Hacia una nueva Cultura Ética


La revista Plural publicó un artículo de mi autoría… hay que dar espectáculo, como dice Nwanda…

http://www.revistaplural.com/?section=CulturaEtica&page=etica&idpage=2934&idcontent=2612&lang=es

Cuando salió de su tierra


La amiga Sanaa me envía este hermoso texto que describe como se siente una emigrante marroquí en Europa. Los occidentales tendemos a ver al otro con desconfianza y aprensión. Seguramente porque somos nosotros los que tenemos algún tipo de problema y pensamos que el otro está aquí para hacernos daño. Pero nada más allá de esto. Algunos de mis mejores amigos son extranjeros, y no miro su color de piel cuando les abrazo o miro a los ojos…

Casablanca, la capital económica de Marruecos. A su lado, un gran espacio profundo sobre el que se extiende un pueblecito llamado Darwa. Su rara estructura semeja un cuadro dibujado y su calma enorme transmite el sentimiento de que allí no vive nadie; allí reina la piedra, la tierra, la madera… la cultura musulmana marroquí. Allí vivía con su madre una muchacha, Safía, mientras el padre se emigró a Italia. Dos años más tarde el padre trajo a Safía y a su madre a Italia por la ley que apoya la “reagrupación familiar”. ¡Y aquí comienza la vida nueva de Safía en Europa! Es la única hija de sus padres; una chica inteligente, bien educada y muy responsable.

Cuando llegó a Italia estaba muy ilusionada ante el mundo que aparecía ante su vista: grandes ciudades, luces por todas partes y gentes muy distintas a las de su país. Día tras día iba descubriendo la ciudad sola porque su padre trabajaba todo el día.

Cuando se incorporó por primera vez al Instituto, ese día, Safía se sentía extraña y muy mal porque estaba sola; no tenía amigos. Tampoco sabía hablar; no podía comunicarse con sus compañeros ni con los profesores. Estaba todo el tiempo callada y mirando a los demás: hablaban y hablaban. Alguna vez se dirigían a ella, creía; pero era como un diálogo para sordos.

Como no estaba acostumbrada a no estudiar, Safía decidió trabajar duro, estudiar mas y mas para salir adelante. Y pronto pudo comunicar con sus profesores para pedirles que le ayudasen a avanzar y aprender a manejarse con los estudios. La verdad es que siempre encontró en ellos apoyo. A Safia le sorprende que todos los profesores le pregunten qué va a estudiar. Medicina, responde, o quizá Traducción e Interpretación. ¡Palmadita en el hombro y gesto de ánimo!

Valiente, muy valiente, poco a poco comenzó a entender lo que ocurre en la clase y en la calle y a encontrar compañeros que le hablaban. Y otros que no. Safia percibe que huyen de encontrarse con ella; cada poco alguien le pregunta si va a ir a clase con velo o porqué no lo lleva. Valiente pero a veces siente que no puede aguantar más y vuelve llorando a su casa. Quiere volverse a su país donde están las personas que la quieren y donde vivía en paz. No podrá ser feliz en Italia; tampoco puede volverse a Marruecos porque sabe el enorme esfuerzo de su padre para darle a ella lo mejor. Y a su madre. Solo queda aguantar y aguantar y luchar.
La única forma de integrarse y salir de la marginalidad es conocer a la gente, su forma de vivir, sus costumbres, conocer otras ciudades, viajar…Fue lo que hizo.

El velo le provocó muchas dificultades: no le dejaban entrar en las universidades, le miraban por la calle…Safia les mira a los ojos para entender su gesto. Pero no es siempre el mismo. No acaba de saber lo que encierran sus miradas.

Valiente. Luchar. ¡Fuera el velo!. Con un beso lento lo posa dobladito en el cajón: “no es tu momento, compañero”.
Tuvo que quitárselo para seguir su carrera. Pero eso no le hizo abandonar su religión ni olvidar su origen ni guardar y amar lo que le enseñaron sus bisabuelos.
Los pasillos de la Universidad le saben a triunfo con sabor amargo: “Vete a la mierda de tu país”, “Hija de la calle”, “terroristas de mierda”, “hijos de Ben Laden…” Un compañero le tiró sus cuadernos por el water.
Otros muchos la aceptan pero siguen interrogándole sobre su religión con preguntas extrañas, lo que le muestra que existe un gran desconocimiento de la cultura musulmana.

Hoy trabaja en un Hospital de Roma, casualmente en el mismo barrió donde habitó a su llegada a Europa. Su padre regresó a Marruecos tranquilo a respirar feliz la tranquilidad de su tierra, con el sentimiento de haber cumplido su misión.

Piensa Safía, sueña Safía, vive y trabaja en Europa, integrada, Safía… No es una mala onda la inmigración. La diversidad de culturas, el intercambio sociocultural es una gran riqueza para los países del Primer Mundo. ¿Por qué no lo ven? ¿Qué sería del mundo si cada país se encierra en si mismo y cierra todas las vías de comunicación? No saben que “tantas lenguas hablas ; tanto vales” ¿Y si todos fuéramos idénticos, con una sola cultura y una uniformidad de costumbres?. Los inmigrantes aportan a la riqueza económica del país que les recibe y de su país de origen. Y hasta los genes, como nos explicaba la profesora de Bioquímica, se fortalecen cuando se diversifican por el cruzamiento. Hablaban mucho de interculturalidad en la prensa y se les llenaba la boca con esta palabra en las conferencias. Ahora Safía va sabiendo y comprendiendo: la interculturalidad de la que tanto hablan debe de ser su misma persona.

Camino se hace al andar


En esta plaza, tras hablar con el loco poeta de la fuente, fui a presentar el libro de nuestro sello Nous «Camino se hace al andar». Allí estaban la amable Rosa, de la librería «La Compañía del Libro-Aletheia», David, de la Fundación Rich y el entrañable y amigo Ulises, el autor del libro. Fue una presentación calurosa, entre amigos. Ulises nos dio una buena charla sobre la comunidad, sobre su libro, sobre el individuo participante. Tras la misma, tomamos algo y hablamos un buen rato. Apareció Paqui que llegó tarde y la acompañé por las estrechas calles de la judería hasta perdernos en sus laberintos… Regresé sólo, tranquilo, despejado, intentando buscar en esa prueba del laberinto el corazón palpitante. Hermoso sentirse vivo… Camino se hace al andar…

El loco de la fuente


Me gusta hablar con los vagabundos. He visto uno cerca de la fuente y
me he sentado a su lado. Nos hemos presentado. Yo como Javier y él
como un poeta fracasado. Hemos hablado de la cotidianidad del fracaso
en tiempos de crisis. Mientras se marchaba mojándose las manos en la
gran fuente, pensaba con tristeza en el fracaso del producto humano…
Buen viaje poeta…

El Guardián de la Montaña


Los amantes del símbolo solemos observarlo todo con doble intención. Ayer, mientras que el amigo y colaborador de Séneca JM me enseñaba el museo de Bellas Artes de Córdoba, lugar donde trabaja como conservador, vimos que en su despacho había una construcción que alguien había hecho de forma casual o… causal. Se trataba de un triangulo formado por tres cuadros y coronado por uno de ellos con un gran 33 en su vértice superior. A cualquier amante de la simbología le llamaría pronto la atención. Si en alguna parte hubiera encontrado algún escrito donde pusiera «ordo ad chao», entonces la procedencia hubiera sido clara. Los símbolos son hermosos porque transmiten fuerza, y además, están escritos en un idioma universal. A. me coronó el otro día con un título simbólico y hermoso: «El Guardián de la Montaña. Me gustó el nombre, que añadido al de El Loco, suma más que resta… Símbolos que esconden una realidad que algunos intuyen de forma acertada…

Medidas anticrisis


Lo bueno de la vida es que a veces te encuentras con gente bonita que llega a tu existencia porque tienen alguna lección para ti, alguna enseñanza como las de Don Juan, llenas de sabiduría, una sabiduría que pretende conectarte con tu nagual para creer en la ola del Zubuya y navegar hasta las cuotas más altas del alma… Así es J., mi nuevo «compañero de piso», el inquilino, como me gusta llamarlo cariñosamente. Ingenioso, vivo, sincero, amable, servicial, y sobre todo, persona, como hoy ha señalado entre risas y bromas. Y además está lleno de sorpresas. La antena parabólica que ha fabricado reciclando un palo de pintura me fascinó. Pronto ha comprendido que a pesar de la fachada principal, la humilde misería sobrepasa los muros y sus ventanas. Pero es una misería sana, amable, que habla al otro de tú a tú y no necesita de máscaras. No se trata de ser hipócrita o presumir de falsa humilad. Él ha comprendido rápidamente que todos tenemos nuestras manías, pero sobre todo, que por encima de esas manías, es un lujo poder compartir un trozo de tierra que no nos pertenece, ni a él ni a mí, sino que lo usamos y compartimos desde la franqueza y la sencillez. Vivir de forma digna no significa tener mucho dinero, sino tener mucha alegría… Y si esa alegría puede ser compartida, pues mejor que mejor… Que así sea…

(Foto: antena casera apuntando al Meteosat… digo… en la terraza usufructuada)…

La vergüenza de ser político


Hace unos días visité la depuradora del pueblo. La persona que me atendió se quejaba de que los políticos sólo miramos lo que podemos vender a la calle. Puntualicé eso que tanto nos gusta a los que padecemos de repugnancia sobre algunos hechos indiscutibles: «algunos», algunos políticos. La depuradora, como no se ve, y a pesar de la necesidad urgente de invertir dinero en ella, pues está abandonada a su suerte. El domingo estuve paseando por La Montaña con MA. Hicimos parte de la ruta de «El Águila» hasta que llegamos por el sendero a la altura del cementerio. Para sorpresa de ella, allí, el sendero estaba literalmente soterrado en escombros y basura. Esto debe ser «el punto limpio», pensaría irónica ante mi presencia avergonzada. ¿Punto limpio? Sí, ese lugar que los ayuntamientos civilizados tienen para ordenar las basuras, escombros y otros residuos como el aceite que no pueden ser dejados alegremente, como ahora se hace, en cualquier parte. En el paseo por el sendero, en mitad del Parque Natural, veíamos como la dulzura de los pasos estaban bien acotados y encerrados entre alambradas de las fincas de los «señoritos». ¿Se imaginan pasear por senderos de montaña rodeados y guiados en todo momento por alambradas que cubren todo su trayecto? Las telas metálicas cubren incluso las cañadas reales… Y si dices todo esto públicamente saltarán los que viven de la apariencia y la ficción, y no los que claman realidad, diciendo que busco cierto desprestigio… No, busco que todos nos avergoncemos, no como pueblo, sino como humanidad, porque lo que pasa aquí, pasa en todas partes, y nuestra es la responsabilidad de levantar la voz, aunque clame en el desierto, y buscar soluciones reales e inmediatas. Ayer, los amigos de Participación Ciudadana nos dieron a los políticos una lección que nos subió los colores. Los políticos nos dedicamos a reunirnos y hablar de los problemas del partido, los problemas de nuestro ombligo y poco más. En doce meses y cientos de reuniones compruebas como nada avanza, como se hablan de las mismas cosas, como se rellenan los huecos del tiempo a la espera de lo que realmente importa: el poder. ¿Acaso pretendemos con el poder cambiar la realidad? No, los verdaderos actores del cambio siempre es la Sociedad Civil, como los amigos de Participación Ciudadana, que nos dijeron cual es la verdadera realidad y cuales son las soluciones que debemos los políticos ofrecer. Hasta veinte puntos enumenaron, veinte puntos que deberíamos grabar en nuestra consciencia para empezar, desde hoy mismo, a dar respuestas y soluciones… ¿Por qué la Sociedad Civil no asalta el poder? Sencillamente porque al hacerlo se volvería estructura, y por lo tanto, ya sólo vivirían, como la mayoría de los políticos, para conservarlo. Hoy hablaba con un concejal sobre todo esto y le prometí que hoy el tema sería político. ¿Qué podemos hacer? Nos preguntábamos… Ser sociedad civil… ser ciudadanos cívicos… ser ejemplo…
(Foto: Lamentable estado de la depuradora de agua. Algo tan importante y vital como el agua está totalmente abandonado. ¿Qué hacemos los políticos? Hacernos la foto… En esta ocasión he preferido no salir en ella…)

Luis María Ansón: la increíble verdad


“Memorias del preso Mario Conde” (Luis María Ansón, El Cultural)

Lourdes, la inteligente, la sensible, la bellísima Lourdes murió el 13 de octubre del año 2007. Mario seguía siendo un preso cuando se despidió de ella, abrumado por el silencio y la soledad. Así concluye el libro que acaba de publicar el banquero, un libro estremecido que narra los largos años de cárcel del hombre que en 1993 presidía el Banco más prestigioso de España y que estaba considerado como uno de los líderes sociales de la nación. Recuerdo con precisión lo que ocurrió durante aquel año cardinal en la vida de Mario Conde. La peseta se derrumbaba, la Bolsa era una agonía, la crisis económica nos zarandeaba a todos, la corrupción se había entreverado en la vida de la nación. El gobernador del Banco de España, el director general de la Guardia Civil, el ex-ministro del Interior, el ex-secretario de Estado de Seguridad, el síndico de la Bolsa, el ex-director general de Seguridad y otros destacados dirigentes dieron con sus tripas en la cárcel, antes o después de aquel año liminar. Figuras destacadas de la vida española creían en 1993 que era necesario articular, a través del Congreso, un Gobierno de salvación presidido por una persona independiente. Conde era el nombre que estaba en boca de casi todos. El banquero se dejó querer. Tal vez ése fue su error. Pasar de líder social a líder político era una pirueta de circo. Los dirigentes de los grandes partidos se pusieron de acuerdo en octubre de 1993 para aplastar a Mario Conde. Aún más, las fuerzas vivas del Sistema, algo más profundo que la dirección política como el propio Mario ha desvelado, no podían tolerar que se alterara el tejido profundo de la situación española. Narcis Serra, vicepresidente del Gobierno, fue el hombre elegido para gestionar una operación especialmente taimada y letrinal. El lo niega. A la empresa norteamericana Kroll se le encargó la investigación y el desarrollo de la tropelía cuyo primer acto se celebró el 28 de diciembre de 1993. Asistí en la fila cero a la representación. Mario Conde fue escabechado de la presidencia del Banco. Hombre extraordinariamente sagaz, el banquero se dio cuenta antes que nadie de que aquello era el prólogo de una operación de largo alcance: llevarle a prisión y desprestigiarle para hacer imposible su presencia efectiva en la vida política española. El sistema había decidido expeler al intruso. No sé qué habrá de verdad en las consideraciones económicas de la intervención de Banesto. No quiero entrar en ello. Sí sé que se trató de una operación política meticulosamente preparada y puesta en marcha. Y como la Providencia escribe derecho con renglones torcidos, como el Tao es el camino de la verdad y la vida, a las pocas horas de ser chapado en su chabolo, tras ingresar en la cárcel de Alcalá-Meco la Nochebuena de 1994, Mario iniciaba sus conversaciones con Julián Sancristóbal. El ex-director general de Seguridad le contó a Conde de pe a pa la intervención de Serra en la escabechina, la contratación de Kroll, el informe Crillón, la decisión de hundir al banquero e, incluso, por añadidura, aspectos escalofriantes de la operación Gal, del crimen de Estado. El 14 de enero de 1995 publiqué en el ABC verdadero una página con las fotografías de los dos presos y este titular: “Conde-Sancristóbal, dinamita pura para el Gobierno”. Disponía yo de información suficiente para saber que el político le había contado al banquero, no todas, pero sí muchas de las verdades que se habían enmarañado entre las tramas gubernamentales. Memorias de un preso es sustancialmente un libro político pero no sólo político. Con una escritura muy bella, Mario Conde ha narrado de forma minuciosa su vida en la cárcel. El lector vive con él las emociones, los miedos, los recelos, las vejaciones, el hábitat, las relaciones personales del ingreso en prisión y del desarrollo posterior de la vida tras las rejas. Los pequeños detalles y las menudas incidencias recrean para el lector el clima de la cárcel. Mario Conde ha escrito un libro notable, sobre todo, quiero decirlo claramente, desde el punto de vista humano.

Luis María ANSON

El Cultural 2 octubre 2009

Ojos azules


El martes por la noche llegué a Madrid. Descansé algo en casa de MC y por la mañana temprano fui dirección Aravaca a una entrevista de trabajo para profesor que conseguí gracias a la infinita generosidad de Joaquin. Me entrevistó Marta, una bellísima mujer que había creado de la nada un colegio de pedagogía Waldorf. Fue gracioso encontrarme con algunas exalumnas del curso al que yo mismo asistí en el año 2005-06 convertidas en mamás. El tiempo no perdona. La entrevista fue bien y la mañana intensa. Regresé a casa de MC y allí nos esperaba César, con el que fuimos caminando hasta el restaurante El Cacique donde esperamos a Luis para hacer una reunión de trabajo. Tras un fin de semana demoledor para los cuatro debido a las repercusiones internas de la presentación del libro «Memorias de un preso», dedicamos la comida a quitar tensiones y relajar expectativas. Debía marchar por la tarde pero MC me sugirió que le acompañara a un acto al que Joaquin le había invitado para dar una charla. Acepté encantado, preguntamos a Joaquin si era posible y por supuesto no hubo ningún tipo de problema, a pesar de tratarse, al parecer, de unos coloquios privados que organiza un grupo de gente de la alta sociedad. La charla se titulaba «Crisis económica. Crisis de valores». MC estuvo a la altura, como siempre, y nos dejó con la boca abierta. La verdad es que es un lujo escucharlo y es un lujo comprobar como su experiencia, su inteligencia y sus emociones acumuladas crean en él una especie de magnetismo carismático insuperable. El piso donde se celebró la charla era un sitio muy acogedor. Se hicieron interesantes preguntas con interesantes respuestas. Al final, un exquisito cóctel para volver a la tierra. Había muchos cuadros y me llamó la atención el de una hermosa mujer desnuda. Mientras lo contemplaba, se acercó la propietaria del mismo, orgullosa por su adquisición. Sin saber porqué, le dije que me encantaban los ojos azules de la mujer. «¿Los ojos azules?» Preguntó ella extrañada. Sí, creo que es una mujer de alguna exrepública soviética y además, de ojos azules. La propietaria me reveló, algo atónita, que el cuadro había sido pintado por un ruso y que tanto su marido como ella habían especulado sobre la modelo, que podría ser de, tal y como había adivinado, de alguna exrepublica. La verdad es que la adivinación no fue tal. El mismo día, valga las sincronías, me había escrito la hermosa Princesa de Kazan. Curiosamente, esta mujer es Ucraniana, bellísima y de nos grandes ojos azules. Y cuando vi ese hermoso retrato lleno de sutilezas y movimiento, pensé por un momento en una maravillosa escena de amor. Princesa y modelo, se conjugaron en un momento sincrónico que me hizo soñar y pensar que la realidad, muchas veces, podría parecer tan solo un minúsculo fragmento de algo que no somos capaces de entender, pero que supera con creces todo cuanto creemos. A ti, bella princesa…

La Nueva Economía


Hoy tenía que ir de compras. Debo participar en un importante acto y resulta que mi vestuario hace años que no lo renuevo. Quizás comprar alguna camisa nueva permitiría estar más acorde con la moda del momento y aparecer ante los demás de forma agradable. Pero si hace años que no lo hago, ¿por qué lo iba a hacer ahora? Me obligué a mirar al mundo, a ver qué ocurría ahí fuera, y de repente recordé, si es que no lo hago todos los días, que hay miles de niños que no van a la moda, excepto a la moda del hambre. Así que cogí el dinero que pensaba gastar en mi nueva camisa y, como otras veces, lo envié como donativo al Programa Mundial de Alimentos. Sin querer, estaba contribuyendo con este acto a una expresión robinhoodiana de robar a los ricos para dárselo a los pobres. Soy consciente que en el viaje, en el tránsito de ese dinero, posiblemente del total enviado sólo llegará una décima parte, pero quizás, esa décima parte sea suficiente para dar de comer a un niño durante un día, y ese día, sin él saberlo, habrá sido un regalo, un día más en la lucha por la vida, sin que mi pobre economía se haya resentido por el hecho de no comprar esa camisa.

Y esa inspiración, ese acto, que no es nuevo, vino reforzado por el acto de ayer en el día de la Paz. Hacía tiempo que no lo escuchaba de forma tan contundente, alta y clara. La nueva economía, nos decía el banquero Joan Melé, debe pasar inevitablemente por el arte y la cultura, por el donativo y la generosidad, por el apoyo mutuo. Hace años que ese mismo mensaje venía siendo dicho en muchos estamentos marginales e incluso estigmatizados. La economía basada en el crecimiento desmedido, practicada intensamente desde ese virus de “ir de compras”, como nos decía el banquero, debe ser transformada en lo que algunos movimientos llaman la economía de la quinta dimensión, basada en aquello que no necesita de cosas tangibles, sino de cosas hermosas que nos hagan vivir y llenar nuestros vacíos. Ya no necesitamos crecer, ya hemos llegado a la edad adulta, y en la edad adulta lo más hermoso es ayudar al otro, practicar la generosidad, amar.

¿Por qué compramos entonces? Porque necesitamos llenar nuestros vacíos internos. Y cuando no lo conseguimos porque la sociedad del tener no nos ha educado a ello, vivimos en esa angustia eterna de llenar los vacíos con cosas, y no con espíritu.

La industria pesada, esa que afanosamente llaman la economía real, no es verdaderamente una economía que debamos reflotar o salvar, sino que debemos transformar, pulir, mejorar. El sector agrícola debe volver a sus orígenes, y algunos valientes lo intentan desde el cultivo que llaman ecológico, en contra de la agricultura intensiva. La industria debe adelgazar considerablemente y producir sólo aquello que realmente necesitamos. ¿Cómo ayudarla en su dieta? Con nuestro voto a la hora de “ir de compras”. Si tenemos cien euros para comprar cosas inútiles, vayamos al cine, a museos, al teatro, a un concierto, hagamos un viaje, disfrutemos del arte y la cultura, de la educación, de cosas que no necesitan cosas, ayudemos al otro, demos de comer a quién no tiene comida y de vestir a quien no tiene vestido. Dediquemos nuestros recursos a desviar la atención de la economía. Así, la sociedad se transformará, y pasaremos a una nueva economía, a una economía justa y verdadera, humana, sincera. No seamos más hipócritas, llenemos nuestra vida de espíritu en acción, llenemos los corazones y los estómagos de aquellos quienes más lo necesitan. La Tierra lo demanda, la humanidad en su conjunto lo exige.

(Artículo aparecido en: http://www.marioconde.org/blog/2009/09/la-nueva-economia/ )

Estar Loco


La amiga Ana María me envía este brote de locura… bienvenida sea, agradeciendo de corazón el compromiso con la chifladura… Dicen que la locura del otro lado es la parte más elevada, abstracta, del ser humano, y que vivir instalados en la misma es rozar el estado angélico… Seamos locos… seamos ángeles… la Montaña espera…

Manifiesto-Me

Querido LOCO.

Si estar loco es escribir una carta a los Reyes Magos en pleno Agosto y enterrarla en la arena de la playa. Y olvidarte de ello. Y un día reconoces que lo que has pedido ya ha llegado. Entonces me apunto.
Si estar loco es creer que hay que hacer algo por el cambio de consciencia, y te lías la manta a la cabeza y sin saber como, ni importa te encuentras hablando de ello con el mismo Al Gore. Entonces me apunto.
Si estar loco es que tu amiga chamana, la abuela Margarita, que está a miles de km y a la que nunca has visto pero sí sentido, te dice q disuelvas las nubes y como un juego lo haces y lo consigues. Entonces me apunto.
Si estar loco es pensar q con un solo pensamiento positivo, repetido con fe y emoción puedes vencer al sistema, y lo vences. Entonces me apunto.
Si estar loco es decirle a tu amigo, físico nuclear, investigador del gobierno de un gran país, number one, off course. Que se ríe de su propia ignorancia envuelta en ciencia y números. Entonces me apunto.
Si estar loco es que tu amigo te zarandee y te deje patas pa¨riba , y te duele, pero sabes q en realidad es un gran error, das media vuelta y te alejas con ese dolor, y no dices nada y callas a la espera de que el tiempo mueva ficha.
Entonces me apunto.
Si estar loco es mirar la noche estrellada y hacer un guiño, porque aunque ciega a lo invisible, te sientes observada.
Entonces me apunto.
Si estar loco es entrar en un espacio y sientes como puedes trasmutar desde la voluntad la energía del lugar.
Entonces me apunto.
Si estar loco es decirle a tu rabbí que es intransigente y desatar su furia.
Entonces me apunto.
Si estar loco es verte en unos ojos y abrazarte a su dueñ@ y darte cuenta de que ese abrazo es eterno, pero realmente Eterno. Entonces me apunto.
Si estar loco es no importar dar más de lo que tienes porque sabes que el universo es infinito y te proveerá.
Entonces me apunto.
Si estar loco es salir hacia la derecha, de frente, todo seguido, porque allí está la atalaya.
Entonces me apunto.
Si estar loco es creer en la magia infinita, potente y verdadera del Amor.
Entonces me apunto.
Si estar loco es hace esta declaración de locura en un espacio público.
Entonces me apunto.
Y como de cuerdos mucho no entiendo, y a lo mejor todo esto es una Utopía, con tu permisito, por aquí me quedo.