Gracias 2012


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«El amor no puede ser pensado, el amor no puede ser cultivado, el amor no puede ser practicado. La práctica del amor, la práctica de la fraternidad, sigue estando dentro del campo de la mente, por lo que no es amor. Cuando todo esto haya terminado, entonces el amor surge, entonces usted sabrá lo que es amar. Entonces el amor no es cuantitativo sino cualitativo. Usted no dice: «Yo amo a todo el mundo», pero cuando sabe cómo amar a uno, ya sabe cómo amar a la totalidad. Puesto que no sabemos cómo amar a uno, nuestro amor a la humanidad es ficticio. Cuando se ama, no hay ni uno ni muchos: hay sólo amor. Es sólo cuando hay amor que todos nuestros problemas se pueden resolver y entonces conoceremos su gozo y felicidad«. (J. Krishnamurti).

Si este año ha traído alguna experiencia es precisamente esta: la dificultad que entraña el amor. Hemos practicado el desapego, hemos viajado a los confines de la tierra para dar y recibir alegría y hemos hundido las manos en el barro en días de lluvia. En el final del tiempo, he terminado en un sitio tan pequeño y oscuro que he preferido calcular sus medidas como lo hacemos en la “Logia de San Juan”: como una caverna, es decir, como una figura simbólica del cosmos. Así, sus dimensiones son extremadamente claras: su longitud es “de oriente a occidente”; su anchura, “de mediodía a septentrión”; su altura, “de la tierra al cielo”; y su profundidad, “de la superficie al centro de la tierra”. Así, este lugar físicamente oscuro, puede llenarse de luz irradiando en él toda la cobertura celeste hasta el séptimo cielo, elevando en sus entrañas templos a la virtud y encerrando en sus mazmorras la podredumbre y la ignorancia. Desde un mismo eje que va del cenit al nadir podré dibujar la geometría necesaria para la supervivencia, porque aún no sabemos a ciencia cierta que nos deparará el nuevo viaje.

Esta ha sido la culminación de cinco mudanzas consecutivas en doce meses de vértigo. Tras perder la casa, el hogar y la fábrica de sueños, es decir, la sede senequista hasta ese momento, me marché al refugio familiar y de ahí a las altas praderas de Alcobendas, en la misma calle donde, paradojas de la vida, vive mi primera novia. Allí estuve unos meses de idas y venidas hasta que nos trasladamos a la Sacedilla. Algo más de medio año estuvimos allí, disfrutando de un lugar privilegiado, hasta que la sinrazón me empujó de nuevo al refugio familiar. Y de allí al “zulito”, a la caverna, al cosmos salomónico donde me encuentro ahora, en pleno centro de Madrid. Muchos cambios…

Y el mundo también gira rápido. Veo a mi familia, y a mis amigos, y al lazo místico, y al país donde me nacieron, y a Europa, y a esa bolita minúscula que flota en el infinito cosmos y que llamamos (madre) Tierra… Y busco en las estrellas algún punto de referencia que pueda llamar (padre)… Porque la vida es cósmica, y la inteligencia extraterrestre, y por eso el Misterio se nos antoja universalmente omnipresente, y cada latido es una señal en morse para que nos sientan, para que el universo entero se repliegue a nuestra llamada y escuche nuestra voz. Y en esa voz dan igual los cambios, y da igual los zulitos o los palacios, y tanto monta si somos altos o bajos, ricos o pobres, porque todos latimos igual, y todos, absolutamente todos, respiramos igual. Y cuando lo hacemos conspiramos y alzamos algo grande hacia el mundo. Una especie de pulsión, de grito silencioso, de llamada de auxilio, o de, quizás, llamada de amor. Un amor que aún no entendemos, un amor que aún no conocemos, pero que intuimos y que deseamos abrazar en esa añoranza intangible.

Ha sido un año de mucha vida. Podemos decir aliviados que hemos vivido, que hemos respirado, que hemos conspirado, que hemos sentido, que hemos gritado, llorado, reído. Hemos hecho el amor con nuestro prójimo y con nuestra prójima, nos hemos abrazado y nos hemos mirado con esa profundidad que requiere la comunicación de alma a alma. Sí, ha sido un tiempo maravilloso y por eso damos gracias, alzando nuestras manos abiertas para que de nuevo, en esta nueva oportunidad, se vuelvan a llenar de vida. Seguiremos esforzándonos por ser generosos, por construir esos templos virtuosos elevándolos todo lo alto que podamos. Seguiremos creyendo en un mundo mejor y verdadero, cueste lo que cueste. Aprenderemos de los errores para así, cuando volvamos a errar, podamos hacerlo al menos con cierta sonrisa. Y perdonaremos a nuestros deudores, porque seguro que también lo estarán pasando mal. En fin… sigamos, que hay mucho vida por delante…

4 respuestas a «Gracias 2012»

  1. Que gran intuicion el amor no se practica, ni se piensa. O se realiza en su totalidad o no ES.

    Realizar y vivir el AMOR es lo que estamos aprendiendo en cada momento de nuestra vida.

    Un abrazo sentido a todos, en estos tiempos, de experimentar y vivir siendo el AMOR.

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  2. Qué grande poder decir; sigamos…continuemos…vivamos… experimentemos. Eso es que tenemos vida y teniendo vida lo tenemos todo… si llegamos al mar…pues da igual, buscaremos barca «pa seguir» y si tropezamos con montañas, pues trataremos de escalarlas con uñas y dientes…Eso sí, disfrutemos de lo que tenemos… la vida 🙂

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