Después de comer apetece dar un paseo si la lluvia lo permite. Desde hace algún tiempo aprovecho el paseo para tirar la bolsa de basura (normalmente solo tiro una pequeña bolsa con los residuos plásticos al contenedor amarillo) y siempre intento llenar la bolsa con los plásticos que me encuentro en el recorrido, así ejercito en algo eso que llaman civismo. Hoy, sin embargo, había más suciedad de la normal. Me he parado a mirar los objetos que iba recogiendo: un trozo de persiana que en su día taparía alguna ventana vecinal, trozos de macetas de plástico con sus respectivas flores muertas -¿en qué jardín estarían antes de ser abandonada?-, un juguete de niño con forma de camión, sin el niño, claro, que cansado de dicho camioncito andará ya con su playstation dando barrancazos en otros lares… Había también una simpática bolsa con un refresco a medio consumir y un papel de regalo arrugado. Me imaginaba esa romántica escena de amor a media noche, quizás con lluvia. Una pareja de enamorados quedan en ese paraje para practicar la economía del don, el regalo. Mientras abren sus respectivas promesas, toman su refresco… Cívicamente guardan todo en la bolsa para luego ser tirada a una papelera… Pero algo debió suceder… Quizás se enfadaron por algún motivo y él o ella arrojó con violencia la bolsa a la cuneta… Me he acercado a ella con cierta delicadeza… esa bolsa,, y su contenido mágico me ha resultado maravillosa… He querido imaginar que dentro, y ahí fuera, en algún lugar, aún existe una maravillosa historia de amor…
Masonería: Antiguos Manuscritos, ya a la venta
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Valores diluidos
Julio Anguita siempre ha sido un gran orador. Un mesías de la palabra, hombre culto y respetuoso con los valores universales. Me ha sorprendido, además, su faceta de investigador científico, al menos, sus amplios conocimientos sobre la materia, las teorías cuánticas y la filosofía de la praxis científica. La charla-debate que hoy ha dado en la Librería Aletheia de Córdoba no ha tenido desperdicio. Hablaba sobre la sociedad laica, o mejor dicho, sobre el estado laico, es decir, un Estado ausente de ideologías o creencias. Me han gustado sus posicionamientos, también al catedrático y rector de la Universidad de La Rioja que, en posiciones contrarias, intentaba refutar las tesis marxistas de Anguita. Había algo de hipocresía en el debate. Valores… Los valores… ¿universales? Al salir de la charla había una iglesia abierta… Al parecer, todos los jueves hacen lo que llaman una adoración juvenil… He entrado y he visto a jóvenes católicos cantando con guitarra y apostando por la fe cristiana… Valores… He salido emocionado pues antropológicamente hablando siento gran admiración por este tipo de cosas… Y admito que humanamente me conmueven… Valores… Iba reflexionando sobre la charla cuando en una oficina de banco había alguien sacando dinero… Normal si no fuera por dos señores que intentaban conciliar el sueño entre cartones y frío… Valores… Y es, cuando veo este tipo de cosas, cuando los ideales se derrumban y caen empicados hacia el abismo de la sinrazón… Allí estaban de nuevo, los «sin techo», los… ¿»sin derecho»? Tantos años investigando las causas del desarraigo social, una carrera entera durmiendo con ellos, viviendo con ellos, sintiendo con ellos… Noches arrimando comida a sus gargantas y tardes buscando algún lugar donde pudieran dormir… Y allí estaban… Valores… claro que sí… cuantos más mejor… pero ahí, en la calle… no en nuestras cabezas y discursos vacíos…
Mata a tu hijo
La Madre Tierra sigue enfurecida, descontrolada, abismal… La plaga humana sigue avanzando, y a pocos días de la conclusión de que el mundo no desea cambiar tras el fracaso de Copenhague, engulle a parte de sus criaturas en hielo, frío y sunamis. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? ¿Hasta cuando seguiremos desoyendo sus avisos? ¿Hasta que el final sea inevitable? ¿Hasta que la plaga sea contenida por un gran barrido de olas, terremotos y catástrofes? ¿Cómo se defiende un cuerpo vivo ante un ataque? ¿Qué tipo de fiebres, defensas o sistema inmunólogico activará nuestra Madre ante el ataque despiadado y ciego de su hijo? Pero la plaga humana no escucha… sigue, a pesar de las crisis, pensando en CRECER… Pues sigamos creciendo hasta el infinito… hasta que ya no quede nada… Madre… madre mía… perdónanos porque no sabemos lo que hacemos…
Lo que nos mueve es la actitud
Para algunos la vida siempre acaba siendo una carrera. Una especie de competición para ver quien llega más lejos, más alto, a lo más grande. Unos acumulan títulos, otros dinero, otros honores y algunos, tan solo frustraciones, prejuicios, desilusión. Pero realmente nada de eso nos hace como somos. Lo que realmente importa en la carrera de la vida es nuestra actitud. Eso será decisivo para casi todo: para el trabajo, para el amor, para el bienestar, para la familia, para el Ser. De ahí que aquellos que se afanan en competir acaban su vida acumulando hambruna material sin pararse a pensar en lo hermoso que hubiera sido todo con tan solo un pequeño cambio de actitud. Y la actitud, la correcta actitud, siempre está en las pequeñas cosas, en los pequeños gestos diarios. Un saludo, una llamada, una carta, un abrazo, un guiño, una oportuna sonrisa… La avaricia de no pararnos a derrochar ese tipo de generosidad nos alejará de cualquier fundamento vital. Sé práctico, potencia tu humanidad.
Silencio
Me encanta esta foto… la hice ayer en una tarde inolvidable… Había una paz extraña, como si de repente toda la vida condensada en el bosque letargado por el frío se reuniera en un solo punto. Se podían ver los vínculos de todas las cosas, se podía ver lo extraordinario de la naturaleza. Sentí una paz profunda, como si todo estuviera bien, como si esas nieves caídas del cielo fueran el presagio de algo hermoso… Algo que deberá ser vivido con intensidad, con mucha intensidad. Sentí la fuerza, el impulso de estar vivo, de ser parte de este viaje por mitad de esta galaxia infinita… La nave tierra navega silenciosa y desde lo más alto se divisa como algo pequeño, diminuto que flota en mitad de la nada. Y en ese misterioso viaje, en ese paraíso teñido de colores y olores imposibles estamos todos… Vosotros, ellos, nosotros… A la vuelta seguí contemplando el espectáculo desde mi ventana. El paseo había sido purificador. Pude ver a mis dos amigos de siempre. Viven en mi pequeño bosque de no más de una docena de árboles. Hay un árbol justo en mi ventana y suelen venir, mirando a través del cristal mis pobres movimientos. Yo los imito, y observo como juegan en el jardín. Esos pajarillos vienen y van como dos pequeños diablos… Y mientras observaba a ese par de luminarias revolotear por el trozo de cielo que cae en La Montaña, le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante…
Cambio casa por parcela
Cambio casa nueva por parcela o pequeña finca rústica. Si estáis interesados, por favor, poneros en contacto conmigo… Casa: 350 metros distribuidos en tres plantas en parcela de 1300 metros con cinco habitaciones, dos salones, dos cocinas, tres lavabos, trasteros, seis terrazas con magnificas vistas y dos amplios jardines. Preinstalación de: aire acondicionado por toda la casa, placas solares, chimenea y piscina -el hueco ya está realizado-.
Compañero de la Torre
No olvidéis que estamos vivos… él ya no lo está…
Nevando en la Montaña
La rebelión de las masas
¿Robarías si no tuvieras para dar de comer a tus hijos? La pregunta me trasladó enseguida a la obra de Víctor Hugo, Los Miserables, y a sus personajes principales: Jean Valjean, Cosette, Marius y Javert. Jean Valjean no duda, y al parecer, ayer, en la sobremesa, tras comer en familia unas excelentes migas, la respuesta era clara. Curiosamente, por la tarde surgió la misma pregunta y la rescato ahora para reflexionar sobre la misma. Antes de ir a comer migas me di un paseo y pude hacer esta foto. Un radar mutilado por parte de la sociedad civil que se revela ante lo que ella piensa ser una injusticia. Luego la conversación siguió sobre la economía sumergida… Todo tiene conexión… El pan, el radar mutilado, la economía sumergida… ¿Mutilarías un radar, robarías un trozo de pan, trabajarías en economía sumergida? Un familiar que conoce bien los entresijos de la construcción pública me dijo: Cuando se hace una carretera pública o algo similar ocurre lo siguiente. Si la carretera está presupuestada con cinco capas de asfalto se echan dos… ¿Qué ocurren con las otras tres? Ahí viene el trapicheo público donde políticos, ingenieros, empresas y demás se llevan su parte… Así que por la noche, llegué a una terrible conclusión: este es un país de ladrones. Están los que roban por necesidad, los que lo hacen para llegar a fin de mes y los que simplemente desean hacerse ricos a costa de… Claro, que luego viene el típico demagogo que dice que paga sus impuestos y que esta panda de chorizos es minoría… Habría que hacer un análisis más serio sobre este asunto… Porqué está pasando y porqué lo estamos permitiendo… ¿Mi opinión? Está nevando… como en Alemania… allí no hay radares… ni límite de velocidad en las autopistas… así que nadie se dedica a mutilar radares… la gente no roba porque existe un estado del bienestar desarrollado… los políticos no roban porque existe una educación cívica muy desarrollada… Así que los ladrones son minoría, y no legión, como aquí… Sigue nevando… Y me acuerdo cuando incluso con nieve, la gente se paraba en los semáforos en rojo, respetando al milímetro las señales, aunque no hubiera ningún tipo de tráfico… Quizás habría que invertir todo el dinero que nos gastamos en multas y radares, en educación… Empezando por la casta política, claro…
Mi primera historia de amor…
El Encantador de Serpientes

La fatalidad no es gratuita. Viví toda la vida buscando el ideal del amor. Me dejé enamorar y encantar por las fatalidades de eso que a veces nos une. Pero entré tarde en el juego. Demasiado tarde. Un día creí haber encontrado al ideal del amor encarnado en la ansiada búsqueda del alma gemela. Pero todo era ilusorio. ¿Como amar sin poseer? ¿Como amar sin adueñarnos de la vida del otro? Eso nos decía el poeta, advirtiéndonos del error. Y así viví, en el eterno error durante años. Siempre guardé la esperanza de cruzarme con ella. Un día, en una cocina anclada en una hermosa bahía de las tierras del norte encontré un ángel. Por un momento pensé que era «ella» y dejé toda una vida por seguir sus huellas. Todo fue inútil… En el lejano oriente creí encontrarla de nuevo… pero… Llevo seis meses sin tener pareja, sin estar enamorado más que de la vida… Es extraño pues en los últimos trece años no recordaba haber estado tanto tiempo a solas… Pero esta soledad, al principio dura, ahora se vuelve placentera… Y hace madurar a ese niño que buscaba en la ficción de la vida la esperanza del mañana. Y por eso descubre, con cierta amabilidad y complicidad, que la que sabe volar solo vive en la imaginación de los hombres, y que solo la reencarnación de Don Quijote podría hacernos volver a creer en ella… Y mientras eso ocurre, sigue cabalgando, a solas, hacia cualquier Toboso… con la esperanza de que Dulcinea, la dama, la audaz melancolía que con grito solitario hiende sus carnes ofreciéndolas al tedio… siga esperando…
El circo de la Mariposa…
Mirar de frente al Sol
Ha sido tan emocionante ver salir el sol que he trasladado la mesa de comer hasta la ventana que mira al Mediodía y así poder disfrutar de una sopita caliente justo mirando de frente al Sol, que como dice la melodía de los Miserables, es como estar mirando de frente a Dios. Así que tras unos pequeños ejercicios de emocionado hatha yoga bañados con sus iónicos rayos, me he sentado alegre a la mesa y he dado gracias por poder disfrutar un día más de la vida… Gracias a la vida, que me ha dado tanto… Ahora a seguir trabajando… a estas horas aún quedan ocho horas de jornada laboral…
Payasos hacia la India
Estimados Amigos,
La experiencia etiope nos conmovió de forma grata y profunda. En cuanto regresaron a España, Kolo-Kolo y Kili-Kili empezaron a planear el siguiente proyecto. Las sonrisas de los niños Oromo fueron de tal calibre que decidimos repetir la experiencia, esta vez, en la India.
Saldremos el 27 de febrero de Madrid hasta el 17 de Marzo. Haremos actuaciones para orfanatos, escuelas y ONGs de Bombay y Calcuta.
Estamos buscando a una persona que domine bien el inglés por si desea acompañarnos en esta aventura y pueda ayudarnos con el idioma y la logística.
Si no podéis viajar con nosotros pero deseáis ayudar en este proyecto podéis hacerlo con un ingreso en la cuenta de la Fundación Los Ángeles, Ref. Payasos India. Cualquier aportación será bienvenida, así como cualquier idea o mensaje de ánimo.
Agradecidos,
Kolo-Kolo y Kili-Kili
Cuenta de la Fundación Los Ángeles
La Caixa n/c: 2100-4448-39-0200019206
Magna Mater
Despierta Maga, despierta…
Paseo por la sencillez
Saber vivir es fácil… acordémonos de aquello de la simplicidad… En las pequeñas cosas es donde se es feliz… Un amanecer, un paseo, bailar bajo la lluvia… ahí está el verdadero reino de la placidez… Es un lujo prescindir de todo y sentirte libre de las cosas… no somos nuestras cosas… El peso individual es compatible con la sencillez… ¿Dudas? ¿Decisiones? Ahí está el corazón… el corazón siempre nos empuja hacia el camino… hacia nuestro camino… hacia nuestro propósito… solo tenemos que escucharlo… estar atentos… sentir su leve susurro…
Carta a los Reyes Magos
La mágica noche de los príncipes
Los reyes se han vestido con sus mejores galas, cargados de regalos comprados a base de Visa y además, justicieros de niños: para ti una playstation y para ti carbón. ¿Te has portado bien, niño? Pues eso… Y es que los reyes nacidos en la modernidad han olvidado que todos los niños son inocentes, incluso aquellos que hoy no recibirán ni siquiera un trozo de carbón para alimentar los fuegos de las pobres cocinas de sus madres. Y es que los reyes modernos están cansados. Los valores del consumismo les han alejado de su verdadero propósito: adorar al niño mediante un sencillo y humilde gesto de generosidad. Por suerte, los príncipes, hijos de las tres realezas, han vuelto a ver la luz en el cielo, la estela que los guiará hasta el pesebre. Y allí, en un tiempo no muy lejano, encontrarán a un niño desnudo al cual ofrecerán regalos nacidos del corazón. La simbología de esta noche es tan hermosa y profunda que muchos olvidaron la importancia del relato mitológico para centrarse en lo puramente epidérmico. Si algo tiene de bueno la tradición es que aún estamos a tiempo de recuperar sus esencias y expresarlas generación tras generación con el único propósito de no olvidarnos de nosotros mismos. Las historias, los mitos, las leyendas, están ahí para recordarnos nuestra mágica y maravillosa existencia… Ojalá esta noche los príncipes herederos sepan recordar a esos niños desnudos la importancia de la economía del don, del regalo, de la generosidad en su más extensa plenitud. Feliz noche de… príncipes…
Haciendo compostaje
El reciclaje es una obsesión en mi vida. La suerte de tener un poco de tierra y cielo es que puedes, además de reciclar el plástico y el papel, reciclar los desechos orgánicos… Esto lo vi hacer por primera vez en Alemania, donde nos llevan diez años por delante en casi todo, incluso en esto de los nuevos valores… Pues eso, a ver si se nos pega algo…
Menú de reyes
Los secretos de la masonería según José Martí
Con la tesis doctoral
Las fieras del anochecer ayudan a estimular el impulso creativo. El silencio, la oscuridad, la ausencia de estímulos son elementos esenciales para cierta concentración monacal. Porque al fin y al cabo parezco eso, un monje vestido de modernidad, enclaustrado en un rezo continuo de cultura y ciencia, atrapado en la luz diurna de los sueños y las ilusiones. A veces suena el teléfono y aprovecho para tumbarme en la estrecha línea que separa mi mundo de las estrellas. Una gigantesca ventana que me aproxima, si acaso podemos creer en la ilusión de lo posible, a eso que llamamos infinito… Y el escribir estas notas que ya forman parte casi de un diario visible me ayudan a despejar la mente, a relajar el músculo pituitario y a desempolvar cualquier emoción que anime a seguir… Pues eso, sigamos con las comunidades utópicas…
Caminando bajo la lluvia
Su padre había subrayado en lápiz rojo un largo párrafo de Walter Rathenau que ahora reproduzco:
«Incluso la época de agobio es digna de respeto, pues es obra, no del hombre, sino de la Humanidad y, por lo tanto, de la naturaleza creadora, que puede ser dura, pero jamás absurda. Si es dura la época en que vivimos, tanto más debemos amarla, empaparla de nuestro amor, hasta que logremos desplazar las pesadas masas de materia que ocultan la luz que brilla al otro lado…»
Y eso debí pensar cuando al salir esta mañana de casa y ver como llovía a cántaros preferí enfundarme el chubasquero y pasear alegre bajo la lluvia. Uno siente cierta libertad inusual al mostrarte desnudo ante el cielo, sin paraguas o techo que te proteja. Lo aprendí cuando vivía en la ciudad alemana de Göttingen. Allí la gente salía a la calle sin paraguas, en bicicleta, todos los días. Y casi todos los días llovía. Y yo me acostumbré a lo mismo y me parecía hermoso sentir el agua caer por la cara. Es como una revolución integral y ascendente, una fuerza que disminuye la presión y la densidad psíquica que todos arrastramos. Pasear, cantar o bailar bajo la lluvia, algo tan sencillo que te ayuda a conocer, amar y servir apasionadamente al Universo al que pertenecemos. Incluso la época de agobio es digna de respeto. Así se muestra la naturaleza creadora. Por eso no cabe más crisis que aquella que vivamos desde los adentros. Algo se sumerge y remonta el vuelo sin mojarse las plumas, reza el Bhagavad Gita. Algo así ocurre cuando caminas libre bajo el manto húmedo de la lluvia…
La vida de un masón descrita por un niño
Los pormenores de la consciencia cósmica
Amor a la vida
De perol en Bembézar
Cuando era adolescente me encantaba escribir cartas, pero sobre todo, recibirlas. Ahí empezó mi afición por la escritura. Era capaz de tirarme mañanas enteras leyendo y contestando cartas. Tenía amigos por toda la geografía y sentía una emoción especial a la hora de escuchar al cartero llamar a la puerta. Fue tanto el amor por las cartas que incluso llegué a soñar con ser cartero como profesión ideal. Tanta era la pasión por esos sobres multicolores llenos de sellos, tactos y olores. Pues bien, esta mañana se hizo realidad uno de mis sueños. Día dos de enero, sábado. Me levanto temprano y cargo el coche con unos doscientos sobres cargados de libros. Al bueno de J. casi le da un ataque cuando me vio llegar en su primer día de trabajo con tanto sobre. Tanto es así que entro dentro de la oficina y le ayudo a poner el sello a todos los sobres. Esa invitación me entusiasma. Por fin iba a ser cartero por un día. Y fue tanta la emoción que incluso tras terminar con el trámite burocrático me atrevo a volver a llenar el coche con los sobres y acompañar a J. hasta Palma del Río para que hoy mismo salieran los paquetes hacia su destino. Una mañana divertidísima, de esas que no te esperas. Y cuando andaba por Palma me llama M. para recordarme que en el «primer poblado» de colonización, en Bembézar, había un perol de migas organizado por la Asociación del poblado. Me voy pitando porque si hay algo que me guste más después del chocolate, las patatas fritas y el arroz son las migas. Así que me fui pitando por esos caminos hermosos llenos de verde a quince grados de temperatura, con un gustirrinin por ver tan bonito los campos recién salidos de la lluvia, relucientes y preñados de belleza. Allí me uní a una simpática familia, vecina mía por cierto aquí en San Bernardo, que me invita amablemente a mover y remover y marear una y otra vez las migas hasta que cogen su punto, que es cuando «están sueltas». Y así, llorando por el humo de la leña que se infiltraba entre los poros húmedos de los ojos, íbamos rematando el banquete comunitario en una mañana de lo más agradable. Tras el festín y la amable invitación de refresco, olivas, patatas, migas y un café por parte de la familia acogedora, me vuelvo a casa y me tiro toda la tarde ordenando el jardín para disfrutar aún más de este bello día. Como diría mi amigo C., por tal de no estudiar, lo que sea… Pues eso, me voy a rematar la tesis… Y gracias a todos los que habéis compartido generosamente el día con este menda… ¡qué gozada!























