Paseando por el Sendero del Águila


Se abre el telón. Había dos puntos del día que tenían que ver con los presupuestos.

Se cierra el telón a los tres minutos, siete segundos y cuatro milésimas. Se pospone el pleno y los dos puntos del día para próximas semanas.

Motivos: los de siempre. Improvisación de última hora, falta de consenso, falta de visión y miopía aguda cada vez más acentuada.

En la mesa siempre los grandes temas: Enresa y la residencia para la tercera edad, que al final será residencia para los de cuarta o quinta edad al paso que van. Pero el paso es solo cuestión de estrategia: dejemos la traca final para cuando estén cerca las elecciones, y así el pueblo verá que hemos hecho algo y nos volverán a votar. Bueno, al menos el pueblo que no tenga por costumbre pasear por senderos como el del Águila, que sigue vergonzosamente abandonado y lleno de basura… Pero claro, es que estas pequeñas cosas no aportan votos… Y lo que los políticos no saben es que los votos se consiguen con pequeños gestos, y no con grandes obras faraonicas… No queremos faroenes, ni napoleones en nuestros pueblos… Queremos HECHOS.

Tinieblas dentro de tinieblas


El domingo, V. y E. hicieron más de quinientos kilómetros para proponerme la apertura de una L. en Córdoba. Hablamos algunas horas en mi casa. Les invité a comer y se marcharon a media tarde. Me pareció un reto inquietante, pero debido a mis responsabilidades en otro lugar, al menos para este año me sería imposible atender dicha propuesta. Y como en el otro lugar seré este año el máximo responsable, pues el tiempo y la dedicación me serían casi imposibles. La visita me recordó aquella vez que el CNI se puso en contacto conmigo para participar en la inteligencia del país. La voz misteriosa de aquella mujer agradable pero rotunda que me pedía discreción me pareció en aquel momento una broma pesada. Luego, cuando de repente me vi envuelto en el saroa de Madrid y me recibieron dos hombres de negro con pistola en mano, me di cuenta de que la cosa de espías iba en serio. No deja de ser curioso como el tomar una u otra decisión puede cambiarte la vida. Pertenecer o no al servicio de inteligencia, ser el máximo responsable o no de una L., ser leal a tus principios o no venderlos al mejor postor. En estos años he recibo tentaciones de todo tipo, algunas las he aceptado en el máximo de los secretos y otras las he rechazado por estar a la orden de cosas que no merecen la pena ni ser nombradas. Aún así me parece curioso que sigan proponiendo cosas aún a sabiendas de mi actitud para con ellas… Tinieblas dentro de tinieblas, la puerta de todo misterio, como dice el Tao.

¡Viva la fiesta… de los presupuestos!


A los andaluces, a algunos, nos encanta la fiesta, y la siesta, y el buen vivir. Para qué negarlo. Forma parte de la idiosincrasia de este nuestro pueblo. Así que lo mejor que podemos hacer es disfrutar de los placeres que la vida y la tierra nos da, y luego ya habrá tiempo de lamentarse. Tanto es así que hoy, revisando los presupuestos generales para el año 2010, con unos meses de retraso pero no como el año pasado que llegaron casi al final, veo que hay partidas que siguen inamovibles. Pondré algunos ejemplos. Los gastos en cultura (qué cultura vatené, como dice la canción) y los gastos para becar a nuestros estudiantes son la mitad que los gastos de teléfono. Eso sí, los gastos en la partida de festejos duplican a los tres. Porque como aquí, en nuestro pueblo, somos más chulos que nadie, no tenemos una, sino dos ferias. Y además, seguidas. Y uno se pregunta, ¿para qué dos ferias? No es que esté en contra de los feriantes ni del mundo de la feria, lo que estoy en contra es de los abusos de cualquier tipo. Y digo yo que con una feria, sobre todo, en tiempos de crisis, ya tenemos suficiente. Porque realmente no es una o dos ferias y ya está, luego hay que sumar las ferias de cada poblado y…

Entonces, ¿para qué dos ferias? Dicen las malas lenguas que cada feria supone la contratación de muchos elementos a tener en cuenta, y que unos y otros, especialmente los políticos de turno que intentan sacar tajada de cualquier parte, pues se llevan su pequeña comisión. No digamos una gran comisión, solo una pequeñita, para ir tirando. Quiero pensar que este no es el verdadero motivo de tener dos ferias y no una, sino que el motivo es la propia idiosincrasia de nuestro pueblo. Sea como sea, viva la fiesta, la feria y la madre que nos parió. Por cierto, ¿creéis que sesenta mil euros es mucho dinero para la factura del teléfono? Hablando de fiestas, me acaba de llegar la información de que el Ministerio de Ciencia e Innovación acaba de dar una subvención de siete millones de euros a la Fundación Centro Vasco Culinario (ver BOE 263, pág. 90896). ¿Cuántos niños africanos comerían con esos siete millones de euros? Vivimos en un país de vergüenza.

¿Qué significa ser pobre?


Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina.
Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el carro, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
¿qué te pareció la experiencia?
Buena, contestó el hijo con la mirada puesta en la distancia.
Y…¿qué aprendiste?, insistió el padre…
El hijo contestó:
Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín…
Y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos , berro y otras bellezas.
Que nosotros importamos linternas del oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.
Nuestro patio llega hasta la cerca… y el de ellos llega al horizonte.
Que nosotros compramos nuestra comida…ellos, siembran y cosechan la suya.
Nosotros oímos Cd´s… ellos escuchan una perpetua sinfonía de pájaros libres, pericos, ranas, sapos y otros animales.
Todo esto a veces dominado por la sonora saloma de un vecino que trabaja su monte.
Nosotros cocinamos en estufa a gas…ellos todo lo que comen tiene ese glorioso sabor a fogón de leña.
Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro y alarmas…ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad del vecino.
Nosotros vivimos conectados al móvil, al pc, al televisor…ellos en cambio , están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo y entonces el hijo terminó:
Gracias papá , por haberme enseñado lo pobres que somos.
Cada día estamos más pobres de espíritu y más ricos en cosas que no nos dan, sólo absorben de nosotros…

HACIA LA «FLEXIGURIDAD» DEL MERCADO LABORAL. SIGUIENDO LOS PASOS DEL MODELO NÓRDICO.


Mientras en España seguimos discutiendo qué es bueno y razonable para todos, es decir, para empleados, para empresarios y para desempleados, otros países nos llevan cien años de ventaja en estos asuntos y la prueba de ello es que les va bien, inclusive en tiempos de crisis, sin haber restado ni un ápice de ese eslogan de “Estado del Bienestar de la cuna a la tumba”. Y es en tiempos de crisis donde se pone en cuestión el modelo del Estado de Bienestar –curiosamente no el modelo del Estado de Derecho- porque en los países donde dicho bienestar no se ha consolidado correctamente es donde surgen más grietas. Modelos más avanzados, como el nórdico, superaron esos envites en el pasado y es por ello que ahora sean una de las economías más ricas del mundo con un Estado del Bienestar de los más consolidados, avanzados y generoso.

Así, de todos los Estados del Bienestar que mejor gestión hace de sus recursos, sin duda está a la cabeza el modelo nórdico, con Suecia, Finlandia, Dinamarca y Noruega. Le sigue el modelo continental con Alemania y Francia como principales ejemplos. Luego el modelo anglosajón y por último el siempre atrasado en casi todo, modelo mediterráneo, con Italia, España, Portugal y Grecia.

Sabemos que nuestro modelo es un fracaso y no funciona. Así que no hablaremos de él. Fijemos pues la atención en los modelos que funcionan, como es el Estado del Bienestar de los países nórdicos.

Hay algunas características que nos llaman la atención del mismo. La primera es que el Estado del Bienestar sólo es posible si el individuo tiene acceso a un trabajo digno. En el modelo nórdico esto ocurre porque las empresas son ágiles en su constitución y crecimiento, hasta el punto de que la flexibilidad de su mercado laboral es total. Esto significa que no existe ningún coste para la empresa a la hora de contratar o despedir a un empleado, lo cual crea un mercado dinámico que se adapta rápidamente a los vaivenes de la economía pudiendo subsistir a cada instante. Aunque parezca paradójico, esto crea las menores tasas de desempleo, ya que las empresas pueden adaptarse con agilidad a la coyuntura económica sin tener que desaparecer. En nuestros países, las numerosas trabas impuestas al despido hacen que los empresarios busquen alternativas a la contratación. Todo esto está conjugado con una premisa básica: ayudar al trabajador desempleado en la búsqueda activa de un trabajo sin renunciar con ello a las prestaciones y protecciones del Estado del Bienestar.

La misión de la empresa no es proteger al trabajador, sino darle trabajo, generar empleo y riqueza que repercutirá inevitablemente en el Estado y en sus ciudadanos. Es el Estado del Bienestar el que debe proteger al trabajador. Por ello, si existiera el despido libre y fuera el Estado, y no la empresa, quién se encargara de la protección del trabajador, el mercado laboral entraría en una dinámica que repercutiría positivamente en la eficiencia empresarial y la eficiencia del propio mercado laboral.

Pero, ¿cómo conseguir la paz social flexibilizando al máximo el mercado laboral? Primero asegurando, desde el Estado, la seguridad del desempleado. Segundo, dejar de subvencionar a los sindicatos desde el Estado. La misión sindical es la de vigilar y proteger los derechos de los trabajadores. Si están subvencionados por el Estado, ¿qué tipo de protección y vigilancia ejercerán?

Otro problema superado en los modelos de economía nórdicos son las prestaciones sociales de desempleo mal gestionadas. Hay muchos trabajadores que utilizan la misma como aportación extra a los ingresos generados en la economía sumergida o como excusa perfecta para tener unas vacaciones pagadas. En nuestro país se abusa descaradamente de este subsidio. Así que una persona que tuviera realmente necesidad de la misma, no debería obtener la prestación sin más, porque esto denigra la dignidad humana y crea parásitos sociales que se autolamentan de su terrible situación. Si alguien estuviera en una situación de desempleo temporal, el Estado debería ayudarle en la gestión de la misma, y mientras busca un nuevo puesto, tenerlo empleado a tiempo parcial por el pago de la prestación.

El modelo danés es muy efectivo en este sentido. El desempleado tiene derecho a la prestación durante tres meses en los cuales le ayuda a formarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Si en tres meses no ha conseguido un trabajo, es el Estado el que le obliga a trabajar en alguno que esté libre. El trabajador tiene subsidio de paro, es decir, tiene derechos, pero también obligaciones. Así, el modelo danés introduce un cambio importante en el Estado del Bienestar que la Unión Europea está estudiando por su eficacia demostrada: en vez de proteger el empleo protege la flexibilidad. Pero sin olvidar la seguridad del trabajador. Por ello, el modelo que se impondrá en un futuro será, sin duda, el de la flexiguridad. Un mercado laboral totalmente flexible acompañado de un Estado del Bienestar robusto y seguro.

Paradojas y otras idioteces de mi cuño y letra


Estimado M.,

Decíamos ayer… cuando el tiempo era otro y la calidad llenaba los momentos de bálsamo en formato de aullido o esperanza… Decíamos ayer antes de que la cantidad agolpara nuestras horas insensatas en quejas y egos… Decíamos ayer cuando la persona vencía al personaje en un acto de rebeldía cósmica…

Espero que estés bien, me preocupa la combinación de muerte y nacimiento. Muerte del hermano de M. y todo lo que eso haya removido en ti (también en mí, sin entender porqué, porque ni siquiera conocía a esa persona) y nacimiento de esta fundación. Créeme cuando te digo que ando preocupado por ti, aunque no lo manifieste más que con ciertos atisbos de rabia de un hijo que te quiere a pesar de los envites de los tiempos que corren. Y es una preocupación que nace de cierto conocimiento del M. humano, no del M. personaje que de nuevo resurge con fuerza y sed. No creas que me alejo del primero, sino del segundo, del cual no deseo saber nada, como bien sabes. Y por eso me cuesta encontrar el equilibrio justo ahora que las diez mil cosas se amontonan en tu vida de nuevo, paradójicamente, ahora que cada vez te alejas más de la prisión que te hizo hombre, como la mili antiguamente. Como hoy es ya sábado y andarás alejado de casi todo, me permitirás abusar de tu tiempo con este escrito sincero.

No te conté una anécdota. Estaba en Ayora (sur de Valencia) presentando un libro cuando al final del acto, a eso de media noche, me llamó un exconcejal del PSOE. Y me dijo textualmente, “joder, que se presente M.  en política, esto solo lo arregla un tío como M., si se presenta lo voto”. Le recordé que era del PSOE, y me dijo: “a la mierda el PSOE”. Pensé que se había vuelto loco. Luego reflexioné un poco y me di cuenta de que esto era sólo un reflejo oportuno de lo que realmente está pasando en España. Te la cuento como anécdota, porque me hizo gracia y me sacó alguna sonrisa maquiavélica.

Realmente me preocupa saber como, en boca de L., darías más espectáculo. Lo de la fundación está bien y la gente está entusiasmada. Pero sabes que la gente no está entusiasmada por cambiar la sociedad, por descubrir la quintaesencia de la sociedad civil. Están entusiasmados por tu figura, por tu magmática figura. Si te tiraras un peo en medio de una conferencia y dijeras que ese olorcito es el principio universal del Siendo la gente te creería y se pasaría media vida tirándose peos y buceando en su estupidez para descifrar lo que realmente quisiste decir.

De todas formas todo esto ha servido para definir algo en lo que siempre he insistido: una idea fuerza. Y la idea fuerza ya la tienes, son básicamente dos: siendo y sociedad civil. Y me alegra tu confianza en la sociedad civil. Tu fe, tu esperanza en la misma. Me alegra y me extraña al mismo tiempo. Ya que ambos siempre hemos creído en el fracaso no del Sistema en sí, sino de los componentes del mismo. Entonces, ¿cómo confiar el cambio a los que articulan día a día el Sistema? Me resulta paradójico. Pero al mismo tiempo me resulta un reto inquietante, esencial, sobre todo a estas alturas del curso en el que el cansancio se apodera de nosotros no por desidia o tedio, sino por simpatía hacia un Camino que cada vez se vuelve más oscuro y terrible.

Tenías razón cuando rechazaste el método asambleario para resolver los problemas del blog. Hoy, cuando he abierto mi correo y he visto cien mil correos que decían eso de cambiar una coma o poner un punto me ha entrado dolor de cabeza que ha hecho crecer la fiebre que arrastro desde hace ya un par de días. Un reflejo más del fracaso del hombre, de la sociedad civil. Creo que estoy perdiendo la fe en los principios básicos. Creo que se necesitan líderes, y no masa. Creo que la clave está en un liderazgo arrollador, fuerte, convincente. La masa… pues eso… para hacer pan… o para cambiar puntos y comas… con las mejores voluntades e intenciones, pero creo que no es tiempo de buena voluntad, contradiciendo a nuestro querido J. Es tiempo de rebeldía, es tiempo de revolverse y zarandear al otro a base gritos o lo que haga falta con tal de que despierte de su sonámbulo sueño.

La semana que viene estaré por Madrid el miércoles y el jueves. No sé si andarás por ahí… Quizás podamos vernos y darnos un abrazo sentido. Prometo estar callado y escuchar atento, porque me he perdido un par de capítulos que necesito comprender, si tu me lo permites, en aras de seguir profundizando en tu primera idea fuerza, el Siendo, para seguir entendiendo los postulados de tu segunda idea fuerza, la sociedad civil.

Sé qué estás cansado, pero ya no hay marcha atrás. Morirás arropado por la masa, y por los que te quieren. Ya no lo dudes. Larga vida entonces a la persona que mueve los hilos del personaje y larga vida al Siendo, eso es todo.

Un abrazo sentido…

J.

Pd. Agradezco que sigas ahí, paciente, en este baile de egos que se remueven en ese rango jerárquico absurdo. Agradezco tu paciencia y generosidad. El mismo día que me marché a California me llamaste cien veces para desearme buen viaje y preguntarme si necesitaba algo, yo o M. Aquel detalle de la única persona que ese día se preocupó por mi locura me llenó de calma, de paz. Sentí que en la vida, siempre hay alguien que nos arropa con sus alas, inclusive en lo invisible. Siempre hay alguien que nos quiere y nos protege. Inclusive en la soledad, siempre se manifiesta de alguna u otra forma el estado angélico. Único en el que, con la fiebre que reseca mis labios en estos momentos, puedo confiar.

Estaciones


Ayer Salvador no dijo nada por la mañana. Me levanté preocupado ya que no había sido él, sino el resto de seres sintientes los que me habían despertado temprano. Vi que había perdido energía, vitalidad. Comprendí enseguida que se marchaba. La lucha, los milagros, la esperanza y la fe daban paso a la realidad que se imponía. Hice todo cuanto pude, no dejé al pajarito ni un solo momento solo. Y la muerte, la estúpida muerte, le rondaba cerca. Así que decidí permanecer a su lado, cogido entre mis dos manos, hasta la expiración final. Y ahí murió, con su frío cuerpo, en mis calientes manos, hasta el último aliento. Cuanta fragilidad en ese momento. Cuanto silencio derramado. Inclusive, cuanta impotencia cuando la última lágrima quiso caer en su pico cerrado. Pero hubo algo que me sorprendió de todo el proceso. Salvador, en el último minuto, consciente de que se iba, abrió sus pequeños ojos en un último esfuerzo desesperante. Los abrió y me miró con una dulzura entrañable. Y permaneció así, mirando, contemplando mi rostro sin voz, penetrando con su mirada infinita al ser que le arropó hasta el final. Me conmovió esa imagen. Imaginé mi último día arropado por las alas de algún ángel, y yo, o mi «no-yo», mirando al infinito de sus ojos, dando las gracias por su protección y ternura en ese especial momento de transición y delirio. Y hoy, un día después, acompañé al amigo JL hasta la estación del AVE. Tras la despedida, me quedé un rato sentado en unos de sus rincones para ver pasar a la gente. Los miraba a los ojos con la esperanza de ver en ellos toda esa vida desplegada a mi alrededor. Con la esperanza de ver en ellos el último átomo simiente de ese pequeño Salvador cuya lección de coraje y valentía le acompañó hasta el final. Gracias amigo Salvador, porque al morir entre mis manos, me has salvado y dado vida. Perdón a los amigos que he tenido abandonados estos días, pero era cuestión de vida y muerte.  Sí, de vida o muerte de un pajarito, pero es que cada vida y cada muerte es importante para el universo.

Menos toros y más aceras


Hecha la ley, hecha la trampa. La verdad es que me resulta difícil no hablar de este tema sin ser excesivamente demagógico.  Así que lo haré con dulzura. Hace unas semanas visité la diputación para asuntos varios y una amiga me invitó, quizás con sorna porque sabe que soy antitaurino, a una de las miles de entradas que la Diputación compró para amigos y allegados. Alguien me dijo que los alcaldes son invitados a esas corridas, y que luego pasan las minutas de los gastos de transporte como dietas. Así que la fiesta no sólo le sale gratis sino que además recibe por ella pingues beneficios. Pero como esto es demagogia, vayamos al grano. Resulta que nos han colocado un nuevo impuesto que consiste en: 1.- Aprobar el Padrón Cobratorio de la Tasa por Entrada de Vehículos a través de las aceras ( Cocheras ), correspondiente al Ejercicio 2010. Supongo que los recortes del Estado hay que compensarlos de alguna forma, así que, señores cocheros, tendrán nuevo impuesto. Pero no seamos mal pensados, que este impuesto no será para pagar las corridas de toros y otros estraperlos, sino para arreglar las malogradas calles de nuestros pueblos, como la que adjunto en la foto, que lleva así desde que tengo uso de razón. Así que no seamos mal pensados, que todo es por el bien común. Por cierto, yo no tengo cochera, sino una entrada a un jardín malogrado. No sé si eso, visto el redactado de la ley, será entendido como tal. En todo caso, si me arreglan la acera, pagaré el citado impuesto gustosamente, y de paso la del vecino, y la del vecino del vecino, y la del vecino del vecino del vecino, que parece mentira que nos gastemos el dinero en hacer grandes plazas de asfalto que siguen sin acabarse y mientras, las aceras, sigan abandonadas. Pues eso, menos toros y más aceras. Y más recogida de basura, como esos servicios que tienen los pueblos decentes en los que llamando a un teléfono te recogen los muebles que no sabes donde tirar. Así la gente, en vez de tirarlos al campo o los senderos públicos, lo haría de forma civilizada.

(Foto: Así está la calle El Fresno, justo en frente de mi casa. La mía no la muestro porque está peor. Y por mi casa pasan muchas personas venidas de lejos, y por la editorial, y pronto por la fundación. E imaginad la fama que se da al lugar. ¿Qué pensarán las treinta personas que vendrán a finales de junio? Espero que al menos los senderos estén limpios… Qué vergüenza de verdad.  Gracias a M. por compartir la información sobre los toros en la que se informa de que la Diputación compra cinco mil entradas para los toros y gracias J. por la información sobre el nuevo impuesto revolucionario).

Berreando de lugares comunes


Esta mañana me marché a Sevilla con Salvador, que así es como he bautizado a este pajarito que no quiere morir. No quería dejarlo solo así que estuvo conmigo en la universidad de Sevilla y en el Ikea, donde fui a comprar algunas cosas difíciles de conseguir por estos lares y que me hacen falta para preparar ese aluvión de personas (más de treinta) que estarán en casa a final de mes. En la universidad me pasó algo curioso. Fui a la biblioteca a por un libro que no encuentro por ninguna parte, de Victor Turner, y que está allí. El bibliotecario, o mejor dicho, el becario que atiende el lugar, me miró extraño por lo inusual de que un usuario fuera a la misma en pleno junio. Me acerqué a él y le pedí el libro de Victor Turner. Me miró con cara de hola y adiós y me dijo que mirase en la base de datos informática si estaba disponible. La base de datos iba muy lenta y cuando por fin, después de más de quince minutos de eterna paciencia la ficha de Turner apareció, la red se colgó y se perdieron todos los datos. Le dije al bibliotecario-becario que la base de datos no funcionaba, y que si era tan amable de buscar el libro en las estanterías interiores, restringidas, sin acceso al público por falta de espacio. Me dijo que eso no era posible si antes no lo miraba en la base de datos, y que si la base de datos no funcionaba buscara otro ordenador en las otras bibliotecas de la universidad para mirarlo. Fue en ese momento cuando entendí la importancia de la meditación porque lo primero que se me pasó por la cabeza fue levantarlo de su sillón y darle un golpetazo con el pequeño Larousse que tenía al lado. Pero respiré, a pesar de la indignación y el coraje, y me marché estúpidamente. Luego, sentado junto al pajarillo, me di cuenta de que había obrado mal, y mientras le daba un chusco de pan mojado en agua sentí que el haberme marchado sin aclarar esa situación incómoda no fue buena cosa. Y entonces fue cuando caí en la cuenta de que nos han educado a soportarlo todo, a tragar con las injusticias y mirar a otro lado cuando alguien nos suplanta la dignidad. El becario entendía que el sobre esfuerzo de levantarse para mirar en la estantería correspondiente no estaba contemplado en su beca. Y menos aún una mañana de junio acalorada. Pero me pareció tan increíble la situación que ni siquiera tuve tiempo de reacción… excepto la de insistir por dos veces y decir que había hecho doscientos kilómetros sólo para encontrarme con ese libro. Respuesta: silencio. Silencio indignante, como esta sociedad que prefiere callar y aceptar cualquier cosa con tal de no ser molestada. Y como usuario, pues queja al canto y poco más. A ver si cuando le tiren de las orejas a este ser la próxima vez atienda con mejor asertividad al prójimo. Menos mal que Salvador, el pájaro loco, me entiende.

El impulso de amar


Los artistas son creadores. Como tales, se dejan llevar por eso que les arrebata el alma, eso que nace desde dentro y se expresa de mil maneras y colores ya sea en forma de un poema, de un abstracto cuadro o una canción. Ese arrebato nace de lo más profundo, de la generosa sensación de querer compartir un trozo de universo con el otro. Al igual que un científico que desea compartir su conocimiento, el arte creador sólo puede ser gestionado desde la generosidad. Aquel que mercantiliza el amor, el arte, la ciencia, el conocimiento, está perdido, no sabe lo que hace, pierde la esencia del ser. Cuando intento buscar sentido a todo, solo hallo respuestas en el acto creador. Ayer vino una hermosa mujer y hablamos de estas cosas. De unos sesenta años, pero llena de vida por todas partes. Decía que como conclusión, lo único que esperaba ya de la vida era los matices del compartir. Un abrazo, una sonrisa, una mueca, un poema, un paseo. Qué maravilloso resulta llegar a esa conclusión. Que sabia dicha, que profundo despertar.

(Ilustración de Emilio Maldomado, fragmento de Primera Ventana)

Esperanza


Ayer veía en la muerte inminente el fin de todo, y por un momento, olvidé la grandeza de los milagros, perdí la fe y la esperanza en la caridad universal. Y la recobré esta mañana cuando desde la cama, muy temprano, empecé a escuchar los berridos del pajarito exigiendo su desayuno matutino. Ayer pensaba que no sobreviviría a la noche. Lo abrigué con un paño de cocina en su nido improvisado. Le insuflé aliento caliente para que su frío desapareciera y para crear la ilusión de que era su madre quien respiraba a su lado. Pero él no quería marcharse. Deseaba ardientemente darme una lección de vida. Una enseñanza sobre la esperanza y la fe. La misma que sentimos todos cuando vemos lo que ocurre en el mundo. Cuando creemos que lo que pasa en Israel algún día se resolverá. Quizás el miedo, el terror, el sufrimiento, es lo primero que nos inunda. Especialmente cuando Kili y Kolo miraban a Palestina como próximo destino. Ahora sabemos que lo que nos mueve es la virtud y la esperanza, y sabemos que ningún ejército podrá detener la caravana de la luz, la alegría y la vida.

El pájaro que quería volar


Cayó demasiado pronto del nido. Lo recogí triste, lo arropé en una caja de cds y le puse algunas hojas rotas de la factura del móvil, intentando imitar, sin mucho éxito, su nido. Ahora que lo observo, veo en su impaciencia la fragilidad del error, el infortunio de la imprudencia. Moribundo se bate por sobrevivir un minuto más mientras que intento imitar, de nuevo sin mucho éxito, los brazos de su madre agolpados entre mis dedos ventrudos. Y lo miro, exhausto, impotente, viendo como su vida se va por haber querido saltar demasiado pronto en búsqueda del vuelo. Lucha, sin éxito, por una supervivencia llena de dolor y sufrimiento inútil. Y la fragilidad humana pervierte el destino intentando, bajo el absurdo de una esperanza baldía, creer que bajo el espectro de la fe los milagros son posibles.

Estos cuatro días de intenso viaje me veía como este pobre pajarito que hoy, mientras regaba el jardín, caía al vacío de la incertidumbre. Pude darme cuenta y salvarlo de un sol mortal. Pero la noche larga espera paciente la huida de un alma cansada por luchar inútil por la vida que se va, una vida reventada por dentro debido al inmenso choque con el barro de la casa. Por eso, en el viaje, observaba cada segundo, cada rincón perdido, ya fuera en ese hermoso valle riojano, o entre los campos secos o las montañas lluviosas, chorreantes. La vida se va, a cada instante, a cada minuto que pasa, y nunca somos conscientes de ello. Vivimos el día a día como si fuéramos inmortales. Desperdiciamos las horas y los minutos y los días haciendo cosas estúpidas que no nos reportan nada. Sin saber, sin ser conscientes, que en ese segundo de nada se marchita una eternidad del todo. Quizás por eso, mientras abrazaba con intensidad ayer a B. y vi como sus ojos brillaban llenos de humanidad, decidí volver a la Montaña. No quería precipitarme y lanzarme a un vuelo en caída libre. No quería saltar demasiado pronto y achicharrarme bajo el sol… Deseo vivir con intensidad… deseo pensar y sentir la vida…

Y mientras reflexionaba sobre todo esto, la triste noticia de una muerte. Otra más. Otra más como la de Israel estos días, la insensatez de querer saltar del nido… Por qué nos empeñamos en morir cuando lo que toca es vivir… vivir con intensidad, con consciencia, vivir como si esta fuera la única oportunidad en toda la eternidad de poder hacerlo…

Desde Logroño


Escribo desde cualquier cafetería de carretera, plagada de camioneros que incluso hoy domingo trabajan a destajo dirección Europa. Ayer pasamos todo el día en Lérida. Hice una emotiva entrega de un nuevo libro que hemos editado sobre masonería, escrito por un entrañable y venerable masón al que instalaron en el trono del rey Salomón. Un día hermoso, a pesar del cansancio acumulado de viajar de arriba abajo por toda España. Como esta vez no viajo solo, intento que el comensal “Águila Roja” se alimente bien, así que tras Lérida buscamos en Zaragoza una pizzería y compramos un dos por uno que tomamos en el coche mientras veíamos el video que nos hicieron en Bombay. Salimos de Zaragoza dirección Logroño, donde vamos a recoger a mi querida B. para volver juntos a Madrid y pasar allí al menos esta noche hasta el martes que tengo un nuevo encuentro editorial. El cliente que nos debe tanto dinero ni siquiera nos quiso recibir. Así que el viaje a Barcelona fue en vano. Seguiremos intentando… Mientras, porque el viaje permite estas cosas, pensaremos como afrontar los retos que vienen…

En la presentación de Ayora


Ayer fue un día espectacular en muchos sentidos. Primero porque llegamos a eso de las cinco de la madrugada a Barcelona. Estuvimos unas horas allí y nos fuimos hasta Ayora, un pueblecito valenciano que colinda con la provincia de Albacete. Cuando llegamos al pueblo estaba cayendo un diluvio universal, así que llegamos a casa de Chimo, el autor del libro, totalmente empapados. Nos dimos una rápida ducha y nos fuimos corriendo a la presentación. Conocí personalmente al autor y a su hermosa y sabia mujer. Era como si los conociera de toda la vida. La presentación fue muy emotiva. La disfruté mucho por su formato y por la generosidad de todos los presentes. Fue todo maravilloso y ya forma parte de una experiencia inolvidable. Chimo, de Ayora, ya tiene un trozo de cielo en ese hermoso lugar. Y todos sus amigos, y todos los que le quieren… Ayer Séneca aterrizó en Ayora, y tras el diluvio surcó un hermoso y gran arco iris todo el pueblo… símbolo de alianza bella y eterna…  un abrazo a todos los ayorinos y ayorinas que nos hicieron sentir como en casa…

En alguna parte dirección Ayora


He parado junto al «Águila Roja» en alguna parte entre Castellón y Valencia dirección a Ayora, donde tengo que presentar un libro de la editorial. Menú del día: patatas de luxe, por eso de que los vegetarianos no comemos hamburguesas. Ayer día intenso, muy intenso. De Córdoba a Toledo, en los increíbles jardines del Cigarral de las Mercedes. De allí a Madrid y en Madrid tarde loca de encuentros y experiencias. A las nueve de la noche camino hacia Barcelona donde dormimos en cualquier parte un par de horas tirados en la cuneta. Hoy, de nuevo ruta…

En Ruta…


Hoy empiezo una de esas rutas interminables donde aprovecho para hacer un poco de todo. Esta tarde tengo que estar en Toledo y Madrid por motivos varios. Mañana viernes presentamos en Castellón el libro de Chimo de Ayora. El sábado en Lérida y quizás el domingo Barcelona para estar de nuevo el martes en Madrid y de ahí quizás a Galicia. Reuniones y encuentros, el placer del trabajo o el trabajo por placer. Aprovecharé para ver a ciertos clientes que hace ya más de un año que no pagan e intentaré repensar una y otra vez formas para que la empresa sobreviva durante los próximos seis meses. Al parecer vienen tiempos difíciles. Además, en este semestre se presentan retos importantes. Ser o no ser doctor y la posibilidad o no de empezar de nuevo en el mundo de la docencia. Ser o no ser político y la posibilidad o no de seguir dando guerra. Ser o no ser, esa es siempre la cuestión. En todo caso siempre seré persona, como dice un quillo amigo, y eso lo vale todo… Al fin y al cabo el ser empieza por ahí y extiende sus tentáculos hacia el infinito y más allá… Seamos pues… y lo demás vendrá por añadidura…

Políticos del «sálvese quien pueda»


La noticia llega mal, tarde y a destiempo. Que los alcaldes y congresistas se bajen el suelo un 10% no es una buena noticia. Porque si durante años se han ido subiendo el sueldo hasta el infinito y ahora, para quedar bien con la ciudadanía, se lo bajan un poquito, me parece una tomadura de pelo. Dar ejemplo sería bajarse el sueldo un 50% y así equipararse a los sueldos de los ciudadanos normales y comunes. O mejor aún, dar un buen ejemplo sería ganar el salario mínimo interprofesional, y así se esforzarían todos de verdad para que ese mínimo subiera en los próximos años y el país, el país de todos, y no de esta lacra-casta política, fuera bien. Vamos, de vergüenza. Aquí van algunos escalofriantes datos:

“La merma del sueldo de los regidores se basará en la que van a sufrir los miembros del Gobierno central. Para las retribuciones comprendidas entre los 81.155,04 y 91.982,40 euros, la reducción será de un 15%, que corresponderían al presidente del Gobierno y a los ministros. Las retribuciones entre 73.682,84 euros y 81.155,04 euros, correspondientes a salarios equiparables a los de secretarios de Estado, el descuento sería del 10%. Un punto menos se reducen los sueldos que oscilan entre los 64.606,48 euros y los 73.682,84 euros, que es el mismo porcentaje que se aplicará a los subsecretarios. El 8% se les aplica a los cargos que ganen lo mismo que los directores generales de la Administración central (entre 54.615,68 y 64.606,48 euros). El 7% se aplicará a salarios de 54.615,68 a 41.055,65 euros; el 6%, para remuneraciones de 41.055,65 a 27.495,63 euros; y un 5% para las que oscilen entre esa última cifra y 13.935,60 euros. A partir de ahí, la merma será entre el 4.5% y el 0,25%”.

Separados


El domingo por la tarde tuve un bonito encuentro con J. y E. en alguna plaza cordobesa, cerca del Zoco. Hablamos durante horas sobre libros, poesía, arte, creencias. Él es artista, pintor, y tiene la gran suerte de ser bueno y poder vivir, o a veces malvivir, de su propio arte. Ella es poeta, escritora y antropóloga. Y tiene la gran suerte de poder decidir sobre su futuro porque se siente libre para ello.

Ayer por la tarde nuevos encuentros. Esta vez con R., una vieja amiga que ha venido desde Barcelona para pasar unos días en La Montaña. También vino E. para ver mi casa y organizar un retiro para cuarenta personas. Eso supone un reto porque debo organizar la logística para poder albergar en esta casita a tanto humano. Tuvimos una tarde encantadora, de idas y venidas a Sevilla, casi cuatrocientos kilómetros para llevar y traer a unos y otros. Encuentros que unen, que se convierten en reencuentros y reconocimientos y recuerdos. Pero hoy recibo la noticia de una amiga que está en proceso de separación, con dos hijos, una carrera brillante, pero destrozada por dentro. Difícil lo de la gestión de las emociones. Difícil amar sin poseer, incluso en las rupturas. Difícil permitir que el aire fresco llegue en momentos de terrible depresión. Le esperan unos meses, quizás unos años duros. Lo sé por propia experiencia. Porque ahora cuando te separas arrastras los problemas hasta el infinito. Y cuando ha terminado el proceso, cuando ya parece que estás saliendo de todo, uno se pregunta si mereció la pena. No lo sé, realmente no lo sé. Porque el mundo de las emociones, el mundo de pareja, está cambiando tan rápidamente que quizás el concepto tradicional esté transformándose de forma vertiginosa y eso del amor para toda la vida, por mucho que nos duela a los románticos arcaicos, parece que se está derrumbando…

No te salves


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

NO TE SALVES,
de Mario Benedetti

El valor de no hacer nada


Hace unos días me invitaron a dar una charla a un grupo de adolescentes. Veía en sus rostros la pasividad propia de las nuevas generaciones, el haber nacido con todas las necesidades cubiertas y sin la necesidad de luchar por ningún ideal excepto el de pedir y pedir y pedir. La desgana, la apatía, la inacción y la inmovilidad me resultaban pésimos.

También hace un par de días me invitaron a una reunión de jóvenes con inquietudes políticas. Cuando veo a jóvenes con ilusión y con ganas de hacer cosas reconozco que me dejo llevar por el entusiasmo, ya que esa visión crea una especie de esperanza en el futuro. Los que me conocen saben que me gusta los juegos del lenguaje, y que me encanta poner a prueba a los interlocutores que tengo en frente para indagar en su mente, en su esencia, en sus intereses y en sus verdaderos rostros. Sentía curiosidad por ver como afrontaban un reto que a priori podría tener dos registros diferentes. Y de repente me di de bruces con una realidad incómoda. Resultaba más práctico no hacer nada antes que hacer algo que aparentemente no reportara un beneficio propio. Pude contar hasta siete problemas u obstáculos insuperables y ninguna solución para afrontar dichos problemas. Y lo que más me chocó fue la ausencia de conocimiento con respecto a las palabras sacrificio, voluntariado o desinterés. Llevo todo el fin de semana reflexionando sobre ello y sobre la urgencia de entender lo que está ocurriendo. He visto una sociedad enferma en estas semanas, una sociedad que prefiere hacer las cosas por intereses vacuos y no por el bien general. Una sociedad amiga de la queja y acostumbrada a pedir, pedir, pedir, sin dar nada a cambio, excepto más exigencias. El salvase quién pueda tiene más valor que el apoyo mutuo o la economía del don, de la generosidad, de la amistad. Sentí cierta decepción al ver que son pocos con los que se puede contar a la hora de formar una militancia civil renovada, un activismo desinteresado y una generosidad hacia lo común sin igual. Quizás todo fue una visión sesgada. Quizás equivoqué el tiro. Quizás esté equivocado. Quiero pensar esto último antes de sentir el vacío de la decepción. Si es así, pronto a las barricadas…

La hora del cambio. La tarea del héroe


“Así, mata con la espada del conocimiento la duda nacida de la ignorancia y arraigada en tu corazón, y lánzate al recto cumplimiento de la acción. ¡Levántate, invicto guerrero, levántate!” Bhagavad Gita 4:42

Cuando en las frías tierras de las Highlands escribía ese pequeño librito que titulé “Creando Utopías”, sospechaba que una crisis se avecinaba. No me refería sin embargo en él a una crisis material, sino a una profunda crisis de valores.

Había cierta euforia estos meses porque al parecer se estaba saliendo de la crisis. Pero todo era una cortina de humo nacida de la irracional promesa de que volvíamos al redil. Seguíamos sin entender que la crisis no afectaba de lleno a las capas materiales, sino que debía hacer tambalear el Sistema que durante épocas hemos mimado y que ahora se tambalea. Un Sistema errático, maldito, egoísta y superfluo. Un sistema débil que ha sobrevivido a base de apaños históricos, de parches culturales y promesas incumplidas.

Los aristócratas de la intelectualidad han callado sus voces porque ellos mismos se ven sin escrúpulos para defender lo indefendible. Están tan contaminados de los productos y conocimientos que el propio Sistema endogámico ha proporcionado, que se sienten auténticamente perdidos ante los retos que se avecinan. ¿Dónde está el norte cuando los caminos giran todos hacia el sur? He ahí el papel de los soñadores, de esos que más allá del conocimiento empírico son capaces de ver la posibilidad de ollar un nuevo camino. Y he ahí la necesidad de los nuevos héroes, esos que sin temor prefieren adentrarse en las incógnitas y peligros del nuevo horizonte. Pero esos héroes, a diferencia de los pasados, son los hombres y mujeres de carne y hueso que día a día van despertando y contemplan atónicos como se derrumba lo caduco. Es la sociedad civil en su conjunto que comprende que al nuevo norte sólo podemos acceder todos en su conjunto. De ahí que el nuevo héroe somos todos, empuñando la bandera del cambio. De ahí que el nuevo héroe nace en cualquier esquina y empuja a los demás a la consciencia libre.

Y ese nuevo héroe, ese ciudadano cansado de todo lo añejo ha detectado que debemos cambiar la forma de pensar en el progreso y determinar con rotundidad que progreso no es igual a crecimiento. No podemos seguir construyendo hasta el infinito pensando que el territorio y los espacios son ilimitados. No podemos seguir produciendo coches hasta la saciedad cambiando de modelo cada dos años. No podemos derrochar el dinero, como hasta ahora habíamos hecho, en objetos materiales de usar y tirar. La humanidad no puede seguir creciendo como un caballo desbocado hacia nadie sabe donde.

Entonces, sino crecemos, ¿qué hacemos?

Aquí es donde entra en juego el cambio de valores, el verdadero paradigma de todo cuanto está pasando. Y el cambio de valores está sujeto a vivir bien, con lo suficiente, pero sin desear vivir mejor que el otro. Es decir, simplemente esforzándonos para que todos vivan bien, para que todos tengamos cubiertas las necesidades básicas que son alimento, abrigo, salud, educación, trabajo y vivienda. Y si el pan es una necesidad básica no puede tener un coste desorbitado, como tampoco debería tenerlo un abrigo o una vivienda.

He insistido en muchas ocasiones en la necesidad de modificar nuestras formas de relacionarnos, nuestra cultura del tener por una forma de convivir más sana, más humana, más generosa. No nos hace felices el ser ricos o pobres, sino el poder compartir nuestras riquezas o pobrezas. No nos hace felices el vivir cien años, sino el cuidar nuestros cuerpos para poder vivir los años que nos correspondan en buena calidad.

El héroe comprende en silencio que ya no puede delegar la responsabilidad de lo que ocurre en el otro: en los malditos partidos, en los malditos bancos, en los malditos usureros… ahora que las cosas van mal, resulta cómodo echar la culpa al otro, al que está allí o al que está allá. Pero la culpa no es del otro, todo cuanto pasa es producto de nuestras decisiones diarias, de nuestros actos diarios. Lo revolucionario de este pensamiento es que todos somos cómplices de lo colectivo, de aquello que afecta a todos. Porque todos tomamos decisiones diarias que afectan al conjunto de la humanidad. Cada vez que elegimos un producto, cada vez que votamos a un político, cada vez que vemos un programa, estamos gestionando la realidad, modificándola a nuestro antojo diario. Por ello, cuando escribía “Creando Utopías”, defendía como tesis principal que la única forma de cambiar el mundo es cambiándonos a nosotros mismos, modificando nuestros roles de conducta diaria, reorganizando nuestro conocimiento o vaciándonos del mismo. La única forma de que la crisis sirva de lección, de que salgamos de ella con la lección aprendida y no sin ahondar más en ella, es comprendiendo lo fácil que resulta modificar la realidad con nuestras pequeñas cosas diarias.

Seamos auténticos héroes. Sacrifiquemos nuestro pensamiento caduco, nuestros hábitos caducos, nuestros vicios caducos por virtudes amables, por gestos generosos, por sabiduría en el hacer, decir y estar. Seamos artífices del cambio desde el mismo momento en que tomemos consciencia de nuestro poder. Nosotros, la sociedad civil, la gente, los individuos que despiertan diariamente a esa realidad, son los verdaderos forjadores del nuevo mundo. Y ahora es el tiempo del cambio, es el tiempo del nuevo despertar, es el tiempo de creer en lo humano y ascenderlo a cuotas de mayor consciencia. Nosotros somos los héroes, y es mucha la tarea y la responsabilidad que tenemos por delante.

Una buena noticia


Estas dos últimas semanas han sido muy buenas, llena de visitas, de encuentros con gente increíble, hermosa, gente bonita que deseaba compartir un buen rato con este loco. Cada día pensaba que era el colofón de unos días de buena racha. Pero ayer, mientras paseaba tranquilo por unos jardines de Córdoba, pude leer en estos nuevos aparatos tecnológicos un mail que llevaba más de tres años esperando. Era la felicitación de mi directora de tesis por el trabajo entregado. La felicitación y el entusiasmo por lo conseguido, por el esfuerzo plasmado en sus páginas. En ese momento, todos mis viajes, todas mis lecturas, todos los encuentros, las luchas y los esfuerzos de estos últimos años se veían recompensados en ese esperado mail. Y no sólo eso. Mi directora me invitaba a, en menos de un año, optar para ser doctor en la Universidad de Sevilla. Me tumbé en la hierba, miré al cielo y respiré profundamente, muy profundamente… feliz… muy feliz… y aliviado…

Cuando emprendí el éxodo hacia las tierras del sur, mi mayor sueño era dedicarme en exclusiva a la investigación y la docencia. Así estuve los dos primeros años hasta que la crisis nos derrumbó a todos. Tuve que abandonar mis primeras ideas y abandonar las aulas por los viajes improvisados cada vez que conseguía algo de dinero, única forma de adentrarme profundamente en la tesis.

Aún recuerdo el nerviosismo de las primeras clases que di en la universidad. Algunos de mis alumnos me doblaban la edad. Pero la experiencia fue hermosa. Ahora que todo está más calmo, ahora que quizás no tenga que viajar tanto y no tenga que robarle horas al tiempo para terminar presuroso ningún trabajo, quizás pueda volver a las aulas e incitar, como dijo un amigo, a remover consciencias…

Lo revolucionario de la Sociedad Civil


La sociedad demanda un cambio. Un cambio de verdad, no un parche, no una etiqueta, no un nuevo eslogan lleno de promesas. Pero la sociedad no entiende que para que eso ocurra es necesario que la propia sociedad se involucre en ese cambio. Recibo visitas, llamadas y avisos de gente de diferentes sectores para que me involucre en el mismo, para que sea cabeza, de turco o de chivo, en ese cambio necesario. Pero ya estamos ahí, dando espectáculo, movilizando, dando la cara, haciendo cosas de forma activa, participando en foros, creando opinión, liderando proyectos…  en lo económico, en lo cultural, en lo político, en lo social… Y la gente no entiende, la gente no comprende que solos no podemos, que necesitamos el apoyo, el impulso, la fuerza de toda la sociedad civil… Porque el cambio jamás llegará de dos o tres líderes dispuestos al sacrificio, sino de toda la masa crítica que apoye a esos líderes, que empujen hacia lo alto el proyecto de un mundo nuevo, mejor, más justo. El liderazgo no nace de un individuo, sino de un momento, de un tiempo oportuno donde las fuerzas se conjugan para provocar la caída de lo añejo, de lo antiguo, y allanar el terreno para lo nuevo… En esas andamos… sigamos trabajando…

Construyendo puentes indestructibles…


Quizás muchos piensen que el tono de ayer poco o nada tiene que ver con la utopía… Pero no se puede construir algo nuevo sobre pilares antiguos, ni casas sólidas sobre montañas de arena… Por eso hay que denunciar lo caduco, lo rancio, lo podrido. Sólo de esta forma podremos pensar en un mañana diferente. Es una ley muy antigua… muerte y resurrección. Todas las antiguas tradiciones hablan de la necesidad de morir para poder regenerarse, o el principio oriental, un principio trino, que habla de la necesidad de la destrucción, la construcción y la conservación para… Así es la vida, una de cal y otra de arena. Y hoy sigo en ese ritmo vertiginoso de visitas y encuentros con gente bonita. Hoy he conocido a E., una hermosa mujer, llena de luz e inteligencia la cual, encantada con el proyecto de La Montaña, me ha pedido que le ceda mi casa para estar unos días de retiro con quince mujeres más. Se la cedo encantado, a ella y a todo aquel que quiera visitar este hermoso paraíso. Los que me conocéis sabéis que las puertas de mi casa están abiertas, entiéndase en sentido figurado y literal. Así que podéis entrar cuando queráis y salir cuando queráis. Y para mí será una bonita experiencia acoger a más de quince personas en mi pequeña cabaña. Qué alegría saber que a pesar de todo se pueden construir puentes indestructibles.

Fundación Enresa, el cuento de la Caperucita y el silencio de los corderos


Érase una vez un teatro. Esta vez, el escenario, la Sala Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba.

Título de la Obra: Presentación del “Libro Blanco del Desarrollo Sostenible de los municipios del entorno del Almacén Centralizado de Residuos RBMA El Cabril. La contribución de la perspectiva social y bla bla bla bla”. O de cómo El Lobo intenta engañar a la Caperucita y de paso merendarse a los corderos, y sus silencios.

El programa empezó con la amable entrega de prebendas no sostenibles: bolsa de plástico a cuatro tintas, folletos de los ayuntamientos anfitriones en papel no reciclado y no libres de cloros y el “libro” blanco, de color verde plastificado, con una etiquetita transparente “made in China” y en formato tarjeta de crédito de PVC. Coste del chip-libro plastificado fabricado en China, diez euros por chip, según confiesa una responsable ante mi indiscreta pregunta. Lo menos sostenible y ecológico que he visto en mi vida. La otra paradoja era la tampoco sostenible sala, abarrotada de personas, personajes y personajillos públicos con traje y corbata, lo que obligaba a tener el aire acondicionado a toda máquina. Hasta el alcalde de nuestro pueblo llevaba una. Así que con estas contradicciones empezó la farsa.

Actores principales: Enresa y su fundación en el papel de “El Lobo”.

Universidad de Córdoba y su cátedra de “medio ambiente” en el papel de “La Abuelita”.

Alcaldes de cuatro municipios afectados en el papel de “corderos degollados”.

Algunos ciudadanos, los de siempre, en el papel de “Caperucita Roja”.

Acto 1. Lo inaugura José Manuel Roldán Nogueras, Rector Magnífico y Ubicuo de la Universidad de Córdoba. Títere con cabeza que se limitaba a presidir la hipócrita escena. Lo de ubicuo es porque al parecer, según palabras de uno de sus pelotudos, está en todas partes…

Acto 2. 12:55 h. Presentación del Libro Blanco del Desarrollo Sostenible de los municipios del entorno del Almacén Centralizado de Residuos RBMA El Cabril. La contribución de la perspectiva social. Lo presenta Antonio J. González. Coordinador de la Cátedra de Medio Ambiente-Enresa-Universidad de Córdoba. Realmente no recuerdo lo que dijo, así que seguramente no diría nada importante. O quizás, al ser el primero, coincidió con el acto reflejo de búsqueda del maldito libro que nadie encontraba en la bolsa de plástico roja chillón. ¿No estábamos allí por la presentación de un libro? ¿Dónde estaba el libro? ¡Ah!, es la costumbre, claro, de llamar libro a un libro, aunque este no esté, o sea un archivo en PDF, o un ebook, como ahora lo llaman. Pues eso. Aunque ahora que lo recuerdo, creo que Don Antonio habló de los últimos, y no de los primeros. Ah sí, el que llamó “chiquitín” a don Jorge Lang… Qué gracioso. La verdad es que todo el rato hizo mucha gracia este científico dedicado a construir carreteras. Le debe caer bien la consejera de infraestructuras, doña Rosa Aguilar, porque habló bien de ella. Y del colega Lang, al que lo quiere mucho, del cual también habló. Ha sido un discurso de coleguitas, de peloteos mutuos, de qué guay que estamos, a pesar de la crisis. Porque también bromeó con la crisis, como si fuera cosa de broma. Del libro… pues del libro creo que no dijo nada. Quizás porque no había libro. Pero el pelotudo lo pasó bien con los otros peludos, y todos lo pasamos bien ante el buen rollito medioambiental-vengaDiosylovea.

13:10 h. El Libro Blanco desde el enfoque de la participación en el proceso de los municipios del entorno de El Cabril. D. José Arévalo Hoyo. Representante de los actores sociales directamente implicados en el proceso participativo para la realización del Libro Blanco. Buena exposición de José, para qué criticarlo si es del pueblo y me cae bien. Eso sí, como actor, me hubiera gustado también participar, levantando la mano y preguntar algo discreto o indiscreto que ya tenía preparado. Pero el poder vertical es lo que tiene. Los de arriba hablan y los de abajo callan, como corderitos. Beeeeeeeee…

13:20 h. Intervención de las Alcaldías. D. Julián López Vázquez. Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Hornachuelos. Como es mi alcalde y además ilustrísimo, y aunque sea de la oposición, no diré nada. Los pobres estaban allí, haciendo el papelón como actores principales. Al fin y al cabo, deben estar mansos para que no den la tabarra con excesivas reivindicaciones o protestas. Estaba muy guapo el alcalde con su corbata roja, a juego con la bolsa de plástico no sostenible. Me cae bien este Julián, para qué nos vamos a engañar. Sobre todo cuando ponía esa cara de hola y adiós, de “yoquécoñohagoaquí” o de “habersisacoalgopalpueblo”.

Dª Isabel Cabezas Regaño. Ilma. Sra. Alcaldesa-Presidenta del Excmo. Ayuntamiento de Fuente Obejuna. Un discurso pausado, claro, dando gracias a San Enresa por existir. Gracias, gracias, gracias, por seguir tan bien el guión. Los educan tan bien a estos alcaldes. Respetuosos, coquetos, amables, con cara de buena gente. Pobres, la que tienen que aguantar todo los días…

D. Antonio Gutiérrez Lora. Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Las Navas de la Concepción. Las Navas es un pueblo pequeñito, no tendrá más de dos mil habitantes, pero he tenido una interesante charla con el chofer del alcalde. Claro, al ver mi cara de sorpresa, me ha dicho que es chofer y más cosas. No he querido entrar en más detalles sobre las otras cosas. Ay estos alcaldes de izquierdas con complejo de Caballeros de la corte, con chofer incluido. De vergüenza.

D. Cecilio Fuentes de la Fuente. Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Alanís. El doblemente galardonado a la mejor fuente: por su juventud, por su atlética figura y su morena tez curtida en los bellos parajes de Alanís. También buen guión, para estar agradecidos, especialmente, a Enresa. Qué les dará Enresa a estos alcaldes que todo son elogios… No quiero ser mal pensado…

13:30 h. Intervención de D. Arturo González. Director Adjunto al Presidente de ENRESA y Gerente de la Fundación ENRESA. Las empresas públicas son nefastas porque sirven para colocar a los amigos de lo ajeno, de lo ajeno público. Entonces se crean departamentos y subdepartamentos de los predepartamentos que sirven para gestionar otros departamentos menores que gestionan, a su vez, a las empresas subcontratadas que son las que realmente hacen algo. Pues este señor es uno más de sus más de once directivos de los veintidós departamentos que tiene esta pequeña empresa pública que crea no más de 300 trabajos, según nos decía el susodicho departamental adjunto. En este caso, un senador de la provincia de Segovia que además es, porque esto de acumular cargos está de moda y crea currículo: vicepresidente de la comisión de Medio Ambiente, viceportavoz de la comisión de Defensa y portavoz de Presupuestos de Defensa. Vocal de la comisión de Suplicatorios. Me encantaba ver como los lameculos del Partido se acercaban a él para… Ay estos políticos de salón que nunca han estado en el barro de la vida real… qué sabrá de medio ambiente un tío que fuma más que un carretero…

14:00 h. Clausura del acto.

D. Jorge Lang-Lenton León. Director de División de Administración de ENRESA y Vicepresidente de la Fundación ENRESA. Qué decir del chiquitín Lang, de casi dos metros de altura. Debe ser uno de los encantadores de serpientes, oficio que aprendió sibilinamente en los zocos de Marruecos donde además, se venden adormideras para adormecer a ciudadanos. Porque eso es la Fundación Enresa, una especie de cuna donde mecen a unos y a otros para que no den guerra y estén calladitos.

Acto 3. 14:10 h. Copa. Esto es lo más sublime de todo, el ver como se gastan algún dinerito más para tener contentos a los comensales y empezar el cortejo nupcial de peloteos mutuos, búsqueda de favores y demás prebendas políticas. Bochornoso, patético y escandaloso, por eso, a pesar de la buena voluntad de muchos peones que han trabajado duro para conducir a buen puerto esta farsa, no puedo reprimir la denuncia pública, que es lo único que nos queda a los corderitos de a pie, a las caperucitas rojas de turno y a los aguafiestas que como Benedetti, les gusta ver las cosas de forma diferente y contarlas tal y como las ven, aunque no estén en lo cierto. En fin… una crónica que no puedo callar, porque si callo soy cómplice y si soy cómplice… beeeeeee… Espero vuestros comentarios… ¿o también sois cómplices?

Charla con adolescentes


Charla de Javier León en Hornachuelos

Esta mañana me habían invitado a dar una pequeña charla sobre el mundo del libro y las editoriales en la biblioteca del pueblo ante un pequeño grupo de adolescentes. Tras contar un poco mi trayectoria como profesor en prácticas del instituto donde ellos reciben clases y de cómo surgió la Editorial Séneca, hice alguna reflexión en voz alta sobre el libro y su futuro inmediato. Hubo un momento de desconcierto cuando pregunté si alguien había leído alguna vez un libro. Un adolescente levantó la mano emocionado diciendo que una vez intentó leer la primera página de un libro, pero que no pasó a la segunda. Había cierta exageración en su relato, pero mirando la cara del resto me di cuenta de que realmente las nuevas generaciones no entendían el concepto libro como algo realmente útil. Miré con cierta tristeza la biblioteca y en voz alta proclamé que tal vez estábamos ante no ya un templo del saber, sino un auténtico museo parlante. Así que hice un giro improvisado en el también improvisado discurso y hablé sobre la necesidad de ser críticos, de contrastar toda la información que recibimos o damos como única vía para ser más libres. Salió casi un discurso político en el que planteaba la necesidad de la lectura como viaje interior, como fogón alquímico del descubrimiento humano, como la esencia del mundo real al que todos pertenecemos. No negué las ventajas del mundo virtual, de las nuevas redes sociales, de la virtualidad de casi todo lo que hacemos, pero sí insistí en la necesidad de tocarnos, de mirarnos y de reencontrarnos en la plaza pública para creernos de nuevo humanos. Espero que algún mensaje les haya incitado a pensar… al menos a pensar un poco… no digo demasiado… no vaya que al hacerlo descubran que pueden hacerlo, y se vuelvan artistas, escritores, revolucionarios… o…

El Desapego y el muñeco de Sal. Un texto de Boff


Os comparto este extracto de un texto de Leonardo Boff muy interesante sobre el desapego.

Al perder, ganamos y al vaciarnos nos llenamos. Hay quien dice que esta fue la trayectoria de Jesús, de Buda, de Francisco de Asís, de Gandhi, y de la Madre Teresa, entre otras personas.

Tal vez una historia de los maestros espirituales antiguos nos aclare el sentido de esta pérdida que se transforma en ganancia.

«Había una vez un muñeco de sal. Después de peregrinar por tierras áridas llegó a descubrir el mar que nunca antes había visto y por eso no conseguía comprenderlo. El muñeco de sal le preguntó: «¿Tú quien eres?» Y el mar le respondió: «Soy el mar». El muñeco de sal volvió preguntar: «¿Pero qué es el mar?» Y el mar contesto: «Soy yo». «No entiendo», dijo el muñeco de sal, «pero me gustaría mucho entenderte. ¿Qué puedo hacer?» El mar simplemente le dijo: «Tócame». Entonces el muñeco de sal, tímidamente, tocó el mar con la punta de los dedos del pie y notó que aquello empezaba a ser comprensible, pero luego se dio cuenta de que habían desaparecido las puntas de los pies. «¡Uy, mar, mira lo que me hiciste!» Y el mar le respondió: «Tú me diste algo de ti y yo te di comprensión. Tienes que darte todo para comprenderme todo». Y el muñeco de sal comenzó a entrar lentamente mar adentro, despacio y solemne, como quien va a hacer la cosa más importante de su vida. A medida que iba entrando, iba también diluyéndose y comprendiendo cada vez más al mar. El muñeco de sal seguía preguntando: «Qué es el mar?». Hasta que una ola lo cubrió por entero. En el ultimo momento, antes de diluirse en el mar, todavía pudo decir: «Soy yo».

Se desapegó de todo y ganó todo: el verdadero yo.

La buena mesa



Todo espacio físico requiere de un cuidado. Una habitación, un coche, un cajón, un jardín, un templo, una sala, un edificio. Algo tan básico como esto, la limpieza, el cuidado de todo aquello que habitamos, parece natural. Sin embargo, a veces olvidamos cuidar, limpiar y proteger ese espacio físico en el que vivimos, tenemos y mantenemos nuestro ser a diario: nuestro cuerpo físico. B. es vegetariana de nacimiento. Sus padres lo eran cuando ella nació, y ahora posee un cuerpo bellísimo, cuasi perfecto para una mujer de su edad. Miraba el mío con curiosidad, sobre todo mi cara en forma de galleta. Sabe que mi alimentación, a pesar de ser vegetariana, no es muy buena, pues sabe de mi afición por esos grandes vasos de leche con galletas diaria. Por cierto, C., en su visita, a sabiendas de mis debilidades, me regaló una hermosa camisa con el monstruo de las galletas de Barrio Sésamo. Realmente B. tiene razón. Al vivir solo únicamente disfruto de platos excelentes cuando el inquilino, el hijo pródigo que volvió meses más tarde, nos deleita con su cocina. Lo peor de esta historia es que el cuerpo tiene memoria, y al pasar de los años, nos devuelve en forma de enfermedades todo eso que hemos hecho para no cuidarlo, limpiarlo. Véase mi cara de galleta. El caso es que, sincronías de la vida, minutos después de marcharse B., recibo de Conchita el siguiente mensaje: “Meditación y taller sobre alimentación espiritual, hoy a las siete en Córdoba”. Como no creo en las casualidades, me miré al espejo, contemplé mi rosada cara de galleta y me fui pitando a Córdoba. El taller fue muy bonito y se habló de la importancia de comer en conciencia y con consciencia. De lo importante de una buena dieta y de los beneficios de la dieta vegetariana en contra del hábito y la cultura de la ingesta de carne muerta. Eché a faltar que hablaran de los otros cuerpos, no sólo el físico, sino también el vital, el emocional, el mental y los otros tres superiores o espirituales que la tradición oriental llama como Atma, Buddhi y Manas. Así, hubiera sido más completa hablar de los alimentos para los siete cuerpos, pero si ya difícil es comprender y cambiar los hábitos para alimentar al cuerpo físico, no quiero ni pensar lo difícil que sería explicar el resto…