Lo decía la poetisa Ernestina de Champourcin, la cual, con cierta sabiduría, desveló los estigmas del camino, las garras feroces de la vida que se mueve hacia cualquier dirección. La inmovilidad produce hartazgo y pesadez, pero aquel que camina, sucumbe ante los riesgos que supone traspasar el umbral de la quietud. Y ahora que es fin de año, que todo parece morir en cualquier recuerdo y que vemos el ayer como una aventura impresa en nuestras entrañas toca la reflexión vespertina y casi sonámbula del alma errante. Dime espíritu, ¿qué nos queda después del largo viaje? ¿Y quién dices que soy yo? Esta mañana charlaba con mis vecinos rumanos. Un largo viaje para llegar hasta aquí y mendigar trabajo, pan y algo de cordialidad. Dejarlo todo por nada. Quizás algo de caridad y cierto calor humano muy de vez en cuando. M. me miraba con cierta rabia. Se preguntaba porqué tenía que pasar tantas calamidades. «Quiero trabajar», decía. Le pregunté qué oficio tiene y me dieron ganas de contratarlo de cualquier cosa sino fuera por la propia solidaridad de clase y la pobreza adversa. Si M. resiste yo también lo haré. Y ahora que sé que está ahí, que quiere trabajar, que quiere respirar dignamente, me esforzaré un poco más para que su vida tome un nuevo rumbo y la mía con ella se vea salvada de la pasividad y la quietud. Así que, alma mía, sigamos caminando, ya sé quién soy y ya sé todo lo que nos queda por hacer…
El reto de la emancipación energética
La guerra vista por una artista increíble
EL SISTEMA YA A LA VENTA
El Sistema from blog marioconde on Vimeo.
Desde Editorial Séneca hemos reeditado el primer libro de Mario Conde: El Sistema, mi experiencia del poder. Un libro único que se puede comprar en exclusiva en el siguiente enlace:
Hacia la clase creativa
El momento histórico que llamamos industrialización creó una masa de personas que pasaron de depender del absolutismo religioso al absolutismo industrial. El poder y la autoridad pasó de lo sobrenatural a lo científico y mecánico, siendo la clase obrera sumisa y callada. Tras la industrial entramos en la era del conocimiento o postindustrial, donde las masas empezaron a adquirir derechos cada vez más emancipadores tales como la educación y la sanidad. Las sociedades empezaron a comprar ideas y no tan solo cosas materiales, desplazando el mundo de la fábrica y la industria al mundo del arte, la cultura, la creatividad, el conocimiento y las tecnologías de la información. Eso hizo al individuo más autónomo, con más capacidad de decisión y con una visión más independiente con respecto a la autoridad. La sociedad del conocimiento es más libre y más consciente de todo cuanto ocurre a su alrededor, y pronto se unificará como masa pensante para actuar contra las injusticias…
Ilusión o Maya
Ilusión es creernos infinitos cuando somos finitos, o también viceversa. Pensar que somos nuestros pensamientos y sentir que somos nuestras emociones cuando ambos son impostores del yo. Añorar el pasado y el futuro y alejarnos en ambas direcciones de nuestro presente. Ilusión es creernos y no sabernos, es llevar etiquetas, ropas, muebles, coches, casas, objetos y pensar que somos todo eso. Ilusión es vivir muerto, sin estar aquí, sin ser de aquí. Pensar que somos de Venus o Ganímedes olvidando a nuestra madre y a nuestro padre. Soñar con princesas y príncipes olvidando nuestro verdadero reinado. Mendigar pobreza o riqueza a sabiendas que ambas son producto del engaño. Ilusión es creernos divinos siendo humanos o humanos cuando nos comportamos como animales. Es perseguir metas olvidando las salidas y domesticar nuestro aliento creyéndonos con ello más sanos. Ilusión es olvidar que respiramos, única señal que nos advierte que seguimos vivos. Y al olvidarlo, morimos… Ilusión, en definitiva, es cualquier cosa que nos aleja de nosotros y del vínculo que nos une a todas las cosas. Es aquello que mece nuestra cuna -ideas, creencias, emociones, experiencias- haciendo de nuestra vida un sueño ilusorio… En el bosque encantado
Paseo por la Montaña tras las lluvias
Plantando árboles
Viaje a África…
Claro que mis aventuras, leyéndote a ti, no tienen nada que ver con las tuyas… ¿Cuándo vas a escribir un libro para Séneca relatando tu intramundo? Me parece alucinante tu historia… Ya algo había leído en prensa cuando me escribiste por primera vez y quise averiguar (curiosidad de antropólogo) qué era eso de E.… Así que tú historia me parece increíble y creo que debería relatarse en un libro… ¿te animas? Ya que soy editor… aprovechemos las sinergias… Sobre todo me encanta tu parte crítica, con la que coincido, sobre el hombre blanco que va a África a no sé qué de desarrollo… en fin… hablaremos de este tema con calma pues me apasiona…
Perdona que haya tardado tanto en escribirte pero estas fechas son terribles, y basta que desconecte un par de días de Internet para que la vorágine de mails empiecen a acumularse uno tras otro… A veces tardo semanas o meses enteros en ponerme al día, si es que algún día lo consigo… No te asustes si ves que a veces tardo más de la cuenta… Soy de la vieja escuela, de esos que recibían cartas escritas a mano y las contestaba acompañadas de perfumes, inciensos y recuerdos varios… A veces quiero meter el incienso en estos fríos píxeles, pero es algo que no consigo…
Agradezco enormemente tus indicaciones sobre el terreno, sobre África. Sé que es otro planeta, he hecho varias incursiones y no tiene nada que ver con el resto del mundo. Algo parecido ocurre en la Asia profunda, otros mundos… Por eso deseo precipitarme a lo locura de atravesar África. Motivos tengo muchos, pero el principal, una curiosidad antropológica que aprovecharía para mi tesis doctoral. Lo del tiempo tienes razón, es mejor no hacer planes… Tengo un coche de cinco años, semi nuevo pero con más de 300 mil kilómetros a sus espaldas (he recorrido con él varias veces Europa y Marruecos). Supongo que no serviría porque no es furgoneta ni 4×4 (Toyota Prius, un híbrido)… Eso sería lo primero que tendría que mirar, a no ser que me fuera a lo bestia y buscando siempre rutas semi-seguras… ¿Qué se puede tardar en recorrer a toda leche África? ¿Uno, dos meses, más quizás? Eso es algo que debería mirar… ¿Qué países? A falta de profundizar mejor, empezaría desde Córdoba por Marruecos que ya conozco bajando hacia Mauritania, Mali, Níger, Nigeria, Camerún, Congo, Angola, Namibia y Sudáfrica. Desde allí, hacia arriba de nuevo por Mozambique, Tanzania, Kenia, Etiopía, Sudán, Egipto, Libia, Argelia y de nuevo Marruecos. En fin, sigo trabajando en el viaje interior para luego plasmarlo sobre el papel… He conocido a un par de locos que llevan diez años dando la vuelta al mundo en su furgoneta. Pasaron por África y escribieron un libro relatando la aventura… Al parecer hay muchos así, unos que recorren el mundo en coche, otros en bici, otros en moto, otros andando, otros en patinete… vamos, que no soy el único loco… También tengo que pensar si hacerlo solo o acompañado… pero… ¿dónde encontrar a alguien igual de insensato que yo?
En el monasterio de las Escalonias
Menú de Navidad
Reconozco que este año ha sido algo más sofisticado que otras veces por eso de acompañar el plátano con las patatas que me sobraron de la tortilla del otro día y un bomboncito que tanto me gusta. Como ya va siendo tradición en mi vida, celebrar la Navidad disfrutando del frío sabor de un plátano forma parte de esa protesta adolescente no trascendida. Desearía que la protesta fuera de otra forma, más desarrollada, más potente. Pero de momento, a falta de una mejor, sólo se me ocurre esta. ¿Y por qué protestar en un día tan maravilloso como este? Precisamente por eso… Porque debería ser un día maravilloso para todo el mundo, y mientras eso no ocurra, seguiré protestando. Y por eso ayer noche no cené nada y dormí la noche de Navidad en la cuneta de una carretera. ¿Cuanta gente habrá domirdo hoy en la calle? ¿Cuanta gente no habrá tenido nada que llevarse hoy a la boca? Podría contar muchas historias… Pero no es suficiente con contar historias… debemos pasar al plano de la acción inmediata… y en esas andamos… De nuevo, Feliz Navidad a todos en vuestros grados y condiciones…
Desde Granada
Misa del Gallo en Huéscar
Aún no he cenado en solidaridad con Dita, un niño etíope que hoy
tampoco cenará. Paradójicamente tengo el coche cargado de alimentos
para repartir. Así da más gusto la Navidad. He recorrido cinco horas
de viaje para asistir a la misa del Gallo en Huéscar, un pueblecito de
la provincia de Granada tocando casi Murcia. Aquí nacerá hoy otro
niño Jesús y los pastores acuden a adorarlo… Que así sea…
El Nacimiento en la Cueva
Solo quiero sentir amor verdadero
Los hijos del fuego y el agua…
Cuando Noumoa-501 dejó la Tierra vino cargado de vivencias y extrañas anotaciones en su diario de campo. Ser antropólogo en Marte fue duro, muy duro, sobre todo por la torpeza de sus guerreros habitantes, pero lo de la Tierra fue terrible. Noumoa-501 vio el progreso de los hijos de Samael en contra de las aberraciones que la otra parte de la humanidad, los hijos de Seth, iban acometiendo contra los primeros. Según las crónicas, los bautizados en fuego se retiraron a lugares apartados, lejos de la ortodoxia reinante. Los segundos, hijos de la luna, se volvieron oscuros y arrogantes. Se les reconocía porque a la entrada de sus casas sagradas había un poco de agua que utilizaban en sus rituales. Los hijos de Samael eran clérigos sin dios y aborrecían todo aquello que se apartara del conocimiento y la luz. Así, los bautizados en fuego se fueron apartando creando círculos cada vez más cerrados y herméticos. Los hijos de Seth intentaron en más de una ocasión destruir la raza de Samael, pero estos aprendieron pronto a hacerse invisibles. Los hijos de Seth practicaban canivalismo y a medida que sus costumbres se iban refinando con el tiempo, dejaron de comerse entre ellos para emprenderlas con los animales. Noumoa-501, según sus crónicas, no llegaba a entender estas prácticas alimenticias. Además, los hijos de Seth disfrutaban con los espectáculos de sangre. Había uno, especialmente salvaje, donde unos animales terribles luchaban atrozmente contra un hombre casi indefenso. Por suerte, el espectáculo fue evolucionando y el hombre se armó con lanzas y espadas y el animal feroz fue sustituido por un manso ganado enseñado en la bravura. Aún así, Noumoa-501 vino traumatizado a pesar de las advertencias recibidas antes del viaje. Todas sus notas y trabajos han sido registrados en la Biblioteca Akásica de Historia Universal. Cualquier otra consulta, dirigirse al bibliotecario. Feliz Navidad a todos!!!!
Tortilla de patatas con sorpresa
Los adolescentes siempre estamos enfadados con el mundo. Tal es así, que cuando más adolescente, el día de noche buena solía encerrarme en mi habitación con un plátano a modo de protesta por lo que yo creía una incipiente hipocresía instalada en la tradición navideña. Así que esa era mi forma de reivindicar algo que me parecía totalmente injusto: el que ese día muchos seres murieran de hambre mientras nosotros llenamos nuestros estómagos hasta reventar. Así que ayer compré un par de plátanos para celebrar el tan ansiado festín, y hoy, a modo de homenaje, me hice una tortilla como las que hacía cuando era estudiante, con patatas onduladas de bolsa. Qué buena estaba. Eso mientras que por la mañana seguía a compañando a los ángeles invisibles a la espera de que terminemos esta misma tarde con el trabajo empezado…
Ángeles Invisibles
Toros e hipocresía
Me parece un acto hipócrita el debate catalán sobre la crueldad en la plaza de toros. Realmente creo que el debate está enmascarado. Debería llamarse algo así: como deshacernos de los símbolos castellanos o españoles. Si la fiesta de los toros fuera genuina de Cataluña el debate no existiría. Como mi religión (la mía) no me permite comer animales porque me parece un acto de crueldad el asesinar y sacrificar animales vivos para el consumo humano, estoy a favor, claro que sí, de que se anule el espectáculo taurino, del mismo modo que estoy de acuerdo en que se anule el espectáculo cruel y sanguinario de los mataderos, las granjas, las pescaderías, las carnicerías, etc… Supongo que si existieran máquinas del tiempo y volviéramos al pasado y viéramos actos de crueldad extrema como el canibalismo o el infanticidio para regular la población nos parecerían aberrantes. Pienso que lo mismo deberán pensar aquellos que nos visiten del futuro y vean como se alimenta la raza humana. Carne, alcohol, tabaco… Somos un desastre, unos depredadores totalmente desequilibrados y pasados de rosca…
El mito de la chaqueta
Decía Joseph Campbell que el mito, lejos de significar una ficción, es un medio para desvelar una realidad que no puede expresarse por medio de abstracciones filosóficas. Una realidad demasiado profunda para caber en el discurso lógico. Y eso debí pensar yo, no quizás con tan exceso de profundidad, cuando alguien me ha dicho tan pancho que soy un chaquetero y que la gente en el pueblo va diciendo eso. Tras dormir menos de dos horas en la intemperie a menos ocho grados y conducir más de mil kilómetros para estar a tiempo a la comida de hoy que al final se ha reducido, por respetar mi propia religión, a un par de lonchas de queso con algunos cacahuetes (olvidaron poner tortilla de patatas), la verdad es que no caí en el piropo. Realmente me sentía extraño pues tal y como salí de la cena de ayer me presenté, algo más desaliñado, en la comida de hoy. Pensé que lo de chaquetero venía por venir algo más arreglado de lo que suele ser habitual en mí: zapatos, traje negro, camisa blanca y chaqueta de vestir. Tuve la precaución de quitarme la corbata para que no pensaran que se trataba de un hombre de la CIA, pero al parecer, y por las miradas que recibía por mi inhabitual atuendo, no tuve mucho éxito. Así que profundicé con cierta curiosidad con mi interlocutor sobre el nuevo mito del «chaquetero». El anterior, si guardáis memoria, consistía en decir que yo era una especie de «enviado» o «mesías» que había sido designado desde no se sabe qué esferas oscuras para arreglar el partido y ser el próximo candidato a alcalde. Ese mito me gustaba, me sentía cómodo con el mismo ya que la fantasía de algunos siempre me ha inspirado bellos relatos. Pero el mito de la chaqueta me resultaba pobre en argumentación y por dos motivos principales: el primero es que tienen razón. Milité más de cuatro años en Izquierda Unida, más de diez en su filial catalana Iniciativa per Catalunya, más de cuatro años en el PSOE y más de cinco años en su filial catalana PSC. El orden no es exactamente el mismo pero aquí radica el segundo argumento: soy libre pensador. Y un libre pensador milita en el partido que quiera, cuando quiera y donde quiera. Y normalmente lo hace siguiendo los principios de libertad, fraternidad e igualdad. Y todo aquel que esté en contra de esos principios será su rival político. Hoy en día, donde las clases obreras se confunden con esa gran clase media resulta casi absurdo hablar de izquierdas o de derechas. Prefiero el término progresista vs. conservadores. En ese sentido, siempre me he sentido más afín a los primeros. Desde un punto de vista intelectual, o antropológico si se quiere, es cierto que he militado en las diferentes facciones o sectas de la izquierda progresista. Y el motivo de tanto cambio tiene una explicación no mitológica y sí real: huir del pensamiento único. ¿Qué pensamiento único? El nacionalista… Siempre he estado en política o haciendo política. Cuando primero me hice objetor de consciencia y luego insumiso tuve un compromiso serio con cierta política. Siempre me interesó la política como excusa para arreglar problemas de la calle, marginación, injusticia social, exclusión. Pero nunca me interesó la política para defender ideas nacionalistas o identitarias. Así que cuando IC se apuntó al carro del nacionalismo y el PSC hizo lo mismo, pues yo fui migrando de un partido a otro hasta alejarme definitivamente de Cataluña por asfixia intelectual. Al parecer, esto molesta en el pueblo. Bueno, creo que esto sería injusto. Al parecer, esto molesta a ciertos personajes que a falta de una argumentación mejor y una vez derrumbado el argumento del «salvador» han aprendido rápido a cambiarlo por otro sino menos ridículo y absurdo. Y como lo absurdo y ridículo siempre es sorprendente, pues aquí explico la historia con cierto asombro. Lo dicho, y como diría Groucho Marx, estas son mis chaquetas, pero si no os gustan, me las puedo cambiar por otras…
Llegué puntual a la Montaña
Buenos días padre Sol
Viajando de noche a la Montaña
Meditar con éxito
Avatar
Entre rito y rito y desde Lérida tengo tiempo de escribir algunas palabras. Ayer fui al estreno de una película muy esperada: Avatar. Los que hayáis visto la película «El Nuevo Mundo» os sonará mucho la historia de amor que nace de Avatar comparándola con la de Pocahontas. Muy buenos los efectos especiales y muy buena la idea global, sobre todo desde un punto de vista ecologista y antropológico. El mensaje es bien claro y me gusta ver como se tratan los temas sobre el respeto a la Naturaleza. Hay una idea fuerza que es gratamente hermosa: la idea del vínculo. Quizás inspirada por la teoría Gaia pero, además, una visión que las razas más antiguas siempre han tenido presente. Estamos inexorablemente conectados con la naturaleza y debemos vivir con Ella, en una armónica convivencia nacida de la Unidad imprescindible entre todos los seres vivientes. Así, el respeto nace de la consciencia de ese vínculo y sólo cuando somos iniciados en esa enseñanza pura tomamos parte activa en la marcha común. Es así como la Madre nos habla, nos transmite la experiencia y nos provoca para crear un mundo armónico. Es así como nos sentimos responsables de todo cuanto pasa, luchando a cada instante, en las pequeñas cosas del día a día por mantener un mundo mejor. Volvamos al vínculo tal y como nos transmite la película y no perdamos el verdadero sentido de la Creación. Os recomiendo que vayáis a verla, especialmente a los seres sensibles, a aquellos que conectan con la tierra y el cielo dando gracias por todo cuanto tienen y ocurre…
Solsticio de invierno en Lérida
ARRABAL EN SÉNECA: Carta al General Franco
Siendo niño sufrió la misteriosa desaparición de su padre, condenado a muerte y después fugado. A causa de este trauma, como escribió el premio Nobel Vicente Aleixandre, el conocimiento que aporta Arrabal está teñido de una luz moral que está en la materia misma de su arte.
Ha dirigido siete largometrajes. Ha publicado trece novelas, ocho centenares de libros de poesía, varios ensayos entre los que destacan sus libros sobre ajedrez. Su obra ha sido traducida a numerosas lenguas.
Con Alejandro Jodorowsky y Roland Topor fundó en 1963 el Grupo Pánico. Es Transcendant Satrape del Collège de Pataphysique desde 1990. Amigo de Andy Warhol y de Tristan Tzara pasó tres años en el grupo surrealista de André Breton por lo que Mel Gussow le considera el único superviviente de los « tres avatares de la modernidad».
Carta al General Franco fue publicada por primera vez en vida del dictador. Esta libro, el cual desea ser rescatado y actualizado por Séneca, es un testimonio vivo de un tiempo histórico y trascendental para nuestro país. Arrabal, coherente con sus ideas, figuró, a la muerte de Franco, en el grupo de los cinco españoles más peligrosos junto con Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri «La Pasionaria», Enrique Líster y Valentín González «El Campesino».
www.editorialseneca.es
Queramos…
Algo podemos querer. Al menos como se quiere a una plantita de algún jardín, aunque fuera del jardín del vecino, y la viéramos desde nuestra ventana y tuviéramos un deseo incontrolable de ir a regarla de vez en cuando, incluso ir a oler sus flores en primavera… vamos, que si queremos aunque sea como a esa plantita, podemos prometer un trueque mínimo, y de ser necesario, podríamos ir a hablar con el vecino y pedir si se puede poner la plantita en una maceta. Entonces sería fácil el transporte desde su jardín a nuestra ventana, donde la tendríamos cerca cada vez que quisiéramos y podríamos regarla y sentarnos a su lado para contemplar sus simientes y su verde clorofila. Tal vez incluso, con el tiempo, podríamos tomar un tallo y plantarlo en otra macetita que pondríamos en nuestra habitación, quizás en la mesita donde dejamos la llave de nuestros secretos. Si le ponemos un platito debajo podemos regarla igual sin temor a que se manche la mesita de agua. Allí estaría bien, y la plantita crecería feliz. Y ese querer, que es mínimo, no hace daño a nadie, ni siquiera al dueño de la plantita, que estaría encantado de ver como su jardín se expande por el mundo, desconociendo él mismo la importancia de permanecer encima de la mesita de la llave… Quizás si pensamos en esta mínima posibilidad podamos conjurar nuestro corazón y perseguir la promesa del mañana. Si somos capaces de estos pequeños actos, de amar a una plantita, aunque sea la del vecino, o acariciar suave cualquier piedra que nos encontramos por el camino, quizás, entonces, podamos empezar a practicar la esencia del amor y comprender que con el tiempo, podemos incluso amar a nuestro prójimo. Quizás, y sólo quizás, cuando aprendamos a respetar a las pequeñas cosas que nos rodean, a todo aquello en lo que nos fijamos e incluso en aquello que ignoramos por prisa o falta de atención, quizás entonces podamos obrar el milagro que compensa y atrae todo cuanto es necesario. Quizás algún día amemos de forma cósmica, es decir, incluyente, explosiva, infinita…





















