Échame una mano, prima…


¿Qué tiene que ver las mujeres del batisterio con los cánticos de la Niña Pastori o con el sexto aniversario de Séneca? Realmente no tiene nada que ver. Pero ayer le contaba a la Maga que estamos en una especie de guerra pero sin bombas. Una guerra donde hay personas que pierden (que perdemos) nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras ilusiones, nuestros ahorros, y que miramos a nuestro alrededor con mucho asombro porque nos asusta mirar de frente y no saber como seguirá esta guerra ni cuando terminará ni qué otras cosas perderemos por el camino.

Hoy ha sido jornada de reflexión sobre el cómo afrontar la supervivencia en esta guerra. No es cuestión de queja ni ganas de dar pena, sino solo eso, cuestión de reflexión. Reflexión otoñal que viene reflejada en la mirada al pasado y la concurrida extrañeza ante el presente. Un presente que distraigo de muy vez en cuando con algún tipo de capricho. Y aquí hablo de caprichos casi simbólicos ,como por ejemplo, el empezar a escribir para intentar transmitir una idea y terminar hablando del batisterio (ver video en youtube) o de Niña Pastori.

¿Y por qué no este tipo de licencias? Bueno, lo que quería decir al principio era que echárais una vista a nuestra nueva web senequista y comentarais en la web aquellos libros que por algún motivo os han gustado. Es una propuesta simple pero que pretende cierta motivación interior, tras una sacudida que recibí el otro día en pleno paseo por el barrio de las Letras de Madrid. Había terminado de comer en ese chino barato que hay en la plaza del Ángel esquina calle de la Cruz con mi viejo amigo C., el cual, milagrosamente había encontrado trabajo después de no se sabe cuantos meses sin ver nada de mojama excepto la que recibía del apoyo mutuo de sus amigos y familiares. Pues bien, en ese desapegado paseo que dábamos mientras nos relamíamos aún del arroz dos delicias (el mío no tenía jamón) y de los tallarines fritos, de repente nos topamos con una, atentos, con una librería. Me quedé pasmado viendo libros antiguos, amarillentos, con ese olor a rancio y ese polvo acumulado. Me quedé pasmado y petrificado, vamos, de piedra caliza. Horas antes había estado observando en el tren de cercanías como los más modernos leían «páginas» y «páginas» enteras en sus libros electrónicos. Y al ver la librería pensé que estaba teniendo una visión del paleolítico. Libros, de carne y hueso, que diría nuestro Unamuno. Entonces me di de bruces con la realidad: no podemos vender libros porque los libros son cosa del pasado. Y entonces… ¿de qué iba a vivir en los próximos diez años? ¿De qué puede vivir un antropólogo-editor en los tiempos de guerra que corren?

Hicimos con ilusión la nueva web con la intención de vender libros electrónicos, con la intención de que los nuevos libros, las nuevas ideas, aportaran cierta luz al alma inmortal de nuestro tiempo. Pero en esa librería me di cuenta de que no hay alma, de que las gentes están buscando el mínimo sustento material para poder seguir respirando, y que, siendo así, el placer de volar por las altas esferas del espíritu a base de buena lectura estaba relegado para tiempos mejores… ¿Qué hacer, oh my God? Quizás, como dijo aquel indio ante la derrota frente al hombre blanco: termina la vida, empieza la supervivencia.

Pues eso, que os deis una vuelta por la web y opinéis sobre los libros que os han gustado, pues me interesa conocer ese punto de luz y esperanza que me haga reflexionar sobre la vida y sus misterios…

6 respuestas a «Échame una mano, prima…»

  1. … Yo una fetichista del papel… del libro clásico, del pasar sus hojas, se subrayar lo que me impacta, lo que debo releer una y otra vez…. de utilizar como marcadores las tarjetas de embarque, o simplemente un papel…para seguir la pista de las letras sobre el papel, para sumergirme en la historia con su aroma, su tacto, su peso… seguiré comprando libros de carne y hueso, con su alma intacta…

    Pero la realidad tecnológica se impone… y para el negoci primo… necesitas vender libros electrónicos… aunque las románticas/os como yo nos resistamos al cambio…

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  2. Una historia tiene su contexto, y ese es el papel en que está impreso y el volumen que ocupa a nuestro alrededor.
    No tengo fe en el resultado económico del libro electrónico a corto plazo en España, donde lo copiamos todo por la cara.
    En otros sectores que conozco más, se está trabajando mucho en acercar el producto a su consumidor final de manera selectiva; se busca el vínculo directo con el target. Yo creo que éste vínculo no lo establece internet, en contra de lo que se piensa; quiero decir que publicitarse en la red no supone llegar al target.
    ¿En qué lugares físicos se concentra tu público objetivo? Ahí tienes que estar tú, si es necesario, con un carrito de mano.

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  3. Seguiré comprando libros impresos para pasado los años puede encontrarme como ha ocurrido, una flor marchita en él…
    Es posible que también compré alguno electrónico, pero con ciertas edades queremos más el calor de un libro escrito sobre la base de un cálido papel de un gramaje adecuado.
    La juventud (que es el futuro) el electrónico se impone, por ello reinventarse o morir.
    Ambas cosas tienen futuro, pero hay que darle al público lo que demande, no lo que nos gusta a nosotros; buscar un hueco en el mercado con un libro, sólo uno, y lanzarlo… trasmitir.

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  4. Yo no lo tengo tan claro, no creo que sea solo una cuestion de romanticismo. Leer un libro es un placer, basicamente. Y para disfrutar de un libro, necesitas varias cosas:

    1. TIEMPO LIBRE, cosa que hoy en dia y con las prisas que tenemos en llegar no se muy bien a donde es dificil disponer de el.
    2. DINERITO SUELTO en el bolsillo, la industria editorial desgraciadamente ha encarecido muchos los precios y eso no anima mucho.
    3. GANAS DE SOÑAR, leer un libro nos transporta, nos eleva, nos distrae, nos entretiene y nos enseña. Y algunos como los de Javier, nos alimentan el alma.

    En la sociedad actual en la que pasamos un sinfin de horas frente a un ordenador, no apetece mucho seguir frente a otra pantalla para leer un libro, al menos a mi no me interesa.

    No todo se puede desarrollar frente a una pantalla, el movil, la tableta, el ordenador, ¿tambien vamos a tener que enchufarnos para leer un libro? tambien tenemos que gastar energia para soñar un rato. ¿no podemos hacerlo comodamente tumbados en cualquier lugar sin enchufes???

    Un abrazo
    Jaime

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  5. Una buena y sentida reflexión:
    “Es el convenciment que una vida sense llibres seria tan impensable com una vida sense amistat, amor, tendresa…i totes les coses que augmenten la capacitat de viure, multipliquen la potència de la vida. Perquè els llibres no són res més que els dipositaris de totes aquestes coses, i sense llibres els humans ens trobaríem sense aixopluc, sense memòria, sense plans de futur, sense cap mena de testimonis del que és i ha estat el món i sense cap experiència ni mirall interior, sense camins per a la imaginació i la fantasia…, en fi, seríem uns perfectes desconeguts per a nosaltres mateixos, i com diu una expressió popular, hauríem perdut la carta de navegar, la geografia vital, l’atles de la vida dels humans”.
    Emili Teixidor. FIRA LLIBRE D’OCASIÓ VELL I MODERN 2007. Barcelona.

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