Encuentros


El que mira por el espejo es el morador que observar a otros moradores. Si miramos bien el espejo, hay capas sucesivas de reflejos, como si de alguna forma, diferentes cuerpos se ubicaran en dimensiones diferentes pero a la vez interconectadas unas a otras. Eso pensaba mientras esperaba a M. en el hall del hotel Wellintong de Madrid. Realidades superpuestas, como capas de cebolla pero unidas por una dimensión común, la nuestra, la que llamamos vagamente real.

Hacía más de seis meses que no veía a M. así que el encuentro me ha llenado de cierta nostalgia, especialmente cuando recordábamos aquellas reuniones en palacio donde los abrazos sentidos -unos más que otros- daban paso a risas, ideas y protocolos. Su vida ha cambiado para mejor, al menos dado el panorama económico. He sentido cierta alegría y alivio por él cuando me relataba que sus empresas no sólo tenían una salud excelente sino que, además, crecían y obtenían beneficios. Tras tantas malas noticias, daba gusto escuchar algo así.

Hace algún tiempo intentamos crear un proyecto en común. La idea era buena, teníamos el dinero y los recursos y la tecnología y una buena base para empezar a crear. No recordaba porqué aquello no cuajó. Sin embargo hoy pensaba qué hubiera pasado si nos hubiéramos lanzado juntos a esa piscina con cierta agua. Y también me interrogaba en voz alta lo cansado que resulta llevar tantos años de pura supervivencia. ¿Por qué no mejorar, por qué no cerrar el capítulo de la ingenuidad y la enseñanza y empezar de verdad a crear cosas maravillosas y que, además, nos permita vivir de forma digna?

Lo bueno de las relaciones, de interactuar con unos y con otros es que te planteas ingentes preguntas sobre la vida. Incluso una espera inquieta puede hacer que juegues con la cámara del no-móvil (móvil que no utilizo para llamar sino para captar imágenes de momentos como el de hoy) y te hagan reflexionar sobre cientos de cosas… La vida es relación, sin duda, y hay que aprovechar las sinergias que la vida constantemente nos ofrece…

9 respuestas a «Encuentros»

  1. ¿Pura supervivencia? A mí me parece que tú eres el prototipo de persona triunfadora.

    Hoy he ido a hacerle un toque Zen a una amiga. Ya sabes, tengo que probar si lo que nos enseñó Suzanne funciona o no, y ella se prestó a hacer de conejillo de indias, jejeje… Terminamos hablando de ti y de Mario Conde. Cree que sois muy amigos, así que le acabo de enviar aquella entrada tuya del partido ultrapatético o algo así.

    Bueno, esto no es un comentario a tu artículo. Solo quería charlar un rato, como siempre, aunque últimamente estoy siendo «buena» y no molesto mucho. 🙂

    Besitos.

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