Volver a nacer


Estábamos a la altura del 400 de Linconl Road, comiendo un bocadillo de setas con cebolla y queso fundido en el Paul, un agradable restaurante frecuentado por turistas de Miami Beach. El lugar tenía wifi gratis así que aprovechamos para poner al día los correos. Hacía una temperatura agradable en Florida. La ciudad estaba plagada de personas que venían de todas partes del mundo para pasar un invierno agradable. En uno de los correos estaba la noticia. El banco había aceptado la operación de la dación en pago. Mi casa, mi hogar, mi refugio, a cambio de la hipoteca de trescientos mil euros. No me esperaba esta “buena” noticia. Buena porque aceptan la operación sin tener que seguir pagando nada. Quedaría con el expediente limpio y sin deudas con nadie. Menos buena porque perder una casa en la que he invertido todos los ahorros de una vida a cambio de nada y sin posibilidad de empezar de nuevo en ningún otro sitio resulta una decisión dura, muy dura. Después de la experiencia en el Caribe, intenté tomarme esta noticia con humor, como si fuera una broma más del destino. Así lo hice hasta que llegué a la casa ayer mismo y me di de bruces con el jardín plagado de recuerdos, con la inmensa luz que recorre todas las habitaciones y estancias, con la amplitud del lugar, con sus muebles, sus detalles, sus inolvidables reminiscencias. Recordé las experiencias que me contaban en República Dominicana cuando pasa un huracán. Cuando familias enteras lo pierden todo y deben empezar de nuevo. Pensé que la vida a veces es así. Te viene un huracán en forma de enfermedad, de pérdida, de fracaso, de ruptura, de lo que sea, y hay que aprender a soportar el peso de la realidad. A veces hay que sucumbir al destino y la fortuna. Así que aquí estoy, apurando mis últimos días en esta inmensa casa y perfilando fórmulas para la nueva vida cotidiana. El futuro espera, el presente ya pasó. Toca valentía y coraje, mucho coraje. Fuerzas tengo, optimismo me sobra, voluntad albergo. Toca volver a nacer, otra vez. Ahora estoy haciendo un inventario de las cosas que no me podré llevar a ninguna parte. Las intentaré vender, así que estáis invitados a participar en esta subasta de cosas a precios simbólicos.

3 respuestas a «Volver a nacer»

  1. Qerido Javier: en este momento me gustaría mucho tener el dinero necesario para comprar tu casa y volver a vendértela a ti. Yo no puedo hacerlo, pero alguno de tus amigos ricos sí puede. La idea es que se la vayas pagando en cuotas y plazos que te puedas permitir.

    Otra cosa que no entiendo es que alguien tan importante como tú y que posee dos editoriales no tenga trescientos mil euros. Me parece que es poquísimo dinero.

    Un abrazo.

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  2. Sé exactamente lo que se siente… el secreto para sobrellevarlo con alegría es mirar siempre para adelante… nunca volver la vista atrás… pero sé que afortunadamente este consejo a ti no te hace falta…
    Javier, un abrazo… La Felicidad te espera !!!
    <3<3<3

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  3. Volver a empezar puede representar oportunidades nuevas. Es duro y entiendo tu pena. Refuerzate en lo vivido estos días en R.D. y date esa nueva oportunidad. Mucho ánimo y todo mi cariño.

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