Y cuando todo acaba, se abren nuevos caminos


Lo decía la poetisa Ernestina de Champourcin, la cual, con cierta sabiduría, desveló los estigmas del camino, las garras feroces de la vida que se mueve hacia cualquier dirección. La inmovilidad produce hartazgo y pesadez, pero aquel que camina, sucumbe ante los riesgos que supone traspasar el umbral de la quietud. Y ahora que es fin de año, que todo parece morir en cualquier recuerdo y que vemos el ayer como una aventura impresa en nuestras entrañas toca la reflexión vespertina y casi sonámbula del alma errante. Dime espíritu, ¿qué nos queda después del largo viaje? ¿Y quién dices que soy yo? Esta mañana charlaba con mis vecinos rumanos. Un largo viaje para llegar hasta aquí y mendigar trabajo, pan y algo de cordialidad. Dejarlo todo por nada. Quizás algo de caridad y cierto calor humano muy de vez en cuando. M. me miraba con cierta rabia. Se preguntaba porqué tenía que pasar tantas calamidades. «Quiero trabajar», decía. Le pregunté qué oficio tiene y me dieron ganas de contratarlo de cualquier cosa sino fuera por la propia solidaridad de clase y la pobreza adversa. Si M. resiste yo también lo haré. Y ahora que sé que está ahí, que quiere trabajar, que quiere respirar dignamente, me esforzaré un poco más para que su vida tome un nuevo rumbo y la mía con ella se vea salvada de la pasividad y la quietud. Así que, alma mía, sigamos caminando, ya sé quién soy y ya sé todo lo que nos queda por hacer…

El reto de la emancipación energética


Hace tiempo que se va pregonando la necesidad de una independencia total con respecto al suministro de energía. Estamos ante las puertas de una revolución en ese sentido que dependiendo de las fuerzas de los intereses económicos podremos o no realizar. Ya se están elaborando coches eléctricos que llegarán a nuestros hogares en este próximo año. Como es novedad, durante dos o tres años los precios serán prohibitivos, pero como ocurre con todo, de aquí a pocos años todos los coches serán de propulsión eléctrica y a precios razonables. Internet desplazó las necesidades de nuestra sociedad hacia cosas intangibles. Ya no consumimos tanto cosas materiales sino más bien servicios intangibles. Esa primera revolución vino acompañada de una revolución silenciosa: las energías limpias. Quizás en una o dos décadas, todos los hogares puedan abastecerse de energías limpias, por ejemplo, provenientes del sol. Si esto fuera posible, un hogar familiar podría disponer de acceso directo a las fuentes del sol mediante placas solares en su domicilio. Con ellas abastecerían el consumo familiar y además engancharían, como ya hicieran en su tiempo en California con el EV1, el primer coche eléctrico para el gran público, el automóvil a la red. Esto crearía una gran independencia y una emancipación aún mayor con respecto a las grandes dependencias que asumimos en el día a día. ¿Cual será el siguiente paso? Emanciparnos de la tierra. Gracias a las nuevas tecnologías, la construcción de una vivienda se abaratará en gran medida. Ya no hará falta viviendas de ladrillos y cemento. El cristal, el aluminio y la madera serán los nuevos protagonistas. El futuro está ahí… solo debemos empezar a caminar sobre él…

EL SISTEMA YA A LA VENTA


El Sistema from blog marioconde on Vimeo.

Desde Editorial Séneca hemos reeditado el primer libro de Mario Conde: El Sistema, mi experiencia del poder. Un libro único que se puede comprar en exclusiva en el siguiente enlace:

http://www.editorialseneca.es/MARIO-CONDE.htm

Hacia la clase creativa


El momento histórico que llamamos industrialización creó una masa de personas que pasaron de depender del absolutismo religioso al absolutismo industrial. El poder y la autoridad pasó de lo sobrenatural a lo científico y mecánico, siendo la clase obrera sumisa y callada. Tras la industrial entramos en la era del conocimiento o postindustrial, donde las masas empezaron a adquirir derechos cada vez más emancipadores tales como la educación y la sanidad. Las sociedades empezaron a comprar ideas y no tan solo cosas materiales, desplazando el mundo de la fábrica y la industria al mundo del arte, la cultura, la creatividad, el conocimiento y las tecnologías de la información. Eso hizo al individuo más autónomo, con más capacidad de decisión y con una visión más independiente con respecto a la autoridad. La sociedad del conocimiento es más libre y más consciente de todo cuanto ocurre a su alrededor, y pronto se unificará como masa pensante para actuar contra las injusticias…

Ilusión o Maya


Ilusión es creernos infinitos cuando somos finitos, o también viceversa. Pensar que somos nuestros pensamientos y sentir que somos nuestras emociones cuando ambos son impostores del yo. Añorar el pasado y el futuro y alejarnos en ambas direcciones de nuestro presente. Ilusión es creernos y no sabernos, es llevar etiquetas, ropas, muebles, coches, casas, objetos y pensar que somos todo eso. Ilusión es vivir muerto, sin estar aquí, sin ser de aquí. Pensar que somos de Venus o Ganímedes olvidando a nuestra madre y a nuestro padre. Soñar con princesas y príncipes olvidando nuestro verdadero reinado. Mendigar pobreza o riqueza a sabiendas que ambas son producto del engaño. Ilusión es creernos divinos siendo humanos o humanos cuando nos comportamos como animales. Es perseguir metas olvidando las salidas y domesticar nuestro aliento creyéndonos con ello más sanos. Ilusión es olvidar que respiramos, única señal que nos advierte que seguimos vivos. Y al olvidarlo, morimos… Ilusión, en definitiva, es cualquier cosa que nos aleja de nosotros y del vínculo que nos une a todas las cosas. Es aquello que mece nuestra cuna -ideas, creencias, emociones, experiencias- haciendo de nuestra vida un sueño ilusorio…

Plantando árboles


Planta un árbol, escribe un libro y ten un hijo para ser un hombre
completo, me dijo alguién alguna vez. Las dos primeras cosas las llevo
bien…

Viaje a África…


Estimada amiga,

Salí ayer a eso de las cinco de la tarde dirección ninguna parte. Pensaba parar el coche allí donde dieran las doce de la noche para celebrar la misa del gallo… y me dieron las doce en un pueblecito de Granada, muy cerca de Murcia. No cené nada, como es costumbre en mí en la nochebuena y tras la misa dormí en el coche en la cuneta de alguna carretera mojada por la lluvia y el frío. A veces me gusta ser radical en la maravillosa noche de Navidad… Hoy llegué hace un par de horas a mi casa y antes de seguir con las locuras me dispongo a contestar correos atrasados, por eso de que la Navidad hay que pasarla entre los seres queridos…

Claro que mis aventuras, leyéndote a ti, no tienen nada que ver con las tuyas… ¿Cuándo vas a escribir un libro para Séneca relatando tu intramundo? Me parece alucinante tu historia… Ya algo había leído en prensa cuando me escribiste por primera vez y quise averiguar (curiosidad de antropólogo) qué era eso de E.… Así que tú historia me parece increíble y creo que debería relatarse en un libro… ¿te animas? Ya que soy editor… aprovechemos las sinergias… Sobre todo me encanta tu parte crítica, con la que coincido, sobre el hombre blanco que va a África a no sé qué de desarrollo… en fin… hablaremos de este tema con calma pues me apasiona…

Perdona que haya tardado tanto en escribirte pero estas fechas son terribles, y basta que desconecte un par de días de Internet para que la vorágine de mails empiecen a acumularse uno tras otro… A veces tardo semanas o meses enteros en ponerme al día, si es que algún día lo consigo… No te asustes si ves que a veces tardo más de la cuenta… Soy de la vieja escuela, de esos que recibían cartas escritas a mano y las contestaba acompañadas de perfumes, inciensos y recuerdos varios… A veces quiero meter el incienso en estos fríos píxeles, pero es algo que no consigo…

Agradezco enormemente tus indicaciones sobre el terreno, sobre África. Sé que es otro planeta, he hecho varias incursiones y no tiene nada que ver con el resto del mundo. Algo parecido ocurre en la Asia profunda, otros mundos… Por eso deseo precipitarme a lo locura de atravesar África. Motivos tengo muchos, pero el principal, una curiosidad antropológica que aprovecharía para mi tesis doctoral. Lo del tiempo tienes razón, es mejor no hacer planes… Tengo un coche de cinco años, semi nuevo pero con más de 300 mil kilómetros a sus espaldas (he recorrido con él varias veces Europa y Marruecos). Supongo que no serviría porque no es furgoneta ni 4×4 (Toyota Prius, un híbrido)… Eso sería lo primero que tendría que mirar, a no ser que me fuera a lo bestia y buscando siempre rutas semi-seguras… ¿Qué se puede tardar en recorrer a toda leche África? ¿Uno, dos meses, más quizás? Eso es algo que debería mirar… ¿Qué países? A falta de profundizar mejor, empezaría desde Córdoba por Marruecos que ya conozco bajando hacia Mauritania, Mali, Níger, Nigeria, Camerún, Congo, Angola, Namibia y Sudáfrica. Desde allí, hacia arriba de nuevo por Mozambique, Tanzania, Kenia, Etiopía, Sudán, Egipto, Libia, Argelia y de nuevo Marruecos. En fin, sigo trabajando en el viaje interior para luego plasmarlo sobre el papel… He conocido a un par de locos que llevan diez años dando la vuelta al mundo en su furgoneta. Pasaron por África y escribieron un libro relatando la aventura… Al parecer hay muchos así, unos que recorren el mundo en coche, otros en bici, otros en moto, otros andando, otros en patinete… vamos, que no soy el único loco… También tengo que pensar si hacerlo solo o acompañado… pero… ¿dónde encontrar a alguien igual de insensato que yo?

El viaje africano en coche es algo que llevo pensando muchos años… Así que tengo que hacerlo porque es algo que ya está escrito y relatado en el guión vital de este menda…
Besos y seguimos…

Menú de Navidad


Reconozco que este año ha sido algo más sofisticado que otras veces por eso de acompañar el plátano con las patatas que me sobraron de la tortilla del otro día y un bomboncito que tanto me gusta. Como ya va siendo tradición en mi vida, celebrar la Navidad disfrutando del frío sabor de un plátano forma parte de esa protesta adolescente no trascendida. Desearía que la protesta fuera de otra forma, más desarrollada, más potente. Pero de momento, a falta de una mejor, sólo se me ocurre esta. ¿Y por qué protestar en un día tan maravilloso como este? Precisamente por eso… Porque debería ser un día maravilloso para todo el mundo, y mientras eso no ocurra, seguiré protestando. Y por eso ayer noche no cené nada y dormí la noche de Navidad en la cuneta de una carretera. ¿Cuanta gente habrá domirdo hoy en la calle? ¿Cuanta gente no habrá tenido nada que llevarse hoy a la boca? Podría contar muchas historias… Pero no es suficiente con contar historias… debemos pasar al plano de la acción inmediata… y en esas andamos… De nuevo, Feliz Navidad a todos en vuestros grados y condiciones…

Desde Granada


Los pastorcillos vuelven tras adorar al niño… Algo grande pasa en
cada nuevo nacimiento. Algo que nos une y nos vincula cada vez más con
el compromiso vital. Feliz Natividad a todos…

Misa del Gallo en Huéscar


Aún no he cenado en solidaridad con Dita, un niño etíope que hoy
tampoco cenará. Paradójicamente tengo el coche cargado de alimentos
para repartir. Así da más gusto la Navidad. He recorrido cinco horas
de viaje para asistir a la misa del Gallo en Huéscar, un pueblecito de
la provincia de Granada tocando casi Murcia. Aquí nacerá hoy otro
niño Jesús y los pastores acuden a adorarlo… Que así sea…

El Nacimiento en la Cueva


Noche de paz y de amor. Noche de estar sumidos en el profundo mensaje que la tradición nos desvela un año más. Una tradición que se renueva año tras año a pesar de que para muchos sólo signifique una excusa más para seguir adelante. Un niño nace en la cueva en el solsticio de invierno. Pero además, un rayo de luz nace en el corazón de los humanos, esa cueva que llevamos dentro y desde la que renacemos una y otra vez, en cada ocasión que sentimos la llamada de seguir los pasos de nuestro propósito. Porque allí, de forma simbólica y verdadera, yace el mensaje, yace la llama que nos debe guiar por la oscuridad brillante, por esa noche infinita donde el alma muere una y otra vez para renacer en las cuevas de los hombres. Esta noche alguien encenderá una vela y bendecirá los alimentos. Dará gracias en familia por estar unidos y sentirá en la alegría del reencuentro el mensaje que une a la raza humana. Sólo el amor, la paz y la hermandad puede distinguirnos como verdaderos seres de las estrellas. Pues que sean ellas las que nos guíen hasta la cueva y podamos adorar al niño-Amor.

Los hijos del fuego y el agua…


Cuando Noumoa-501 dejó la Tierra vino cargado de vivencias y extrañas anotaciones en su diario de campo. Ser antropólogo en Marte fue duro, muy duro, sobre todo por la torpeza de sus guerreros habitantes, pero lo de la Tierra fue terrible. Noumoa-501 vio el progreso de los hijos de Samael en contra de las aberraciones que la otra parte de la humanidad, los hijos de Seth, iban acometiendo contra los primeros. Según las crónicas, los bautizados en fuego se retiraron a lugares apartados, lejos de la ortodoxia reinante. Los segundos, hijos de la luna, se volvieron oscuros y arrogantes. Se les reconocía porque a la entrada de sus casas sagradas había un poco de agua que utilizaban en sus rituales. Los hijos de Samael eran clérigos sin dios y aborrecían todo aquello que se apartara del conocimiento y la luz. Así, los bautizados en fuego se fueron apartando creando círculos cada vez más cerrados y herméticos. Los hijos de Seth intentaron en más de una ocasión destruir la raza de Samael, pero estos aprendieron pronto a hacerse invisibles. Los hijos de Seth practicaban canivalismo y a medida que sus costumbres se iban refinando con el tiempo, dejaron de comerse entre ellos para emprenderlas con los animales. Noumoa-501, según sus crónicas, no llegaba a entender estas prácticas alimenticias. Además, los hijos de Seth disfrutaban con los espectáculos de sangre. Había uno, especialmente salvaje, donde unos animales terribles luchaban atrozmente contra un hombre casi indefenso. Por suerte, el espectáculo fue evolucionando y el hombre se armó con lanzas y espadas y el animal feroz fue sustituido por un manso ganado enseñado en la bravura. Aún así, Noumoa-501 vino traumatizado a pesar de las advertencias recibidas antes del viaje. Todas sus notas y trabajos han sido registrados en la Biblioteca Akásica de Historia Universal. Cualquier otra consulta, dirigirse al bibliotecario.

Tortilla de patatas con sorpresa


Los adolescentes siempre estamos enfadados con el mundo. Tal es así, que cuando más adolescente, el día de noche buena solía encerrarme en mi habitación con un plátano a modo de protesta por lo que yo creía una incipiente hipocresía instalada en la tradición navideña. Así que esa era mi forma de reivindicar algo que me parecía totalmente injusto: el que ese día muchos seres murieran de hambre mientras nosotros llenamos nuestros estómagos hasta reventar. Así que ayer compré un par de plátanos para celebrar el tan ansiado festín, y hoy, a modo de homenaje, me hice una tortilla como las que hacía cuando era estudiante, con patatas onduladas de bolsa. Qué buena estaba. Eso mientras que por la mañana seguía a compañando a los ángeles invisibles a la espera de que terminemos esta misma tarde con el trabajo empezado…

Ángeles Invisibles


Todas las tradiciones hablan de ellos pero a veces resulta difícil reconocerlos. Y eso es porque actúan en silencio, desde la invisibilidad y el anonimato. Uno de ellos me llamó esta tarde. En todo momento pidió discreción, silencio. Prometí no desvelar su nombre ni su autoría, pero no puedo más que describir su acto de buena voluntad porque resulta un buen ejemplo a imitar. Tenía preparadas cajas llenas de alimentos y una lista con las personas más necesitadas del pueblo. Le ayudé a cargar algunas y fuimos, con la ayuda de otro ángel más, a repartirlas casa por casa. Era emocionante ver las caras de aquellos que recibían el lote navideño. Los corazones, los suyos y los nuestros, crujían por la emoción. Los ángeles seguían buscando calle por calle las direcciones, con suma discreción para que nadie viera la entrega, el servicio, la maravillosa plasmación de la vocación silenciosa, la compungión angélica. Uno a uno los paquetes fueron entregados, alimentos básicos para aquellos que aún, en pleno siglo XXI y en nuestras sociedades modernas, no tienen ni siquiera para lo básico. El elogio por lo tanto es doble. Siempre hay ángeles que nos protegen, que nos ayudan, que están ahí para susurrarnos ánimos al oído. Y otros que trabajan incansablemente por un mundo mejor. Gracias por compartir esta experiencia y ojalá pudiera repetirse más a menudo. Este es el espíritu de Navidad en el que creo. El otro, el de la pompa y el platillo lo reservo para tiempos mejores. Gracias de todo corazón a todos los ángeles invisibles que trabajan desde el anonimato y la entrega total al servicio de un mundo mejor. Gracias de corazón por elevar nuestros corazones a un reino lleno de esperanza.

Toros e hipocresía


Me parece un acto hipócrita el debate catalán sobre la crueldad en la plaza de toros. Realmente creo que el debate está enmascarado. Debería llamarse algo así: como deshacernos de los símbolos castellanos o españoles. Si la fiesta de los toros fuera genuina de Cataluña el debate no existiría. Como mi religión (la mía) no me permite comer animales porque me parece un acto de crueldad el asesinar y sacrificar animales vivos para el consumo humano, estoy a favor, claro que sí, de que se anule el espectáculo taurino, del mismo modo que estoy de acuerdo en que se anule el espectáculo cruel y sanguinario de los mataderos, las granjas, las pescaderías, las carnicerías, etc… Supongo que si existieran máquinas del tiempo y volviéramos al pasado y viéramos actos de crueldad extrema como el canibalismo o el infanticidio para regular la población nos parecerían aberrantes. Pienso que lo mismo deberán pensar aquellos que nos visiten del futuro y vean como se alimenta la raza humana. Carne, alcohol, tabaco… Somos un desastre, unos depredadores totalmente desequilibrados y pasados de rosca…

El mito de la chaqueta


Decía Joseph Campbell que el mito, lejos de significar una ficción, es un medio para desvelar una realidad que no puede expresarse por medio de abstracciones filosóficas. Una realidad demasiado profunda para caber en el discurso lógico. Y eso debí pensar yo, no quizás con tan exceso de profundidad, cuando alguien me ha dicho tan pancho que soy un chaquetero y que la gente en el pueblo va diciendo eso. Tras dormir menos de dos horas en la intemperie a menos ocho grados y conducir más de mil kilómetros para estar a tiempo a la comida de hoy que al final se ha reducido, por respetar mi propia religión, a un par de lonchas de queso con algunos cacahuetes (olvidaron poner tortilla de patatas), la verdad es que no caí en el piropo. Realmente me sentía extraño pues tal y como salí de la cena de ayer me presenté, algo más desaliñado, en la comida de hoy. Pensé que lo de chaquetero venía por venir algo más arreglado de lo que suele ser habitual en mí: zapatos, traje negro, camisa blanca y chaqueta de vestir. Tuve la precaución de quitarme la corbata para que no pensaran que se trataba de un hombre de la CIA, pero al parecer, y por las miradas que recibía por mi inhabitual atuendo, no tuve mucho éxito. Así que profundicé con cierta curiosidad con mi interlocutor sobre el nuevo mito del «chaquetero». El anterior, si guardáis memoria, consistía en decir que yo era una especie de «enviado» o «mesías» que había sido designado desde no se sabe qué esferas oscuras para arreglar el partido y ser el próximo candidato a alcalde. Ese mito me gustaba, me sentía cómodo con el mismo ya que la fantasía de algunos siempre me ha inspirado bellos relatos. Pero el mito de la chaqueta me resultaba pobre en argumentación y por dos motivos principales: el primero es que tienen razón. Milité más de cuatro años en Izquierda Unida, más de diez en su filial catalana Iniciativa per Catalunya, más de cuatro años en el PSOE y más de cinco años en su filial catalana PSC. El orden no es exactamente el mismo pero aquí radica el segundo argumento: soy libre pensador. Y un libre pensador milita en el partido que quiera, cuando quiera y donde quiera. Y normalmente lo hace siguiendo los principios de libertad, fraternidad e igualdad. Y todo aquel que esté en contra de esos principios será su rival político. Hoy en día, donde las clases obreras se confunden con esa gran clase media resulta casi absurdo hablar de izquierdas o de derechas. Prefiero el término progresista vs. conservadores. En ese sentido, siempre me he sentido más afín a los primeros. Desde un punto de vista intelectual, o antropológico si se quiere, es cierto que he militado en las diferentes facciones o sectas de la izquierda progresista. Y el motivo de tanto cambio tiene una explicación no mitológica y sí real: huir del pensamiento único. ¿Qué pensamiento único? El nacionalista… Siempre he estado en política o haciendo política. Cuando primero me hice objetor de consciencia y luego insumiso tuve un compromiso serio con cierta política. Siempre me interesó la política como excusa para arreglar problemas de la calle, marginación, injusticia social, exclusión. Pero nunca me interesó la política para defender ideas nacionalistas o identitarias. Así que cuando IC se apuntó al carro del nacionalismo y el PSC hizo lo mismo, pues yo fui migrando de un partido a otro hasta alejarme definitivamente de Cataluña por asfixia intelectual. Al parecer, esto molesta en el pueblo. Bueno, creo que esto sería injusto. Al parecer, esto molesta a ciertos personajes que a falta de una argumentación mejor y una vez derrumbado el argumento del «salvador» han aprendido rápido a cambiarlo por otro sino menos ridículo y absurdo. Y como lo absurdo y ridículo siempre es sorprendente, pues aquí explico la historia con cierto asombro. Lo dicho, y como diría Groucho Marx, estas son mis chaquetas, pero si no os gustan, me las puedo cambiar por otras…

Viajando de noche a la Montaña


Son la una de noche. En Lérida estampa a cuatro grados bajo cero.
Mañana a las doce del mediodía tengo un compromiso político y este
año es el año de los compromisos adquiridos. Así que me espera una
larga y fría noche mas novecientos kilómetros de viaje sudmarino…
Llegaré puntual a la cita?

Avatar


Entre rito y rito y desde Lérida tengo tiempo de escribir algunas palabras. Ayer fui al estreno de una película muy esperada: Avatar. Los que hayáis visto la película «El Nuevo Mundo» os sonará mucho la historia de amor que nace de Avatar comparándola con la de Pocahontas. Muy buenos los efectos especiales y muy buena la idea global, sobre todo desde un punto de vista ecologista y antropológico. El mensaje es bien claro y me gusta ver como se tratan los temas sobre el respeto a la Naturaleza. Hay una idea fuerza que es gratamente hermosa: la idea del vínculo. Quizás inspirada por la teoría Gaia pero, además, una visión que las razas más antiguas siempre han tenido presente. Estamos inexorablemente conectados con la naturaleza y debemos vivir con Ella, en una armónica convivencia nacida de la Unidad imprescindible entre todos los seres vivientes. Así, el respeto nace de la consciencia de ese vínculo y sólo cuando somos iniciados en esa enseñanza pura tomamos parte activa en la marcha común. Es así como la Madre nos habla, nos transmite la experiencia y nos provoca para crear un mundo armónico. Es así como nos sentimos responsables de todo cuanto pasa, luchando a cada instante, en las pequeñas cosas del día a día por mantener un mundo mejor. Volvamos al vínculo tal y como nos transmite la película y no perdamos el verdadero sentido de la Creación. Os recomiendo que vayáis a verla, especialmente a los seres sensibles, a aquellos que conectan con la tierra y el cielo dando gracias por todo cuanto tienen y ocurre…

ARRABAL EN SÉNECA: Carta al General Franco


En Séneca hemos editado un libro único y que marcó un antes y un después en el exilio español. Gracias a la generosidad del autor, os presentamos en Editorial Séneca «Cartas al General Franco».
Fernando Arrabal (Melilla, 1932) es escritor y cineasta. Vive desterrado en Francia desde 1955. Aprendió a leer y a escribir en Ciudad Rodrigo (Salamanca) (Premio Nacional de «superdotado» a los diez años) y realizó sus estudios universitarios en Madrid.
Siendo niño sufrió la misteriosa desaparición de su padre, condenado a muerte y después fugado. A causa de este trauma, como escribió el premio Nobel Vicente Aleixandre, el conocimiento que aporta Arrabal está teñido de una luz moral que está en la materia misma de su arte.
Ha dirigido siete largometrajes. Ha publicado trece novelas, ocho centenares de libros de poesía, varios ensayos entre los que destacan sus libros sobre ajedrez. Su obra ha sido traducida a numerosas lenguas.
Con Alejandro Jodorowsky y Roland Topor fundó en 1963 el Grupo Pánico. Es Transcendant Satrape del Collège de Pataphysique desde 1990. Amigo de Andy Warhol y de Tristan Tzara pasó tres años en el grupo surrealista de André Breton por lo que Mel Gussow le considera el único superviviente de los « tres avatares de la modernidad».
Carta al General Franco fue publicada por primera vez en vida del dictador. Esta libro, el cual desea ser rescatado y actualizado por Séneca, es un testimonio vivo de un tiempo histórico y trascendental para nuestro país. Arrabal, coherente con sus ideas, figuró, a la muerte de Franco, en el grupo de los cinco españoles más peligrosos junto con Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri «La Pasionaria», Enrique Líster y Valentín González «El Campesino».
www.editorialseneca.es
Precio: 7€
Páginas: 110ISBN: 978-84-937331-8-6Referencia: 151209Venta: Diciembre 2009Formato: 13X 19,5

Queramos…


Algo podemos querer. Al menos como se quiere a una plantita de algún jardín, aunque fuera del jardín del vecino, y la viéramos desde nuestra ventana y tuviéramos un deseo incontrolable de ir a regarla de vez en cuando, incluso ir a oler sus flores en primavera… vamos, que si queremos aunque sea como a esa plantita, podemos prometer un trueque mínimo, y de ser necesario, podríamos ir a hablar con el vecino y pedir si se puede poner la plantita en una maceta. Entonces sería fácil el transporte desde su jardín a nuestra ventana, donde la tendríamos cerca cada vez que quisiéramos y podríamos regarla y sentarnos a su lado para contemplar sus simientes y su verde clorofila. Tal vez incluso, con el tiempo, podríamos tomar un tallo y plantarlo en otra macetita que pondríamos en nuestra habitación, quizás en la mesita donde dejamos la llave de nuestros secretos. Si le ponemos un platito debajo podemos regarla igual sin temor a que se manche la mesita de agua. Allí estaría bien, y la plantita crecería feliz. Y ese querer, que es mínimo, no hace daño a nadie, ni siquiera al dueño de la plantita, que estaría encantado de ver como su jardín se expande por el mundo, desconociendo él mismo la importancia de permanecer encima de la mesita de la llave… Quizás si pensamos en esta mínima posibilidad podamos conjurar nuestro corazón y perseguir la promesa del mañana. Si somos capaces de estos pequeños actos, de amar a una plantita, aunque sea la del vecino, o acariciar suave cualquier piedra que nos encontramos por el camino, quizás, entonces, podamos empezar a practicar la esencia del amor y comprender que con el tiempo, podemos incluso amar a nuestro prójimo. Quizás, y sólo quizás, cuando aprendamos a respetar a las pequeñas cosas que nos rodean, a todo aquello en lo que nos fijamos e incluso en aquello que ignoramos por prisa o falta de atención, quizás entonces podamos obrar el milagro que compensa y atrae todo cuanto es necesario. Quizás algún día amemos de forma cósmica, es decir, incluyente, explosiva, infinita…