La soledad de Madrid


La comunidad de Madrid también es una región expoliada, junto a Baleares y Catalunya, siguiendo la argumentación de los nacionalistas. Pero ayer estaba sola. Sola ante el peligro, sola ante las porras, sola ante la indiferencia de miles de personas que prefieren quejarse desde sus cómodos sillones, sola ante los que en vez de estar por la labor del cambio radical del modelo y el paradigma del neoliberalismo quebrado prefieren copiarlo y pegarlo en otras regiones y abanderar al neoliberalista Mas como a un héroe. El mundo al revés.

Estamos ante una generación de idiotas manipulados y patéticos ignorantes, como ya nos llamó Einstein en su día. Hablando de la independencia, el president Mas no es un valiente patriota, es un cobarde mercader que no podía seguir pagando las nóminas y ha visto una puerta grande con lo que pasó el 11S para salir del atolladero, echándole al pueblo la patata caliente en vez de defender con coherencia y responsabilidad su programa y su compromiso político. Y de paso, que alguien se atreva a decir en Cataluña, si es que eso es posible, que no todo el pueblo catalán estaba en el 11S y que no todos están por la labor de la independencia. ¿Por qué calláis? ¿Por qué no expresáis también vuestra opinión? ¿De qué os avergonzáis? ¿Acaso amaréis menos a vuestra tierra por ser diferentes, por pensar diferentes? ¿Acaso el espíritu de un pueblo puede ser secuestrado en su ideal o en su arquetipo, en su organización o política?
Pero si realmente es así y hay elecciones libres donde todos podamos votar (incluso los que estamos exiliados por pensar diferente y vivimos lejos) y se pide la independencia, ¡adelante patriotas con vuestro estado y vuestras banderas! Yo no quiero más estados, ni más cuentos, estoy cansado de que me cuenten cuentos, que diría el otro León. La verdadera libertad no es política, sino espiritual.
Por eso esta tarde me marcho corriendo a Madrid, lejos de la miopía catalana. Y saldré de nuevo a la calle, pero no para defender la creación de un nuevo estado, ni saldré con ninguna bandera o algún medieval amor a ninguna patria. Saldré a defender al ciudadano libre, al ciudadano responsable y sensato que desea vivir una vida plena en libertad, fraternidad e igualdad. Iré a Madrid para que esa soledad de ayer sea menos doliente. Sí, me marcho de nuevo triste de Catalunya, con sus banderas, sus patrias y sus consignas, tan lejos de Madrid, ahora que tanto la necesita. ¿Donde está el pueblo catalán? ¿Por qué no va a Madrid? Os lo diré. Está con Mas, y sus banderas, y sus patrias.

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