propia experiencia, que esas suertes que tenemos cuando salimos indemnes de esos trances nos hacen valorar aún más la vida y apreciamos lo dificil que es que todo vaya bien …
    Como muy bien dices tú, en un instante la vida cambia, para bien o para mal, en general sin previo aviso …
    Quizás el conato de accidente de ayer sea tu especial regalo de Navidad …
    Mil gracias por el texto, Javi.
    Un fuerte abrazo.

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