«Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio«. Ghandi
Amar la partícula minúscula de un pétalo de amor. Amar el átomo que roza nuestras mejillas o ese haz de luz que atraviesa nuestras ventanas. Permitir abrazar esa música o ese cuadro, ese baile o esa tropa de excursionistas que vienen de un agotador fin de semana. Abrazar con fuerza irreductible, con amor profundo a los amigos que dejas atrás y que no sabes cuando volverás a ver de nuevo. Qué grandeza la de ser amantes de todo cuanto existe, de bailar al son de todo cuanto se mueve.
Dos días para completar no sólo una mudanza, sino para demostrar que el amor a veces es capaz de vencer lo conveniente, la vida fácil y cómoda desplegada en un paraíso atómico, cargado de belleza, paz y tranquilidad. Es hermoso ver y observar como a veces uno es capaz de renunciar a todo eso, y más, con tal de vivir el sueño, la grandeza del amor, de la esperanza y de la fe en un mundo amoroso, sabio, comprensible, tierno, infinito.
¿Qué música palpita dentro de aquellos que lo dan todo por nada? ¿Qué cosa es esa capaz de mover a un ser a desplegar toda su grandeza para reducirla a una sola mota de humilde aportación?
Ya estamos en Madrid, ya hemos cerrado un ciclo más y se abre de nuevo la aventura y el reto. Aquí no tenemos hermosas calas donde pasear con los pies descalzos, ni esos chiringuitos donde tomábamos los batidos de chocolate que tanto me gustan. No nos importa, porque ahora viene la utopía, y necesitamos centrar los esfuerzos en la misma. Queremos abrazarla y ser sus amantes, para algún día, ser como esa minúscula partícula o haz de luz. Queremos ser grandes, ser amantes de todo cuanto existe, desde lo pequeño, desde el silencio, desde la humilde aportación de nuestras vidas al eterno ciclo de la existencia.
(Foto: Hoy en la despedida de Cadaqués y amigos, con el coche al fondo preparado para la aventura, cargado de fe y esperanzas).

¿Hay algo más bello que ser amante?…preciosa palabra que encierra todo un misterio.
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