Soy europeo


Es el tiempo de las nuevas intolerancias, de que afloren los miedos nacionales y raciales, de que los pequeños  energúmenos se levanten y digan eso de que hay que expulsar al extranjero o aquello de que la culpa de todo es Europa o el euro o aquello otro de que lo mejor que podemos hacer es volver a las cavernas mediáticas del insulto y el atropello. El totalitarismo y el fascismo encuentra huecos en los espacios que dejan los luchadores ilustrados, los soñadores y los filósofos. Lo vimos recientemente en Francia y Austria y ahora Grecia.  Y si volvemos la mirada a la aterradora noche Europea también lo vimos en Italia, Alemania y España. Eso fue antes de ayer. Y ahora de nuevo la sombra.

Cuando viajas por América o África o Asia te das cuenta de que el Viejo Continente tiene algo especial. Es fácil amarlo desde la distancia. Quizás sea eso lo que ocurre muchas veces, la falta de distancia con respecto a donde estamos y quiénes somos.

Cuando las cosas van mal no se trata de buscar un chivo expiatorio. Antes era el judío o el gitano, ahora el latino o el musulmán.

Soy europeo y quiero salir del armario. Quiero reivindicar los valores que pretendían cimentar el futuro de nuestros pueblos alejados de la guerra y la tiranía. Quiero reivindicar la posibilidad de seguir creciendo libres y en paz con todos los pueblos y con todas las gentes.

No queremos un nuevo incendio mundial para salir de este atolladero en el que nos estamos metiendo. No deseamos un nuevo resplandor. No deseamos que la sangre vuelva a subir a la cabeza de los Estados y se congestionen. Por eso revindico ser europeo y reivindico paz, más paz. Y a poder ser, volver, como decían los ilustrados de épocas anteriores, a la unidad psíquica de la humanidad, donde todos somos Uno y sin el Otro no somos nada, ni nadie.

Una respuesta a «»

  1. «Arde Mississippi» ahora mismo en la tele.
    Qué obsceno el racismo y quienes lo justifican; los wasp. Los que recurren al fantasma del comunismo para conjurar cualquier avance ético o económico que nos distancie de la bestialidad.
    Qué difícil no sentir repugnancia. Qué colaboracionista la impasividad.
    Grcs. por traer estos temas.

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