Jaulas de oro


Algunos privilegiados, sin saberlo, vivimos en jaulas de oro. Esta isla caribeña está llena de contrastes extremos, donde se aprecia bien las diferencias. Si entras en los resorts, lugares donde hemos pasado la primera parte de nuestro viaje rodeados de celebridades y millonarios, parece que estás en otro mundo. Pero cuando sales de ellos y penetras en la miseria consumida por la pobreza extrema, algo cambia, en lo interior y en lo exterio, en el nosotros sumergido de la inconsciencia. En Occidente estas diferencias están más disimuladas gracias a esa masa que llamamos clase media. Pero aquí todo parece extremo, sin haber punto medio.

Pero a pesar de lo llamativo de los extremos, observamos que hay una pobreza aún mayor que la económica, y es la miserable pobreza del espíritu. Esa se encuentra en todas partes, en las jaulas de oro y en las jaulas de hojalata, en las de hierro y en las de cartón-piedra. Es una pobreza más sutil, que llama menos la atención, que a casi nadie le importa, siendo, a pesar de ello, la más grave de todas. La pobreza de ser egos inconscientes y cegados por nuestra realidad individualista y egoísta.

Siempre ha existido algún tipo de temor hacia lo diferente… Ahora lo que más tememos debería ser esa pobreza interna… Hemos visto a personas ricas exteriormente llenos de espíritu y generosidad y también viceversa, o  personas pobres exteriormente pero con una riqueza interior increíble. Y personas ricas, pero miserables, y pobres, pero aún más miserables.

¿Y qué hacer para que esa miseria interna se transforme en riqueza? Solo se me ocurre una cosa: educación. Educar en valores, valores de consciencia, de solidaridad, de amor al prójimo, de cooperación, de ayuda mutua, de generosidad. Mostrar al mundo la realidad del mundo. Sugerir respuestas a las inquietudes individuales y globales. Observar aquello que falla, aquello que está mal, y combatirlo, de forma individual y colectiva. Por eso es bueno poner los privilegios de los que contamos al servicio de la necesidad. Por eso es bueno contabilizar todas aquellas miserias para poder transformarlas en riqueza, mucha riqueza para todos. En luz, más luz para el alma y el mundo.

4 respuestas a «Jaulas de oro»

  1. «Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.»
    Pablo Neruda

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  2. Me ha encantado este articulo…abordar el tema de la pobreza espiritual no es siempre bien entendido.
    Debemos entre todos elevar el campo vibracional para que la energía sea pura y beneficiosa.

    Un gran abrazo, Javier.

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