Ayer fue un día especial, de puesta en largo del sello Welton con un exclusivo parqué de personalidades en el también exclusivo Club Financiero Génova. Dio la nota el presidente de Cantabria, el señor Revilla, todo un personaje que nos hizo pasar un muy buen rato. El autor no tuvo desperdicio, todo un comunicador y un gran hombre. Nuestro editor estrella, Luis Valls, dio espectáculo como a él le gusta, reuniendo en la sala al doble de público del que podía. Me encantó Pilar Jericó, la cual me sorprendió gratamente con sus explicaciones, muchas de ellas de carácter antropológico, sobre el poder. El resto de la noche transcurrió con hermosos momentos que quedan grabados en mi pupila cristalina por la emoción. Todo un éxito editorial y todo un éxito de Luis al que felicito de nuevo por tan maravilloso momento. La noche y la madrugada fueron especialmente mágicas… Pero esto me lo reservo para eso que algunos llaman con cierta importancia y relevancia “la intimidad”, por eso de que a veces es bueno no revelar todos los detalles de una vida a veces en exceso intensa… Sólo un detalle: en el desayuno de esta mañana, pude dibujar con letras imantadas un “sílbame”… Pilar, no hay mayor poder que el de la imaginación…
Un año en el sur
La riqueza de una vida no se mide por el montón de dinero que tengas acumulado en el banco, ni por las propiedades, ni por los grandes coches. La semana pasada hablaba con una amiga la cual no entendía porqué prefería permanecer tan pobre, pudiendo ser muy rico. Mi defensa fue muy clara y quizás extraña para ella: ya no aspiro a acumular cosas en la tierra, sino a deshacerme poco a poco de ellas para que dejen espacio a las cosas que verdaderamente nos hace ricos. Y esas cosas son la amistad, la generosidad, el amor. Cosas como la presentación de ayer en Mesas, con ese calor humano, intenso y pasional que todos vivimos. Como la visita a mi casa de mi mentor en la Universidad de Sevilla, de ese catedrático al que tanto le debo y al cual le abracé como un hijo abraza a un padre. Como ese paseo por las calles de Madrid, hablando de geopolítica o del gran misterio de la vida: el porqué a los peces no les entra agua en los ojos. Cosas como la carne de membrillo que me ha regalado hoy J., riquísimo membrillo hecho por su madre. O como el paseo hoy con R. hasta Córdoba para asistir a la presentación del libro de Antonio Colinas “Un año en el Sur”. Son esas cosas las que me enriquecen realmente. Es ahí donde me siento afortunado y agradecido. Es ahí donde comprendo la grandeza de la vida, la esperanza en lo humano, el sueño de un mundo mejor. Y esta noche, mientras escribía todo esto, sólo deseaba abrazar a ese misterioso ser que desde hace unos días ocupa mi mente. Ese ser que deambula por los castillos de mi imaginación y que penetra poco a poco en los recovecos silenciosos del sentimiento. No encuentro ninguna explicación sobre las cosas que pasan en la vida. Pero deseo profundamente experimentar cada uno de sus misterios y sentir que la esperanza aún es posible.
En el centro del huracán
He hablado en este espacio muchas veces sobre el movimiento y la quietud. Son términos filosóficos que se han discutido hasta la saciedad en diferentes lugares y tiempos. El taoísmo sabe mucho de ello, pero también místicos como el español Miguel de Molinos indagaron en la necesidad de la contemplación para que la voluntad superior guiara los pasos de las pequeñas voluntades de los hombres. Tiene su analogía con el budismo clásico en su búsqueda del nirvana mediante la pasividad en las acciones, la quietud, la meditación y la contemplación más absoluta. El zen pretende la quietud, la atención concentrada en el fluir de las cosas. Algo así como estar parado en mitad de un huracán, inamovible, viendo desde su centro todos los aconteceres diarios. El vacío que se genera en el ojo del huracán es análogo al vacío que se genera en el ser que se muestra quieto y actúa según los preceptos de la unión mística.
Pero lo que me apasiona de toda esta discusión filosófica es su aplicación práctica a la vida. Muchas veces ocurren cosas que nos pueden llegar a desequilibrar. Normalmente porque no las entendemos o porque, de forma voluntaria o involuntaria, hemos obrado mal o nuestras acciones han hecho sufrir a otra persona. ¿Y qué clase de virtudes pueden reparar ese daño ya hecho?
La primera buena acción debería ser tomar consciencia del daño. La segunda, pedir disculpas pública o privadamente sobre el mismo. La tercera, intentar en la medida de lo posible, si es que eso es posible, repararlo. Si te enfrentas ante personas buenas de corazón, sabes a priori que los errores son motivados por ignorancia o sinrazón. Siempre he dicho que un mal día lo tiene cualquiera. Si el daño es cometido a conciencia, ahí las armas arrojadizas son otras, y la cautela siempre presume de distancia. El arte de la prudencia siempre es nuestra mejor aliada ante cualquier situación, con o sin movimiento. Y la prudencia siempre nace de esa quietud que todos los sistemas filosóficos arguyen como mejor actitud para potenciar la virtud y alejarnos del vicio, del sufrimiento y del error. Los huracanes y los ciclones siempre existirán en los viajes de la vida… Pero si estamos sumidos en su centro, podemos atravesar cualquier dificultad bajo el poder de la quietud y la calma.
Todo ser es una gota de rocío
En cada ser había condensada una lágrima, una emoción contenida, derramada, emotiva. Cuando me tocó hablar sentí un nudo en la garganta. La conmoción podía conmigo. Había venido tanta gente y era tanto lo que deseaba transmitir a cada uno de ellos. Pero allí estaba el sueño de una autora hecho realidad, un sueño que nos dotó de fuerza y confianza. El sueño de Eugenia, que gracias a su constancia y trabajo consiguió que su día fuera grande, un momento donde cabían todos y donde la cultura de la paz predominó por encima de todo lo demás.
Deseo de nuevo felicitar a la autora y a todos los que han conseguido que este acto fuera un éxito. La presentación de un libro es sólo un pequeño parto. Ahora, en la memoria de cada uno, deberá crecer la simiente de lo que se ha intentando transmitir.
Misión cumplida. El príncipe, en silencio, se retira de nuevo a la soledad de su castillo y observa atento qué otro sueño poder atrapar. El trovador de sueños se imagina galopante hacia el movimiento que conduce a la quietud. La música encriptada late fuerte en su corazón. Aún recuerda con fuerza los paseos y risas de ayer, el canto de la ópera, la sincera expresión de un ser amable y bueno.
Sí, ayer fue un sueño… hoy también… mañana…
Felicidades Eugenia.
Gracias filósofa.
Viaje a China y otros relatos
Un día intenso, lleno de encuentros hermosos y de gente bonita. Por la mañana, aburrido protocolo para inaugurar una carretera. Lo único emocionante ha sido conocer a la hija de J. y poder viajar juntos, aunque fuera por unos minutos y con la imaginación, por toda China. Me encanta conocer a gente soñadora, y ella lo es. Así que gracias por el viaje.
Por cierto, bonito coche llevan los consejeros de la Junta. Nunca entenderé como un comunista o socialista es capaz de ir como si fuera un marques. No digo que deba ir en un coche del año diez, pero podrían dar ejemplo, por ejemplo, llevando un coche ecológico, un híbrido, y no un increíble A6 de tres mil centímetros cúbicos. Alucinante camaradas, alucinante.
Sin embargo, ha servido para echar una buena charla con el alcalde de Posadas, Juan, un buen hombre que animaba la acción cultural mientras tomábamos algo, ya en petit comité junto con su padre, E. y M. Se le nota un político diferente, buena persona, sencillo, amable y amante de lo correcto. Alguna vez ha venido a las presentaciones de nuestros libros y eso resulta provocador para un político. Olé por su ejemplo.
Por la tarde presentación de un libro. Su autora, una bella, preciosa y riquísima escritora de nombre Clara Peñalver. Presentaba su primera novela de título “Sangre”. Joven promesa de las letras. Tomo nota y tomen nota los editores sagaces. Esta Peñalver promete.
Y ahora a dormir, que mañana toca viaje de ida y vuelta a Madrid y pasado nueva presentación de libros. Esta vez, en Mesas de Guadalora, a las doce… ya os contaré…
Consciencia vs conciencia. Ichein y Dasenin
“En tiempos de mentira universal, decir la verdad es revolucionario”.
George Orwell
El matiz en las palabras a veces requiere exploraciones semánticas y filológicas que nos hacen pensar en su origen y en su significado profundo. He discutido muchas veces sobre el mal uso, sobre todo en ámbitos de calado místico o espiritual, de la palabra conciencia y desearía profundizar algo más en sus ramales lingüísticos para definir acertadamente o no sobre su desambiguación.
Conciencia viene del latín conscientia, –con scientia, con conocimiento- que expresa conocimiento compartido. Pero en la riqueza de nuestro idioma hablamos además de la consciencia, que es aquello por lo cual nos hacemos conscientes de ese conocimiento, es decir, aquello que nos permite sabernos ya no separados del mismo, sino en particular interrelación con ese conocimiento desde una postura revelada. Es un conocimiento inmediato sobre uno mismo, sobre nuestros actos, emociones y pensamientos en interrelación inmediata con el mundo. Es mucho más que esa capacidad de reconocernos a nosotros mismos y de juzgarnos sobre esa visión y reconocimiento (conciencia). Es el arte de intuirnos parte de un todo mayor, gotas de un océano infinito y omniabarcante (consciencia). Abarcar lo inmanente y lo infinito. Ser dioses, porque esa parece ser la finalidad última de la naturaleza.
Los filósofos alemanes utilizan una palabra peculiar para profundizar en los designios y propósitos de la consciencia: Dasenin, cuya traducción literal significa estar ahí, existencia. Así, el matiz entre conciencia y consciencia vendría literalmente de un atributo al que podemos llamar ser. Un ser que no sólo ve la realidad envolvente y la analiza (conciencia) sino que participa de ella de forma activa, presencial, existiendo en ella y por ella (consciencia).
En el budismo y sus tradiciones se habla del ichinen, es decir, del sujeto que se fusiona con la energía cósmica, del ser que se fusiona con la mente una, “realidad última que en todo instante se manifiesta en el mortal común”. Es alcanzar la budeidad desde la cual la vida se manifiesta de forma universal.
Desde esta perspectiva amplia, podemos ver la complejidad de la naturaleza que pasa de la simple manifestación física a la vida, de la vida al movimiento con los pulsares emotivos, de ahí a la mente, a la inteligencia para más tarde desembocar en la conciencia y luego abrazar, en un respiro más profundo, a la consciencia del ser, del alma y la unidad con todas las cosas, a la existencia total y plena en un mundo vivo y dinámico.
Pero si pensamos en todo esto, el mismo significado que le damos a las cosas contrae dentro de sí una postura personal. No es lo mismo vivir la vida de forma conciente que consciente. El matiz o la “postura” diferenciadora, como expresan los budistas, permite comprobar la calidad de nuestro paso por la vida.
Existe un estado interior en todas las criaturas. Algunos despiertan a él y experimentan el significado profundo de la existencia como una experiencia que, sin la misma, todo carece de sentido. Esto es lo que decide a qué deseamos consagrar nuestra vida, cual es el propósito real de todo cuanto hacemos, pensamos y sentimos.
Lo que determina nuestra vida, y por lo tanto su calidad, es aquello donde ponemos nuestra “consciencia”, nuestro corazón, nuestra alma. Es la determinación y el compromiso más absoluto con nuestros más altos ideales, con nuestras más altas aspiraciones. Ahí reside la importancia de la decisión. ¿Qué deseamos ser? ¿Hacia donde dirigimos nuestros pasos? ¿Qué tipo de consciencia nos revela el camino a seguir? ¿Estamos lo suficientemente abiertos, despiertos y activamente empáticos con nuestros deseos más íntimos y verdaderos? ¿Somos capaces, en consciencia, de conectar con nuestra más sublime esencia? ¿Qué palpita dentro de nosotros?
Quizás sea cierto eso de que cada momento de la existencia posee tres mil estados. ¿En qué estado nos encontramos nosotros? Posiblemente en el mismo en el que se encontraban poetas y místicos, pensadores y filósofos, activistas y “despiertos”: el estado de auténtica vigilia, el estado de auténtica revolución metafísica, el estado del eterno recuerdo de nosotros mismos. Estar ahí, presentes, vivos, dinámicos, despiertos.
Más allá de las puertas
Más allá de las puertas hay amor, vida, ternura, miedos y también esperanza, mucha esperanza. Eso fue lo que contestó la autora cuando le pregunté sobre qué hay más allá de esta vida tangible y perecedera. Fue un acto único y emocionante, como todos aquellos que se hacen desde el corazón y sin ninguna otra intención que la de pasar un buen rato apoyando eso tan denigrado como es la cultura, la lectura, los libros, la escritura… Málaga estaba en el mismo sitio donde la dejamos. Al acto asistieron los amigos de siempre, los autores de ayer y del mañana. Me sentí liviano y amante de las letras,pero sobre todo un Quijote. La autora, una gran persona y una auténtica poeta que nos leyó, como hacían los antiguos, algunos cuentos de su relato. Hermosa y Dulcinea, nos conmovió. La emoción corría por la sala como si de un fantasma amable se tratara. Había una vibración hermosa, profunda, tierna diría. Expliqué lo difícil de la profesión de autor, de escritor, de poeta. Y lo difícil que resulta materializar un libro. Y el tenor nos deleitó con una presentación excepcional. Luego un buen viaje de vuelta hacia la Montaña con la grata compañía de dos incondicionales del “arte en la palabra”. Un buen día, una buena tarde y un recuerdo más para la historia senequista. Os recomiendo la lectura de “Más allá de las puertas”, de Carmen Guzmán, toda una obra de arte.
Sobre la avaricia de ser uno mismo
Estimado M.,
Lo de tener o no tener ya no es angustia. Antes sí, hemos pasado dos años de fatalismo interior por esta causa, o mejor dicho, por no entender las causas primeras de no poder tener como antes teníamos, o al menos el no tener lo suficiente para hacer frente a una situación crítica como es la crisis mundial y del sector.
Lo hemos asumido como una enseñanza donde lo importante no consiste en tener o no tener, sino en la actitud que se tiene ante estas situaciones. Esa siempre ha sido nuestra gran enseñanza y ahora empezamos a asimilarla. Siempre la tuvimos muy integrada pero cuando las cosas van bien resulta fácil decir eso de «no soy mis cosas». La prueba verdadera es cuando dejamos de tener de todo y empezamos a perderlo todo. Es en la dureza y en la crueldad de las cosas cuando nuestros sistemas filosóficos se ponen a prueba. También nuestra dignidad y aguante, nuestra verdadera fortaleza interior.
En mi caso personal ya no me molesta vivir así. Es lo que siempre he soñado, ser un ermitaño, vivir desapegado en la riqueza y en la pobreza, feliz y alegre. Ahora estoy en un estado parecido a eso. Y realmente es una especie de estado de gracia. Las fluctuaciones emocionales forman parte del juego de apegos y desapegos hasta que dejas de identificarte con ellas. Es entonces cuando la luz del alma nos atraviesa y conmueve. Es cuando empezamos a acercarnos a nosotros mismos, a nuestra esencia más pura.
Así que agradezco el envío de los dos libros. Es un gesto ridículo, pero muy importante. Desde un punto de vista psicológico, es como si después de que se quemaran tus propiedades más queridas o vieras pasar todo ese cúmulo de desgracias empresariales, alguien te diera un abrazo y te tranquilizara de alguna forma. Yo no tengo a ese alguien, al menos, cuando llego a casa, no hay nadie físicamente que me de ese abrazo. Son los gestos, por muy ridículos que sean, de los que estáis lejos, los que me dan confianza y valor. Son esas pequeñas cosas las que alivian, dentro del desastre y la soledad, la continua lucha contra los elementos. Y ahora que lo digo en voz alta, me pregunto si la calidad del abrigo ha sido suficiente, y en cuantos momentos imprescindibles no estuve ahí, como sí lo estuve en el pasado. Los años de supervivencia pura y dura me alejaron de las cosas importantes… Y es ahora, en la calma, alejado en las profundidades de las cosas, cuando supuro quietud y entendimiento. Es ahora cuando se empieza a gestar de nuevo las grandes cosas y la avaricia de ser de nuevo uno mismo.
Soy minero
Todo el planeta está pendiente del rescate de los mineros chilenos. Un rescate esperanzador tras casi setenta días de angustiosa espera atrapados en esa cárcel a más de seiscientos metros de profundidad en las entrañas de la nuestra madre Tierra. Treinta y tres nuevos héroes para un planeta que necesita superhombres. Pero también treinta y tres motivos lo suficientemente importantes para replantearse las condiciones de vida de unos seres humanos que trabajan en un sector decadente y casi diría primitivo donde las condiciones de trabajo son totalmente infrahumanas. Hay trabajos y luego están los mineros, una de las profesiones más duras del mundo el cual está prohibido a las mujeres según el convenio número 45 de la Organización Internacional del Trabajo. Algún día, al igual que está pasando en la revolución fordista con esos robots que hacen el trabajo más duro en las fábricas, los mineros serán sustituidos por máquinas y el sector, laboral y empresarialmente hablando, deberá reconvertirse. La revolución energética y tecnológica no necesitará minas de carbón y la energía limpia hará de este otro planeta. Y entonces, algún día espero no muy lejano, los hijos de estos mineros verán la película que hicieron de su tragedia y aventura y reflexionarán sobre esos hombres-esclavos que daban su vida por un mísero salario con el que dar de comer a sus familias. Hoy me solidarizo con estos 33 héroes y con todos los héroes que anónimamente trabajan en la oscuridad y en las entrañas de este planeta doliente.
La utopía es el camino
Estimado Loco,
Sabes que mi hermana también está muy involucrada en política… y ella al igual que tú es una rebelde y aún con todos los desengaños sigue luchando…
A mí me resulta sorprendente ese desgaste personal, se puede reconducir esa energía de rebeldía y amor por otros mares de entrega al bien común…creo que sois imprescindibles para que haya pequeñas mutaciones dentro del sistema, pero yo no puedo desprenderme de la sensación de injusticia que eso provoca en los que yo amo… saber que personas como vosotros, líderes silenciosos, sois la esperanza que sigue encendida, la utopía es el camino…
Estimada C.,
Qué bonitas palabras escribes… ¿sabes cual es el mayor problema al que nos enfrentamos? A la soledad más absoluta… si al menos encontráramos a uno o dos utópicos más en el camino capaces de acompañarnos en esta travesía en el desierto, quizás las fuerzas requeridas serían menos y el sacrificio compartido nos daría alas para seguir volando con mayor eficacia y fuerza… así que anímate al club de los poetas y que el amor se expanda dulce y amable…
La isla de las flores
Qué día…
Hoy ha sido un día de locos… Por la mañana me llamó C., un autor novel con el que he reído como un descosido cuando le he explicado francamente y con el corazón en la mano lo difícil que resulta editar poesía hoy día y las penurias que se pasan cuando se vive en exceso del halo romántico de la profesión. Hemos estado casi una hora hablando y nos ha servido de auténtica terapia, a él como escritor y a mí como editor. Luego he marchado corriendo a Córdoba con trámites para la fundación y por la tarde corriendo a casa para hacer unos cambios de mobiliario, lavar sábanas y cambiar mi habitación de la segunda a la tercera planta gracias a la incondicional ayuda de F.
Desde allí espero disfrutar de las maravillosas vistas de La Montaña y sentirme más próximo a ese cielo que se yergue genuino sobre nuestras cabezas y que, de forma simbólica, nos protege y acerca cada día más a nuestros orígenes cósmicos. Esa tercera planta me ha de inspirar proyectos futuros y nuevas aventuras para el espíritu, pero sobre todo me ha de inspirar confianza y valor.
También andaba algo nervioso porque A. me ha invitado a la ópera, esta vez para disfrutar de Bertolt Brecht y su Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny en su original alemán. ¿Será esto una cita? No lo sé, pero parece interesante el dejarse fluir hasta el infinito y más allá… Espero que mi amiga locoide del norte no esté en lo cierto y no se trate de nuevo de una relación kármica. Lo que si es cierto es que ésta será la tercera cita en tres semanas y la primera a solas… Algo se mueve…
Breve antropología del fútbol
Nunca había asistido a un acontecimiento de ese tipo así que observé con detalle todos los rituales y escenificaciones de ese sociodrama tan conocido. Era mi primera vez y sentí mucha curiosidad antropológica. Estuve atento a todo lo que ocurría, pero sobre todo, al comportamiento de la gente, la gestión de sus emociones, privadas y colectivas, y la forma de racionalizar tal evento.
En el palco estaba el jefe de la oposición, Rajoy, y todas las personalidades pertinentes que asistían con emoción algunos y con expectación otros a esas instalaciones lúdicas creadas para divertir al pueblo. Supongo que su presencia daba rigor e importancia al evento y además, alguien que aspira a gobernar, debe saber hacerlo desde lo más sencillo, que es apelando a la célebre manía de dar al pueblo alimentos –hoy día llamados servicios sociales o Estado del Bienestar- y entretenimiento –de muy baja calidad, por cierto- para mantener a la masa tranquila y de paso ocultar o disimular hechos que podrían revelarse como controvertidos o incómodos.
Empezó la función con música, mucha música. Luego silencio. La gente se agolpaba en los asientos bien ordenados. Mi amiga era la única mujer del palco, cosa que contrastaba en un mundo, ese, totalmente masculino, sexista y recio. Al acto estaba permitida la entrada a mujeres y niños, pero no su participación en el juego, la cual, como en otras instituciones arcaicas como la Iglesia o la Masonería ortodoxa, está vetada. No deja de ser curioso que esto cause polémica en las instituciones religiosas pero no en las deportivas, como si fuera culturalmente aceptado que el hombre y la mujer son iguales socialmente, incluso deberían serlo a la hora de ordenar el “misterio”, la religiosidad o la espiritualidad, pero no en el deporte. Extraña esta hipocresía lúdica a no ser que la entendamos como una nueva religión que impone su patriarcado exclusivo.
Así que once hombres vestidos de rojo (allí les llamaban “la roja”) y once hombres vestidos de amarillo se enfrentaron unos a otros a la búsqueda, control y posesión de un objeto redondo que llaman “balón”. Me llamó la atención la uniformidad del vestuario, supongo que con la intención de hacer más fácil el juego y de paso alinear a los individuos en cierta cohesión grupal. Había, sin embargo, un matiz diferenciador en las botas, donde cada uno, y de forma más o menos libre, podía entronar su ego eligiendo el color y la marca preferida. Así que el control se manifiesta sutilmente no solo sobre el balón, sino sobre los individuos que lo mantienen, de los cuales se espera un comportamiento ejemplar, pero sobre todo, obediente y manifiestamente entregado a la causa, dejando el halo ilusorio –pobre expresión de libertad- a la hora de elegir sus botas. Un control que desde análisis macrosociológicos se expande hacia la sociedad total. Una especie de lavado de celebro que empieza en los “entrenamientos”, que sigue en las “concentraciones” y que termina en las ruedas –ruedos- de prensa con explicaciones vacuas, sencillas y carentes de inteligencia que la masa acepta, analiza y discute. Dicha alineación es practicada desde muy pequeñitos, pues esta es la forma que tienen nuestras sociedades de moldear al individuo en ilusiones y fantasías y mantener pasiva su creatividad o motivaciones esenciales encauzando muy sutilmente sus anhelos a meras quimeras futboleras.
El “campo”, visto en formato real, parece mucho más pequeño que esos macro espectáculos televisados que todo lo exageran tanto y donde parece que el esfuerzo de los “futbolistas” (así llaman a los hombres vestidos de multicolor) es desorbitado. Pero en realidad no hay tal esfuerzo. El campo es pequeño y no kilométrico como en la sabana africana. La yerba está bien cuidada y si caes no hay cocodrilos en ningún estanque, ni serpientes, ni escorpiones peligrosos. Como el balón sólo lo puede poseer una persona, los otros veintiún miembros se aburren o pasean de arriba abajo. Visto así, no lograba entender las cantidades astronómicas que se pagan a estos críos de veinti pocos años por jugar a un juego obscenamente estúpido, aburrido y sin ningún otro interés o función social que el de mantener a la “masa” entretenida.
Y la masa sólo se inquietaba o se emocionaba cuando en el campo había “dureza”. Una patada, un empujón, un insulto. Entonces se creaba expectación, tensión y cierta alegría colectiva acompañada de rabia, enfado o fastidio dependiendo de quién hiciera la agresión. Y entre los hinchas… bueno, esto fue lo más patético, así que mejor no comentarlo.
Violencia, mucha violencia integrada en esas emociones reprimidas. Y la violencia estaba implícita y explicita en muchos detalles. Primero, cada tres metros, había un guarda de seguridad que miraba atentamente las gradas y controlaba que todo estuviera en orden. Detrás de ellos, otra fila de policías que doblaban la “seguridad”. Por un momento pensé que estaba en una cárcel, en un campo de concentración (nunca mejor dicho) o en un auténtico y futurista circo romano, donde los gladiadores, algo más civilizados, buscaban no la sangre corporal de sus víctimas, sino la sangre vital y emocional de las mismas. Tanto monta.
El “partido” en sí me aburrió como una ostra, pero el espectáculo social me pareció alucinante y digno de estudio. El ver como nos engañan… como nos manipulan… como nos amansan… El sentir ese “pan y circo” para todos… El comprobar lo fácil que resulta dejar de pensar o fijar la atención en ese objeto redondo socialmente endiosado que necesita ser buscado, controlado y poseído para conseguir el objetivo de ser el mejor, de ser el ganador de la partida, de ser, en definitiva, el más estúpido entre los estúpidos…
Realmente me asustó lo vivido y experimentado en esas dos horas de “entretenimiento”. Me preguntaba porqué la sociedad es capaz de gastar tantos y tantos esfuerzos inútiles en espectáculos como ese y no es capaz de solucionar problemas tan complejos como el paro o el hambre en el mundo (aquí viene ahora la demanda demagógica). Hemos abandonado nuestros deberes como personas, nuestros deberes como sociedad civil, nuestros deberes como ciudadanos del mundo. Hemos abandonado nuestras obligaciones más esenciales, nuestros proyectos más vitales, a la espera, única y exclusivamente de “pan y circo”, donde nuestra única responsabilidad y nuestra única expresión de libertad se antoja en elegir “1”, “X” o “2” en las quinielas de turno. El fútbol ha sido capaz en nuestros días, en sustitución quizás de la concepción epidérmica y marxista de las religiones de antaño, de hacer soportable nuestra infeliz conciencia de servidumbre y esclavitud. Bienvenido sea el fútbol, la nueva religión social que, en boca de Heine, derrama en el amargo cáliz de la sufriente especie humana algunas dulces, soporíferas gotas de opio espiritual, algunas gotas de amor, esperanza y creencia.
Validation, una hermosa historia de amor
Residencia de Tercera Edad
Como estamos en campaña, ayer fuimos de visita todos los grupos políticos para ver la residencia de la tercera edad que se está construyendo en nuestro pueblo. Debo felicitar a todos los políticos por la generosidad expresada y por el trabajo bien hecho porque la residencia, la verdad, es que está prácticamente acabada y ha quedado muy bonita. Aún falta el remate final y será una pena que no se termine. Para eso sólo hace falta voluntad política y aprobar unos presupuestos que, en clave electoral, harían que el partido de gobierno se llevara puntos suficientes para su campaña. En clave ciudadana, nuestros abuelos ven como el proyecto no se acaba nunca y nadie puede disfrutar de esta residencia que ha llegado a nosotros por el esfuerzo continuo de todos. ¿Qué pesará más en la consciencia de nuestros políticos, la clave electoral o la clave ciudadana? Creo que habría que facilitar las cosas y no pensar tanto en nuestros egos políticos. Creo que se debería hacer un último esfuerzo para cerrar esta etapa y empezar a hablar de otras cosas. Espero que la sensatez se imponga.
Nuevo candidato al PP de Hornachuelos
El PP de Hornachuelos ya tiene un nuevo candidato: Rafael Durán Pérez. Como me consta, aunque no lo conozco personalmente, que es un buen hombre, le deseo la mejor de las suertes en su proyecto. Y aunque seamos rivales en la cancha política, espero que podamos ser aliados en la idea de construir una ciudadanía más respetuosa, más solidaria y más humana. Mis mejores deseos para los adversarios políticos y para Rafael.
Ponte guapa, hay elecciones
Nuestras ciudades y pueblos están de fiesta. Pronto habrá elecciones y los políticos se afanan para poner las ciudades guapas, para crear empleo, para resolver esos problemas que durante cuatro años han estado esperando sin solución. Pero ahora todo es posible. Ahora viene la magia de la democracia. Esa que remueve lo que haga falta para inaugurar obras, para lucir calles y edificios públicos, para cambiar farolas y mobiliario urbano. La mágica hipocresía que nos envuelve a todos y que aceptamos, pasivos, como normalidad social. Sea como sea, aprovechemos el momento para ponernos guapos, no vaya a ser que nos quedemos sin baile. Los políticos necesitan conservar su sillón, ese sillón que tanto les pierde. Nosotros necesitamos acabar con todos los sillones e intereses particulares para creer de nuevo en la buena política…
Paz, más Paz
Enseñanzas de El Tibetano en Artegoxo
Para los que no sepáis aún qué hacer este puente, y quienes sintáis cierta cercanía con las enseñanzas del Maestro Djwhal Khool, El Tibetano, el amigo K. organiza en Artaza, Navarra, unas convivencias para profundizar en su mensaje los días 9, 10, 11 y 12 de octubre. Tenéis más información en este enlace:
Ítaca
Cuando partas hacia Itaca…
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes
y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes
y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.
A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.
Konstantinos Kavafis (1863-1933), poeta griego
Si tú te mueves, el mundo se mueve
A veces tenemos horas bajas, días bajos, semanas bajas, meses bajos… El recurso más humano es tirar de la manta de la lamentación, la pena y el desánimo. Lo he vivido con fuerza estas últimas semanas y lo he digerido a trompicones. La meditación es una buena herramienta para tranquilizar todo aquello que nos abruma, para intentar ver con distancia todo lo que ocurre. Dedicar cinco o diez minutos al día a parar cualquier actividad nos hace ver con claridad todo aquello que debemos hacer, todo aquello que anhelamos y todo aquello que es capaz de transformar lo vivido. Entonces, en poco tiempo, ocurre el milagro de la transformación. Sin duda, si empezamos a movernos, el mundo empieza a moverse con nosotros… y todo cambia…
Personas y política
Me ha alegrado mucho la victoria de Tomás Gómez en las primarias de Madrid. La imposición del aparato no ha servido de nada. Tampoco las presiones ni la puesta en escena de unas primarias que deseaban, debían ganar. Pero ha ganado el pueblo, las bases, las personas. Y por eso me alegro, pues esa es la política que me gusta, la que nace de las personas para las personas. Todo lo demás es esquelético, epidérmico, inútil. Sobre todo en tiempos de crisis donde la gente desea ser gobernada por gente, las personas por personas, y no por proyectos, ideas o experimentos con gaseosa. Ojalá esto que ha pasado en Madrid pasara en todas partes, inclusive en este pequeño pueblo deseoso de cambios. Un pueblo que necesita personas que se preocupen de personas, y no burócratas de turno que sólo piensen en un sueldo y en gestionar grandes obras para llevarse una buena cuantía de comisiones y estraperlos. ¡Fuera los políticos de salón de nuestros pueblos! Venga a nosotros el reino de la verdadera democracia. Que reinen los mejores, y que los mejores nazcan de la voluntad popular, del ansia de un mundo nuevo.
¿Existe alguien con quien volar y saltar sin red?
La pregunta me la hizo ayer C. mientras volvía a La Montaña. Me pareció tan hermosa e inocente, tan llena de anhelo y esperanza que enseguida la hice mía y me acompañó toda la noche. Una vez C. vino a visitarme a la Montaña y nos dimos uno de los abrazos más hermosos que recuerdo. Me preguntaba si existía algo tan hermoso como abrazar a alguien y mirarle sinceramente a los ojos, sin temor, sin recelo, sin condiciones. Quizás ese sea el verdadero amor, el verdadero sentir en libertad, el verdadero volar y el verdadero salto sin red. Hoy ha venido a visitarme mi prima R. Hacía tiempo que no la veía y solo me apetecía abrazarla con intensidad. No sé cuantos abrazos le habré dado en el rato que ha estado aquí. Me sentía tan feliz por dentro al hacerlo. Me sentía tan libre, tan espontáneo, tan lleno de calma. Ayer, paseando por Madrid con A., llegamos hasta el cine Ideal. Cuando estuve en sus puertas me acordé de aquella película subtitulada que vi no hace mucho con B. Volé de repente a sus abrazos, a su intensidad. Fue hermosa la mezcolanza, el ritmo sentido del latir, el aroma suave de ese tiempo ya pasado. Y por eso la pregunta de C. me acompañó toda la noche. Necesitaba de su duda para poder seguir adelante y de su esperanza para poder sonreír al tiempo. Y además, llovía, y como en la canción, estaba mojada la carretera… Qué largo es el camino… qué larga espera… Kilómetros pasando, pensando en ella… qué noche, qué silencio, si ella supiera, que estoy corriendo, pensando en ella… Sigo en la carretera, buscándote… al final del camino, te encontraré…
¿Se puede vivir sin tarjeta de crédito?
Hasta hace pocos meses tenía tres tarjetas de crédito que utilizaba sobre todo en mis viajes y para salir de ciertos apuros de última hora. La VISA tenía un crédito máximo de doce mil euros, la American Express cuatro mil y la MasterCard, para todo lo demás, con tres mil euros. La verdad es que daban ganas de marcharse con las mismas y no volver en muchos meses. En algunos países es más fácil pagar con unas o con otras, aunque la VISA es siempre la más popular, de ahí que tuviera tres diferentes. En enero decidí anularlas todas, pagar el crédito que debía y darlas de baja. Fue una decisión muy meditada, sobre todo a la hora de encarar viajes donde a veces resulta imprescindible una tarjeta, por ejemplo, para alquilar coches. Pero la radicalidad del momento y la crisis exigían estas decisiones. Estos meses iba tirando del débito y del cash, es decir, del dinero líquido y efectivo que llegaba a mis manos. Esto tiene sus ventajas, porque nunca gastas más de lo que tienes, pero también sus peligros. Os cuento la anécdota de ayer porque me resulta, además de divertidísima, significante. Tras pasar el sábado con cierta élite económica, académica y política, me marché el domingo a Madrid donde había quedado con A., una hermosa filósofa. Al salir de Barcelona, me envió un mensaje para quedar a alguna hora. Intenté contestarle pero justo en ese momento había agotado el saldo del móvil. Paré en la primera población que vi para recargarlo pero me di cuenta de que en las tarjetas de débito había agotado el dinero y tenía lo justo en efectivo para gasolina. ¿Cómo quedar con una hermosa mujer en esas condiciones? No quería ser yo el causante de ningún conflicto. Tenía un euro suelto y llamé por teléfono a una amiga para que me ayudara con la recarga. Por suerte la llamada fue efectiva y recibí la oportuna recarga que no podía realizar por carecer de débito en la tarjeta, eso sí, para mosqueo de la filósofa, una hora después. Me disculpé con ella para la comida, diciendo que llegaba con retraso y que sólo podría quedar para un café por la tarde. Llegué a eso de las cinco a Madrid con el depósito en reserva y con veintiséis euros en el bolsillo. “Imposible llegar a Córdoba en esas condiciones”, pensé. A. me llevó a un restaurante de lujo en el centro de Madrid. No podía hacer menos que invitarla al café solo y mi café con leche, que sumaron la friolera de diez euros. Estuvimos unas horas hablando y aún tuve tiempo de darle un euro a un mendigo que vino a nuestra mesa a pedir. Me quedaban quince euros para volver. A. quiso alargar la tarde invitándome al cine, y a cenar y… Dadas mis condiciones, me excusé diciendo que tenía que estar pronto en Córdoba y me marché en el momento más divertido. Por suerte me llevó con su coche hasta donde había aparcado el mío, ahorrándome el euro del metro. Nos despedimos y empecé a rodar a no más de ochenta por hora por la autopista durante cien kilómetros. A trescientos kilómetros de Córdoba me paré cuando el coche no daba para más y para asombro del hombre del surtidor eché 15,98 euros de gasolina sin plomo. Las luces del chivato de la gasolina apenas se movieron. Le dije al de la gasolinera: “¿Cree usted que llegaré a Córdoba?”. Me miró extrañado y me contesto: “Si no corre puede que llegue con los trece litros cargados. Por cierto, le sobran dos céntimos”. Le regalé los dos céntimos, por supuesto, porque puestos a reírnos de todo, inclusive de la miseria, pues dos céntimos tampoco me salvaban. Y luego, y tanto que no corrí. A ochenta por hora hasta Córdoba sin parar, con el depósito en reserva y apurando el motor eléctrico cada vez que la carretera o la ausencia de coches a esas horas lo permitía. Llegué, por los pelos y con el motor eléctrico pero llegué tras seis largas horas de risas y cierta angustia por la situación. Me reía porque me resultaba increíble estar gestionando una empresa que factura cien mil euros al año y no tener un domingo por la tarde más que quince euros en el bolsillo. Estas situaciones, y más ahora en tiempo de crisis, pasan en muchas familias. Soy consciente de ello y soy consciente de la función que en esos momentos de no poder más hacen muchas personas de sus tarjetas de crédito, de los préstamos y demás baladíes engañosos que nos sirven para salvarnos de situaciones desagradables. Sin embargo, con este tipo de experiencias estoy cada vez más convencido de la necesidad de prescindir de los créditos y empezar con la buena y sana costumbre del ahorro y la previsión. Lo de ayer fue sin duda algo extremo que últimamente me ocurre con frecuencia. Pero disfruto de estas anécdotas porque me hace ver la importancia de las lecciones aprendidas y de los errores del pasado. El dinero es energía, y qué bien nos viene poder controlarla y llenarla de abundancia y generosidad.
Los saberes ocultos
El microbús estaba lleno de personalidades. Ocupé las plazas de atrás y me sentí cómodo en los asientos de cuero negro. El conde de M. hablaba de unas tierras y de lo difícil que resulta ser un aristócrata hoy día, el alcalde de B. refinaba su diálogo y el gran jefe contaba anécdotas sobre el cabeza de un lobby de poder en Washington con el que cenó hace unas noches. Los tres catedráticos recitaban versos de Schiller en alemán mientras que uno de ellos hablaba de su último trabajo sobre Roso de Luna. J. me incitaba a volver a volar mientras soñábamos con aviones y vuelos. Hay tantos universos como seres humanos soñando…
Llegamos al monasterio y nos recibió uno de los monjes benedictinos. En la entrada coincidimos con Pilar Rahola. La saludé y le recordé los viejos tiempos. Aún recordaba al chico de la “silla azul”. Como pasa el tiempo. En la reunión se sugirió como nuevo compañero al aspirante a premio Nobel. Lo veremos en la próxima reunión en Madrid. Así, la élite bondadosa, los constructores del adytum, terminaron una jornada en la que se expuso las intenciones y el nivel del ser que atrae nuestras vidas. Todo fue tranquilo, equilibrado y de un gran nivel intelectual. Me sentí un peregrino del espíritu que observaba curioso y silencioso todo el cúmulo de anécdotas y saberes.
Cuando la consciencia se rebela
Ayer tuve una interesante conversación con C. Hablamos de consciencia e insconciencia. De grados de conciencia, si se puede llamar así, o quizás, de cualidades de conciencia. No es lo mismo la consciencia de una ameba que la de un ser humano. Sin embargo, hablar de consciencia resulta complejo, dado lo difícil que supone ser conscientes de que somos conscientes o de que, en general, no lo somos. Requiere disciplina, control, introspección y un cierto despertar interior que nos avise. En “Creando Utopías” añadía el tópico de que esa consciencia sólo se manifiesta ante una rebeldía metafísica. Sólo cuando nos rebelamos contra nosotros mismos, contra las circunstancias que nos rodean y contra todo el orbe que hemos asumido en nuestra vida, existe o se manifiesta un grado mayor de consciencia. Y Camus añadía que el hombre rebelde es aquel que dice “no”. Así, la consciencia es rebelde, se rebela una y otra vez para hacernos crecer, progresar y evolucionar. Para “evolucionar”, en palabras de Gurdjieff, es necesario voluntad y consciencia, señalaba C. Ayer, sin embargo, cuando llegué a casa, le envié un mensaje tras la apasionada discusión: “la consciencia no nos pertenece. Nosotros no somos consciencia”. Sea como sea, en la conversación tuvimos un cierto grado de consciencia que nos hizo ver con cierta claridad hechos que estaban ocurriendo en nuestras vidas. Y la conclusión fue clara: estos días requieren rebelación y van a existir muchos más «no».
Paz, más Paz
El amigo J. nos recuerda el acto que Ananta celebra en el Palacio de Deportes de Madrid. Séneca colabora en la venta de entradas, así que si necesitáis entradas, por favor, pedidlas al siguiente correo: seneca@editorialseneca.es
Tenemos cien entradas, así que os pido nos ayudéis a distribuirlas…
Paz, más paz para todos… ¡¡¡El objetivo es llenar el Palacio de Deportes!!!!
Desde Barcelona
Escribo recién llegado a Barcelona con sendas paradas en Madrid y Lérida para tratar asuntos varios. No es importante el motivo por el que he venido, al menos en el plano de eso que llamamos esencial o imprescindible. Sin embargo, cuando se hacen más de mil kilómetros de una punta a otra de esta piel de toro es porque algo motivante va a pasar. Además, estoy feliz porque el domingo he quedado con A., una filósofa. Y venía hoy pensando que más allá de la metáfora, ella ha sido la única que me ha llevado a volar… Es cierto que fue en autogiro, pero eso ya es algo… En fin, supongo que lo mío serán ganas de estar distraído o al menos ganas de no pensar en experiencias pasadas… También estos días serán de reflexión y toma de decisiones con respecto a mi futuro inmediato. De momento ya he pedido a K. que no cuente conmigo, al menos durante este año, para hacer reír a los niños. Kili-Kili esta caput, cansado, y necesita recuperarse de sus heridas. Ha sido una decisión muy triste, pero me siento extrañamente con ganas de poner primero orden en mi caótica vida y enderezar las propuestas que se me ponen sobre la mesa… Veremos por donde acaban tirando los tiros…
¿Por qué ir -o no- a la huelga?
De políticas y políticos
Ya que ha salido el tema político daré algunos apuntes. Ayer vinieron a verme personas que están interesadas en que encabece algún proyecto político, o como mínimo, el que lo apoye. En meses pasados habían venido de partidos diferentes al mío para que encabezara sus listas o para que me fuera con ellos y abandonara el lío en el que estaba metido. Otros me han preguntado porqué no he dado definitivamente el “sí quiero” para encabezar alguna lista. Los motivos en contra son varios. Al contrario de lo que podrían pensar algunos sobre el que fuera yo mismo un “político de salón” que desea estar en política para “chupar del bote”, en mi caso pasa lo contrario. El meterme en política me costaría dinero. Si tenemos en cuenta que el sueldo del alcalde es la mitad de lo que pagaba hasta hace poco de hipoteca, las cuentas no me salen. Así que no tengo ningún interés económico en política. Tampoco tengo intereses vanidosos de poder porque por suerte o desgracia ya los he vivido y ese tipo de vanidad la tengo más que servida.
Además, para emprender un proyecto serio necesitas de un equipo humano serio que crea en el mismo. A día de hoy eso resulta difícil. Hay una crisis generacional profunda que puede durar años si no se corta de cuajo y se acepta, con dolor pero con generosidad el cambio necesario. Vienen momentos duros en muchos sentidos. Especialmente para la socialdemocracia y especialmente para gobernar pueblos como el nuestro que necesitarán de mucha mano izquierda, derecha y mediopensionista para poner algo de orden en tan inmenso caos municipal. Eso no sólo requerirá sacrificio en lo profesional sino en lo personal. Y lo malo de esto es que mi vida personal y profesional es completa en casi todos los sentidos y no necesita de autorrealizarse en ningún aspecto que la política pudiera ofrecer. ¿Entonces? Dejar la tesis doctoral, renunciar a dar clases en la universidad, abandonar la editorial, la fundación y los viajes antropológicos a cambio de sacrificio la verdad es que no parece una buena oferta. ¿Entonces? Me motivaría pensar, si así fuera, que la renuncia y la entrega servirían como acto de servicio a mi pueblo y a mi gente. Esa, en exclusiva, sería la única motivación que me empujaría a cualquier iniciativa política. Y sería una política combativa, de trinchera, de acción, de proyectos ambiciosos y de ruptura con el pasado. Pero sobre todo, de personas. No de cemento ni de grandes construcciones faraónicas, sino de personas.

























