Ayer fue un día de muerte y resurrección, de vuelta a empezar, una nueva oportunidad para emprender una vida nueva. Y el universo, que siempre que sigues su camino conspira de forma extraña, nos ha regalado un hermoso lugar para celebrarlo.
Hoy es nuestro primer día aquí, y nuestra primera noche. Tras terminar la mudanza que durante dos días nos ha tenido distraídos, hemos llegado y para celebrarlo, una vez estaba todo más o menos en su sitio, hemos hecho una hermosa meditación.
Llovía y el incienso de Nag Champa perfumaba el ambiente cargado de buenas intenciones. La India penetraba en nosotros y nosotros penetrábamos en esta nueva tierra cargada de promesas. Es una alegría poder ver los árboles. Y poder ver, desde la ventana de una de las habitaciones, los picos nevados de Navacerrada.
Mañana a trabajar desde una nueva óptica, desde un nuevo panorama. Ahora sí, de nuevo en Madrid. Que Dios bendiga a esta casa y sus moradores.

Así sea, bendecidos estéis y que la música de vuestras vidas sea desde las mejores melodías.
El piano se parece un montón al que le regalé, hace años, a mi sobrino Javi 😉
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Que asi sea
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Que Dios bendiga también vuestro futuro y logros en común.
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Aunque el color de la pared no ayuda mucho, os he llenado la estancia de flores mentales, espero que os gusten.
Me uno a las bendiciones de los demás. ¡Dios os bendiga! 🙂
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Gracias mi niña… Nos queda la pintura… A ver si la semana que viene empiezan y lo cambiamos a otros tonos… 🙂
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