Miedo e incertidumbre


En el lago de Zurich desemboca el río Linth, que proviene de los glaciares del macizo del Tödi en Glaris. En sus orillas, en el apacible poblado de Küsnacht, Carl Jung poseía su casa, donde intentaba desentrañar los secretos de nuestra naturaleza psíquica y de los arquetipos que definían nuestra aproximación a la realidad. Allí mismo, paseábamos recordando la importancia del genio y también la importancia de enfrentarnos a nuestro propio destino desde la eterna incertidumbre. Pero, ¿qué es la incertidumbre? Nos preguntábamos en las orillas del lago. Incertidumbre es sabiduría, decían los sabios. Estamos en este mundo porque tenemos miedo. Siempre afrontamos la vida con cobardía, sin saber a ciencia cierta qué será de nosotros. Por eso un maestro oriental decía que necesitamos incertidumbre en nuestras vidas que nos aleje del miedo. El verdadero sabio siempre se enfrenta, sin miedo, a cualquier incertidumbre, decía.

Pensábamos en nuestro viaje cargado de incertidumbre. Sin saber donde íbamos a estar en unas horas y dejándonos fluir por todo cuanto ocurría en la carretera y en la conversación. ¿Hacia donde ir? ¿Qué comeremos? ¿Qué compañías encontraremos en el viaje? Recorrimos más de cuatro mil kilómetros cargados de incertidumbre. Pero eso nos hacía fuertes, porque nos alejaba del miedo.

Nos educan para huir de la incertidumbre, y para alejarnos de las personas que viven en una constante incertidumbre, porque eso nos crea conflicto y temor. ¿Cómo vivir con alguien que no se preocupa de lo que comerá mañana o de qué vivirá en el futuro? Nos alejamos de esas personas sin reconocer en ellos un halo de cierta sabiduría, porque viven en la creencia y en la completa entrega hacia el propósito, hacia lo que cada día aporta en sí mismo. ¿Acaso cada día no tiene su propia preocupación?

Estamos en tiempos de intensa incertidumbre, pero dicha incertidumbre es un regalo para ponernos a prueba, para hacernos más sabios. Todo viaje, toda compañía, toda prueba en el camino nos hace más fuertes, más despiertos. Y debemos, constantemente, dar gracias, con humildad y reverencia, aunque todo nos parezca desconcertante. Demos gracias por todos aquellos que la vida nos acerca para que aprendamos y nos hagamos más sabios. Por todas esas experiencias que despiertan en nosotros esa necesidad de seguir progresando. La incertidumbre sigue, el viaje sigue. Mañana más aventuras. Mañana más incertidumbre. Mañana seremos más sabios.

(Foto: Ayer paseando en el lago de Zurich y jugando con este hermoso cisne).

2 respuestas a «Miedo e incertidumbre»

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