La diferencia entre vender hielo y vender frío


Tellier y su invento, la nevera, es la paradoja de la confusión de una época de cambios y nuevos paradigmas. A finales del siglo XIX, este inventor e ingeniero ideó lo que ahora conocemos como nevera o refrigerador. Fue un pionero y a principios del siglo XX su invento hacía furor en los hogares de medio mundo. En esa época, había un incipiente negocio de venta de hielo. Cuando los empresarios vieron amenazado su negocio por este invento, pensaron que para superar la crisis habría que hacer más hielo y contratar a más arrieros y caballos para su transporte. Algo parecido está ocurriendo con nuestra crisis. Pensamos salir de ella contratando a más burros y escuchando a más necios.

En esa época no entendieron que lo que la gente compraba no era hielo, sino frío, y que por eso, la realidad terminó imponiéndose, haciendo desaparecer el lucroso negocio de la venta de hielo.

Algo parecido me contaba el nieto de un pequeño empresario de diligencias que jamás se adaptaría al hecho de la desaparición de un sector entero gracias al nacimiento de la locomotora. Por cierto, el nieto del pequeño empresario en cuestión, que por avatares de la vida terminó siendo un conocido empresario de éxitos y fracasos, no entendió décadas más tarde que lo que la gente reclama no es hielo, sino frío, es decir, la gente no reclama ideas y pensamientos sobre las cosas buenas y las cosas malas del Sistema, sino que reclama ejemplos vivos, acciones vivas y poderes reales capaces de transformar lo que está añejo por lo bueno, por lo nuevo. Por eso el fracaso, como el de los vendedores de hielo y sus antepasados de la diligencia, está garantizado. No se puede hablar de honestidad cuando no se es honesto. No se puede hablar de manos limpias cuando se muestran unas manos totalmente manchadas. La dignidad o se tiene o se pierde, decía ayer mismo. Pues eso… que no se puede cambiar esta crisis a base de vender hielos a la gente…

No nos vendáis más hielo, nosotros necesitamos frío, ejemplos vivos de que las cosas se pueden hacer de otra forma.

4 respuestas a «La diferencia entre vender hielo y vender frío»

  1. Mi voto, como el de Manuel J, también lo dejo aquí porque el ejemplo en forma de palabras, acciones y, sobre todo, actitudes es necesario siempre, pero en casos extremos es, además, imprescindible.

    No olvidemos que el hombre es el único animal que tropieza dos veces y tres y cuatro… con la misma piedra. Aunque siempre está a tiempo de reaccionar y darse cuenta.

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  2. ¡Que curioso! Nuestro hielo (el de españa) tiene la misma forma que el de la imagen aunque un poco más acortado……….., forma de ladrillo. Aquí nos hemos hartado a vender hielo.

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