Las respuestas de Leviatán. Una mala historia de verano
Acabo de salir de un baño de agua fría. Diez minutos, quizás veinte, sumergido en líquido trasparente, absorto de todo cuanto pasaba en este caluroso verano. Necesitaba relajarme tras dos horas paseando por la campiña bajo un sol de infierno, a cuarenta grados a la sombra, viaje desde la aldea de Mesas a La Montaña. Diez kilómetros de infernal paseo para olvidar a Leviatán. Mi encuentro con él ocurrió esta mañana. Me levanté temprano para llevar el coche a revisión al taller. Había prometido a B. que le dejaría el auto para que se fuera con sus amigas al sur de Portugal. Pero parecía que todo iba a conspirar en contra. A primera hora de la mañana, en mitad de Córdoba, paré el coche en un semáforo y una despistada me dio un gran golpe por detrás. Lo primero que pensé fue en las vacaciones de B. Luego en la conductora de atrás. Aparcamos y la pelirroja despistada, preciosa por cierto, estaba bien. No su coche que quedó destrozado. El mío, milagrosamente, intacto. Aprovechando que estaba en la capi dejé el coche en la revisión y cogí un autobús para hacer trámites burocráticos. Hacía tanto tiempo que no hacía trámites que llevaba un año sin DNI y el carnet de coche caducado. Fui primero a la seguridad social pues me habían notificado que tenía el coche embargado por una deuda de quinientos euros. En la Unidad Uno me recepcionó, tras la cola pertinente, una amable funcionaria que me informó que mi expediente pertenecía a la Unidad Dos, a unos cuarenta minutos andando. Paciente, fui a la Unidad Dos. Tras la paciente cola, un amable funcionario me dijo que mi expediente ya no estaba en la Unidad Dos, sino que había sido dirigida de nuevo a la Unidad Uno. Le expliqué que en la Unidad Uno me habían informado de lo contrario. Y me dijo que no, que el expediente estaba claramente en la Unidad Uno. Otros cuarenta minutos después estaba en la Unidad Uno. Expliqué a la amable funcionaria lo ocurrido y me derivó a la segunda planta, puerta izquierda, donde otra funcionaria, la jefa de los expedientes de embargo, me atendió amablemente con su acento argentino. Miró mis chanclas, y mis barbas de cuatro días, y mi cara de cansancio. Creo que sintió algo de lástima y por eso hizo de su acento una especie de bálsamo plagado de amabilidad. Le expliqué mis viajes de una unidad a otra y su veredicto fue desesperante: “no sólo no te puedo ayudar desde la Unidad Uno, ya que tu expediente ha sido definitivamente derivado a la Unidad Dos, sino que además, el embargo no es de quinientos euros sino de dos mil”. Me quedé en silencio durante un minuto interminable. En los últimos segundos me salió de forma espontánea una mueca extraña, parida entre rabia sumisa, risa esperpéntica y dolor blasfemo. Le di las gracias por su amable atención y le desee un buen día. Cuando iba ya echando humos de nuevo a la Unidad Dos, se me cruzaron definitivamente los cables. Miré mis cuentas. Por suerte, cosas del destino, y pensando de nuevo en las vacaciones de B. y el temor a que se fuera con el coche embargado me animó saber que un cliente había pagado justamente hoy y podría hacer frente a mi expediente de embargo. Me fui algo contento al banco para pagar la deuda. Había una cola infinita, desesperante. Estuve alrededor de unos cuarenta minutos de reloj en la inmensa oficina de uno de los bancos más ricos de nuestro país. Me acordé, para relajar algo la tensión, del hombre al que la amable argentina había atendido antes que yo. Como la puerta estaba abierta pude escuchar la desesperante conversación: “Debo veinte mil euros a la seguridad social, pero si me embargan el coche y la nómina, ¿cómo voy a sobrevivir?” La amable funcionaria está acostumbrada, en los tiempos que corren, a llenar su oficina de expedientes de expropiación, embargos y demás artilugios que el Estado Leviatán utiliza para a los que no pueden más, acabar de rematarlos. Si no sirves, si no eres capaz de sobrevivir al depredador Sistema, nosotros nos encargamos de eliminar lo poco que quede de ti. Como ellos son funcionarios, no entienden qué hay detrás de una empresa que quiebra, de un autónomo que intenta sobrevivir al día a día. No entienden lo desesperante que resulta pagar todos los meses cualquier impuesto, cualquier IVA repercutido o soportado, cualquier arancel, cualquier modelo 036, cualquier régimen de la seguridad social, cualquier autónomo cuando tus clientes no te pagan y cuando algunos de tus clientes, por cierto, es el propio Estado o alguno de sus organismos… Lo entendí cuando fui a la Unidad Dos, expliqué todo lo que había pasado, el cómo milagrosamente había pagado mi deuda con ellos y que, en un arrebato de chulería o insensatez quería darme de baja como autónomo. Como no había más simpáticos funcionarios en la sala a esas horas, me atendió el jefe de la unidad. Su mirada déspota y criminal me hacía pensar en lo peor. Maleducado, sin ganas de pegar un sello a las dos de la tarde de un treinta de julio no entendió mi solicitud desesperada: “quiero darme de baja como autónomo”. Me miró con cara de hola y adiós, con una mirada chulesca y un ademán desmedido. Le salió una sonrisa sarcástica y me dijo: “para tramitar la baja necesita ir a la Unidad Uno y traer rellenos los modelos tres y cuatro”. Primero me quedé de piedra. No me podía esperar esa respuesta. De nuevo me salió una sonrisa que no pude disimular. El funcionario arrogante, molesto por mi respuesta, me dijo: “¿Ha dicho usted algo? ¿Me ha parecido escuchar decir algo?” Me volví a reír en su cara. Solo tenía ganas de convertirme en una lechuga o en un bicho sacado de una novela de Kafka… Angustiado y pestilente por todo, viendo que había pasado toda la mañana burocrática dando paseos de una a otra unidad de la Seguridad Social llevé el coche al lavadero del bueno de M., en Mesas, y quise darme, para relajarme, un paseo de dos horas bajo el sol… Al menos el coche estará listo para B. y yo dejaré pasar un año más antes de mover algún otro papel. Al menos mañana podré abrazarla y reír un rato recordando todo el anecdotario de hoy… Al menos, el baño de agua fría me sentó bien y ahora me perderé en alguna sombra, pensando como se puede vencer a Leviatán y sus tentáculos antes de que la rabia del pueblo se apodere de todo…
(Foto: diez kilómetros de paseo desencajado en el verano andaluz).
La hipocresía taurina: ¿supresión de los toros o de la fiesta nacional?
Qué rancio e hipócrita parece todo. No me imagino a los parlamentarios catalanes haciendo alarde de compasión hacia el reino animal. No me los imagino, de repente, volverse vegetarianos porque piensan que es cruel comerse a los hijos recién nacidos de los toros y de las vacas. No me imagino una ley que suprima los mataderos en Cataluña, que prohíba la caza y la pesca y que multe a todo aquel que ose matar a un animal para colgarse, día más tarde, sus pieles recién arrancadas. Patético escenario el de nuestra piel de toro. No amigos, no se ha suprimido la tauromaquia, ni la sangre en el ruedo. Se ha suprimido un símbolo, una fiesta rancia y apestosa que llaman nacional, y que huele, en exceso, a españolismo. Eso es lo que han suprimido los hipócritas catalanes. La fiesta nacional, la fiesta española. Aún así, bien hecho, aunque los motivos sean obviamente no a favor de los animales sino a favor de la animalidad nacionalista. Por cierto, ¿qué harán con los correbous? Lo que sí que han hecho los animales políticos catalanes es, tras la votación, comerse una ternera vuelta y vuelta, para celebrar tan importante día. Qué animalada… Cuanta hipocresía…
El preocupado rara vez percibe el mundo
Recibo, como todas las mañanas, puntual, el pensamiento simiente del amigo J. Esta vez me ha impresionado la forma, quizás tan taoísta, de expresar la pobreza de las diez mil cosas. Ha sido gracias a un texto del profundo libro Las Hojas del Jardín del Morya, muy relacionado con la escuela del Agni Yoga. Y es que las diez mil cosas nos distraen de lo esencial. Las cosas tangibles nos alejan de lo intangible. Para ser más exactos: el tiempo que dedicamos a poseer cosas, protegerlas, limpiarles el polvo, restaurarlas o cambiarlas cuando ya no nos satisfacen es tiempo que restamos a todo lo demás, a cosas verdaderamente importantes como el amor o la amistad, la alegría y el propósito. Las cosas del camino nos distraen y olvidamos que la verdadera vida se experimenta caminando, compartiendo, disfrutando de todo cuanto nos llega. Si en vez de arrancar las flores del camino para hacerlas nuestras –viendo a su vez como se marchitan con el tiempo- las contempláramos sin poseerlas, la belleza del momento sería suficiente para llenar todos los vacíos que soportamos.
(Foto: reposando, en Oxford, al borde del camino).
Cuando la vida es un regalo…
Me desperté abrazado a ese ángel de amor pasadas las cinco de la madrugada. Pocos minutos después paseaba, aún de noche, por la Gran Vía de Madrid dirección Moncloa. Allí, en la Ciudad Universitaria, tenía aparcado el coche. Único lugar libre donde no pagas impuestos por aparcar al aire. A las siete me esperaba en su hotel de Pinto JL, el cual me acompañaba a La Montaña para rematar el libro de su nieto. A las once de la mañana ya estábamos trabajando con la intensa compañía de los calores andaluces… Un día productivo, de intensa charla y compartir, de grandes lecciones que generosamente poníamos sobre la mesa para aprender y pensar sobre ellas. La generosidad de JL es infinita, su amistad, un bálsamo insustituible.
Ahora, sentado en la penumbra de los recuerdos, intento soportar la levedad de todos los regalos que estos días he ido acumulando en la cuenta de resultados del espíritu libre. Siento cierta paz. Ni siquiera me perturba el pensar que la paz es una ilusión serena nacida de un estado calmo. Mañana todo cambiará porque todo es provisional, todo excepto ese centro anclado en lo remoto del ser. Echo de menos a B., para qué negar evidencias. Ayer, tras la cena, fuimos con su familia al cine y vimos una película que nos hizo llorar. Había un mensaje que tenía que ver con los sueños… con la lucha constante por conseguir aquello que más deseamos. Lo cierto es que toda lucha tiene siempre algún tipo de resultado, de recompensa. Por eso no creo en las derrotas ni en las victorias. Al final, toda experiencia es extraordinaria y verdadera. Como la lección que aprendo a dotar a B. de inmensa libertad para que ella, en consciencia, decida sobre su propio futuro… Y así la acepto, con sus virtudes y sus defectos, pero sobre todo, con todo lo bueno que me está enseñando de la vida… Ahora sólo deseo su felicidad. Quizás esa sea la lección aprendida. El amor solo puede ser expresado en su pureza más sublime cuando deseas lo mejor para el otro. Incluso cuando lo mejor es el perder al ser que amas… Lo entendí ayer, mientras veía a su familia feliz recitando canciones inventadas… Gracias, siempre gracias por esos increíbles regalos de la vida…
(Foto: Aún guardo frescos los aromas de este maravilloso e increíble fin de semana en Galicia. B. asomada a una de las ventanas del pazo de MC. Belleza contra belleza, difícil conjunción en un mundo tan impredecible, tan impredecible como que Y., desde Brasil, me ha ofrecido el irme a vivir a su piso de Madrid… Impredecible y tentador destino…)
Vacaciones de verano
Han sido sólo tres días, pero suficientes para tener esa sensación de haber estado en algún tipo de paraíso donde lo único que importaba era olvidar el mundo y disfrutar de las cosas buenas de la vida. Así que no tengo ningún pudor en decir que mis cortas vacaciones en Galicia han sido maravillosas. Tres intensos días en el pazo gallego de MC junto a B. y con la siempre grata compañía de AC. Paseando, nadando en la inmensa piscina, corriendo en la hierba tras el perro Clinton y su compañera, hablando sobre temas increíbles que desnudan a cualquier alma, sumergiéndonos en esa cueva helada cuyos misterios aún no han sido desvelados, bailando en A Mezquita con música folk, surcando valles y montes en bicicleta, abrazados al milenario castaño, en silencio, disfrutando de esa inmensa luna que nos ha acompañado estas mágicas noches, acariciando en la oscuridad los sonidos de la pasión y el amor… B., cuya luz cada día reluce más y con mayor fuerza, ha sido capaz de amortiguar la pesada carga del día a día, regalándome, entre suspiros y almohadas, un halo de esperanza… Mi querida B., como pagar todo lo que has hecho en mí… Así que hoy, tras el sueño reparador, respiro tranquilo y en paz, agradeciendo a la vida esas cosas bellas que de vez en cuando es capaz de generar… Gracias a la vida, que me ha dado tanto… y gracias a MC y AC por este fin de semana inolvidable… Y gracias a B. por haber conquistado aún más las interminables parcelas del amor…
(Foto: Con MC, AC y la hermosa B. hablando sobre el Castro y las formas del monte donde se sitúa, al fondo, el pazo).
Hazte invisible
La alegre celebración de la vida
Hoy, de forma casual, me he enterado que Anja se ha casado felizmente. Ha sido todo tan rápido que casi me he quedado sin aire. Sólo hace unos meses que era a mí a quién me estaba pidiendo santo matrimonio. Su sueño siempre fue crear una familia numerosa que se hiciera cargo de su granja familiar, de sus hermosos caballos, de sus interminables tierras allá en el norte de Alemania. Tenía cientos de sueños hermosos que compartía conmigo de forma emocionada desde que aquella tarde de frío invierno nuestras miradas se reconocieron por primera vez en aquella cocina escocesa. A partir de aquella tarde nuestras vidas giraron en torno a un cambio radical, a una ruptura con un pasado amable, coincidiendo, justamente, con la entrada en esa crisis mundial que tanto nos ha afectado a todos. Han sido años duros, difíciles, en los que hemos tenido que lidiar con cientos de dificultades que se añadían a la distancia, la cultura y el idioma. Vencimos a casi todas, excepto a las de la fe. Fue una pena porque nos amábamos. Pero fue, y por lo tanto, fue hermoso, increíblemente enriquecedor y una experiencia inolvidable. Así que mi “pequeñita”, que así llamaba a esta hermosa alemana que me doblaba en cuerpo y alma, se nos ha casado. Y me alegro por ella, deseándole que su vida se llene de paz, amor y felicidad. Ahora que con cierta melancolía y cariño escucho uno de los últimos discos de música que me regaló, cierro esa hermosa puerta para enfrentarme, con optimismo y alegría, a la apertura de aquellas que han de venir. Que así sea… y que seas feliz mi niña… Ahora sabré de verdad lo que es amar en silencio… que es el más grande y profundo de los amores…
Un mundo lleno de colores
Una de cal y otra de arena. Ayer me quejaba del poco tiempo que disponía para poder ponerme al día y poder aprobar la asignatura “crisis” con al menos un aprobado justo. Pero el universo conspiró para que me relajara y disfrutara de los acontecimientos y las sorpresas que se disponían en la bandeja del fluir. Y así lo hice primero con la visita del Q. H. J. L., profesor de la Universidad de Córdoba que venía con la oferta tentadora de levantar columnas en Córdoba. Una oferta que ya evaluamos hace algunos años y que por motivos profanos no pudo ser. Pero ahora, en la madurez del momento, parece que los tiempos conspiran para que así sea. Y así será. Una charla agradable y un rato estupendo, que a falta de abrazos el día anterior, se atravesaron tres en la vertical que nace entre la escuadra y el compás. Abrazos sentidos, de esos que nacen del corazón.
Al poco tiempo de marcharse JL, andaba hablando por teléfono en las abrazaderas del jardín cuando vi que un trozo de luz aparcó su coche justo en la puerta de mi casa. Salió una hermosa mujer cargada de macetas adornadas de bonitas flores y plantas cubiertas, muy coquetamente, con conchas marinas y piedras de mil lugares. El mensaje del universo debió ser algo así: “te traigo unas plantas para que te alegren la vida”. Así que el trozo de luz descendió, se presentó sin yo conocerla y empezamos a hablar sin parar hasta bien tarde. Al parecer me había conocido por el blog, este blog que tantas sorpresas nos da. La situación, además de surrealista, me pareció hermosa, porque uno nunca sabe de qué forma te puede sorprender el universo… Y este ser venía cargada de mensajes hermosos y profundos que digerimos en la charla que mantuvimos en toda la casa. Así que gracias a JL y a M por su visita inesperada y por sus regalos bienvenidos. Ojala el universo sea justo y pueda compensar tanta generosidad. Hoy respiraré agradecido por las lecciones de los días pasados y me sentaré, frente a mis conejos, antes de marcharme hacia cualquier norte, observando todo cuanto ocurre sin perder detalle. Hoy habrá más reuniones y encuentros, y mañana, de nuevo viaje a Madrid y Galicia, con B. y MC, para que se conozcan, o se reconozcan, a ver qué ocurre.
Estigma
Fue el sociólogo americano Erving Goffman quién más profundizó sobre el estigma y la identidad deteriorada. La sociedad, las personas, las comunidades, establecemos patrones claros de comportamiento aceptado, de atributos que concebimos como “normales” y “corrientes”. Cuando algo sale de esa normalidad, tendemos a estigmatizar al otro pensando que sus rarezas son un peligro para nuestro orden establecido. Es entonces cuando empezamos a profundizar en el trasmundo de los “desviados”, de los socialmente no aceptados o “anormales”. La reflexión viene a cuento cuando ayer, mi buen vecino F., al que quiero mucho por haber sufrido juntos en estos años avatares parecidos, me invitó a una barbacoa. Estaba saturado de trabajo y no pude quedarme más que diez minutos para ver como empezaba la labor del “vuelta y vuelta” a la carnaza. Hubiera traído unas patatas y unos pimientos para compartir porque el hecho de ser vegetariano me priva de ciertos placeres, pero estamos en tiempos de trabajar el doble para ganar la mitad y diez minutos más de charla hubieran sido catastróficos. Aún así, lo que me llamó la atención fue el cúmulo de preguntas sobre los visitantes que este pasado fin de semana anduvieron por mi casa. Al parecer, porque yo no estaba, eran unos quince, todos vestidos de blanco, madrugadores, por lo que me decían, que se sentaban en la terraza en silencio, mirando a algún punto fijo, haciendo como si meditaran. Lo primero que me preguntó F. es de qué secta habían salido. Le dije que eran yoguis que practicaban la meditación y la relajación, y para tranquilizar sus angustias, le dije que no eran peligrosos. Que sentarse a meditar y levantarse a las cuatro de la madrugada para hacer yoga no parecía nada comprometido. Al parecer, el susto por estos quince amigos vestidos de blanco fue tanto, que incluso la Guardia Civil se paseó para ver qué estaba pasando en mi casa. Quizás imaginaban que se trataba de un escuadrón de la muerte o de vete tú a saber qué. Lo cierto es que estos amigos, más allá del estigma al que puedan ser sometidos por la “normalidad” del lugar, simplemente pretendían pasar un buen fin de semana de retiro y recogimiento. Nada más que eso. No sé si lo habrán conseguido, pero seguro que dentro de su “normalidad” diaria, mirarán a los vecinos de las barbacoas diciendo: “fíjate, están comiendo cadáveres”. Y quién sabe, a lo mejor de aquí a cuatrocientos años los raros son los de la barbacoa… Y como la sociedad es como es, seguro que alguien preguntará de qué secta son esos que comen carne…
Tabla de naufragos
Estimada M.,
¿Crees que será la luna? Llevo también unos días terribles, y hoy han sido dos gotas, diría gotazas, que han colmado el poco vaso que me queda… Al menos tú tienes dos hijos que te motivan a seguir adelante. Pase lo que pase siempre pensarás en ellos incluso en esos momentos que ni siquiera tengas fuerza para mantener oxigenados los pulmones. Pero cuando no tienes nada, excepto propiedades absurdas y un millón de problemas, la verdad es que no sabes en qué o en quién pensar. La soledad, o al menos el sentimiento de soledad, en estos casos, no ayuda demasiado. Y en el amor todo parece volátil y provisional, sobre todo cuando depende de agendas y es más virtual que real. Ahora, cuando más necesitas abrazar a alguien con esa intensidad desmesurada y ves que a los únicos que puedes hacerlo es a esos cuatro conejos de ahí fuera, la soledad se vuelve vacío y el vacío angustia. Sin duda, a veces la vida real es excesivamente dura… Inclusive cuando intentamos evadirnos de la misma en lo virtual…
Se supone que tras leer tu carta debería animarte, decirte que la vida merece la pena y que todo pasará… Pero ya no somos tan jóvenes ni tan ingenuos y vemos todo lo que cuesta mantener este absurdo. Por eso entiendo a los que se agarran a esa epidérmica manía de creer en algo. Es su tabla de náufragos. Tabla a la que me niego, prefiriendo la deriva o el naufragio metafísico y real. En fin… como tú dices, paciencia mi niña… todo pasará… incluso el día de hoy en el que parece como si todo se hundiera… Al fin y al cabo todo es cuestión de paciencia. De sentirnos inamovibles incluso cuando el mayor de los terremotos o el más terrible de los huracanes desean movernos de nuestras posiciones más firmes. Tener un centro, permanecer en el centro, tiene sus propias contradicciones.
Pásalo bien en la playa. Creo que yo también debería irme a alguna playa… y perderme unos días…
Besitos y un abrazo de esos que se sienten y perduran…
Amores posmodernos
Los tiempos cambian y las estructuras que gobiernan al ser humano intentan amoldarse a los nuevos paradigmas. El amor, al menos el sentimiento de amar no ha cambiado, pero sí su forma de organizarse. Ahora parece todo más digital, más virtual, menos sentido. Miro a mi alrededor y tengo amigos solteros que no soportan a mis amigas solteras y amigas solteras que no encuentran a amigos solteros adecuados. Y cuando se encuentran duran juntos una semana, un mes, un año y poco más. No existe el sustento del compromiso o la responsabilidad quizás porque la emancipación tanto del hombre como de la mujer ha creado otro tipo de valores y situaciones que no tienen porqué perdurar en el tiempo. Antes parecía inevitable ese “te quiero porque te necesito y por lo tanto te soporto”. Ahora parece más normal decir eso de que no te necesito, y por lo tanto, te apunto en mi agenda para ver si eres capaz de cubrir algún hueco. Lo cierto es que este tipo de relaciones de hola y adiós me ponen algo triste. Los que crecimos leyendo a Bécquer o Shakespeare aún guardamos la esperanza de toparnos con esa imagen romántica del amor ideal. Esa idea platónica de un imposible que jamás alcanzaremos por tratarse, precisamente, de algo puramente extraterrestre. Así que la tristeza se suma a cierta rabia. Rabia que sucumbirá cuando mire a la agenda y vea que por fin tengo un hueco que quizás alguien necesite… Como dijo el poeta: Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera no se como, ni se con qué pretexto, por fin me necesites. Táctica y estrategia, de Mario Benedetti.
El noble Camino
Fue el Buda el que más se interesó por el sufrimiento humano y sobre el como atajar el mismo afirmando las cuatro nobles verdades:
1. El sufrimiento existe.
2. El origen de esa insatisfacción es el anhelo (o deseo, sed, “tanhā”)
3. El sufrimiento puede ser extinguido (nirvana).
4. Para extinguir el sufrimiento, debemos seguir el Noble camino óctuple.
Y el noble Camino es:
(pali: paññā) Sabiduría
1 visión o comprensión correcta
2 pensamiento o determinación correcta
(Sīla) Conducta ética
3 Hablar correcto
4 Actuar correcto
5 Medio de vida correcto
(samadhi) Entrenamiento de la mente
6 Esfuerzo correcto
7 Estar-Presente o Consciencia del momento correcta
8 Concentración o Meditación correcta
La casa del sol naciente
Mientras escucho The house of the rising sun llego a la Montaña con cierta alegría contenida. Y la alegría proviene de esa sensación de saber que todo está bien, aunque en apariencia un mundo entero se derrumbe. De saber que has hecho lo que has podido aunque eso no haya sido suficiente para subir a la montaña más alta, o realizar la travesía propuesta. Nada importa, porque el esfuerzo mereció la pena y fue en la derrota donde se conquisto el mundo. Y eso crea una sensación de paz, porque todo se teje más allá de nuestros deseos y obsesiones, más allá incluso de aquello que pensamos o tememos. Nos preocupamos por cosas que inevitablemente están tejidas en otras fronteras, en otras dimensiones que superan nuestro pobre entendimiento. Por eso a veces es mejor dejarse fluir, sin poner resistencias, porque siempre hay un sol naciente que nace en esa casa que más necesita de los rayos reparadores del astro rey. Así que me siento como ese hombre que se deja llevar por la corriente del río. Sin ningún temor a desembocar en el inmenso mar… Porque allí, espera, inevitable, la paz infinita…
Escuela de verano
El aprender no ocupa lugar, decía mi madre. Le hice caso y jamás dejé de hacerlo. A mi edad, incluso sigo estudiando, porque cuanto más aprendes más grande es la sensación de no saber absolutamente nada. Y esa sensación es maravillosa, porque en cierta forma te libera de la incertidumbre de pensar que más conocimiento equivale a más sabiduría. Nada que ver el uno con el otro, siendo lo segundo un proceso precisamente contrario al primero: El conocimiento requiere aprendizaje, almacenaje y disciplina. El segundo requiere desaprender lo aprendido, desalmacenar lo almacenado y faltar a cualquier disciplina, porque no hay mayor sabiduría que ese budismo zen que dice eso de comer cuando se tiene hambre y dormir cuando se tiene sueño, independientemente de todos los demás factores que con tanta disciplina han amoldado nuestras vidas. Así que aquí, en Galapagar, intento aprender, siguiendo los sabios consejos de mi madre, es decir, intento aprender a no aprender, porque si bien los discursos que intentan ofrecerte en esta escuela de ideas son bonitos y sirven para adornar cientos de decorados, lo que verdaderamente importa e interesa es la articulación de cualquier discurso en la vida real. Por eso, y como decía León Felipe, que no me cuenten más cuentos, que tengo sueño y me voy a dormir… Espero que los maestros de esta escuela no se enteren de mi sueño, especialmente porque se trata de ministros, exministros, secretarios de ministerios y… en fin, fuerzas vivas…
Kili Kili & Kolo Kolo cargan pilas…
El estado de la nación o la nación del estado
El perro me relamía una y otra vez cuando se cruzó en mi acostumbrado paseo en bicicleta. Tenía ganas de calor, de amistad, así que me detuve a saludarlo, como hago siempre que encuentro un ser sensible con capacidad de interactuar de forma amable con el prójimo. Ayer, en la reunión senequista, hubo calor, amistad y sensibilidad hacia las cosas que estaban pasando. Hubo respeto y cariño y en cierta forma, pudimos renovar el contrato romántico a expensas de que el mismo fuera sostenible de alguna forma, aunque esa forma fuera nuestros propios recursos a la espera de que el abismo de la crisis deje de pasar factura. Tiempos difíciles, retos difíciles, momentos difíciles, pero ahí estábamos, con perspectivas y visión optimista hasta en lo más terrible.
No ocurre lo mismo a escasos metros de donde me encuentro aquí en Madrid. Veo con tristeza que las fórmulas empleadas por nuestros políticos de turno siguen siendo las mismas. De forma majadera, siguen culpándose los unos a los otros intentando destruir al adversario de la forma más ruin y rastrera. No hay ningún tipo de apoyos, de fórmulas conjuntas… No son capaces de relamerse los unos a los otros buscando el calor y la amistad necesaria para superar esta crisis. Nadie premia el cariño de un destino común ni se esfuerza por ceder y ampliar propuestas conjuntas. De nuevo el espectáculo bochornoso de unos políticos de vergüenza. ZP me sigue cayendo bien a pesar de toda la que le está cayendo… Rajoy sigue tan patético como siempre…
Hacia el cambio posible
Escribo desde la planta sótano de mi casa. Aquí se está fresquito y tengo mi silla, mi mesa, mi reino, mi soledad. De aquí a media hora tenemos reunión política. Del grupo de trabajo que pudimos organizar en torno a la Educación y la Cultura han surgido treinta propuestas para trabajar en ellas. No está nada mal. Tras la reunión, me espera un nuevo viaje a tierras madrileñas. Mañana tengo reunión editorial para calibrar la difícil situación de la empresa y ver que opciones tomamos. La idea romántica de una empresa cultural no ha funcionado, al menos en el plano de la sostenibilidad. Así que deberemos buscar soluciones o alternativas al proyecto original.
Aprovecho el viaje para participar en los cursos de verano de la fundación Ideas y el Instituto Jaime Vera que se realizarán en la finca de Galapagar. El tema que trataremos será el de la Nueva Economía Sostenible y los cambios necesarios. Me alegra que por fin se vaya tomando consciencia de algo de lo que llevo hablando desde hace años, si bien lo plasmé en mi tesis doctoral con un nombre más genérico: la Nueva Cultura Ética.
El pasaje de la Desolación, o de cómo partió el barco de la melancolía
La aridez se mezcla con el sudor de una tarde de verano en la que suenan con fuerza las potencias del waka waka, un sonido extraño que intenta camuflar una realidad extraña. Al mismo tiempo, libera, a modo de temperamental energía, todo un cúmulo de rabia e impotencia acumulado durante este exceso de crisis. La carta “for a man who my heart can not forget” también suda desolada, y espera respuestas que no llegan. Se suman a las grietas de roca que envuelven este lugar tan lleno de plenilunios e infortunios, y que me abrazan como avispas celadas. La armónica ahorcada, aquella que tantas veces toqué junto a mi guarida guitarra, silba agarrada a su trance, y suspira, porque su inquietud es como aquel viejo interludio, un pasaje que asoma a esta noche perpetua.
Mi Romeo se queja mientras su Julieta sugiere posibilidades a la manera del equilibrista de cualquier circo. Aún espero el beso de la princesa para convertirme, algún día, en su plenitud azul. Por eso consulto una y otra vez a la pitonisa de la desolación: ¿qué es más noble para el corazón? Es cuando, bajo la ventana, escucho el silencio con su chasquido de hierro frío, para, más tarde, reencontrarme con el rugido del esplendor y su gran arco lleno de iris, índigo, rojo, o violeta, que más da, con tal de que ilumine todo el cielo. No prestaría atención a nada si no fuera porque todo duele. El sí, el no, el quizás. Por eso paseo, con la armónica ahorcada y mi guarida guitarra, por el pasaje de la Desolación. Una taza, un te quiero, un suspiro, un silencio. Un flautín, un aroma, un recuerdo, una imagen, en este paseo… solitario. Todo hasta la próxima media noche, en el que el abrazo vuelva a convertir a este topo, sapo o gusano, en el Romeo principesco, en el cebo del amor. Y toda la sangre azul provoque el éxtasis vertical que una aquellos elefantes soñados. Mientras… el mediodía provoca el sudor, la tarde, desidia, aspereza y rigor… Castillos enteros de sufrimiento, de temor, de arrebatos. Porque en el fondo, toda noche reclama su parte y toda promesa, su penosa estrechez. Así tiene que ser y así será hasta que la medianoche vuelva…
(Suena, mientras escribo, «Desolation row», de Bod Dylan)
Waka-Waka… dicen ahí fuera
De lo exterior y lo interior
La lavadora gira su bombo rompiendo con el silencio estremecedor. En el fondo he podido escuchar, en la televisión del vecino, el himno de España. Ha comenzado la gran final. El mundo exterior está paralizado, pendiente del televisor. Ayer estuve en el mundo exterior. Me fui en bicicleta, con todo el calor, a una hora de mi casa. Lo pasé muy bien refrescando el cuerpo en la piscina de X. y T., junto a sus más de veinte comensales y compartiendo un rato muy agradable. Pero hoy me apetecía reencontrarme con el mundo interior. Precisamente hoy que juega España. Así que aquí estoy, escuchando las chicharras, las lavadoras y la tele del vecino. Es lo bueno o lo malo de no tener tele. También es lo bueno o lo malo de mantener el recuerdo anclado en partidos anteriores. En la semifinal podía abrazar, besar, saltar, reír y… Ahora solo puedo inmovilizarme, postrado en el recuerdo, dejando pasar las horas hábiles de promesas… Es curiosa la sensación de ver como casi toda España está pendiente de algo exterior mientras yo juego mi propia partida en lo interior. A veces ocurren estas cosas… Ya me diréis qué pasó allá afuera… Prometo a cambio contar qué pasó aquí dentro…
¿Naciones o Ciudadanos?
¿NACIONES O CIUDADANOS? SOBRE LA NECESIDAD DE UN REFENDUM EN CATALUÑA EN UN ESCENARIO DIFERENTE.
¿Qué decir de la manifestación en Cataluña? Dicen que ha sido un éxito. Nada más y nada menos que más de un millón de personas gritando a favor de la independencia. Realmente no está mal, pero ¿qué opinarán los otros seis millones que no pudieron estar allí? No lo sé… Lo que sí sé es que es una situación complicada. Y es complicada porque Cataluña está dividida entre los que quieren y no quieren la independencia, y luego, ese amplio abanico de ambiguos que aman, por ejemplo, el bilingüismo como riqueza cultural u otros que entienden que la verdadera riqueza está en sacrificar una lengua, la castellana, en pro de la única y verdadera, la catalana. También hay un buen número de librepensadores, ciudadanos inteligentes e independientes que basan su discurso más allá de la visceralidad catalanista o españolista y que pretenden la búsqueda sensata de un equilibrio entre ambas partes.
En todo caso, en vez de marear tanto la perdiz con estatutos que no se ajustan, o sí, al derecho, lo más sensato es que, en los tiempos que corren, se pregunte directamente al pueblo catalán, a sus ciudadanos libres, si desean o no la independencia. Y cuando digo al pueblo catalán no me refiero sólo al millón de personas que sí la desea y que ha estado gritándola en la calle. Me refiero a todo el pueblo catalán, a los que se sienten catalanes pero también españoles, a los que se sienten españoles pero también catalanes, a los que se sienten de cualquier cosa, porque al fin y al cabo, todo se reduce a un sentir visceral y primario que nace de lo más embrionario y parcelario del ser humano.
A fin de cuentas, lo que se desea es partir el territorio y con ello sus recursos. Decir, esto es mío y esto es tuyo, y hacerlo en nombre de algo tan ambiguo, tan inexacto, tan epidérmico como es el concepto de nación. Un concepto al que los romanos llamaban nationes para referirse a los bárbaros indomables en contraposición a los civilitas, es decir, los ciudadanos integrados en el imperio. Desde entonces, desde esa división primaria y antigua, se ha modelado el discurso entre los que defienden el sentido de ciudadanía en contraposición al sentido de nacionalismo. Sin embargo, existe la posibilidad de avanzar algo más en el discurso y hablar no de nación o estado, sino de comunidad. Apostaría por el entendimiento de las comunidades, no de las naciones ni de los estados, conceptos ambos ambiguos y caducos. Así, la comunidad estaría basada en ciudadanos libres capaces de decidir por sí mismos el tipo de relaciones que mantienen los unos con los otros. ¿Qué necesidad tenemos, en plena era tecnológica, de hablar de territorios, de estados, de naciones? Es un discurso totalmente superado, trasnochador, anticuado y penoso. Sin duda, hay que proteger las culturas que nacen de las comunidades. Hay que potenciar todas las lenguas de forma libre y emancipadora. Hay que alimentar el deseo de convivencia y eficacia cultural, social, económica y política. Pero no desde un sentimiento estatal o nacional, sino desde una visión fraternal, de comunidad, de humanos libres que se entienden los unos a los otros. La visceralidad de asumir una identidad, la catalana, renegando o expulsando a otra, la española, no conduce a ninguna parte. Es un dique vacío y seco que terminará mal si no se pone remedio, inteligente y astuto remedio.
Es por todo esto que España debe reinventarse, sin duda, pero no basada en los argumentos de unos y de otros, es decir, de los defensores del Estado Español Indivisible o de los que exigen Una Cataluña Independiente, Grande y Libre. Me encantaría que mañana hubiera una manifestación en Madrid, también de un millón de personas, exigiendo al gobierno central que celebrase un referéndum en Cataluña. Esto sería un síntoma notable de madurez política, ya que serían los ciudadanos los que con sus manifestaciones articularían la realidad, y no los nacionalistas de ambos lados. Que sea la comunidad, hermanada y fraterna, la que exija un derecho legítimo, el de autodeterminación si este es su deseo, sin necesidad de recurrir a la visceralidad de un sentimiento pobre y unas argumentaciones primitivas como los nacionalismos de cualquier calado. Que sea la comunidad y sus ciudadanos quienes decidan constantemente sobre su presente y su futuro.
Lapidation in Iran
Veo su fotografía, su hermoso rostro, y no puedo imaginar ni siquiera en la posibilidad remota de que este ser pueda estar en el punto de mira de un tribunal medieval para ser lapidada. Realmente no encuentro palabras, además de las de rabia e impotencia, para describir lo que siento por dentro. Hace unos días J. me preguntaba qué opinión tenía acerca del conflicto con Irán. Creo que la pregunta no merece respuesta, sino más bien, condena. Un Estado que permite este tipo de atrocidades no es un buen Estado. ¿Qué hacer entonces? Esa sí es la pregunta… Una pregunta difícil. Por supuesto no estoy a favor de la intervención militar. Pero sí de la presión internacional, y esa presión empieza por la condena expresa de todos los ciudadanos del mundo. Aquí va la mía.
LA REVOLUCIÓN ENERGÉTICA
Resulta increíble que en mi pueblo, y por parte de voces progresistas, se criticara las energías renovables, en especial, los huertos solares como alternativa limpia a las demás energías. Pero aún resulta increíble ver como la masa pensante aún no tiene claro que no existe otro camino mejor, a día de hoy, que este tipo de energías. La tercera edición del informe [R]evolución Energética para la Unión Europea muestra que este, y no otro, es el camino. El objetivo es el de conseguir el 100% de energía renovable y eficiencia energética, lo cual puede ayudar a la UE a recuperar su ventaja competitiva sobre China y Estados Unidos, sin necesidad de carbón ni de nuclear.
El informe dice lo siguiente: El estudio, desarrollado por el Instituto de Termodinámica Técnica del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), demuestra que el 97% de la electricidad de Europa y el 92% de su consumo total de energía podría proceder de renovables en 2050, con una reducción del 95% de las emisiones de CO2. Incluso teniendo en cuenta el coste de inversión, los ahorros en combustibles fósiles ahorrarían a la economía europea una media de 19 mil millones de euros hasta 2050. Varios cientos de miles de nuevos empleos impulsarían también las economías europeas.
Greenpeace pide al Gobierno español, así como al Partido Popular, que estudie atentamente las conclusiones de este estudio para tenerlo muy en cuenta en las negociaciones sobre el Pacto de Estado de Energía. Para la organización ecologista, el pacto de Estado debe establecer el objetivo de que España se suministre de un 100% de energía renovable, cuyo crecimiento necesita acompañarse de un calendario de cierre de centrales nucleares y térmicas, empezando por las más viejas.
“Avanzar hacia un 100% renovable en 2050 no sólo es necesario para salvar el clima, sino que es también lo más inteligente para la economía”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña Cambio climático y Energía de Greenpeace España. “Hace 40 años, las renovables parecían un sueño; hoy son una realidad; dentro de 40 años deberían ser la norma. El carbón y la nuclear son vías muertas para la innovación, pero las renovables pueden aportar nuevas tecnologías, empleo y seguridad energética”.
¿Pepephone o Movistar?
Fui de los primeros en comprar un teléfono móvil en España. Me costó un riñón, pero como friki de la tecnología, tener en mis manos un Moviline analógico fue la bomba. Luego vino la tecnología digital y nació Movistar. He sido fiel a esta compañía desde que nació. Pero la crisis nos hace reflexionar sobre muchas cosas, y sobre todo, en la forma de ahorrar algo de dinero. Así que, tras cambiarme de Telefónica a Jazztel porque ofrecía tarifas más baratas en telefonía fija, ahora me he cambiado de Movistar a Pepephone. ¿Y por qué a Pepephone, una compañía con un nombre tan ridículo? Pues porque es una compañía de low cost en la telefonía móvil y ofrece los mismos servicios a más de la mitad de precio. ¿Así que para qué pagar abusivamente más por menos? El imperio de compañías líderes como Movistar o Vodafone les permite abusar en las tarifas. Menos mal que el cliente es exigente y puede elegir. Y eso hago… Si ya perdimos el miedo a volar en compañías como Ryanair o Vueling, ¿por qué no vamos a perder el miedo en cambiar de compañía telefónica? ¿Y para cuando las compañías eléctricas de low cost? ¿Y las gasolineras? ¿Y…? Exijamos el cambio con nuestro voto consumista… Cambiemos…
Abrirse al amor
Panem et circenses
Admito que lo pasé en grande vociferando como un animal enfurecido, gritando a pecho descubierto y saltando a cual energúmeno sediento de sangre futbolera. Fue emocionante ver como la España cañí toreaba con orgullo y maestría los aledaños y fríos andares alemanes. Salimos por la puerta grande olvidando la escasez de pan y el gratuito y romano pase al circo moderno. Yo mismo me deleitaba en una felicidad espúmea, ferviente y compartida. Fue el broche de oro a tres días de amor y satisfacción emocional. Tres días de compartir sensaciones de equilibrio y paz, de sosiego y esperanza. Tres días de gloriosa experimentación vertical, mirando siempre al cielo, rozando y compartiendo los fluidos más íntimos desde la complicidad de dos almas que se reconocen. Un secreto a voces que postergamos durante años y que por fin vio la luz. B. estaba radiante. Increíblemente bella, posada en un cuerpo perfecto y limpio, sensatamente despojado de artilugios innecesarios y exquisitamente cubierto por ese aura celestial que le envuelve. Un alma grande, de expansivo corazón y generosidad que deviene a mis brazos a cual generoso regalo del universo. Y ahora, lejos de la capital del reino, supurando recuerdos y sudores veraniegos, admito sentirme radiante y pleno, lleno de gracia por este sorprendente y bienvenido regalo. Recién llegado a la Montaña, me pregunto, por segunda vez, si no fue todo un sueño. Lo cierto es que España volverá a la lucha el domingo. Siempre nos quedará el circo, aunque no tengamos pan, y siempre nos quedará el amor a raudales para compartir y despegar hacia el infinito…
Pequeños gestos
Llegué al punto de encuentro y a los pocos minutos ya estaba con J. escuchando música excelente. Antes de comer nos dimos un baño en su piscina y nos secamos al sol mientras hablábamos de lo divino y lo humano. Recibimos el texto de una niña de once años. Lo leímos y pensamos que sería apropiado para publicar en el foro. Nos pareció bello, simple, pero de una profundidad desmedida para haber sido escrito por una niña tan joven. Comimos algo libre de seres que tuvieran ojos o defecaran, como dice B. Es decir, una ensalada verde con pipas de girasol, salchichas de tofu y algo de queso. Todo buenísimo y suficiente. Seguimos hablando hasta media tarde sobre proyectos futuros y anécdotas pasadas, sobre los amigos comunes a los que queremos y apreciamos y sobre aquellos personajes que a veces aparecen en nuestras vidas con ganas de dañar. También hablamos del amor… de ese misterioso sentimiento que nos envuelve y desnuda a cada momento. Al terminar, J. me acercó al centro y en el camino vimos los restos de un botellón. J. paró el coche y empezó a recoger los vasos y demás cosas que quedaron en mitad de una bonita calle. Ese gesto pequeño me pareció increíble. Demostraba no solo tener consciencia del entorno, sino tener consciencia de la necesidad de modificar el mundo, aunque sea con el ejemplo de esas pequeñas cosas.
Cuando llegué al templo egipcio y me reencontré con B., mientras estábamos tumbados en la hierba con sus amigas hablando de las cosas del camino, seguía pensando en el gesto de J. y me preguntaba qué sería de nuestro mundo si todos hiciéramos pequeños gestos como el suyo.
Peregrinos del corazón
El misterio de las horas, de lo finitamente temporal, se reparte entre los gemidos del alma y la cárcel de los sentidos. Tras todo vuelo mágico siempre hay una especie de aterrizaje forzoso al mundo ilusorio. Y de forma súbita aterricé de nuevo lejos de mi morada, de mi refugio. Fue así como llegué tarde y me levanté temprano para coger el primer camino dirección a… Qué importa el lugar… Lo importante es que aquí me esperaba la sospecha, o mejor aún, lo sospechoso de un proceso que a veces lo califico como las nubes de un ocaso o el verde agraz de una consecuencia madura y lista para ser servida en el banquete final. No me cuestiono los misterios del amor, sino los sollozos que se derraman cuando una cama aparece vacía, o se siente vacía. Y en esos espacios que concurren en silencio no existen normas para el soplo de la inspiración. Pero sí lugar para ese sabor agridulce de saberte sin futuro, sin tiempo, sin pasado, preñado exclusivamente de un presente determinante, angustioso, improvisado. No sé si esperar al próximo llanto o seguir por las vías de la incertidumbre. Las fuentes del error, nuestros grandes consejeros y maestros, nos advierten de que hagamos lo que hagamos siempre seremos peregrinos del corazón… Así son las pruebas de todo laberinto…
Amrit Vela
Aqui en Inglaterra son las cinco de la madrugada. Puedo ver desde la ventana de este palacete todo el campo verde y arbolado. Amanece. A las tres y media ya estaba sonando la musica que nos invita a meditar en el amrit vela, el momento en el que, segun los yoguis, parece que todo se ve con mas claridad, dulzura y armonia. Me he levantado con cierta pereza. Mi cuerpo, habituado a dormir sus siete horas de un tiron se siente torpe a esas horas. Sin embargo, acudi puntualmente y practique durante una hora la meditacion del raja yoga. A diferencia de otros yogas, esta practica consiste en intentar armonizar tus cuerpos con la Unidad desde la mente. Esa palabra, Unidad, puede interpretarse desde muchos sentidos, segun las creencias de cada uno. Pero se puede sentir claramente, aunque no se crea en nada, que en cierta forma, todo esta unido, todo esta conectado por un vinculo invisible. Y esos vinculos se tornan fuertes cuando descargamos nuestra mente de los residuos del dia, cuando calmamos nuestras emociones y relajamos nuestro cuerpo creando un ritmo gradual con la respiracion. El cuerpo fisico parece fusionarse con las energias del cuerpo vital, el cuerpo eterico. Estas se fusionan con las emociones y ellas con los pensamientos… Eso crea un punto de luz desde el cual la claridad sobre todas las cosas nos transporta a otra realidad. Y es en esa realidad calma desde donde podemos sintonizar con la realidad de nuestro ser, con toda nuestra existencia, nuestro proposito en la vida y el proposito universal de todas las cosas. Eso nos hace pacificos, pero sobre todo, nos despierta y nos sintoniza con la musica del universo pleno. Ommmm Shanti…


























