Estrellas de Oriente


Estrell-de-Oriente

“Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos con dones a adorar al Señor”. (Mateo 2, 2).

Ha sido una mañana profana pasada por limpieza profunda, guisos de patatas con exquisitas verduras y algunas cosas más. Todo esto tras una noche larga donde navegué por tierras incognitas, acompañado por la presencia invisible de un bello lago azul plagado de mariposas gigantes y la flauta acompasada de alguien que tocaba en la otra orilla, y una mañana también larga que pasé repasando los Presupuestos Generales del Estado para el 2013. El libro rojo, el libro azul, el libro gris, el amarillo… Así punto por punto, intentado comprender el caos que el propio Estado tiene sobre sus pies de barro. Mis conclusiones, más de científico social que de economista experto en materia de presupuestos no podían ser más catastróficas. Una parte importante, con un incremento de más de un treinta por ciento con respecto al presupuesto anterior lo vamos a dedicar a pagar deuda. ¿Cómo lo haremos? Supongo que con más deuda y así hasta el infinito o hasta que alguien valiente diga basta. Casi todas las partidas han sido recortadas, excepto esta y alguna más, que ha aumentado significativamente. ¿Qué conclusiones podemos sacar? Sin duda conclusiones espeluznantes que me hacen pensar que no estamos haciendo bien las cosas como conjunto. Pero hablaré con calma en otro momento porque la cosa tiene mucha miga. Intentaré “adorar” las cosas buenas de la vida, y las otras, habrá que pensar con mucha calma como podemos mejorarlas.

Lo de «adorar» viene porque acabo de llegar de la misa extraordinaria por el rito tridentino en latín, donde los católicos celebraban hoy la epifanía. Hacerlo en latín ha sido hermoso, diferente y curioso. Las palabras del sacerdote también han tenido su propia magia, quizás por la solemnidad con las que exclamaba la necesidad de adorar al Señor, representante simbólico de la luz que habita en nosotros y en el mundo. Para ellos, adorar es “amar hasta el extremo”, y me ha gustado la explicación sobre la necesidad de ese amor: ese estado espiritual contemplativo en el que el espíritu del hombre se sobrecoge maravillado estableciendo una comunión íntima con Dios.

Momentos antes había paseado con el amigo J. viendo una peculiar película en el cine. En cierta forma esa también era una forma silenciosa de adoración, esta vez a un hombre bueno que ha querido compartir unas horas con este peregrino. Adorar la vida en sus múltiples manifestaciones, con esa habilidad de gozo y reconocimiento en todo lo que acontece, es un buen bálsamo para el alma, una aplicación práctica que nos ayuda a reconocer la estrella de Oriente, seguirla y arrodillarnos, seamos pastores o reyes, ante la majestuosidad de su presencia: “surge, illuminare, quia venit lumen tuum”.

Sin duda, un día diferente, como casi todos, donde es hermoso pararse para maravillarnos de todo cuanto nos rodea. Le decía a J. ante el café y mientras repasábamos la estrategia para intentar vender un hermoso bosque africano, que no me siento mal a pesar de la oscuridad de esta diminuta cueva. Jesús nació en un humilde pesebre y ya hemos visto la que lió. Por lo tanto hay que estar agradecidos a lo que la vida nos pone por delante, porque seguro que encierra alguna enseñanza que afrontar. Así que gracias a la vida, que me ha dado tanto, también hoy.

2 respuestas a «Estrellas de Oriente»

  1. Al final siempre lo arreglas, pero ¿no te cansas de estar instaldo siempre en la queja?
    Seguro que tienes motivos para quejarte, y seguro que tambien los tienes para no hacerlo:
    ELIGE. A partir de ahí colorea el cuadro.
    Tú escribes y te hablas, yo te escribo y a mí me lo digo.
    «Quitemos poder a todo lo que nos perturbe, si no existe en nuestra mente, tampoco existirá en nuestra vida»

    Me gusta

    1. Estimada María Jesús… Realmente no me quejo, en cierta forma me rebelo… Podría haber hecho el esfuerzo de dedicar la mañana a otros menesteres, pero debemos preocuparnos por nuestro país, por nuestra gente y por muchas cosas. Y esa preocupación se debe manifestar de alguna forma, y debemos intentar cambiar la preocupación por ocupación, ya sea empleando la palabra, de forma humilde, para crear algún tipo de consciencia (social, humana o de lo que sea) o ya sea trabajando de voluntario con los más pobres, activistas ecológicos o cualquier largo etcétera que sea útil para nuestra sociedad y para el conjunto de la humanidad una. Todos los días debemos elegir entre el mirar a otro lado y no hacer nada o reivindicar el derecho de dejar este mundo un poquitín mejor de como lo encontramos… Gracias por tus letras… pensaré sobre como colorear el cuadro, y de paso, la realidad que siempre se impone… 😉

      Me gusta

Replica a Editor Cancelar la respuesta