En unas horas, Rastra y el que escribe nos marchamos de viaje. Primer a Lleida, a celebrar ritualísticamente el equinoccio de otoño y luego a Barcelona, a su nuevo hogar junto a mis padres. Aún no hemos llegado y ya lo estoy echando de menos. Los tres lo hemos pasado bien estas semanas juntos. Ha sido una experiencia muy hermosa y ahora que lo escribo ya desde la emoción del recuerdo, viajando hacia aquel día que apareció por primera vez lleno de rastras y suciedad en La Montaña, no puedo dejar de congojarme. En fin… espera un viaje intenso donde quedaré con el informático para seguir profundizando en la nueva web senequista y donde el miércoles, en el Ateneu de Barcelona, presentamos el libro del increíble Florencio Serrano. En la agenda de Nous podréis ver el lugar y la hora, así que allí os esperamos a todos… Feliz equinoccio…

Se te nota en la mirada el amor que sientes por Rasta tu compañero de camino…él estará con tus padres y estará bien…
Si puedo y dependiendo de la hora, lo mismo me acerco 🙂
Abrazo fuerte Javier
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