Inspira Consciencia


El amigo Joaquin nos invita a este hermoso acto. Espero que nos veamos allí todos.
Nos es grato anunciar el cartel anunciador y texto-resumen del acto INSPIRA CONSCIENCIA, que tendrá lugar el domingo 13 de septiembre en el Palacio de Congresos de la Castellana de Madrid a las 11,00 horas, y que Fundación Ananta ha organizado junto con Alambar-Sinapsis y con la colaboración de El Observatorio.Se trata de un acto que esperamos sea muy inspirador para traer consciencia, coherencia y propósito a nuestro mundo, y que inició su recorrido en Barcelona hace unos meses con una gran asistencia de público. Aspiramos a llenar el Palacio con 2.000 personas, por lo que toda presencia será muy agradecida.El acto durará tres horas y media incluido un descanso de 20 minutos, y tendrá el siguiente esquema:
Gaspar Hernández, autor del libro “El Silencio”, nos hablará sobre la expansión de la “Cultura Creativa” en España.
“La crisis como oportunidad”: un diálogo entre Joan Melé (Triodos Bank) y Joaquín Tamames (Banco Sabadell), en el que debatiremos sobre el significado evolutivo de la crisis económica: ¿Qué oportunidades nos ofrece para la transformación? ¿Podemos cada uno de nosotros ser actores del cambio en nuestra pequeña parcela?
“Un cuento sufí” por Vicente Galarza, con música en directo de Julio García.
“El lenguaje del alma”: un audiovisual de 75 minutos del artista holandés Janosh (
http://www.youtube.com/watch?v=xDsnU5hOy9g) , que combina arte, ciencia y espiritualidad. Se trata de un espectáculo que ha recorrido el mundo y que se presenta en Madrid por primera vez. A través de la imagen y la música Janosh ofrece una guía práctica para utilizar el poder del pensamiento. Estará acompañado por los cuencos de cristal de cuarzo del grupo Shirai. El acto será presentado por la actriz Gloria Montasell, narradora y creadora de cuentos musicales y locutora de radio.Las entradas pueden adquirirse a la entrada del acto en el Palacio de Congresos desde las 9,00 horas y al precio de 10 euros, destinado en su integridad a cubrir el coste del acto. También pueden adquirirse por anticipado solicitándolo al mail joaquintamames@fundacionananta.org o mediante transferencia a la cuenta de Fundación Ananta 2100-0997-68-0200634646, en cuyo caso especificar por favor NOMBRE+INSPIRA CONSCIENCIA (las entradas se entregarán a partir de las 9,00 horas del mismo domingo 13).Agradeceremos mucho si puedes difundir este evento a tu lista de contactos, si lo consideras oportuno.

La tabla de la Esmeralda


Estaba tratando traducir del francés un manuscrito de principios del siglo XVIII imprescindible para el libro que ando preparando cuando ese texto me ha llevado a otro más antiguo por todos conocidos y supuestamente escrito por Hermes Trismegisto llamado la Tabla de la Esmeralda. Es famoso porque su primera sentencia, «como es arriba es abajo«, es archiconocida sin que nadie sepa realmente su procedencia. Es verdad, nos dice Hermes, cierto y muy verdadero. Y de ser así, me pregunto si «arriba» administrarán el mundo de forma parecida a como acostumbramos aquí «abajo». En los tiempos que corren, las cosas parecen que se vuelven locas y el mundo gira al revés. Me he dado cuenta cuando hoy el director de un banco ha venido a verme a mi casa para pedirme cierta discreción, confianza y esperanza en el futuro. Creo que antes era al revés, es decir, el cliente es el que solía acudir al banco a pedir ese tipo de cosas. ¿Se imaginan al Arcángel Gabriel, que vive allí «arriba», visitando a mi ángel de la guarda, de nombre, pongamos, Joel, para pedirle confianza con respecto a los planes de futuro de mi propia vida? La verdad es que la visita es surrealista y confronta la realidad en la que vivimos desde que en junio de 2007, estando viajando por el Desierto del Gobi, empezará este declive social y occidental. Y subrayo lo de occidental, pues los pueblos pobres viven su propia crisis desde hace siglos. Ya lo dice Hermes, todas las cosas son y proceden del UNO, por mediación del UNO, así que sigamos buceando en los interrogantes del Telemo del mundo universal y veamos hasta donde llegamos… De momento, parece divertido este cambio de roles… Exigiré a Gabriel ciertas encomiendas para la próxima vida, o como mínimo, para un pronto y dulce retorno al eterno UNO.

Respeto


Hay gente que tiene por costumbre acercarse a tu vida con la mayor sutileza del mundo, sin exigencias, sin apropios, sin agobios. Lo hace, acaricia con suavidad, mima con dulzura, sin excesos, sin torpezas. Luego hay otros que entran como un huracán, desordenando todo tu espacio, tu tiempo, exigiéndote que hagas esto o lo otro. A veces ves como alguien desea estar a tu lado, pero desean estar a base de asalto, de guerra de guerrillas, de patria o muerte. A veces eso se agradece, pero otras, resulta incómodo, incluso desagradable. Agradezco los regalos en ese sentido, pero tras el regalo, en algunas ocasiones viene la exigencia, el recibir algo a cambio, aunque tan sólo sea atención. Resulta bueno exigir, pero debemos estar preparados para la exigencia. Últimamente me cuesta mucho acercarme al producto humano de forma sigilosa. Me cuesta encontrar en el prójimo un punto de referencia, de atención, cuando el amigo que tenemos en frente, o el enemigo, siempre debería ser nuestro punto de referencia, de interacción con el universo. Uno atrae a su vida lo que es, lo que expresa, y de ahí que «el otro» sirva como perfecto y pulido espejo donde ver reflejadas todas nuestras faltas, y en ocasiones, nuestras virtudes.

(Foto: mi madre, jugando con sumo respeto y amor con los nuevos amigos de la casa).

Ecclesia


Redactar una página de un libro requiere, en muchas ocasiones, un mes de investigación, de viajes, de reflexiones, de interrogatorios a la historia, de crítica. Eso me está pasando con el libro que ya estoy ultimando y que lleva un retraso de casi dos años en su edición. La explicación es bien sencilla. Cada vez que lo retomo veo la inexactitud que existe entre la leyenda, el mito y la historia. Descubro que aún necesito más viajes, más tiempo y más recursos para enfrentarme a esta obra inacabada, así que he tomado la decisión de acabar lo que tengo y emprender en un futuro un segundo volumen con más ideas y una nueva aproximación al estudio. Ayer, para despejarme y ver con cierta distancia lo que llevaba, me fui a dar un paseo a Córdoba. Entré en una hermosa iglesia y pude ver las innovaciones del gótico en contraposición al románico. Los arcos de medio punto dejaron paso a una más sofisticada construcción llamada arco apuntado. Recordé, mientras observaba la amplitud que permitía las nuevas técnicas del medievo, aquella vieja leyenda sobre los constructores de catedrales en el que el maestro de obra se acercó a una cantera donde los aprendices pulían la piedra y les preguntó a tres de ellos: ¿Qué estáis haciendo? El primero contestó: me gano la vida. El segundo dijo: labro un bloque de piedra. Y el tercero, quizás con una visión más amplia de todo cuanto hacía contestó: construyo catedrales. Sin duda, el explorar esta visión nos acerca a un gran misterio, el misterio en el que al observar un templo, una catedral, o cualquier otro objeto labrado con alguna intención mágica o cósmica como puede ser el acercamiento del Absoluto a lo humano, un sobrecogimiento se apodera de nosotros. Un interrogante mayor sobre la Mente, la Vida y la Forma que hace temblar todos nuestros paradigmas y fortalezas… Realmente es apasionante, de ahí que disfrute tanto al atravesar la historia a base de interrogantes.

(Foto: ayer entrando en una iglesia cordobesa tras una meditación de calado hinduista que practiqué con un grupo de personas).

El cielo de la luz sonora


Contemplar el cielo es uno de los espectáculos más asombrosos que conozco. Ya sea por la noche o por el día, en el ocaso o al alba, todo cuanto ocurre y todo cuanto imaginamos que puede ocurrir nos estremece. Según el budismo japonés, imaginar el cielo de la luz sonora constituye una de las etapas que debe superar el sabio para triunfar sobre el mundo… Para los oráculos caldeos, esa es la armadura con la que Dios se protege del hombre. En todo caso, nos resulta difícil mirar hacia arriba, tan acostumbrados a vivir observando la tierra, y en el mayor de los casos, nuestro ombligo. Y cuando miramos… ¿donde se detiene la mirada? ¿Hasta donde podemos llegar con la misma? ¿Cuan limitados estamos que no podemos ver más allá de la armadura sonora? Como quisiera atravesarla a cada instante, para recordarnos que dentro de la miseria cósmica, lo humano está en la cloaca más oscura.

(Foto: Este hermoso cielo lo fotografié en Salamanca, en agosto de 2003).

El ángel de la guarda


Estaba incluyendo algunas citas en mi tercer libro sobre la tradución que Marsilio Ficino hizo sobre el libro de Hermes Trimegistros llamado Corpus Hermeticum. Hermes narra que adquirió su conocimiento a través de una visión mística donde contempló el movimiento de las esferas. En este éxtasis visionario, Poimandres, es decir, La Inteligencia Universal, le reveló desde su interior todos los misterios voviéndose Hermes en un adepto. En el esoterismo moderno, a Poimandres se le llama el Santo Ángel de la Guarda. Según los hermetistas, todo el trabajo del estudiante de los misterios consiste en obtener el estado de conciencia que le permita conversar con su ángel o inteligencia interior. Esto es, adquirir la conciencia del manas superior o cuerpo mental abstracto, el inconsciente colectivo de los psicólogos, y así obtener el verdadero conocimiento esotérico que lo convierte en adepto. Es el bautismo del Espíritu Santo que menciona el cristianismo o la adquisición de buddhi o iluminación que menciona el budismo. Sea como sea, la figura del ángel de la guardia siempre ha representado un icono en todas las culturas… y, ¿quién no ha conversado alguna vez con él? Audi, vide, tace: escuchar, ver y callar.

Nuevos amigos


No pude creerme que los cincuenta hermanos de estos polluelos iban a ser congelados vivos para alimentar a halcones y águilas. En el mejor de los casos, serían alimentados día y noche bajo la atenta mirada de una infernal bombilla hasta coger el peso necesario para entrar en la sala del sacrificio. «Así es la vida, unos deben morir para que otros vivan»… Efectivamente, dicho así, la vida parece cruel y sin sentido. En todo caso, estos cuatro polluelos han sido «salvados» de una muerte segura y ahora vivirán a su antojo en un espacio semi-natural, con hierba, campo y luz natural. Cuando les miro a los ojos no puedo comprender hasta qué punto la crueldad puede instalarse en nuestras vidas. ¿Donde nace la necesidad del sacrificio? Las Reglas de San Benito, esas que se dictaron para la vida monacal, ya advertían de que la ingesta de sangre y carne era contraproducente para la vida del alma. Son los animales, y no todos, los que se alimentan de ese tipo de sustancia… Claro, que a veces olvido que el hombre se comporta más como un animal que como un alma… y de ahí la sinrazón…

La vida de un truhán


Mi querida L.,

Todo es difícil, muy difícil. No quiero engañarte, y sobre todo, no quiero hacerte daño. Y he descubierto que no quiero hacer esas cosas porque realmente me importas, me pareces una excelente persona y creo que mereces el mayor de los respetos y consideración. Ese es el motivo real por el que no volví a V. Aparentemente hubiera sido muy bonito volver, ir a Silos, enamorarnos y abrazarnos y todo eso… Pero he descubierto que no estoy preparado, que aún tengo sentimientos en mi corazón que debo pulir, olvidar, despejar. No puedo seguir arrastrando a nadie más en mis norias afectivas, y tampoco puedo seguir culpando a nadie más de mis problemas emocionales. Si no me hubieras importado, créeme, hubiera ido contigo a Silos, pero ese acto hubiera sido un acto egoísta por mi parte y francamente terrible. Me dio pánico verte en V. porque descubrí lo fácil que me hubiera resultado enamorarme de ti.
Reflexioné mucho en G. y me vacié por dentro, descubriendo todas las heridas abiertas y aún no cicatrizadas. Lo siento L., pero no podía pasear contigo, enamorarme de ti, al mismo tiempo que seguía pensando en todas esas aventuras recientes que aún no han sido cicatrizadas. Aunque te duela escucharlo y aunque te duela todo lo que ha pasado, creo que he sido y soy honesto y creo que te debo esa honestidad. Es mejor hacer bien las cosas, de forma suave, sin exigencias, sin limitaciones, sin apropiarnos por asalto de la vida del otro. A veces es mejor estar dolidos que dormidos, y yo te prefiero dolida pero despierta, porque nunca se sabe cuan milagrosa puede resultar la vida. Soy un truhán de moral despiadada, y tú no te mereces un truhán en tu vida. Y yo, como buen pirata, seguiré navegando por los mares del sur…

Besitos y cuídate…

Singles


Los «singles» es un nuevo fenómeno social nacido gracias a la ruptura de los antiguos valores y viejas instituciones como el matrimonio o la familia. Esa ruptura ha creado al humano moderno, independiente, individualista, egoísta e insolidario que vive para sí mismo en un mundo reducido. Sin darme cuenta, en estos últimos meses me he ido convirtiendo en uno de ellos, hasta el punto de que cada vez que una mujer hermosa pretende entrar en mi vida la rechazo sistemáticamente. Me preguntan para qué vivo solo en una casa tan grande. Realmente la respuesta nace fruto de las circunstancias, ya que la casa fue diseñada para albergar una familia. Pero el proyecto fracasó y ahora, con cierta admiración, descubro que la soledad también puede ser buena si es administrada de forma justa. Mi última pareja, A., me sigue llamando todos los días para ver como estoy, para darnos las buenas noches como hacíamos antes y para desearme lo mejor. Ella está a más de tres mil kilómetros de distancia y aunque sabemos que no podemos volver a estar juntos, nos seguimos queriendo y respetando. Ambos nos hemos convertido en un ejemplo vivo de la expresión de este nuevo modus vivendi. También, y durante más de un mes, me ha estado llamando puntual L. Sin duda, se ha comportado siempre de forma respetuosa y amigable, hasta el punto de convencerme sobre eso de que el roce hace el cariño. Pero por algún motivo extraño, no he sabido corresponderle. Quizás por temor a que la cosa fuera a más, ahora que ya he conquistado mi reino yermo. Sea como sea, no se está mal solo, pero admito que el roce, el cariño de otra persona, los abrazos consumados, es algo que ni la historia ni las modas podrá sustituir…

(Foto: La semana pasada cambié la cama por una más grande. Dormir en una cama pequeña me estaba causando angustia. Por un momento pensé que lo hacía para volverme un absoluto ermitaño y de paso, evitar que alguien se colara en su estrechez.)

Más allá del Ego


A veces resulta difícil desapegarte del ego, de la construcción mediática que se construye a través de la personalidad. Precisamente el papel del ego es la de mediar entre la parte más sutil de tu existencia y el medio donde se desarrolla. Andaba buscando una foto para mi nuevo libro y cuando ya la tenía encontrada y algo manipulada con el photoshop se la he enseñado a mi madre, que anda de vacaciones por tierras de maría santísima. Cuando ha visto la foto me ha preguntado quién era. Ayer A. me decía que me parecía a un etarra, quizás dándome a entender que la foto no sería la más apropiada para la contraportada de mi nuevo libro. Pero si mi propia madre no me había reconocido, la gente de la calle tampoco lo haría, así sumaba puntos en esa insistencia mía sobre la invisibilidad del «espíritu libre». Mientras paseábamos estos días con M. por las calles de A Mezquita, la gente nos paraba para saludarlo y hacerse fotos con él. La popularidad a priori puede resultar divertida, pero la falta de intimidad puede llegar a ser asfixiante. Cuando fuimos a Portugal M. hizo algunas bromas y me dijo en susurro: «esto aquí puedo hacerlo». Esa frase me resultó chocante… ¿Y por qué no hacerlo también allí? Y fue ante esa pregunta cuando me di de bruces ante la realidad del Ego… del mío propio, el cual representaba su propio papel en un lugar que no era el mío… Y ante esa reflexión reaccioné a toda prisa: la pureza de cada uno comprende su manifestación en cualquier lugar, y ese es el principio de toda libertad. Pero en este juego de máscaras todos nos hacemos una imagen del otro que crea adicción (no podemos separarnos de ella, ni cambiarla, porque es «nuestra» imagen), y en casi todos los casos esa imagen suele ser romántica y exagerada, adecuada a nuestras exigencias. Si hemos creado una imagen de alguien que nos cae mal, será un diablo y será difícil modificar esa imagen. Lo mismo ocurre si alguien nos cae bien. Cuando luego nos damos de bruces con la realidad, podría pasar que la misma nos decepcionara. Es lo malo de los prejuicios, ya sean estos negativos o positivos. En fin, egos aparte, aquí dejo la fotografía de la que hablaba para que me digáis si es apropiada o no para un libro «serio».
Por cierto, mi amiga M.A. siempre me decía que si no me parecía un exceso de egocentrismo tener un blog en el que se habla de uno mismo y de tu propia vida. Muchas veces lo he pensado y amante del anonimato he estado a punto de cerrar el chiringuito. Cuando lo he hecho muchos me escribieron para que volviera a este lugar en el mundo. Así lo hice y ahora, con el paso del tiempo y visto que un blog también puede ser una bonita forma de compartir cosas, me alegro de haber seguido… Gracias pues a los que me animasteis en momentos de duda.
(Foto: algo de historia sobre la foto, dijo el ego. Fue sacada en la India, en Mount Abu, en un maravilloso octubre de 2008. Estábamos viendo un atardecer y realizando una meditación con un grupo de gente bonita en una gran montaña increíble y perfecta para elevar los pensamientos y anular el ego a la mínima expresión. Hice muchas fotos a los allí presentes, y como no tenía a nadie que me inmortalizara, lo hice yo mismo fijando la mirada al valle y disparando como pude el objetivo).

Perspectivas desde el mundo real


Estimado M.,

Estoy sereno, ha dejado de preocuparme la situación y creo que de alguna forma la he trascendido, al menos en lo que respecta a la experiencia vital. El precepto filosófico por excelencia es ese “todo está bien”, porque todo lo que ocurre en el universo es a expensas de unas causas primeras que nunca logramos entender porque andamos anclados a la realidad de la manifestación y el maya. Así que esto que me ocurre, incluso lo que ocurrió ayer en la gasolinera, responde a un “propósito” que la mayoría de las veces ignoramos. ¿Podríamos ignorar que las estrellas que se veían desde A Cerca giraban unas sobre otras en torno a un núcleo que no podíamos ver pero sí intuir? Y es en esa intuición donde nos inclinamos a pensar que efectivamente, todo está bien. Las estrellas no se caen del cielo y sus observadores tienen la oportunidad de maravillarse a expensas de las circunstancias exteriores de cada uno… Sólo deben importarnos las perspectivas desde el mundo real, esa frase tan gurdjieffana que pretende expresar una verdad que siempre ignoramos. Lo de estar bien o mal externamente forma parte de la originalidad de cada uno, y eso no necesita ningún cambio. Es tan sólo producto de una ilusión que nunca llegamos a entender ni controlar. El verdadero cambio es interior, porque es desde el interior desde donde transformamos la vida real. ¿Y cual es la vida real? Aquella que nos conduce a cada instante hacia nuestro propósito vital y nos aleja de las confusiones y las reacciones del mundo externo. Sin lucha no hay cambio, no hay progreso ni resultado. Y si miramos al espejo de nuestras vidas, vemos con asombro como algunos hábitos se han instalado de tal forma que nos han convencido que eso que vemos es realmente lo bueno, cuando, aunque nos parezca increíble, eso que vemos es siempre nuestro peor enemigo. Siguiendo con G., podríamos sentenciar eso de que la vida es real sólo cuando “yo soy”… La eterna diferencia entre la moral del guerrero y la moral del esclavo… Y esclavo es aquel que se deja guiar y aconsejar por las circunstancias externas: el rey que cree ser rey y el pobre que cree ser pobre. Una cómoda pero pobre expresión de todo cuanto no somos.

Un abrazo y disfruta de lo aparente…

Lorena: un ejemplo real de apoyo mutuo


A pesar de la insistencia de M. para que me quedara unos días más en la lujosa casa de A Cerca, tenía que estar en Requena, Valencia, para participar en un encuentro de Ecoaldeas que serviría para completar algo más mi tesis sobre comunidades utópicas. Así que me fui tras desayunar con la intención de hacer una parada en Madrid, donde había quedado con L. en uno de esos restaurantes exclusivos con nombre francés para tratar algunos proyectos editoriales. A un par de horas de la capital paré para repostar gasolina. El motivo de la parada era comer algún aperitivo ya que a esas horas había hambre y como no llevaba dinero suelto, pensé pagar con la tarjeta. Cogí unos filipinos cuando al ir a pagar me di cuenta de que había desaparecido mi tarjeta de crédito y mi carnet de identidad. Seguramente lo había dejado perdido en alguna otra gasolinera. Intenté probar con otra tarjeta pero no tenía saldo, así que expliqué lo ocurrido a la encargada del lugar, Lorena. Ella, como buena responsable, me indicó cual era el protocolo. «Si no puedes pagar, debemos sacarte la gasolina del depósito». Esa acción, como casi todos los protocolos, me pareció absurda, así que pregunté si podía hacer una transferencia bancaria. Al intentar hacerlo desde el móvil, me di cuenta de que la misma no llegaría hasta pasados dos días. Así que la encargada descartó el método. Me preguntó porqué no llevaba dinero, ni siquiera cinco euros. No quise contestarle la verdad. La tarde antes de hacer el viaje a Galicia, un familiar que está pasando apuros vino a mi casa para ver si tenía algo de dinero suelto. Esta vez no traía ningún fósil, que era la excusa para que el dar algo de dinero fuera a cambio de algo. Si el familiar ponía un precio al fósil, yo se lo doblaba porque la intención era ayudarle. El caso es que esa tarde le di todo cuanto tenía y me pareció un reto viajar hasta Galicia sin comida, sin agua y sin dinero de bolsillo, como ya alguna vez había hecho en viajes más largos. Pensé que en el Pazo gallego no haría falta dinero de bolsillo y así estuve durante esta semana. Pero no conté con la pérdida del único medio de pago que poseía. Lorena debió intuir esa realidad, o debió ver en mí algún tipo de resquicio que le daba confianza, así que, tras un «no sé qué hacer contigo», decidió pagar ella de su bolsillo la deuda contraída con la gasolinera con la condición de que cuando llegara a casa le hiciera una transferencia. Esa confianza hacia un desconocido me pareció un hermoso ejemplo de humanidad. Me fui al coche y agradecido le regalé dos libros que hemos editado de M. que llevaba encima. Agradecí la confianza y siguiendo el precepto universal de que el universo siempre te da siete veces siete lo que ofreces y te quita siete veces siete lo que quitas, hice la transferencia bancaria. Así que Lorena, te estoy agradecido y agradezco ese acto de confianza en un mundo desconfiado. Al final no pude ir a Requena, pero llegué satisfecho a mi casa con esa pequeña experiencia humana. Sed pues generosos y confiados… a veces el universo lo compensa…

Un día cualquiera


Ayer llegaron más amigos de M. desde Mallorca y Sotogrande, I y E por un lado y G y M por otro, los cuales se unieron al grupo ya numeroso. Aquí todo transcurre de forma tranquila y pausada. Solemos desayunar a las ocho y luego el día se desarrolla de forma diferente en cada ocasión. Sólo el ritual de ir a la vaquería del pueblo de al lado a por leche y huevos recién cogidos parece la norma habitual. Ayer hicimos una pequeña excursión al monte y construimos un pequeño crucero como símbolo de una conquista irreal, ya que fuimos nosotros los conquistados por la altura y la inmensidad del mundo. El hombre, ridículo ante sus proporciones, se cree un dios asimétrico, cuando no es más que una minúscula molécula atascada a un tiempo que no le pertenece. La claridad meridiana de ser algo choca frontalmente ante lo que preside: un infinito imposible de abarcar.

Buceando en el mundo interno


A Cerca es un lugar peculiar, un pazo gallego o casa grande construida con piedra hace unos cuatro siglos. Un lugar lleno de historia y como cualquier lugar que se precie, lleno de meigas. Dentro de la finca hay la entrada a una cueva cavada por hombres. Hace dos días me adentré con una pequeña linterna junto con N., el cual, decidió esperar a mitad de camino mientras que yo seguía con cierta ansiedad hacia dentro. Había un espacio suficiente para una persona y podías caminar rodeado de roca de granito durante un buen tiempo. De repente, el camino era separado por un pequeño charco de agua helada. Las ansias por seguir la travesía eran tantas que me descalcé, me subí los pantalones hasta donde pude y seguí caminando en el frío líquido. Al salir al otro lado, dios mío, no me sentía las piernas. Pero el ansía era superior al dolor, esa necesidad de descubrir qué hay más allá… de imaginar quizás que esa cueva conecta con el intramundo, con Agharta, con la tierra que nace más allá de la tierra. La Tierra Hueca… ¿Por qué esa necesidad de descubrimiento, de aventura? El humano explora y se explora, necesita dar respuestas y sobre todo conectar con los mitos del pasado, aquellos que describían, muchas veces de forma alegórica, todo cuanto transcurre en el cosmos. Así que mientras pensaba con el dolor en los pies, la poca luz y la necesidad de seguir adelante, que quizás algo fascinante aguardaba al otro lado, me di de bruces con la realidad aparente. Unos metros más adelante, la cueva se había derrumbado. Me deslicé por el hueco que aún quedaba mientras me helaba de frío con el contacto directo con la tierra. Y allí estaba, todo el techo derrumbado y el resto de la extraña cueva cavada por humanos tapada. Me preguntaba una y otra vez por el significado de la cueva. Los lugareños dicen que es para recoger el agua de las montañas y disponer de la misma durante todo el año. Podría ser. Antiguamente, en las fortalezas se solían construir pasadizos para huir del enemigo. Esta podría ser otra explicación puesto que A Cerca podría haber servido de fortaleza fronteriza. Sea como sea, el ansia por explorar quedó intacto, y hoy iremos al otro lado de la montaña para ver si encontramos la otra entrada al intramundo.

Desde Portugal


Un pequeño paseo por Portugal para descubrir que las fronteras es un invento humano que nace en la imaginación de los hombres… Igual que las fronteras psicológicas que crean desigualdad…

(Foto: en la ciudad de Chavez, lugar fronterizo con Ourense y donde paseamos con M, M, R, P, C y N.)

El centro positivo


La mayoría de las veces ignoramos que todo cuanto ocurre obedece a un propósito, a una superestructura donde toda forma, toda idea, tiene un centro positivo de vida. Todo está construido y entrelazado en torno a un núcleo central de fuerza, y si pudiéramos tener la suficiente paciencia y sabiduría para entenderlo, seríamos infinitamente capaces de influir en ellos. Todo se teje en nuestras vidas de forma meticulosa. Todo, incluso el más leve pestañeo que nos recuerda la necesidad de un buen enfoque visual.

(Foto: enfocando la realidad de este momento, el pazo de A Cerca, un lugar maravilloso en un enclave único).

Música gallega


Un día de largo viaje pero lleno de recompensas. Excelente el encuentro con L. en Valladolid y excelente la acogida de M. y M. en A Mezquita, en un precioso lugar fronterizo. Para rematar el día en un festival local de música folk.

Un Mundo de Nuevos Valores


Los sociólogos Ronald Inglehart y Christian Welzel estudian desde hace años la secuencia del desarrollo humano y los cambios culturales de todas nuestras sociedades. Su conclusión es que los valores y las creencias básicas de la gente está cambiando de un modo que influye en su comportamiento político, sexual, económico y religioso. La autonomía individual y el individualismo, la igualdad de género y la democracia son aspectos que se han modificado gracias a la bonanza económica de las últimas generaciones. Intuyen generosamente que la emancipación humana es el resultado de todo este avance, pero ignoran de forma quizás algo ciega, que esa emancipación sólo puede ser conseguida por otro nuevo grupo de valores que deben ir encaminados también en la emancipación total, es decir, la emancipación de todos los pueblos y de todos los seres humanos, no sólo de esa élite occidental, democrática y desarrollada. Por lo tanto, una nueva batería de valores deben ser fomentados, una nueva cultura ética debe ser descrita, analizada y puesta en práctica. Y esa nueva ética, holística y universal, tiene en cuenta a todos los ecosistemas y a todos los seres vivientes, porque la emancipación no sólo puede ser individual, sino que debe ser grupal. Y ahí está la clave de un desarrollo justo y posible para el futuro.

(Ilustración: Mapa de valores de nuestras sociedades actuales. Puede encontrarse en el libro de dichos autores: Modernización, cambio cultural y democracia: la secuencia del desarrollo humano, CIS, 2006).

La isla de Thule


La tierra incógnita siempre fue aquella que estando tan lejos de los reinos conocidos, se imaginaba, normalmente de forma muy exagerada, como paraísos perdidos, lugares habitados por legendarios seres y en todo los casos, eran lugares que aguardaban al aventurero con cientos de sorpresas. El caso de la Atlántida descrita por Platón o de otros reinos como el de Shamballa o Agartha plagaban la imaginación de aquellos tiempos. Los griegos y los romanos también tenían sus propias tierras incógnitas, como era el caso de la región de Hiperborea o la isla de Thule. Ambos lugares, según cuentan los relatos de la época, estaban en el norte más distante, más allá de las tierras conocidas de Tacia y Bretaña. Se referían en estos relatos a esa isla donde el sol iluminaba las 24 horas, probablemente algún lugar de la antigua Escandinavia. Siguiendo las pistas de Thule, podemos ver en un mapa antiguo llamado Carta Marina, de Magnus (ver foto adjunta), una isla por debajo de Islandia, a la izquierda (mirando de frente) de las Islas Feroes y por encima de la costa escocesa llamada Tile. Si miramos los mapas actuales en el google earth y lo comparamos con el de Magnus, vemos que esa isla existe, pero está sumergida. Esto me recuerda a la isla de Utopía, de Tomás Moro, que tras una lectura exhaustiva de la misma, podemos llegar a la conclusión, si los eruditos me lo permiten, de que estamos hablando de la antigua isla de Ceilán, conocida ahora como Sri Lanka, ya que las descripciones de Moro coinciden al milímetro con dicha isla. Vemos pues como algunos mitos están basados siempre en realidades sumergidas, o mal interpretadas con el paso del tiempo… Podríamos pensar que quizás esa mitología encierra alguna verdad llena de incógnitas que habría que resolver con prudencia. Por cierto, toda la leyenda y la mitología sobre Thule fue utilizada más tarde por los esoteristas de la Alemania nazi hasta tal punto que la Sociedad de Thule, cuyo emblema era una esvástica, influyó en la creación del partido nacional socialista y en las ideas de la eugenesia o higiene racial que más tarde se crearon en torno a la raza aria, cuya procedencia, decían algunos de la época, era extraterrestre y provenía de la estrella Aldebarán, en Tauro. En fin, todos los mitos se envuelven de creencias epidérmicas que pretenden llamar la atención con el paso del tiempo, exagerando cualquier historia o secuestrando cualquier idea para transformarla luego a nuestro antojo. Sea como sea, me encanta la idea de que en pleno siglo XXI aún tengamos la oportunidad de soñar con esas tierras lejanas, aunque sea desde la imaginación.
(Ilustración: Mapa del sueco Olaus Magnus, Carta Marina, 1539).

¿Se puede espiritualizar la política?


Siempre me he quejado de la sabiduría encapsulada, o barata, como la llamaron ayer en un encuentro político. Algunos creen que la espiritualidad es algo que tiene que ver con la religión, y además, con una religión muy específica, cargada de dogma y ritual. Pero estamos en un nuevo tiempo donde lo espiritual, una vez quitada la estigmatización que esa palabra pueda tener, se diluye en la vida diaria y en todas aquellas actividades que requieren atención. Porque espiritual no es rezar cuatro aves marías y flagelarse hasta la saciedad con el mea culpa, que también. Espiritual es conectar esa parte abstracta del ser humano, esa parte infinita, ilimitada, con esa otra parte finita y que ocupa el noventa por ciento de nuestras vidas. En esa síntesis, lo espiritual requiere de cierta consagración de las cosas diarias. Y la política, la economía, la educación, y todas aquellas actividades que ocupan nuestras vidas deben tomar el rumbo de espiritualizarse, es decir, de hacerlas humanas en el sentido más amplio de la palabra. Y ahí incluyo la política, la cual debe verse como un acto de servicio y no como una oficina donde colocarse. Así, la responsabilidad del que se cree «espiritual» debería mostrarse en todas las actividades humanas, y no los domingos en misa de doce a una. Las personas reflexivas deben atender a la necesidad de trabajar para resolver los conflictos de la humanidad, y esto sólo es posible dedicando toda su actividad a ese propósito. El sentido común requiere de esa inteligente actividad. Si dejamos la política y la economía en manos de bestias descerebradas el mundo no podrá prosperar jamás.

(Foto: Si bien los masones tienen prohibido hablar de política y religión dentro de las logias, en su actividad normal intentan compaginar cierta espiritualidad dentro de la vida mundana. Este grupo de hombres entendieron bien en el siglo XVIII la importancia de espiritualizar toda la actividad humana, intentando con ello hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Véase mi libro «Entrevista a un masón»).

¿Estás en una secta?


Se acercó sigilosamente mi madre esta tarde, que anda de vacaciones por tierras del sur y me dijo que mi tía le había preguntado si andaba metido en una secta. Eso de ser vegetariano en un pueblo que presume de ser cinegético hasta la médula y donde es un orgullo pertenecer a la sociedad de caza debe ser cosa de sectario. Por cierto, un importante político de esta localidad, al mostrar su currículum político y exponer sus actividades en bien de la comunidad indica lo siguiente: miembro de la asociación de padres de alumnos y miembro de la sociedad de caza. Para tranquilizar a mi madre, curada de espanto desde que ya de pequeñito iba por las noches a ver si cazaba algún Ovni por el cielo estrellado, le he dicho que no pertenezco a una secta, sino a todas las que pueda, ya que forma parte de mi condición de antropólogo y que, allí donde se desarrolle lo exótico de la humanidad, allí andaré yo con mi cuaderno de campo explorando todo cuanto me resulte mínimamente curioso. El término secta no se utiliza de forma peyorativa en la antropología. Algunos lo sustituyen con nombres como Nuevos Movimientos Religiosos, Nuevos Movimientos Sociales, Nuevos Movimientos Globales, etc… Pero secta, secta es cualquier grupo de gente con un fin común, como la sociedad de cazadores de mi pueblo, un partido político o un equipo de fútbol. Por supuesto luego están las grandes sectas como la católica, los Testigos de Jehová o el islam. ¿Son dañinas las sectas? Mi madre, cuando me veía tan atrevido de pequeño y observaba con cierta desilusión que su hijo había salido rarito, siempre me advertía de que tuviera cuidado con las sectas. «Hijo mío, ten cuidado con lo que te echan en la bebida». Ciertamente he visitado muchas sectas a lo largo de mi vida y ninguna me ha parecido peligrosa excepto algunos partidos políticos cuyos miembros me han amenazado o algún partido de fútbol que ha acabado en puñetazos o la sociedad de cazadores de mi pueblo, donde utilizan armamento de todo tipo para aniquilar con orgullo cientos y miles de animales cuyo delito único y conocido es el de vivir. Sí, claro que he conocido sectas peligrosas, pero no precisamente las de calado religioso. Pero si nuestros políticos de izquierdas presumen de que son de la sociedad de cazadores (¿no era ese un deporte de los llamados de «derechas»?) y otros se enorgullecen a puñetazos de ser de uno u otro equipo es normal que a mí, que ni cazo ni veo el fútbol me llamen sectario… Ya lo decimos en antropología: el estigma del extraño. En la Alemania nazi, el sectario era el que no pertenecía al partido nacional-socialista, es decir, aquel que andaba contracorriente a riesgo incluso de su propia vida. En nuestra España cutre ocurre lo mismo, y así nos va, claro…
(Foto: En la India meditando con un grupo de «sectarios». Por si acaso, bebía de mi propia botella de agua, no fuera que tal y como me advertía mi madre, me echaran cosas en la bebida y me lavaran el cerebro a base de programas de manipulación mental…)

El Silencio frente al Ego


Héctor me envía este hermoso texto que comparto…

Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu vitalidad.
De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de esa energía.
Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.
Cuando la estructura del pensamiento pierde su presa, nosotros ya no estamos, antes éramos espectadores y observábamos todos sus movimientos. Ahora estamos en otra dimensión, la del silencio, no perturbadas por ningún movimiento. Estamos inmersos en el espacio interior de la vacuidad hemos andado de la energía condicionada, particularmente nuestra, a entrar en nuestro propio ser.
Del Silencio Interior se desprenden dos llaves para abrir la puerta del “Despertar”, Esas llaves son: El no Juzgar (quietud en la mente) y La Paz Suprema (quietud en el corazón). La clave para obtener todas estas dos llaves es la respiración.Callar al Ego es la antesala del “Despertar”; el Silencio es la puerta misma del “Despertar”. Sin embargo, callar al Ego es difícil; en cambio respirar es fácil. Si respiras lenta y profundamente en todo momento del día, la mente se calmará; si la mente se calma, el corazón se aquieta; si mente y corazón se tranquilizan el Silencio surge solo. Si el Silencio surge, el “Despertar” está cerca.La meditación es la forma suprema del Silencio. No hay meditación sin Silencio, ni Silencio sin meditación.La «Luz» no llega de ningún lado, la Luz está siempre en Todo y en todos; sólo hay que percibirla. Para percibirla hay que guardar silencio.

En el silencio los gestos del ego se desvanecen.
El silencio no es la falta de ruido sino la falta de ego.

España sigue retrocediendo en libertades


Uno de mis primeros artículos que escribí para prensa trataba sobre el Gran Hermano, allá por el año ’94. El Gran Hermano en versión española, es decir, en versión cutre, porque España, si por algo se caracteriza es por lo cutre de casi todo cuanto hace si exceptuamos la tortilla de patatas y la paella y alguna que otra cosa más. La noticia viene esta vez de la DGT, la cual se va a gastar una millonada en la implantación de nuevos radares para mejorar lo que ellos llaman, de forma cruelmente cínica, nuestra seguridad. Podríamos pensar que la sangre española es menos racional y por lo tanto más impulsiva y que cuando nos ponemos a las manos de un volante tendemos a acelerar y no respetar las normas de circulación. Pero esto no es un problema de sangre, ni de raza, es un problema de educación. Cuando vivía en Alemania me resultaba chocante ver como a las tantas de cualquier hora y ante avenidas totalmente desiertas, los peatones no empezaban a andar o cruzar la calle hasta que el semáforo no estuviera en verde, independientemente de que no hubiera ni un solo coche a veinte kilómetros a la redonda. Respetuosos hasta el límite, tienen normas avanzadas sobre la convivencia, el respeto, y por supuesto, la circulación. Allí, en las autopistas, no existe límite de velocidad, y por lo tanto, no existen radares. En España se nos ve el plumero en el afán recaudatorio y en normas absurdas para un pueblo que a veces se comporta de forma absurda. Cuestión de educación. Y como nuestra educación es cutre, pues es mejor gastar el dinero en radares y no en escuelas, profesores y medios adecuados para una adecuada educación. Así nos va, en casi todo. Y si lo que desean es seguridad, que se gasten los dinero de los radares (60 mil euros para los radares viejos y 600 mil euros por los nuevos) en arreglar las carreteras secundarias y en quitar los peajes de las autopistas. Muchos accidentes se producen porque gente sencilla, pobre y sin recursos o cientos de camioneros diariamente arriesgan sus vidas en carreteras secundarias por no pagar el dichoso peaje de turno. Véase como ejemplo claro la Nacional II en el tramo entre Zaragoza y Fraga, donde hay autopista de peaje y donde la nacional se llena de camiones y accidentes todos los días.

Recordando viejos tiempos


No importa si vemos la tele, si estamos en silencio, o hablando de pollos, de matanzas, de campos de concentración, o viendo el periódico o discutiendo sobre los peos de la mosca del vinagre, o mirando fotos, o riendo con las ocurrencias de la “agu”, o viendo como el padrino no aparenta ser un hombre de cincuenta sino alguien de nuestra generación… Nada de eso importa… lo importante es estar juntos, mirarnos, tocarnos, abrazarnos, besarnos, sentir el calor, la presencia, la AMISTAD… esas cosas que hacen que unos pocos privilegiados se vuelvan imprescindibles… y vosotros los sois, por el tiempo, por haber estado ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, en la alegría y en la tristeza, casi desde que éramos niños… Y me siento orgulloso de haber podido compartir con vosotros estos días ahora que estamos tan dispersos en el espacio, cada uno en una latitud tan diferente. Aunque fuera sólo para hablar de lo divino o de lo humano, del propósito y de los despropósitos, de motos, mujeres, hombres y demás cosas que pasaban de vez en cuando por nuestro egregor. Resulta siempre especial estar con los tuyos, con los que amas, sin importar el resto del universo… Gracias por cada segundo a vuestro lado… gracias por seguir ahí, a pesar de todo… 25 años no es nada… aún tenemos otros 25 por delante para seguir riendo y llorando… que así sea…
Os quiero…

El Noble Óctuple Sendero


El Buda nos dejó una enseñanza hermosa resumida en sus Cuatro Nobles Verdades que pretendían profundizar en las causas de la angustia y el sufrimiento del mundo. Sus cuatro principios se resumen de la siguiente forma:

1. La existencia en el mundo es inseparable del sufrimiento y la tristeza.
2. La causa del sufrimiento es el deseo.
3. El cese del sufrimiento se logra anulando todo deseo.
4. El medio para lograr que cese el sufrimiento es hollar el Noble Óctuple Sendero.

Sin duda, esta enseñanza es sencilla pero totalmente práctica. Sufrimos y sabemos que el sufrimiento nace del deseo. ¿Cómo anular ese deseo y de paso el sufrimiento? La fórmula de Buda es bien sencilla: el Noble Óctuple Sendero que consiste en:
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1. Recta creencia.
2. Recta intención.
3. Recta palabra.
4. Correctas acciones.
5. Recto vivir.
6. Recto esfuerzo.
7. Recto pensar.
8. Correcta concentración.

Dicho así, la tarea parece fácil. Sin duda no lo es, porque tal y como se expresan estas enseñanzas, de forma sencilla y práctica, resultan excesivamente complejas para seres que perdieron la esencia de la sencillez. Estamos tan imbuidos en el deseo que el sufrimiento parece causa común en nuestras vidas y nos resulta difícil vivir alejados de esa constante insatisfacción acompañada de su incesante nostalgia. Resulta casi un sobre esfuerzo el poder vivir de forma desapegada, desapasionada y discernida. Olvidamos que tenemos, como seres, un valor alejado de nuestras cosas y pertenencias, y que por lo tanto no tenemos necesidad de desear nada porque somos realmente libres. Y lo más grande de todo es que tenemos capacidad de amar, ese ama a tu prójimo como a ti mismo, y además, ámalo hasta que te duela.
(Foto: Estupas budistas en el Desierto del Gobi, Mongolia, junio de 2007).

De Belén al Calvario


Habían pasado algunos años antes del encuentro de ayer. L. es una mujer inteligente, hermosa, atractiva, abierta. Puedes hablar de cualquier cosa y sobre todo, puedes sentir que está ahí, sintiendo como la vida fluye a pesar de las cosas buenas y las malas que nos aporta a menudo. Pasamos por nuestro propio Belén, compartimos un pasado común y llegamos a formar parte de una familia que por cosas de la vida se rompió. Sin embargo, el querer siempre queda y el reencuentro lo demostró. Pudimos hablar de poesía, de literatura, de su trabajo como profesora de instituto, ese con el que tanto soñó. Tenía un libro de poesía en su bolso y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que éramos seres de otro planeta. ¿Un libro de poesía? ¿Quién lee hoy día, y quién lee poesía? Hablamos intensamente sobre la nueva sociedad, sobre el individualismo y el mundo virtual en el que vivimos. Todo cambia rápidamente y no sabemos hacia donde vamos. Así que ahí estábamos, hablando sinceramente como se hablaba antiguamente, pasando del Belén al Calvario y descubriendo como de todos aquellos que fueron a adorar al niño al portal, sólo unos pocos nos acompañaron en nuestro propio Calvario. Y de esos, como en la parábola bíblica, algunos se durmieron. Y ahí estaba ella, olvidando todo el pasado y perdonando todos los errores. No necesita llenarse la boca de dichos bíblicos, tan alejada siempre de ese tipo de creencias epidérmicas. Lleva el evangelio del amor en sus carnes. Por eso fue una conciliación hermosa, de dos amigos que se quieren y que son capaces de madurar experiencias. Su hermana, la que fue mi pareja durante más de siete años, seguro que se alegró del encuentro. Un encuentro necesario y hermoso. Un encuentro, como diría su Unamuno del alma, de seres de carne y hueso.