Viajes de ida y vuelta


Ayer salimos a media mañana de Madrid hacia el sur. Ya teníamos la cama y algunas cosas que habíamos comprado, pero aún faltaba mucho para crear hogar. Esta casa es espaciosa, rodeada de jardines y si asomas la cabeza se puede ver el bosque inmenso. Una calle más arriba tenemos un monte cargado de árboles donde pasearemos más de una tarde. Y pistas de tenis y de pádel y piscina y jardines con césped muy bien cuidado. El cambio ha sido muy positivo, y quizás por ello ayer corríamos hacia Andalucía para llenar el coche de mis cosas, algunas cosas. Libros, ropa, más libros, impresoras, sobres… Hay que volver a empezar y teníamos prisa. Así que tras pasar una noche en el sur nos enfilábamos con el coche cargado dirección Madrid.
Pasamos una buena tarde con los perros. Estaban asombrosamente gordos, señal de que los vecinos, unos y otros, los están cuidando. Ellos, fieles, seguían en el mismo sitio donde los dejamos, quizás esperando nuestra vuelta. Cuando paseamos por la que fue mi otra casa me miraban con cierta tristeza. Habíamos pasado muy buenos ratos en aquel jardín. En todo caso, gracias a aquellos que están cuidando de estos amigos. Y toda una pena el que no hayan podido también viajar con nosotros a la gran ciudad.

5 respuestas a «Viajes de ida y vuelta»

    1. Realmente esa era la sensación que tenía con ellos… Me da una gran pena cada vez que los tengo que dejar allí… Si tuviera una casita me los traería porque creo que jamás voy a encontrar unos perros como estos… Son muy, muy, muy especiales…

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      1. Pues sí, no me imagino dejando a mi perro en ningún sitio…. tiene que ser muy dificil. Son preciosos ¡que ojazos! sólo les falta hablar, o no…..Un abrazo Javier y muchísima suerte. Carmen Miñana

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