Som molts els que ens van alegrà quan el franquisme va donar pas a les llibertats i el reconeixement de la diversitat a Catalunya. Molts van lluità perquè tot allò que havia estat prohibit, com l’idioma català, tornés a certa normalització. Vam estar i van dedicà molt de temps i mitja vida a la reconciliació, a retornar al poble català tots aquells drets legítims que havien estat maculats per la trista història del feixisme franquista.
Les bases del règim franquista van ser principalment el nacionalisme espanyol, el catolicisme i el anticomunisme. Catalunya va vèncer al règim i va abraçar la llibertat, però en un moment de la seva trajectòria, paradoxalment, va començar a tenir un comportament similar al règim franquista basant el seu ideari en el nacionalisme català, el catalanisme i el antiespanyolisme. Les dues cares d’una mateixa moneda.
I aquest comportament es veu clarament en les seves accions. Primer, la negació del castellà en la vida pública, igual que fes Franco amb el català. Una persecució sistemàtica d’un idioma ric i germà que és fins i tot causa de multa si és utilitzat en el món del comerç. Una exacerbació exagerada del nacionalisme català a força de polsos de banderes, himnes i arquetips històrics. Una cosa molt semblant al franquisme i el feixisme en general. L’exaltació cap als símbols patriòtics i nacionals, cosa que tant de mal va fer a les primeres etapes franquistes i que tant es va criticar en el postfranquisme, ara sembla grisor comú entre els nacionalistes catalans.
No es poden utilitzar els espais culturals i els espais de la memòria col·lectiva en nom d’un ideal polític. Això ja ho va fer el règim franquista, creant icones feixistes on abans només hi havia un sentiment de respecte cap a la nostra història comuna. Igual que ja va fer el règim feixista, el nacionalisme està erigint una infinitat de símbols patris a nivell massiu com banderes, dates, monuments …
Igual que en el règim feixista, hi ha una silenciada absència de crítica interna acomplexada i arraconada sistemàticament, produint amb això un veritable culte a la personalitat nacionalista. Igual que en temps passats, es pretén crear a Catalunya un front comú o partit únic nacionalista que aconsegueixi les reivindicacions secessionistes davant l’estat espanyol, sent l’únic i possible pensament (enllaçar aquí “pensament” amb “únic”) la independència de Catalunya.
Aquest maremàgnum de forces inconscients, que apel·len al sentiment nacional i no a la racionalitat que tant ens ha costat adoptar, ens empeny cap a un estat totalitarista que pretén crear un nou marc jurídic menyspreant les lleis acordades.
No volem amb això dir que estem en contra de la independència de cap país, ni de l’autodeterminació. Simplement volem expressar la nostra preocupació per les formes -arrogants i totalitaristes- que impregnen el que hauria de ser un debat basat en la lògica racional dels esdeveniments presents.
De la Cataluña posfascista a la Cataluña prefascista
Somos muchos los que nos alegramos cuando el franquismo dio paso a las libertades y el reconocimiento de la diversidad en Cataluña. Muchos luchamos para que todo aquello que había estado prohibido, como el idioma catalán, volviera a cierta normalización. Estuvimos y dedicamos mucho tiempo y media vida a la reconciliación, a devolver al pueblo catalán todos aquellos derechos legítimos que habían sido mancillados por la triste historia del fascismo franquista. Las bases del régimen franquista fueron principalmente el nacionalismo español, el catolicismo y el anticomunismo.
Cataluña venció al régimen y abrazó la libertad, pero en un momento de su trayectoria, paradójicamente, empezó a tener un comportamiento similar al régimen franquista basando su ideario en el nacionalismo catalán, el catalanismo y el antiespañolismo. Las dos caras de una misma moneda.
Y ese comportamiento se ve claramente en sus acciones. Primero, la negación del castellano en la vida pública, igual que hiciera Franco con el catalán. Una persecución sistemática de un idioma rico y hermano que es incluso causa de multa si es utilizado en el mundo del comercio. Una exacerbación exagerada del nacionalismo catalán a base de pulsos de banderas, himnos y arquetipos históricos. Algo muy parecido al franquismo y al fascismo en general. La exaltación hacia los símbolos patrióticos y nacionales, algo que tanto daño hizo en las primeras etapas franquistas y que tanto se criticó en el posfranquismo, ahora parece ser grimorio común entre los nacionalistas catalanes.
No se pueden utilizar los espacios culturales y los espacios de la memoria colectiva en nombre de un ideal político. Eso ya lo hizo el régimen franquista, creando iconos fascistas donde antes solo había un sentimiento de respeto hacia nuestra historia común. Al igual que ya hizo el régimen fascista, el nacionalismo está erigiendo un sinfín de símbolos patrios a nivel masivo como banderas, fechas, monumentos…
Al igual que en el régimen fascista, existe una silenciada ausencia de crítica interna acomplejada y arrinconada sistemáticamente, produciendo con ello un verdadero culto a la personalidad nacionalista. Y al igual que en tiempos pasados, se pretende crear en Cataluña un frente común o partido único nacionalista que consiga las reivindicaciones secesionistas ante el estado español, siendo el único y posible pensamiento (enlazar aquí pensamiento con único) la independencia de Cataluña.
Este maremágnum de fuerzas inconscientes, que apelan al sentimiento nacional y no a la racionalidad que tanto nos ha costado adoptar, nos empuja hacia un estado totalitarista que pretende crear un nuevo marco jurídico despreciando las leyes acordadas.
No queremos con esto decir que estamos en contra de la independencia de ningún país, ni de la autodeterminación. Simplemente queremos expresar nuestra preocupación por las formas –arrogantes y totalitaristas- que impregnan el que debería ser un debate basado en lógica racional de los acontecimientos presentes.

Cuando las ideas empiezan a defenderse mediante la manipulación pasamos a un plano denigrante y es lo que está pasando con el sentimiento nacionalista/independentista.
Defensar l’independència, sí.
Mitjançant la manipulació, no.
Me gustaMe gusta
Manipular es, por ejemplo, defender que el castellano está perseguido en Catalunya poniendo como ejemplo las multas «por rotular en castellano». Esta afirmación es una falsedad fácilmente demostrable (basta consultar la ley de normalización lingüística). No se multa por rotular en castellano, sino por no hacerlo, también, en catalán. La finalidad no es otra que defender el derecho de los ciudadanos a ser atendidos en su lengua. Convertir esto en persecución es mentir, sencillamente. Sobre mentiras como ésta y otras barbaridades se ha construido la falacia de Catalunya como un régimen totalitario. Discursos de este tipo, que antes me indignaban, ahora me reconfortan. Por dos motivos: primero porque tal vez engañen a alguien de la España profunda, pero no han calado en Catalunya. Y en segundo lugar, porque hacen una contribución inestimable para que cada vez más catalanes, hartos de insultos y mentiras, se convenzan de que no hay otra salida que la independencia.
Permitidme otro ejemplo de como se defienden en España las «leyes acordadas». El Parlament aprueba un estatut, el pueblo lo refrenda, lo aprueba hasta el parlamento español (después, claro, de un conveniente cepillado). Y finalmente, un tribunal amañado y ultra lo mutila a su antojo. Cargándose, por ejemplo, ese otro gran instrumento opresor del régimen nacionalista: la inmersión lingüística. Pues bien, abierta la veda sólo una docena de familias han pedido la escolarización de sus hijos en castellano. Las otras cincuenta mil estarán, sin duda, manipuladas.
¿Formas arrogantes y totalitarias? Javier, afina tu «totalitarómetro» porque hasta el movimiento de Gandhi te parecería totalitario. Cada vez te pareces más a la versión hippy de Jiménez Losantos (no te ofendas, es coña marinera).
Me gustaMe gusta
Gracias Jordi por tu comentario. El hecho de que te multen por expresarte (qué importa en qué lengua, en qué religión, en qué genero) me parece aberrante. La expresión libre debe ser un fundamento claro en cualquier país. Y siento discrepar, pero si me multan por expresarme en castellano (solo en castellano) o en griego o en chino mandarín y por eso me multan, estamos ante el principio de algo indeseable. ¿Qué será lo siguiente? No quiero criticar el sentimiento de independencia y su derecho a la autodeterminación. Mi deseo profundo es que así sea. Lo que critico son sus formas y eso que tú denuncias también aquí: sus mentiras. No deseo diferenciar entre castellano y catalán, entre catalanes y españoles, entre unos y otros. Me gusta la integración y la interrelación. Por eso sigo sin comprender que se manipule la realidad, y la realidad es que Cataluña es bilingue y eso la enriquece y la hace grande. ¿Para que eliminar o multar o estigmatizar, como hacía Paquito Franco, una parte de su riqueza? ¿Por qué no comprender que en Cataluña, por su historia pasada y presente, conviven «dos tribus», la castellana y la catalana, como ocurre en Suiza? Y no me imagino en Suiza multando en la zona francófona a alguien por rotular su negocio en italiano o alemán. Como digo, me parece aberrante. Y esta ley que pongo como ejemplo de esa aberración, es solo un ápice del gran problema que existe en Cataluña: la persecución emocional, lingüística y cultural del castellano, imitando tristemente al Paquito cuando perseguía al catalán. Como digo, en vez de sumar, restamos… Así nos va. Sobre el sentimiento rancio que existe fuera de Cataluña sobre los catalanes estoy totalmente de acuerdo contigo, pero como digo, nace de la ignorancia y la hipocresía.
Me gustaMe gusta
AVÍS:
Amb una mica de humor
Avisem a tots els militars espanyols que es desplacin a Catalunya amb els tancs que:
a) Un cop a Barcelona, els tancs que entrin per la Diagonal hauran d’aparcar al Passeig de Gràcia; els que entrin per la Meridiana, ho faran al Passeig de Sant Joan. Avisem als conductors dels tancs que als que aparquin en doble fila se’ls emportarà la grua municipal.
b) Entenem que els espanyols no sabeu el que és un peatge, perquè al vostre país no n’hi ha, però aquí són de pagament obligatori. Intenteu evitar el del Túnel del Cadí. (Aquest no el desitjo ni al meu pitjor enemic.) És recomanable que vingueu més de 3 en un tanc: així us faran descompte, si teniu Teletac. El fet de no pagar un peatge serà sancionat amb una multa de 100€.
c) Tots els tancs participants han de tenir la ITV al dia. Si la necessiteu d’urgència, pregunteu pel senyor Oriol Pujol.
d) Si veieu que la gent no us fa cas, no us enfadeu, és que estarem treballant!
Me gustaMe gusta
Què no, que ja hem superat a Franco. Que això dels tancs era el que feien abans. Que els espanyolets del carrer, perdó, que la bona gent, els homes i dones de bona voluntat ja no fan servir tancs … Ara parlen, opinen des de la raó, això que en la il · lustració va intentar ensenyar-nos que la germanor i no la cobdícia, que la llum de la raó i no el vici de la ignorància formava part de la veritable raó de ser. Així que el meu desig és que si racionalment un poble vol emancipar, que ho faci lliurement, però no perquè estigui en contra del fantasma d’un Franco o perquè pensi que s’està espoliant no se sap què o perquè cregui que el més racional en els temps que corren és crear fronteres en comptes de buscar punts d’entesa (i això ho dic pels nacionalistes catalans i pels nacionalistes espanyols, tots dos, al meu entendre, culpables d’aquesta intoxicada atmosfera). I l’enteniment mai el trobarem traient la bandera més gran, o el tanc més gran, o la ignorància més gran. L’enteniment i la llibertat arribarà quan el pensament únic, el fanatisme i la desraó donin pas a la llum de la intel · ligència humana… 😉
Me gustaMe gusta