El alma o la gracia interior, de Ramiro Calle


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   Mis buenos amigos Joaquín Tamames y Javier Léon han venido a visitarme a casa y a degustar conmigo una humeante y olorosa infusión. A medias con Joaquín Tamames he escrito dos libros («Dividendos para el alma» y «El cielo en la tierra») y a medias con Javier León uno de momento ( «Amor es relación»).  En el buen sentido de la expresión, puedo decir que me han tirado de la lengua.  Hemos hablado nada más y nada menos que del alma. Hoy está de moda hablar de muchas cosas, pero ¡del alma! Y sin embargo, hace meses, sin el menor pudor, titulé a mi última novela «La Dicha del Alma», porque hay un estado muy especial de consciencia gozosa que los hindúes denominan Vilasa Vivarta.

   En los tiempos que corren, donde abundan personas des-almadas, hablar del alma resulta casi chocante. Pero he aquí que nos hemos aventurado a abordar el tema del alma, aunque sin excedernos, como para no abrumar con demasiadas conjeturas a mi gato Emile. Más allá de si el alma es permanente o no, perecedera o imperecedera, temporal o transtemporal o si es simplemente el hálito que anima (alma) a esta organización psicosomática, lo cierto es que en determinados momentos la experimento como una entidad no-egocéntrica que trata de abrirse paso y manifestarse entre la espesa niebla formada por la ignorancia básica de la mente. Solo a veces ella consigue asomarse entre la maraña de actitudes egocéntricas, patrones, identificaciones, apegos y miedos, y entonces uno conecta, experimenta vívamente, una energía muy fina o sutil, una presencia, un eco de infinitud que parece estar inscrito en las células y más allá de ellas. Cuando se experimenta esta presencia, se tiene un destello o vislumbre de la certeza de ser, pero tan fascinados e identificados estamos con todo lo exterior y con nuestro flujo mental, que todo ello nos aleja de nuestra esencia y el alma vuelve a esconderse, como el sol se oculta tras los nubarrones. Por ver la ostra, no presentimos la perla que tras élla se oculta. El alma,o como a ésta la podamos llamar ( la esencia, lo real, la base, lo vacuo, el núcleo del núcleo, el castillo interior), es el maestro interior y no hay que ir a buscarlo  a ninguna otra parte. Es la gracia que mora en uno mismo y que se manifiesta como un impulso sagrado que nos induce a buscar en el universo suprasensible. Nadie nos la puede dar. Si viniera de afuera, volvería a irse.

   Me confieso incrédulo, descreído, iconoclasta y, por supuesto, alérgico a los líderes espirituales o a las instituciones religiosas dogmáticas o a las organizaciones «espirituales» con su inevitable tufillo sectario. Como  prevenía Krishnamurti, todo lo que se institucionaliza asesina la enseñanza genuina y todo poder se torna putrescible. Me gusta la actitud de Tomás el incrédulo, que necesitaba meter los dedos en la llaga para creeer, porque eso es experimentar y lo que transforma no es la creencia, sino la experiencia directa. La creencia divide; la experencia une. La creencia se puede convertir en un modo de violencia y fanatismo; la experiencia nos permite emerger de nuestros estrechos puntos de vista.

   Cuando mi alma (permítaseme este ambiguo término, siempre puesto bajo sospecha) llama a la puerta para hacerse escuchar, trato de estar en disponibilidad para abrírsela.  Brinda la presencia de una muy fina o sutil energía más allá del ego, que de repente nos colma de plenitud y cosmicidad. Los hindúes le llaman «el toque de la Shakti». Vislumbramos por instantes una realidad que se nos escapa, pero que se traduce como un impulso para que no dejemos de buscarla. ¿No será, como dicen los grandes místicos, que la buscamos porque élla ya viene buscándonos? O ¿no será que si la buscamos es porque de algún modo ya la hemos hallado?

    Emile guarda un hermético silencio. Quizá porque sabe, como diría Ramana Mahrshi, que «el silencio es siempre elocuente; es el mejor idioma».

Las 100 personas espiritualmente más influyentes del mundo


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Esta mañana el amigo Ramiro Calle nos hablaba de ella. La editorial Watkins ha presentado su lista de las 100 personas espiritualmente más influyentes del mundo. La lista no deja de ser curiosa y nos pone en alerta de qué entiende la humanidad actual por «espiritual». Aquí la compartimos como mero dato curioso.

 

1. Dalai Lama 35. Peter Russell 68. John Bradshaw
2. Eckhart Tolle 36. Z’ev ben Shimon Halevi 69. Liz Greene
3. Papa Francisco 37. Starhawk 70. Michael Newton
4. Thich Nhat Hanh 38. Andrew Weil 71. Don Miguel Ruiz
5. Rhonda Byrne 39. James Redfi eld 72. Daisaku Ikeda
6. Deepak Chopra 40. Iyanla Vanzant 73. Rupert Spira
7. Oprah Winfrey 41. Robin Sharma 74. Richard Bandler
8. Dr Wayne W Dyer 42. Jack Canfield 75. Gary Snyder
9. Desmond Tutu 43. Lisa Williams 76. Lars Muhl
10. Paulo Coelho 44. Mooji 77. David Deida
11. Byron Katie 45. Diana Cooper 78. Satish Kumar
12. Sri Sri Ravi Shankar 46. Lynne McTaggart 79. Larry Harvey
13. Richard Bach 47. Drunvalo Melchizedek 80. Russell Brand
14. Alejandro Jodorowsky 48. Seyyed Hossein Nasr 81. Bernie S. Siegel
15. Alex Grey 49. Dan Millman 82. Michael Beckwith
16. Doreen Virtue 50. Adyashanti 83. Prem Rawat
17. Gregg Braden 51. Richard Rohr 84. Colette Baron-Reid
18. Neale Donald Walsch 52. Erich von Däniken 85. Thomas Moore
19. Ram Dass 53. Caroline Myss 86. Lorna Byrne
20. Louise L. Hay 54. John Gray 87. Clarissa Pinkola Estés
21. Amma 55. Jack Kornfi eld 88. David J. Wolpe
22. Alice Walker 56. Masaru Emoto 89. Anita Moorjani
23. Esther Hicks 57. Dolores Cannon 90. Larry Dossey
24. Francis Chan 58. Daniel Gilbert 91. David Steindl-Rast
25. Brian Weiss 59. Jeff Foster 92. John C. Parkin
26. Matthew Fox 60. Bob Proctor 93. Jon Kabat-Zinn
27. Elizabeth Gilbert 61. Pema Chödrön 94. Sharon Kleinbaum
28. Vadim Zeland 62. Bruce Lipton 95. Marshall Rosenberg
29. Marianne Williamson 63. Julia Cameron 96. Huston Smith
30. Graham Hancock 64. Judy Hall 97. Stanislav Grof
31. Steve Taylor 65. Rupert Sheldrake 98. Kathy Jones
32. Mantak Chia 66. Vladimir Megre 99. B. K. S. Iyengar
33. Karen Armstrong 67. Krishna Das 100. Sonia Choquette
34. Ken Wilber

Sobrevivir a la supervivencia


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Resulta inevitable posar la mirada en los acontecimientos del mundo. Ahora que oficialmente se dice que el cambio climático es una certeza, debemos preguntarnos muchas cosas con respecto a lo que somos y hacia donde queremos dirigir nuestra deriva. Según los expertos más optimistas, el cambio climático traerá consigo más pobreza, éxodos y violencia. La fragilidad humana podrá resumirse en su capacidad de reacción –radical e inexorable- hacia aquello que suponga un cambio real en su caminar planetario.

Estos han sido unos años duros en los que la supervivencia de muchas personas y colectivos se ha visto mermada hasta llegar al final de su ciclo vital con el cierre o la desesperación. Sobrevivir a las crisis financieras de occidente parece ser algo importante para aquellos colectivos que desean fortalecer su presencia futura. Si la crisis climática resulta algo global, la crisis financiera parece ser tan sólo un coletazo más del propio naufragio común.

Han existido esfuerzos de todo tipo y sacrificios que se han añadido a todo este cúmulo de incertidumbres. En los estados y empresas, la reducción de la deuda como una constante, la venta de activos aunque esto repercutiera en pérdidas, la reducción de sueldos y dividendos, la reducción de costes de estructura, la reducción o desaparición de socios estratégicos… Y luego las familias, que han tenido que conformarse con perderlo todo y empezar su propio éxodo hacia la pura supervivencia sin mayor perspectiva que la de aceptar la situación y sobrellevarla lo mejor que se pueda.

En nuestra editorial nos hemos reinventado constantemente, especialmente por la triple crisis que hemos vivido: la financiera, la del libro y la de los productos digitales. Hemos asistido al cierre de decenas de distribuidoras y librerías que en nuestro caso han supuesto pérdidas superiores a los cien mil euros no recuperables. La incertidumbre sigue porque aún no sabemos si al sector editorial le ocurrirá lo mismo que al sector musical. Aún así, es admisible pensar que la crisis no es tan sólo editorial, también lo es cultural y espiritual. Y digo espiritual porque a pesar de que cada vez hay más gente que se aproxima a todo tipo de analgésicos de lo espiritual, a veces se tiene la sensación de que se trata de soluciones epidérmicas que distan mucho de un cambio real del individuo y de una aproximación real a las moradas interiores.

En lo material y pragmático podemos poner algunos ejemplos personales. Empezamos reduciendo sueldos. En mi caso, pasé de ganar casi la mitad de lo que ganaría cualquier gerente de cualquier empresa media a ganar la mitad de la mitad. Esto hizo que las oficinas y el gran almacén que teníamos pasara a ser una venta de activo con pérdida y que la nueva oficina estuviera integrada durante al menos unos años en mi propio hogar, o más bien viceversa. También tuvimos que adaptarnos tecnológicamente para soportar los nuevos retos digitales. Cambiamos de web y pudimos por primera vez vender libros digitales. Asumimos casi todos los trabajos que antes externalizábamos al menos hasta recuperar fuelle y lograr así tener más circulante para poder asumir los gastos mínimo de estructura.

A nivel global, la reducción de sueldos, la eliminación de puestos de trabajo y el recorte en derechos y conquistas sociales no ha hecho más que empezar. Todo han sido fórmulas matemáticas para intentar que los números acompañaran a la supervivencia. Pero hay algo que no estaba en las fórmulas que se enseñan en los planes de economía y gestión empresarial: el entusiasmo y la constancia. La tozudez, acompañada de grandes dosis de optimismo han hecho que el barco circulara incluso en las más terribles circunstancias. El reformular a cada paso todas las constantes vitales de la situación para adaptarlas a cada nuevo escenario ha sido fundamental para la supervivencia. El sacrificio, la fe y la esperanza han hecho el resto. La pérdida y el desapego han sido parte de la clave.

No sé si esta fórmula sencilla sirve en el largo plazo o es extrapolable a la situación global. La humanidad, en su conjunto, requiere reformular sus valores y su vida cotidiana. Serán necesarios muchos más sacrificios globales para empuñar el reto de la supervivencia colectiva. Pero también fe y esperanza para que surjan efecto los cambios pactados. No sabemos en nuestra ceguera y circunstancialidad hacia donde vamos ni qué ocurrirá en las próximas décadas. Pero sin duda lo epidérmico se desmoronará irremediablemente para dar paso a un nuevo orden de cosas y de sentires.

Seguimos aún en crisis. Seguimos aún sin ser conscientes de que la verdadera crisis está por llegar. Quizás todo esto no ha sido más que una preparación para lo que viene. ¿Estaremos preparados para el cambio? ¿Y lo estaremos para profundizar aún más en nuestras propias moradas interiores?

 

 

El despertar de los guardianes


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No a nosotros señor, no a nosotros, si no para la gloria de tu nombre (Non nobis Domine non nobis sed Nomini Tuo da gloriam). Haz lo que puedas, con lo que tengas, en donde estés, pero siempre llévanos a la gloria. (Lemas de la Orden Templaria).

A lo largo de la historia han existido vínculos ocultos que unían la tradición iniciática de todos los lugares y todos los tiempos. La gestión del Misterio en Occidente se une en algún momento de la historia con la gestión del Misterio en Oriente. Esa unión pasa mediante rituales y símbolos de generación a generación hasta llegar a nuestros días. Es la cadena áurea en la tradición hermética o el lazo místico en todas las tradiciones.

La misión principal de dicha tradición era la de resguardar los lugares sagrados y el secreto iniciático. Hoy recordaba dicha transmisión con una interesante presentadora y redactora de televisión, buscadora incansable de misterios y alma que resguarda el Grial en esas dimensiones donde lo arquetípico tiene mucho que ver con el mito y la leyenda, pero también con los lenguajes ocultos de la naturaleza.

Los espacios conscientes, la triple estrella de Salomón… Hablábamos y recordaba cuando desde la antropología hacía mis primeras indagaciones en la Orden del Temple y la Masonería. Fruto de esta investigación nació un primer libro, “Entrevista a un masón”. Recordaba también algunas fechas simbólicas que últimamente se repetían constantemente. Tras la pérdida de Acre, la Orden del Temple entró en decadencia hasta que el viernes 13 de octubre de 1307 Felipe IV de Francia ordenó el arresto de todos los templarios. Hace ahora setecientos años fue quemado en la hoguera el último maestre templario, Jacques de Molay. Justo un 18 de marzo. La numerología de estas fechas nos resuenan por todas partes. También las conexiones con San Bernardo, Escocia, la tradición celta…

La Orden del Temple formaba parte de ese entramado de órdenes hospitalarias que pretendían admitir y cuidar a los viajeros, peregrinos, pobres y enfermos que por algún motivo religioso o espiritual transitaban las rutas hacia los santos lugares. De alguna forma, también se convirtieron en los guardianes de esos lugares santos o sagrados, es decir, en los custodios de la tradición sagrada y secreta y por lo tanto, en los gestores del Misterio de esa época. Eran los constructores del nuevo templo, eran los protectores de lo Arcano.

La transmisión no se quebró con la muerte de Jacques de Molay. Muchos desconocen la existencia de la Orden que había dentro de la Orden Templaria a la vez que muchos desconocen la Masonería que existe dentro de la propia Masonería. Sea como sea, existe un incipiente despertar de esos antiguos guardianes de la tradición que intentan rescatar el sentido sagrado de la existencia. Lo hermoso de este tiempo es que ya no se hace desde el secreto de unos pocos. Ahora la luz se desparrama por el mundo sin encontrar barreras y los guardianes se transforman en habidos huéspedes del gran banquete. El misterio de la luz resplandece en todos sus amaneceres. La dorada antorcha ilumina los caminos. La senda continua.

Geometría sagrada


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Como casi todos los días, el círculo se abrió ante nosotros. Llovía o las nubes grises estaban por todas partes excepto en esa esfera protectora que cubría el valle. El fenómeno se repite una y otra vez y ya nos parece de lo más normal. Llegamos, se abre el cielo por encima de nuestras cabezas, deja de llover, sale el sol y así permanece hasta que nos marchamos. No lo contaría si no fuera porque este fin de semana han podido ver ese fenómeno cinco personas ajenas al proyecto. Al principio parecía de locos, pero ocurre y se repite.

La intensidad del día dio paso a la noche y allí el arquitecto especializado en geometría sagrada nos desvelaba los secretos del lugar. Puertas, pasillos, espacios, energías, puntos focales, líneas paralelas, … En todo el diseño podíamos ver lo conceptual, lo visual, lo relacional y lo práctico, lo sagrado y lo profano, lo mágico entremezclándose con lo ordinario, las dimensiones ocultas, los espacios reservados, lo sacro y lo aparentemente vulgar, lo inaccesible y lo secreto.

Las claves geométricas están relacionadas de alguna forma con las claves simbólicas, psicológicas y metafísicas del ser y del lugar. Hay una combinación plástica y flexible con todo lo aparente. Nada es casual y todo tiene un sentido en los ojos de un nacido dos veces. Las manos pueden convertirse en radares capaces de captar los flujos libres de energía. Los sentido multiplican sus facultades para percibir aquello más sutil, aquello más profundo. Y hay lugares que disparan la imaginación para que todo pueda ocurrir. Y este, sin duda, es un lugar de fuerza, de poder, como nos recordaba insistentemente Antonio el Alquimista.

De forma diligente y ecuánime íbamos siguiendo las explicaciones del arquitecto, del porqué aquello está allí y aquello allá. Podíamos percibir la proporción áurea, el óvulo y el corpúsculo tabular. Para la semiótica, un símbolo es la representación de una idea, pero en el contacto visual y espiritual de las cosas, los símbolos son elementos vitales, cargados de movimiento y expansión que nos ayudan a comprender y representar aspectos de la vida ocultos.

Antonio, el Alquimista del Camino de Santiago que recibe a todo peregrino interesado en su Arte compartió parte del escenario con nosotros. Se quedó estupefacto por el lugar. Nos agradeció profundamente el haber sido partícipes de la comunión entre la magia de ese sitio y nuestras almas valientes. Nos invitó a festejar en próximas fechas esa comunión con un ritual druida. La emoción nos envolvía y cientos de momentos mágicos, irracionales, discurrían una y otra vez sin razón aparente.

Tantos eran los estímulos recibidos y condensados en tan poco tiempo que cualquier cosa milagrosa nos parecía de lo más normal. Si hubiera aterrizado una nave extraterrestre en ese momento lo hubiéramos observado con la mayor normalidad. Incluso hubiéramos invitado a sus navegantes a tomar un té. Un fin de semana de lo más emocionante. Un contacto privilegiado con la estrecha relación entre lo milagroso y la búsqueda incansable del Ser.

(Fotos: O Couso este fin de semana)

La magia es un destello


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Hoy entraba Concha al local al mismo tiempo que la cartera nos entregaba una carta. Ella venía desde Galicia para conoceros y la carta desde Cataluña. Le pedimos a Concha que abriera la carta, ya que deseaba ayudarnos en lo que fuera. Simbólicamente nos parecía un gesto bonito que dos personas que nos querían apoyar de alguna forma se pudieran conocer en ese destello de magia. Ella, emocionada, abrió la carta y dentro había tres cascabeles colgados de un bonito lazo. Sonreí feliz porque de alguna forma podía captar el significado profundo de ese gesto.

La amiga que nos había enviado el sobre decía que era su forma de estar presente el día diez en la inauguración del centro Dharana. Ella no sabe hasta qué punto lo estará, ya que hemos colgado su regalo en la puerta para que cada vez que se abra, suene su música de alma.

Concha nos había donado unos libros que había traído desde Vigo y sentimos como la magia nos iba rondando en cada gesto, a cada momento. De alguna forma estábamos siendo testigos de que el apoyo mutuo, la solidaridad, la defensa de los valores y su puesta en práctica ya no es una utopía. Ya es real, se está manifestando en cada momento, a cada instante en esta nueva dimensión humana.

En poco tiempo nos han ofrecido ya tres caravanas y ahora nos damos cuenta de que no van a ser suficientes. De que ahí fuera, en el mundo, hay cientos de luminarias que están deseosas de arrimar sus brasas para crear un gran fuego, un gran punto de luz cuyo propósito es limpio y hermoso: la creación de un mundo posible, amplio, bello, profundo, comprometido.

Nos sentimos felices con nuestro nuevo rol, ser pequeños y humildes puntos, silentes destellos que se unen a la gran fiesta. No somos artífices de nada porque ya esto está ocurriendo en muchas partes. Pero nos sentimos protagonistas al ver como cada día ocurren milagros, momentos mágicos, simpáticas situaciones que nos ayudan a crecer y crujir de amor.

Mientras hoy limpiábamos y colocábamos los últimos detalles en el local y decorábamos el escaparate teníamos la sensación hermosa de que estábamos trabajando para algo que nos traspasaba. Sí, es duro el proceso, requiere de mucho trabajo, limpiar, reconstruir, colgar cortinas y pintar paredes mientras intentas atender la empresa, los proyectos, los viajes y compromisos y todo el universo de cosas que nos circundan. Pero cuando esta tarde hemos salido y hemos visto lo conseguido algo hermoso ha nacido dentro de nosotros.

Así que gracias Concha, gracias querida L. y gracias a todos los que de alguna forma estáis haciendo posible el anhelo. Respiro, suspiro en paz. Agradecido, feliz, contagioso. Juntos conspirando, en silencio, agradecidos, respetuosos, expectantes.

No desmayes, sigue adelante


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Estimada A.,

En aquel año yo también perdí muchas cosas… Perdí mi primera casa, mi pareja de toda la vida. Luego perdí mi dinero y casi pierdo mi salud.

Hace dos años perdí mi última casa y me dejó mi última novia y ahí pensé que terminaba todo, que ya nunca jamás podría volver a tener un trabajo, una casa, una pareja, una vida cómoda y normal.

Viví en palacios con auténticas princesas y todo tipo de lujos. Cuando todo se esfumó y desapareció y la noche oscura del alma parecía lo más terrible de la existencia me pregunté: ¿y ahora qué?

Me imaginaba a la gente de la guerra que lo había perdido todo. Casas, familia, trabajos… ¿qué hace esa gente? Empecé a investigar… y sí, lo perdían todo… excepto la ilusión y la dignidad y el coraje.

Así que me fui a las montañas y pedí al universo que jamás me dejara sin ilusión, sin dignidad y sin coraje para volver a empezar de nuevo… Que jamás brotara en mi el destello de la apatía o la tristeza o de la desazón.

Cuando tienes esas tres cosas, todo lo demás ya no importa. No importa el dinero, no importa si mañana tendré o no algo para comer, no importa si tendremos o no pareja. Realmente no importa nada excepto ese halo de vida que te anima a continuar.

A veces me tenía que enfrentar a la compra de una finca y pagar mucho dinero por ella. Dos semanas más tarde sólo tengo treinta euros en el bolsillo… ¿y crees que estaba preocupado? No… para nada… Somos fuertes y estamos llenos de aquello que las montañas nos dieron: ilusión, coraje y dignidad.

Ya no tenemos tiempo de lamentarnos de nuestra buena o mala suerte. Ya no hay tiempo de pensar que todo nos fue bien o mal. Simplemente debemos buscar la forma de saber hacer mejor las cosas, de ayudar a los demás en todo lo que podamos y sobre todo, de compartir todo lo que esté en nuestras manos.

Hace un año tuve la sensación de que algo había muerto en mí. Pensé que lo que había muerto era yo mismo, que de alguna manera todo había terminado realmente. A partir de aquella extraña sensación, cualquier día nuevo lo vivo como un regalo. Así que ahora estoy instalado en ese regalo diario. Es como haber nacido dos veces o como haber muerto dos veces. Ahora sólo debo disfrutar de esta vida aplazada, de cada instante, de cada minuto, porque ahora soy consciente de que todo, absolutamente todo tiene un final y de que todo, absolutamente todo se termina perdiendo: casas, coches, relaciones, salud… Nada quedará cuando llegue el momento. Así que puedo decir que hace unos años, cuando lo perdí todo, pasé por una muerte real.

Quizás a ti te pasó lo mismo en aquel año. Quizás allí terminó tu vida. Pero mírate querida, eres joven y hermosa: ¿por qué no vuelves a nacer? ¿Por qué no das gracias por este único e irrepetible instante?

Te abrazo fuerte desde el mundo invisible para que sientas el calor de un amigo que te quiere… No desmayes… ¡¡¡sigue adelante!!!!

Laboratorio de palabras en el Centro Dharana el próximo sábado


 

 

Libreria Dharana en Malakids!
Estimados,
nuestra querida Doctora Palíndromo (nuestra Laura Bermejo) os espera a vosotros y vuestros hijos el próximo sábado para disfrutar de una maravillosa mañana de risas y colores en el Centro Dharana.
No dudéis en venir, porque además de pasarlo en grande, disfrutaréis de un lugar que ya es vuestra casa…
un abrazo sentido y corred la voz!!! Gracias de corazón!!!!
29 de marzo 2014  De 11:30 a 13:00
De 6 a 10 años
Calle Minas, 13. Madrid. Metro Noviciado / Tribunal 

Malakids

La despistada doctora Palíndromo ha salido de su laboratorio para ir a la ‘librería Dharana’  a enseñar a los niños a hacer experimentos con las palabras. Allí, rodeados de libros, los niños utilizarán decenas de palabras, se las inventarán, las gritarán, las cortarán, las medirán y mezclarán hasta dar con la fórmula secreta para conseguir… ¡la historia más disparatada!

‘Quijote 360′ es un proyecto cultural, educativo y social que pretende fomentar la creatividad de niños y adolescentes por medio de la escritura y hacer el mundo un poquito mejor a través de las palabras. La ‘Librería Dharana’ es un centro de encuentro donde compartir experiencias unidos por el apoyo mutuo y la cooperación.

Email para inscribirse en la actividad: info.quijote360@gmail.com

Plazas: 20 niños máximo

Organiza: http://www.quijote360.com

Una actividad del Festival Malakids! 2014

 

¿Dónde estás Arquitecto?


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Esta mañana hemos paseado por el valle montañoso de la Barranca situado a las afueras de Madrid, en las faldas de la Bola del Mundo y La Maliciosa, en la Sierra de Guadarrama. La invitación de un buen amigo un jueves por la mañana tenía su sentido. Entre semana el silencio es casi absoluto, los montes palpitan de forma diferente, la nieve casi sabe mejor, tan blanca y pulida, tan extremadamente sabrosa.

El cuerpo estaba listo. Nos habíamos desconectado de pantallas, de teléfonos, de preocupaciones cotidianas, de prisas, de citas. Éramos dos hombres libres y afortunados por estar ahí, por sabernos vivos en ese interludio. Saltar del coche a la tierra húmeda y palpitante es como entrar de repente en contacto con otro mundo, con otra dimensión. Los pulmones, junto al alma, se ensanchan. La luz del día parece otra, los vórtices de cada árbol, de cada hebra de hierba suponen un conjunto armónico en un concierto prodigioso.

Y luego la senda, el camino. Ascendente, descendente, curvado, recto, lleno de piedras, alguna caída divertida, algún zorro que nos miraba silencioso para no despertar nuestra inercia (lo podíamos oler en nuestro sigilo), los pájaros arrinconados o volando, el mundo subterráneo sujetando nuestros pies y las atalayas arbóreas inclinando sus ramajes para rozarse unas a otras.

Mirábamos atentos y curiosos cada rincón, cada línea, cada proeza natural. Las majestuosas montañas parecían venidas de otro mundo. ¿Quién ha diseñado tanta belleza? ¿Quién ha sido capaz de proyectar tanta vida y espectáculo? Buscábamos y encontrábamos al Artífice en cada minúscula gota de agua, en cada arroyuelo veíamos la mano del Arquitecto. No estaba allí, pero estaba en todas partes. Su obra le delata. Su magnificencia y perfección le descubre. Observábamos asombrados los latidos invisibles del linaje, de las semillas enterradas que florecerán pronto, de las hijuelas y las yemas que se agolpan en cada espacio posible para dar paso a cada estación plena.

Hay una música expectante en todo ese encuentro con la naturaleza. Como la novena sinfonía de Beethoven que escuchábamos en el coche. Hay quietud en ese templo vivo, hay esa sensación de estar caminando fuera de ti, como observador, como amable visitante que viene de otros mundos, de otras galaxias y se encuentra de repente con el Milagro. Y allí, en toda su magnificencia, el Arquitecto de toda la Obra. Mostrando todas las maravillas a los ojos de quién quiera verlas. Mostrando todo el Misterio a los corazones abiertos a la luz del otro lado. Gracias Arquitecto por mostrarte tal y como eres: sigiloso, misterioso, pleno.

Oremos


oratorio

Esta mañana íbamos hasta Montepríncipe acompañados de ilusión y entusiasmo. Allí nos recibió entre acacias y pinares Pepita, la cual nos invitó amablemente a una necesaria ingesta de leche con galletas antes de llenar el coche de jarapas y alfombras. Pudimos cargarlas todas y marchamos felices y satisfechos hasta Malasaña.

Descargamos con amor todas esas esteras llenas de emociones, de silencios, de lágrimas, de risas, de complemento, de encanto, de magia, de sueños, de sabiduría, de confesiones, de intimidad, de meditación, de cantos, de oraciones, de plegarias, de guiños al universo, de pasos perdidos, de alianzas, de fraternidad, de recogimiento, de amor, de mucho amor.

Cuando estaban todas ordenadas y puestas en su nuevo hogar sentí una emoción extraña. Me quedé un rato contemplándolas, sintiendo cada una de sus moléculas y entrañas, lamiendo con mi aura toda su aura. Expandiendo todo mi ser con esos cientos de seres que antes habían posado sus cuerpos y sus almas sobre ellas. Se podía sentir el susurro ardiente de tanta vida pasada. Se podía incluso percibir el aliento perdido y sosegado de cada respiración.

De alguna forma me sentí transportado, acompañado, transformado. Satisfecho porque esos trozos de tela hubieran encontrado un nuevo hogar, una nueva oportunidad de servir y alimentar las ansias de compartir, de mimar cada momento en el lazo místico. Sentí un calor ardiente que llegaba desde ese tiempo sin tiempo. Un fraternal abrazo sentido y penetrante.

El oratorio, la sala de meditación del Centro Dharana va tomando forma poco a poco. Pronto la vida penetrará sus puertas y quedará imantada a ese punto de luz que ya está naciendo. A partir del día diez, los lunes o los martes, aún está por definir, y todos los días que queráis, os esperamos allí, con las puertas y los corazones abiertos para estar un ratito en silencio, en paz, en sintonía con el misterio de la vida. Para compartir un trozo de lo que sea, pero compartir. Aquí tendréis vuestra casa, y aquí os esperará el corazón palpitante dispuesto a obrar el milagro. Os esperamos alegres y convencidos de que así será. Oremos, meditemos, compartamos silencio y ternura. Dejemos que la llama nos penetre y guíe.

De la dictadura a la democracia: el pasado que no quiere pasar


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La muerte de Adolfo Suárez, vista desde un plano arquetípico, ha sido como echar la primera pala de tierra sobre la tumba de un pasado que ya muere. Nuestras generaciones más jóvenes no recuerdan ya la dictadura y poco saben de esa manida transición. No comprenden los entresijos oscuros del Estado, de cómo un aparato rígido y obsoleto tuvo que engrasarse para entrar en la modernidad en un país roto y desangrado.

No lo comprenden ni les interesa. Ni falta que les hace para sobrevivir en el mundo global, para entender la necesidad de estar juntos en esta transición humana excepto para recordar y aprender de los fructuosos errores del pasado.

Hace un par de años tuve el honor de prologar para España el libro de Gene Sharp, “De la Dictadura a la Democracia, un sistema conceptual para la liberación”, editado en Dharana junto al Instituto Albert Eintein con sede en Boston, USA. Ante la muerte de Adolfo Suárez he comprendido lo que Sharp y muchos otros activistas de la noviolencia desean inspirar. El uso estratégico de la noviolencia pasa inevitablemente por una importante visión de futuro que observa irremediablemente como lo viejo, lo caduco, lo obtuso, termina enterrado. La muerte de Suarez simboliza el derrumbe de un viejo edificio que poco a poco está cayendo irremediablemente. Lo estamos viendo, lo estamos sintiendo en nuestro interior. Existe esa quietud de noviolencia, de espera paciente. Ahora la pregunta clave será: ¿qué nuevo edificio queremos construir?

El irreversible alzhéimer de Adolfo Suárez y su muerte sólo son el colofón final de ese pasado que no quiere pasar, como nos recuerda el periodista Gregorio Morán en una larga entrevista sobre la Transición haciendo alusión a esa expresión alemana acerca del nazismo que generó tanta polémica. Realmente en España hay una cierta combinación de alzhéimer, de olvido de la memoria colectiva por un lado y de ese pasado que se resiste a abandonarnos por otro. Aún no hemos encontrado el punto de equilibrio, pero la muerte de Suárez y quizás, cuando ocurra, la muerte del Rey, sirvan de catarsis colectiva. De quietud colectiva. De paz y alivio interior. De entierro común de un pasado y la siembra de un nuevo futuro.

Estamos asistiendo a los últimos coletazos del viejo régimen. Lo vemos en la corrupción a todos los niveles que hay en nuestro país. Lo vemos en un estado, un sistema y un conjunto de políticos nacidos de ese “chollo” llamado Transición que se aferran al poder a base de chantajes territoriales de todo tipo y calado. A base de silencios, conjuras, pactos y secretos de todo tipo.

Pero también vemos como esos pilares están cayendo poco a poco, irremediablemente. Algún día morirán los viejos dinosaurios de la Transición, morirá incluso la monarquía como heredera de un régimen anquilosado en las páginas de nuestra historia y nuestras instituciones. Moriremos todos los que de alguna forma participamos en esa batalla incomprensible entre hermanos. Y algo nuevo nacerá. Algo nuevo está destinado a suceder en una tierra hermosa, puente de unión y equilibrio entre África, América y Europa. Una tierra unida desde su más radical diversidad como ejemplo de lo que acontecerá en el futuro. La unión de lo diferente, la unidad en la diversidad de todos los seres del planeta.

Las nuevas generaciones tienen por delante un formidable reto: hacer que la unión y la concordia reinen por encima de intereses territoriales o partidistas. Más allá de instituciones o fronteras, tejer un nuevo mundo y una nueva tierra será tarea de titanes. Personas y personajes como Adolfo Suárez, no importa si fueron títeres o protagonistas de un momento histórico, sirvieron para recordarnos la ingente tarea. Nuestra será la responsabilidad de construir el nuevo mundo bajo los nuevos paradigmas o de crecer y perecer en la llama acerosa y punzante de lo añejo y caduco. Lo breve y efímero cae. La esencia prevalece.

Construyendo el nuevo mundo


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Dharana es un proyecto de comunidad integral, de acogida al peregrino del Camino de Santiago y al peregrino del alma, de escuela de dones y talentos donde poder extraer lo mejor de cada uno. También será un punto de luz, un refugio para aquellos que estén pasando por un momento difícil en sus vidas, o un lugar de transición desde donde poder equilibrar ese punto de quietud que todos necesitamos para tomar decisiones transcendentes. Será reconstruido con nuestras manos y nuestros espíritus libres, deseando poner la última piedra que será la primera del compartir, de la generosidad, del amor en acción en todo lo que hagamos.

Tras adquirir en Samos, en pleno Camino de Santiago la preciosa finca de más de tres hectáreas y media de bosques y prados donde poder pasear y meditar, compartir y celebrar, ahora queremos centrarnos en el segundo reto: reconstruir la casa de piedra del siglo XVI para poder empezar a recibir a personas bajo la filosofía del Camino: “deja lo que puedas y coge lo que necesites”.

Ya hemos recibido peticiones de voluntarios que quieren trabajar y poner su aliento en la reconstrucción de la misma. Para ello necesitamos darle un cobijo mínimo y estamos por ello buscando caravanas o similares que puedan darles un primer techo.

Gracias a la generosidad de Elien y Guillermo y a todos los amigos de Tesana hemos conseguido una primera caravana. Ahora necesitamos alguna más para dar cobijo a tanta alma generosa que desea ayudarnos en el proceso de reconstrucción. Si sabes de alguien que nos pueda ceder o vender o prestar alguna no dudéis en avisarnos.

También necesitaremos todo tipo de utensilios para jardinería, huerta y construcción. La casa tiene 713 metros de piedra y hay mucho trabajo por delante.

Para más información sobre el proyecto y la fundación Dharana:

info@dharana.org

www.dharana.org

www.proyectocouso.org

Para donativos o ayudas:

LA CAIXA:  ES78 2100 1651 0802 0024 0825

A partir del día 10 de abril estaremos ubicados en el Centro Dharana, calle de las Minas, 13 de Madrid (Barrio Malasaña, metros Noviciado y Tribunal). Allí tenéis también vuestra casa.

Gracias de corazón por apoyar la reconstrucción del nuevo mundo.

(Foto: Autocaravana cedida por los amigos de Tesana).

Gracias de corazón almas libres


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Hay momentos profundos que marcan, que siembran algo dentro, que florecen en la magia. Hoy hemos vivido uno de esos momentos. La presentación del libro del amigo Koldo, rodeado de amigos, con ese calor fraternal que se respira a raudales, con la sorpresa de reconocer a personas que no has visto en la vida pero que sabes que son ellos, que están ahí.

Momentos antes de la presentación llegó un ser muy especial que había venido desde Córdoba para plantear algunas cuestiones. Estaba preocupado y dolido por una situación atroz y tuvimos tiempo de dar un paseo, intentar tranquilizarlo porque de alguna forma comprendía y sentía su dolor, que también había sido el mío. Tras la charla comprendió que lo mejor era olvidar y enfocar la vida en otros asuntos. Se marchó a Córdoba tal y como había llegado y ambos nos sentimos satisfechos por el encuentro.

Y luego el milagro, la magia. El agradecimiento especial a Pilar por su generosa aportación y a Joaquín, al que siempre estoy agradecido por todos sus gestos inequívocos de hermandad y generosidad. Todos estuvieron cómodos y alegres en todo momento. A Koldo por habernos regalado su tiempo y su amistad en tantos y tantos momentos y su infinita generosidad y entrega y a su Muda Canción de Cuna por habernos abierto el corazón. A Laura B. que estuvo como siempre excelente atendiendo a unos y otros como un ángel que nos cuida y nos protege, que nos guía con su sonrisa y su bien estar. La grata sorpresa de reencontrarme con viejos amigos como María o Rosa, con tantas ganas de ayudar y poner orden en la casa. Y Ana, mi querida Ana, a la que he reconocido por su mirada, es decir, por su alma, sin saber a ciencia cierta si era o no era ella. Claro que era, aquí y ahora y en todos los tiempos. Y gracias también a Javier, recién llegado de una comunidad italiana, y a Paco y su mujer y a Gopala y a… todos y cada uno de vosotros que habéis estado con vuestro corazón aquí cerca, aquí dentro.

Ha sido tan hermoso el reencuentro de almas, el abrazo sentido de seres que sin saber porqué de alguna forma conectas y ya no puedes separarte de ellas. Y luego toda esa gente bonita, amigos y desconocidos que ya son parte nuestra porque hay un calor extraño, una cercanía misteriosa que brota cuando las almas se juntan desde las atalayas del amor y la compasión. Una familiaridad hermosa, apacible, necesaria. Una prolongación del alma grupal que nos respira y nos alienta y nos anima para que abracemos la vida con generosidad, sin miedo, con decisión y coraje.

Estoy francamente agradecido por la generosidad de tantos y tantos que hoy, a modo de guiño, han asistido al primer acto abierto del centro Dharana. El lugar se nos ha hecho ya pequeño. Sin haber abierto, de tanto corazón grande. Y nada mejor que hablar de vida en esta pequeña gestación. Por eso me encontraba especialmente feliz cuando en el oratorio, en la sala de meditación, esperaba una hermosa madre con su increíble bebé de apenas unos meses con esos grandes y vivos ojos azules. Esa madre y esa niña han sido los primeros en estrenar ese lugar de oración y retiro. Nos hemos sentado en círculo alrededor de una vela al final del encuentro a su lado. Ha sido un rato agradable el ver como la vida, por fin, brotaba de aquella caverna oscura que de alguna forma hemos transformado en un pequeñito punto de luz. Había gozo, ternura, amor y agradecimiento. Gracias de corazón almas libres.

¿Nos vemos hoy? Presentación de Muda Canción de Cuna en el Centro Dharana


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Hoy lunes 24 de marzo a las 19:30 te invitamos a la presentación del libro de Koldo Aldai, “Muda Canción de Cuna” en la nueva librería Dharana, cuyas puertas abrirá de forma definitiva el día 10 de abril y que con este acto realiza una primera visita al mundo en la calle Minas, número trece del madrileño barrio de Malasaña. Abrirá el acto Joaquín Tamames y nos acompañará Pilar Vizcaíno, presidenta de Anep.

Os esperamos porque será una buena excusa para vernos y para que conozcáis este trocito del proyecto desde donde focalizaremos las sinergias que surjan para apoyar O Couso, en Samos.

También será una excusa para que nos presentéis vuestras actividades. Como sabéis, el centro Dharana pretende ofrecer su espacio a todos aquellos que deseen realizar sus actividades, cursos, talleres o lo que queráis bajo el lema “deja lo que puedas, coge lo que necesites”.

Allí estaremos. Allí os esperamos…

Ojo de Agua, ¿formarse o educarse? Un proyecto de aprendizaje diferente


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Es una suerte acompañar a Emilio por toda la geografía del país. Te permite conocer a gente muy especial, comprometida con ese cambio que todos queremos, personas que desde sus vidas y sus trabajos aportan unos testimonios increíbles de transformación y posibilidad. Te das cuenta de que el nuevo paradigma no está solo ni huérfano, más bien, hay algo que le arropa en las miradas de toda esa gente que apuesta su vida entera para conquistar un sueño posible.

Ese fue el caso de la mañana de ayer en el hermoso pueblecito alicantino de Orba, anclado en la comarca de la Marina Alta. En un paraje excepcional rodeado de naturaleza y montañas se encuentra el proyecto “Ojo de Agua”, una iniciativa de espacio abierto donde los niños pueden aprender de forma libre en un ambiente relajado y lejos de las tensiones de la escuela convencional. Tuvimos la suerte de pasar todo el día con sus fundadores, Marién Fuentes y Javier Herrero, aprendiendo sobre esta experiencia y sobre su desarrollo e impacto en la educación de los niños. Nos asombró mucho el testimonio de algunos padres que venidos desde muy lejos se asentaron en esta comarca única y exclusivamente para que sus hijos crecieran en un entorno diferente y con una educación alternativa a lo convencional.

Emilio aprovechó la charla de la mañana para mostrar como el corsé educativo en el que actualmente vivimos ha caducado y ha dejado de tener sentido. Afirma que ya no estamos siendo educados, si no más bien formados. Formar viene de formare, lo que equivale a dar forma a una cosa, modelarla, configurar o conformar algo, hacer una cosa dándole una determinada figura desde fuera. Educar está emparentado con el verbo latín educere, que significa extraer fuera, extraer lo mejor del otro, sacar esos dones y talentos que llevamos dentro, desde el interior, sin ningún tipo de manipulación o condicionamiento exterior. El futuro pedagógico debería centrar sus recursos y habilidades en extraer lo mejor de cada uno, no en manipular o moldear nuestra psique.

En la educación a la que estamos acostumbrados nos formatean y nos moldean, hacen de nosotros una especie de cosa adaptada a cada cultura o estrato social sin mayor oportunidad para ser nosotros mismos. Además nos educan en la competitividad como única alternativa al progreso, obviando el apoyo mutuo y la cooperación. En la nueva pedagogía se extrae lo mejor de nosotros, se aplica el principio del autoaprendizaje, de cooperación y libertad. Es lo que están haciendo en proyectos como Ojo de Agua, lo cual nos aporta inspiración y testimonio para nuestros propios futuros proyectos y la cual nos da esperanza de que otro mundo es posible. Claro que lo es. Posible y necesario.

Para conocer más:

http://ojodeagua.es/

La poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa


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“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre…» Fragmento del poema NO TE DETENGAS de Walt Whitman

Estimados amigos,

Celebrando con el Universo la llegada del equinoccio tenemos dos gratas noticias que queremos compartir con vosotros:

1) Nos gustaría mucho nos acompañéis a la inauguración del Centro Dharana, el jueves 10 de abril a partir de las 19 horas de la tarde  (calle Minas, 13, barrio Malasaña de Madrid, metros Tribunal y Noviciado).

Centro Dharana es un lugar de encuentro, un espacio múltiple donde desarrollar diversos talleres de crecimiento personal, con zona de librería y un lugar específico donde recogerse, interiorizar y restablecer la paz.

Centro Dharana es la sede en Madrid que impulsará el proyecto de acogida y comunidad que hasta ahora hemos llamado Proyecto O Couso, y los beneficios que aquí se generen se destinarán al desarrollo del mismo.

2) Fundación Dharana finalmente ha adquirido la finca O Couso.

Gracias a la generosidad y la confianza de todos vosotros hemos conseguido la realidad de un sueño. Con este regalo damos por finalizado el denominado “Proyecto O Couso” y a partir de ahora empezamos nueva etapa con el nombre de “Proyecto Dharana”. Dharana, que en sánscrito significa mantener la concentración correcta.

Esta nueva etapa es para soñar y bajar a la realidad el desarrollo de una comunidad de acogida y un centro de aprendizaje integral, apoyados en la fuerza de la cooperación, la cocreación con la naturaleza y el apoyo mutuo, y con el propósito de contribuir a desplegar una nueva consciencia humana, una Nueva Cultura Ética y una nueva visión positiva, equilibrada y sostenible de nuestro planeta.

Estamos ilusionados y francamente contentos por ver como la fuerza del apoyo mutuo y la cooperación, de la fe y la esperanza, de la constancia y el esfuerzo de todos van dando sus frutos.

Ahora nos esperan dos años de mucho trabajo para poder rehabilitar la casa grande y empezar con las primeras actividades de acogida. Más tarde vendrá la Escuela de Dones y Talentos y la Comunidad. Trabajo desde el silencio humilde y el esfuerzo cargado de alegría en la construcción de este sueño compartido.

Vuestra presencia el jueves 10 de abril será una maravillosa contribución de intención y amor que nutrirá este propósito.

Agradecemos profundamente el apoyo incondicional que estamos recibiendo de tantas y tantos y vuestras ganas y diferentes maneras de participar en una realidad hermosa y diferente.

Algo está destinado a suceder. Que así sea.

Gracias, Gracias, Gracias de corazón.

www.proyectocouso.org

www.dharana.org

(Comunicado de la Fundación Dharana que traslado a Creando Utopías).

Alcemos la mirada


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Hoy el chino al que le compro las galletas y el agua me ha dado diez euros de más. Me he dado cuenta en casa cuando ha aparecido un billete que no esperaba. Perezoso he vuelto a la calle y le he entregado al tendero su dinero. Se le ha iluminado la cara mientras me miraba por primera vez, después de un año de relación, a los ojos. Me ha dado que pensar ese tipo de gestos que hace que levantemos el rostro y podamos contemplar el alma errante que hay ante nosotros. Resulta extraño que tengamos que operar como humanos para que el otro se comporte como humano. Me resulta extraño pensar que si en vez de retornarle el dinero que era suyo me lo hubiera gastado feliz en una pizza podría haber pasado un año más sin que el chino me hubiera mirado el color de mis pupilas.

Y me pregunto cual mayor reto el que se me enfrenta a partir de ahora para llegar al rostro humano de los demás. Para poder orquestar una sonrisa leve y una mirada compartida. Para practicar un trueque mínimo cómplice entre almas más allá de la mera cortesía. ¿Qué es aquello que debemos darnos además de honestidad y ciertos mínimos valores para que alcemos la mirada al otro? ¿Qué cosa es esa que nos mantiene tan aprisionados al suelo, con mirada cabizbaja, con pesadez en el rostro, sin posibilidad alguna de encontrar en el otro un trozo de chispa cósmica?

Trabajamos toda una existencia para llegar a la edad de la jubilación y descubrir que tenemos pocos años de vida útil. Que quizás en uno o dos o tres años aparezca un cáncer o un tumor que nos lleve de inmediato al otro lado. Casi sin tiempo para reorganizar nada. Ni siquiera para hacer un triste balance de nuestro bagaje por la vida. Ni siquiera con tiempo para darnos cuenta de que por encima de nuestro ombligo había corazones palpitando, amaneceres cargados de vida, plegarias en forma de flores y pajarillos, bosques esperando nuestro abrazo, caminos enteros llenos de sendas familiares.

Un año entero para descubrir que uno de sus clientes tenía una optimista y alegre sonrisa esperando respuesta. Un año entero y un billete de diez euros para entender que la vida se nos escapa, que lo humano nos abandona, que el ser adormece.

Se busca caravana


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En algún lugar nos topamos con la idea mágica de vivir en la austeridad de la abundancia. Abundancia es vivir con lo que necesitas a cada segundo, o mejor dicho, abundancia es necesitar poco, y de lo poco que se necesita, necesitar poco, como diría nuestro il poverello d’Assisi. Abundancia es creer en la maravilla de tener saciado el estómago compartiendo los frutos del bosque y llegar cargados de cerezas y nueces. Hay muchas vías para llenar los vacíos interiores, y hay muchas vías para compartir la saciedad y la abundancia.

En estos tiempos en los que mucha gente se reúne para liberar la tierra, estamos encantados con la idea de compartir un trozo de verde en algo que será vida y color. Castaños y alamedas nos esperan, ríos invisibles que brotaran de la tierra, risas y promesas de un cúmulo infinito de compartir.

Antes del día diez de abril daremos muchas pistas de lo que pasa. A día de hoy sólo se nos permite hacer abiertamente una petición: buscamos caravanas. No importa si son de segunda o tercera mano, si son caravanas de gitanos o de hippies o de vacaciones de verano. Estamos buscando una caravana de caravanas, pero también nos sirven movilhomes, rulots, o cualquier cosa que sea habitable. Estamos preparando el asalto a la abundancia y el compartir, el camino hacia ese lugar donde la voluntad y el amor son reconocidos. Si tenéis algo parecido o conocéis de alguien que venda, ceda o regale este tipo de viviendas no dudéis en decirlo. Pronto habrá más noticias. Pronto más emoción.

 

(Ilustración: «Las caravanas, campamento gitano cerca de Arlés»,  (1888). Vincent Van Gogh (1853-1890). Musée d’Orsay, Paris)

Versos Áureos


javier leon gomez 

Honra, en primer lugar, y venera a los dioses inmortales, a cada uno de acuerdo a su rango. Respeta luego el juramento, y reverencia a los héroes ilustres, y también a los genios subterráneos: cumplirás así lo que las leyes mandan. Honra luego a tus padres y a tus parientes de sangre. Y de los demás, hazte amigo del que descuella en virtud”. Versos Áureos, Pitágoras

Jean Paul no era un autor conocido. De hecho, sólo había publicado una obra titulada “Diario”. Era el mejor libro que hasta entonces había leído. Anónimo, discreto, ni siquiera estaba seguro de que el autor se llamara realmente así. Pero allí estaba, iluminando mi joven curiosidad universitaria en las tardes de otoño mientras devoraba todo tipo de literatura y ciencia basada en teorías del anarquismo epistemológico y en la mística de autores de todos los tiempos.

Jean Paul tenía un estilo inconfundible. Su reflexiva voz sobre los acontecimientos diarios, su crítica longeva hacia una sociedad desconectada del mundo natural y sensible y su acierto a la hora de penetrar en lo íntimo de forma desapegada inspiraron mis primeros artículos de prensa. Para un joven universitario e inexperto, el ver publicado un escrito en el periódico era algo impactante.

Emulando a otro Jean Paul, quizás porque en esos tiempos me dejé influenciar por los pensadores franceses, mi primer artículo lo titulé “La Nausea”. Tuvo que ver con un atentado terrorista ocurrido a mediados de los noventa. Debía tener unos veinte y pocos años. Me gustaba visitar las bibliotecas y quioscos para ver como ojeaban la sección donde aparecía mi foto y mi artículo a toda página. Luego vinieron muchos más artículos que iba coleccionando y recortando uno a uno. Eran como pequeños trofeos para la ilusión y la pequeña vanidad de un escritor que empezaba a hacer sus pequeños pinitos. Hacía cientos de fotocopias que luego mandaba a mis amigos más lejanos por correo postal. Era una tarea emocionante a la que dedicaba horas de meticuloso recorte epistolar. Aún no era un poeta porque aún no era capaz de hablar de mí mismo desde la belleza del paladar diario. Whitman sabía que ese era el secreto de la poesía, expulsar lo de dentro hacia fuera y viceversa. El aglomerar palabras con un significado profundo y oculto, pero cargadas de vida.

Luego llegó internet y la escritura de fondo quedó diluida en un maremágnum que se difuminaba cada día más. Los artículos en prensa desaparecieron y la creación literaria quedó para un tercer plano. Me di cuenta hoy cuando entre libros, y tras un agradable paseo con unas hermosas amigas, buscaba en la librería escritos de Pitágoras, especialmente sus Versos Áureos. Libros que antaño leía con especial devoción y que con el paso del tiempo olvidé entre cajas y cajas que guardan la luz de un nuevo día.

La devoción hacia lo culto, hacia aquello que encierra los secretos de los dioses, el conocimiento que se nos prohibió en tiempos del Edén, tiene mucho que ver con esa chispa divina que dioses y semidioses robaron para regalar a los humanos. Algo que se perdió y soterró en el intramundo y en el idioma secreto.

Hace unos días alguien me preguntaba el porqué no había nunca presentado ningún libro. Y siempre que me lo preguntan recuerdo a Jean Paul. Lo imagino encerrado en su mundo de fuego y llama, de secreto y ternura, de amor hacia la vida sin mayor gloria que la desembocar en los ríos de tinta leídos y escritos que se agolpaban en su vida. El secreto, el conocimiento, ya no es esa manzana de la que se puede comer a expensas de una segura expulsión de la inocencia, de esa salida del mundo natural, como ayer nos explicaba tan bien la catedrática María Toscano en ese inquietante hilo conductor que nos hipnotizó la tarde. El conocimiento ahora fluye hacia el segundo árbol del paraíso, el árbol de la vida eterna. Ese es el fruto que ahora queremos morder y ese es el fruto del que disfrutaba Jean Paul. Esa vida inmortal que susurra en los oídos de los amantes, esa eternidad que se perfila entre la curiosidad y el esfuerzo de los versos áureos: “alzando alto tu mente, que es la mejor de tus guías, hasta los libres orbes del éter, serás un dios inmortal, incorruptible, ya no sujeto a la muerte”.

Esa es la pasión que arde en el secreto de la oración, en la meditación vespertina, en el estudio concienzudo de los secretos de la vida y la muerte, en el servicio como puesta en práctica de todo el conocimiento expresado siempre bajo la base y el bálsamo amable del amor. Así lo recordaba ayer María en palabras bíblicas: “Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!

Jean Paul lo sabía, por eso escribió su única obra y la entregó al mundo desde la humildad y el secreto de los dioses: “El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni será necesario conocer los planes secretos de Dios. Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto. Cuando llegue lo que es perfecto, todo lo demás se acabará”.

Algún día me gustaría ser como Jean Paul. Un susurrador de palabras que nacen del amor. Entonces ya no necesitaré el conocimiento ni nada que nazca de lo extraño. Será el amor lo que emerja y se expanda. Será el árbol de la vida de cuyo fruto beberé. Serán versos áureos lo que saldrá de mi boca. Música celeste nacida de la flauta tallada en madera inmortal.

(Foto: Hoy emulando una firma de libros en el madrileño barrio de Malasaña).

¿Cómo debemos vivir?


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“La cuestión de todas las épocas se resolvió en una cuestión práctica sobre la conducta de la vida: ¿cómo debemos vivir?”  Emerson

Nuestra sociedad, como muchas otras, está basada en una especie de conformidad irreflexiva, ciega y dócil. Estamos alejados, como sugería Emerson, de la búsqueda de esa relación original con el universo. Ataviados en nuestra funda individualista, nos olvidamos de los lazos que unen todas las partes del cosmos, y de paso, nos olvidamos de como conectar con esa esencia unitaria.

Siempre resulta emocionante bucear en la vida de los intelectuales de otras épocas, en las entrañas de filósofos y pensadores, de ideólogos del nuevo mundo. En todos los tiempos y en todos los lugares quisieron poner en práctica sus propias utopías, interrogándose desde la acción la mejor forma de vivir en plena armonía con el cosmos circundante y con el cosmos interior, nexo de unión de todas las cosas. La intelectualidad se conmueve cuando sale a la calle o al campo e intenta mediante la acción llevar al mundo la nueva buena.

El escritor y pedagogo norteamericano Bronson Alcott hizo varios experimentos al respecto. Primero lo intentó con su escuela Temple School, en Boston, con un original y revolucionario método pedagógico basado en la conversación y no en el castigo. Después de un viaje por Europa, tras el triste cierre de la escuela, anunció en 1842 sus planes para buscar una granja de considerable tamaño que poseyera buenas edificaciones. Un año después, junto con su amigo Charles Lane, compró una granja de 90 acres en Harvard, bautizándola con el nombre de Fruitlands, creando en aquel idílico lugar una comunidad utópica basada en los ideales del trascendentalismo. La granja tenía una base filosófica cimentada en las ideas de Emerson y la vida que proclamaban sus discípulos Whitman y Thoreau, con un sólido fundamento asentado en el esfuerzo común sin propiedad privada, sin animales para la labranza, abstemios y con una dieta totalmente vegana. Pretendían una especie de regeneración interior, una corriente anarco-espiritualista que transmitían firmemente mediante ideas de sencillez, sinceridad y amor fraterno.

El experimento fracasó tras siete meses de vida. Emerson diría más tarde sentirse triste por no encajar personalmente en aquella utopía, sintiendo muy profundamente que Fruitlands no se convirtiera en un proyecto exitoso. “Toda su doctrina es espiritual” escribió, “pero terminan siempre pidiendo dinero y tierra”. Incluso Alcott admitió no estar preparado para administrar con sabiduría Fruitlands. “Ninguno de nosotros estaba preparado para llevar a la práctica la vida ideal que soñábamos. Es así que nos sentimos aislados”.

Han existido considerables fracasos en la historia de las utopías. Muchos vivimos anclados en el ideal filosófico e intelectual, pero sabemos que su puesta en práctica tiene serios peligros y riesgos. La pregunta, aún a pesar de todo, sigue rondando en los corazones de aquellos que desean alejarse del mundo mentiroso: ¿cómo debemos vivir? Esta es una cuestión fundamental para abrazar la vida real.

Almas gemelas


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El plural es correcto porque están ahí y allí y en todas partes. A veces te cruzas con ellas y sientes como el corazón se vuelve loco, deja de responder a los impulsos de la razón y desemboca en una espiral de atrevimiento y osadía. Otras veces nos susurran en sueños, otras se convierten en nuestras ángeles custodias, vigilando que nuestras vidas sean lo más dulces posibles si somos capaces de conectar con ellas.

Estuvimos toda la vida buscando en el singular la fórmula verdadera, pero con el tiempo observamos que el universo es mucho más complejo y que dispone a su antojo de tantas fórmulas como seres lo habitamos. La mónada se divide y diversifica en almas que a su vez conforman vidas y vidas múltiples. A veces esas almas coinciden en espacios y en tiempos y ocurre la chispa, el reconocimiento, la admiración, la inclinación de nuestra vertical para conectar con su corazón amigo. Ese reconocimiento no es más que un destello de lucidez en un momento único e irrepetible. Las almas se miran a los ojos y penetran en la tierra irracional. Se reconocen y lo celebran con amor, con enamoramiento en nuestra confusión egoica. Pero aún así sigue siendo maravilloso. Amor en su estado más puro o enamoramiento en su estado más burdo. Pero sea como sea, algo milagroso.

Con el tiempo entiendes que ese flechazo es tan sólo un reconocimiento y que muchas veces nos empeñamos en arrastrar hasta la singularidad de lo concreto, de la relación estrecha, algo inabarcable. ¿Cuándo una verdadera relación basada en el amor puro puede ser estrecha y reducida? Nuestra miopía humana no nos deja ver esos pactos que van más allá de lo aparente y casual. No somos capaces de interpretar los encuentros, las relaciones más allá de lo superfluo.

No podemos entender que el amor verdadero es múltiple y nace y se dispensa desde la universalidad, desde ese maravilloso entender que sabe expresar y abrazar a todo ser sin importar sus grados o condiciones. Por eso, a lo largo de una larga vida no nos topamos con nuestra alma gemela, si no que lo hacemos con esa larga lista de almas gemelas que vienen y se van si conseguimos profundizar en el sentido exacto de esa mística relación. Por eso llega un momento en el que le debemos respeto y admiración a todos esos seres que vinieron para luego irse. Porque si de algo podemos estar seguros es de que volverán. Nunca se fueron, lo podemos sentir, lo podemos casi rozar con nuestro aliento. Siempre estuvieron ahí y siempre lo estarán. Vida tras vida.

¿Por qué entonces encapsulamos las relaciones y asfixiamos al amor en estrecheces y corsés? Dejemos que el amor fluya y se manifieste con un abrazo sincero, con una mirada respetuosa, con un beso al buey y un canto a la paloma. Dejemos que brillen nuestros ojos cuando nos reconocemos y que la dulce emoción que nos recorre en cada encuentro, en cada camino, sea puro reflejo de la corriente de vida que nos atraviesa. No ceguemos nuestra mirada, no busquemos en los abismos de la estrechez respuestas inservibles. Dejemos que el amor se libere de nuestros preconceptos y dejemos que las almas gemelas entren en nuestras vidas para saludarnos, para interesarse por nuestros proyectos y si es menester, para compartir el plan de amor y de luz. Esta actitud ante el amor hará que se restablezcan las condiciones para el nuevo mundo. Veremos entonces como todos los seres sintientes forman parte de esa gran familia de almas que nacen todas de un mismo flujo de vida y amor. Todas, absolutamente todas.

11M de 2014. War on Terror


LAST-DITCH IRAQ SUMMIT UP AND RUNNING

En memoria a todas las víctimas (a todas)

Dicen que los atentados del 11M de 2004, donde murieron 191 personas fueron consecuencia de la participación de España en la Guerra de Irak, donde murieron más de cien mil civiles y cerca de cincuenta mil militares. Estos son algunos datos sobre lo ocurrido. 

El 15 de febrero de 2003 se celebró la mayor manifestación mundial de la historia para mostrar un rechazo hacia la guerra contra Irak. En España salieron a la calle unos tres millones de personas en todas las ciudades del país. El lema de las manifestaciones fue claro y rotundo: “¡No a la guerra!”

Siete días después, el 22 de febrero, se celebró una reunión entre Bush y Aznar en el rancho de la localidad texana de Crawford para tratar sobre la inminente guerra.

El 16 de marzo se celebró en la isla portuguesa de Las Azores una cumbre con Bush, Aznar, Blair y el primer ministro de Portugal, Durão Barroso, como anfitrión de la misma.

El apoyo de Aznar a Bush fue rechazado por la mayoría de los españoles. Los sondeos de opinión hablaron de un 91 % de rechazo al conflicto bélico de Irak según los datos de aquel momento.

Unos días después, el 20 de marzo, una coalición estadounidense-británica iniciaba el bombardeo sobre Bagdad y con ello se daba comienzo a la guerra de Irak.

Tan solo dos meses más tarde, el 25 de mayo, se celebraron las elecciones autonómicas y municipales. El PP mantuvo su poder en todas las autonomías en las que gobernaba y ganó en las islas Baleares y mantuvo las alcaldías de las capitales de provincia en las que ya gobernaba. El 91% de españoles que habían rechazado la guerra desapareció de repente.

El 23 de noviembre de 2011 un tribunal de Malasia decidió condenar al ex presidente George W. Bush y al ex premier británico Tony Blair. Los encontró culpables de genocidio y crímenes contra la paz después de una investigación que llevó casi tres años. El tribunal, encabezado por el prestigioso juez malayo Abdul Kadir Sulaiman condenó en ausencia a los ex mandatarios por haber violado las leyes internacionales en marzo 2003, incluidas las resoluciones de Naciones Unidas en su contra, cuando decidieron invadir unilateralmente Irak con el apoyo de España. Para los fiscales y la Comisión, Bush y Blair cometieron abuso de poder y un acto de agresión que llevó al asesinato masivo de miles de iraquíes.

Diez años después del atentado en Madrid los hechos son los siguientes:

– La ciudadanía sigue esclava de su ignorancia con respecto a estos hechos. Nadie nos ha juzgado en consciencia por ser partícipes sistemáticamente de tener los representantes que tenemos y de otorgarles la impunidad que le otorgamos.

– José María Aznar, principal culpable de la participación de España en la guerra de Irak nunca fue juzgado por ello. Sigue en libertad manifestándose contra el cambio climático y engordando su fortuna personal con diferentes negocios y asesorías.

– Tony Blair, ex primer ministro laborista sigue en libertad. Desde el cese de su actividad política se ha dedicado principalmente a trabajar como asesor para diversas empresas del sector energético y financiero y engordando su fortuna personal. En total, esta podría ascender a los 70 millones de euros.

– George Bush expresa en sus memorias que no se arrepiente de la invasión y guerra de Irak y dice que se siente muy enfadado al no encontrarse armas de destrucción masiva.

Aún ningún tribunal internacional ha juzgado a estos tres criminales de guerra creando esa sensación de vacío legal y de que todo vale en el marco de las relaciones humanas internacionales. Inclusive que los señores Bush, Blair y Aznar sigan paseando inmunes ante estos hechos.

Vuela pensamiento con alas doradas


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Días antes de tomar una importante decisión los paso tranquilo escuchando alguna ópera, paseando bajo la sombra de los sauces y evocando los milagros de la existencia en una sonata dulce y amable. Poso la emoción en las praderas y las cimas de aquel tiempo donde todo era blando y pacífico. Exhalo la fragancia de esta primavera adelantada, en esta luna creciente que aspira a resucitar las moradas eternas. El aire parece relajar las tensiones pasadas. Todo lo que podíamos hacer ha sido hecho. La primera prueba de los trabajos de Hércules ha sido superada con cierto éxito. Saludamos las orillas de esa tierra donde hemos de desembarcar la ilusión y la promesa, la fe y la esperanza. Levantamos los corazones hacia ese temblor, hacia ese camino que se tiende bajo la espesura de las afluentes interiores.

A cada conquista del alma suenan arpas de oro. Lo recuerdo cuando caminando por la India descubrí que con la cuota que pagaba de hipoteca podían vivir tres mil personas al mes en aquella selva y decidí despojarme de ella al otro lado del Atlántico. Cuando caminando por bosques europeos decidí desprenderme de todo aquello superfluo y habituar mi cuerpo a la dócil ingesta de los frutos del campo. En aquel tiempo en el que paseando por los desiertos asiáticos colgaba silencioso del árbol danzando como un esclavo la balada nocturna, precipitándome al vacío de la oscura noche del alma. Revive aún cercano en mi pecho el recuerdo de aquella mujer cautiva que obediente tarareaba sumisa desde las faldas del Atlas la canción diurna mientras subía angustiado a la cima de la montaña.

Ahora no hay aire de crudo lamento. Sólo la ingesta de un paso más en el toque de clarín. Sólo la entrega de la vida a eso que está más allá de nosotros mismos. Sólo la inspiración de esa melodía que viene de lo alto como metáfora de lo inabarcable. Tambores y  susurros que nos llevan hacia las cimas que están altas en las cimas. El clamor nos invita a regresar al valle para atravesar desiertos y pantanosas proporciones. Hay algo mayor que nos infunde valor y fuerza, ánimo y valentía. Ya lo hemos entregado todo y ahora remamos en los ríos del alma. Ahora que ya no tenemos nada, que andamos ligeros de equipaje, sólo nos resta forzar la entrega total en los nacimientos del alba. Volaremos con alas doradas allá donde el espíritu nos lleve. No habrá más fronteras, ni cadenas ni mazmorras que nos impidan circundar el cielo azul. La ancha expresión nos espera. El ave navega.

La necesidad de ser radicales


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Hemos pasado unos bonitos días primaverales cargados de sol y buenas temperaturas por media Galicia. Disfrutamos de A Coruña, de Ourense y de Lugo. Hemos conocido a gente bonita, nos hemos codeado con seres hermosos con ganas de cambiar algo de sí mismos para ser una buena influencia en el mundo. Las intenciones de este tipo siempre son bienvenidas pero siempre saben a poco cuando vemos el estado general de todo cuanto nos rodea.

A veces nos dejamos llevar por la ingenua percepción de que todo está bien, de que si estamos en paz por dentro el mundo rebosa paz y de que si el amor fluye por tus venas el mundo resulta más amoroso. Basta una pequeña meditación matutina, tres sonrisas amables, una buena dieta y alguna buena acción los jueves por la tarde. Un curso de reiki y otro de yoga los martes y los miércoles complementarán nuestra buena voluntad y nuestra mirada amable. Esto está bien.

Pero el amor es débil si no se le dota de fuerza, de voluntad, y torpe si no viene acompañado de esa sabiduría, de esa razón que lo guíe hacia lo mejor. Y vivimos unos tiempos en los que aquellos que empiezan a descubrir la necesidad de ser mejores, de encender esa llama interior, deben reflexionar sobre la necesidad añadida de ser cada día más radicales en sus posturas, en sus afinados acordes hacia el nuevo paradigma. No se trata de convertirnos en salvadores de un mundo que va a la deriva, se trata de convertirnos en remeros de la galera Tierra para guiar su rumbo, para restaurar el equilibrio perdido hace algunas centurias. Sí, meditemos, vayamos a los cursos de turno, pero todo ello sólo como preparación para ir a las trincheras, a las galeras a remar, al sudoroso mundo del trabajo radical.

Ya no vale el camino medio, ya no vale el servir a dos amos, ya no vale entrar en la ambivalencia de levantarnos por la mañana con una intención y a medida que pasa el día contradecir la voluntad de nuestra alma con meros analgésicos cargados de epidermis. No vale hablar de amor al mediodía y cuando llega la noche y nadie nos ve ni nos reclama practicar el dolor sobre aquellos que aún están aprendiendo en la consciencia. Muchos dicen que no debemos aspirar a ser ángeles, que tan sólo somos meros humanos. Pero vemos que esa humanidad a veces ni siquiera es posible alcanzarla. Sí, nos levantamos por la mañana como humanos, pero a medida que avanza el día nuestro comportamiento y conducta se asemeja más a las fieras de la noche.

Solo basta mirar como nos alimentamos y como justificamos en el nombre de la consciencia el que todo está bien. Algunos incluso nos atrevemos a hablar de alimentación consciente cuando ni siquiera somos capaces de percibir el grito del ave o el atroz gemido de un ternero recién sacrificado. Es cierto que hay una necesidad cada vez mayor de nacer a un nuevo paradigma, a una nueva consciencia, a un nuevo devenir mundial para que la dualidad en la que vivimos se transforme algún día en un paso positivo por esta vida. Pero también es cierto que para que eso sea posible hay que navegar concienzudamente en la radicalidad de nuestra conducta y ver lo que ocurre tres calles de la nuestra. No buscando lo intachable, pero sí el radical esfuerzo por ser mejores. Y eso sólo se alcanza remando a toda vela.

(Foto: mujeres trabajando en la obra, India, 2014)

¿Qué pasa al final de nuestros días?


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Ayer a media noche escuché el llanto roto de una mujer sola que se preguntaba, ya rozando la madurez de su vida, por qué era todo tan complicado. Sentí su dolor como mío, hice de su soledad una compañera angustiosa por unos momentos. Sus lágrimas parecían bombardear los campos de flores que alguna vez tiñeron su juventud y esperanza. El lamento, el gemido, la pena, la tristeza. Fue un momento duro para todos.

La edad avanza irremediablemente. Nos llegan los achaques, algunas enfermedades, algún cáncer, tumores, dolencias de todo tipo. Me quejo de mi pequeño dolor en la espalda pero desaparece cuando la que considero mi segunda madre será operada de un cáncer la próxima semana. La edad no perdona, está ahí para recordarnos que el final es inevitable.

Hay personas que ante el reto de lo que se avecina como un caballo imparable están acompañadas, tienen familiares, parejas que están ahí para apoyar ese tránsito que nos desgarra la vida. Aún así existe mucha gente que no tiene a nadie, que llora desesperada en la oscuridad de la noche, escondiendo la cabeza bajo cualquier almohada mojada y preguntándose por qué, por qué tanto esfuerzo, tanta vida trabajada para luego terminar desamparada, sola y enferma.

Es una situación atroz de la que no somos del todo conscientes. Cerca de nosotros hay alguien que sufre, que afronta el último tramo de la vida con cierta desesperación y tristeza, con una soledad feroz. Es algo que está irremediablemente ahí, que nos llega a todos en algún momento de nuestro tránsito pero que no somos capaces de aceptar del todo, en consciencia, en plenitud.

Estos días madurábamos la idea dentro de un hermoso proyecto que estamos desarrollando en el interior. ¿Por qué no crear un espacio donde ese tránsito sea gozoso, lleno de calor humano y amor? ¿Por qué no permitir que esa despedida inevitable sea rodeado de jardines, de flores y bosques, de aves que vuelan por nuestras cabezas recordando que el Gran Espíritu nos espera? Quizás ahora tan sólo sea un sueño, pero algún día la humanidad hará de la muerte un hermoso jardín de flores apacible y tierno donde morir en paz.

La intención en los proyectos


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Ayer, mientras venía a recogerme el taxi para ir al programa de radio para hablar sobre asexualidad pensaba en la conversación que habíamos tenido en la comida de la mañana. Había salido una pregunta mientras degustábamos esa crema de lentejas en el vegetariano de Callao: ¿qué hace que un proyecto llegue a buen fin? Se me ocurrió contestar que la intención. O para puntualizar, que esa intención estuviera en consonancia con todo el proyecto.

Un proyecto debe salir de dentro, del corazón, que aunque a veces no lo creamos, es el mejor guía hacia aquello que en esta vida nos permite crecer y empoderarnos con algún tipo de sentido. Para escuchar al corazón hace falta mucho silencio, mucha constancia en intentar indagar qué es lo que se encuentra ahí dentro. Meditar, orar, pueden ser fórmulas para poder escuchar nuestros adentros. La felicidad que sentimos ante una idea nos da pistas sobre el sentido de aquello que deseamos hacer. Si nos llena de gozo y alegría eso es el tintineo de nuestro ser que nos indica que vamos por buen camino. Si la idea nos da miedo, terror, pereza, indiferencia o simplemente no nos produce nada es mejor no continuar por ahí. Esto vale para todo. Para las relaciones, para los proyectos empresariales, para cualquier tipo de cosa que esté en nuestras manos y que permanezca o desee crearse en nuestras vidas.

Una vez sentido, no es suficiente. Hay que proyectarlo, pensarlo y estudiarlo para que el éxito del mismo se concrete de forma dulce y pacífica. A veces sentimos un buen proyecto en nuestro interior pero no siempre somos capaces de llevarlo a la práctica por falta de experiencia o coraje a la hora de ordenar los pasos a seguir. Otras muchas por falta de paciencia o constancia. Los testarudos tienen más posibilidad de llevar a buen puerto su sentir y harán lo posible y lo imposible para que así sea. La entereza, el estudiar cual es el mejor camino y la constancia harán el resto.

También es necesario que ese proyecto sea útil, que pueda servir al grupo, a la sociedad en su conjunto. Que aporte ese extra que nos beneficia a todos en conjunto. Una relación de pareja feliz aporta esa armonía necesaria en el entorno circundante. Una empresa con un alto grado de responsabilidad social, con un equilibrio financiero y una recta correspondencia con las personas con las que trabaja aporta altos beneficios al conjunto.

Por ello, sin la intención del proyecto está en acorde con todo esto, es más fácil que el éxito abrace en todos los sentidos.

Muda Canción de Cuna, el aborto a la luz del alma. Presentación en Madrid


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El 24 de marzo a las siete y media de la tarde en la calle Minas, 13, de Madrid (Barrio Malasaña), nueva sede de la Editorial Dharana y también centro que dará apoyo al Proyecto O Couso vamos a estrenar nuestra modesta sala presentando el libro de nuestro amigo Koldo Aldai, «Muda Canción de Cuna«. Será una excusa para reencontrarnos con amigos y para que podáis visitar nuestro nuevo centro en Madrid, el cual abrirá sus puertas próximamente. Como el espacio es limitado, os ruego que indiquéis vuestra asistencia a Laura Bermejo en su mail: laura.bermejo@editorialseneca.es

Recordad que los beneficios de la venta de este libro irán íntegramente al proyecto O Couso y que todo cuando surja de este nuevo centro será para dar apoyo al mismo.

El autor ha explorado lo que al respecto nos susurra la ciencia divina, arcana, inmemorial. Ha arrimado también su historia de cuna no agitada, de dolor por la nana acallada, pero también de esperanza en que sabremos refundarnos a partir de nuestros errores. El libro al mismo tiempo relato, poesía y ensayo, se decanta por los principios igualmente superiores de la libertad incuestionable de la madre y al mismo tiempo de sacralidad de toda la vida.

Recogían ya sus alas de otra pasta. Aspiraban a un cuerpo ya previamente escogido. Estaban en camino, deseando encarnar en esta tierra bendita, pero no les permitimos llegar. Primero les llamamos, pero después les detuvimos. El tema de la interrupción del embarazo sale por fin de la trinchera ideológica y es abordado con el foco de la consciencia. El tema delicado, sumamente controvertido, plenamente actual del aborto, a la luz de la moral sin tiempo y de la responsabilidad planetaria a la que nos debemos.

“Muda canción de cuna” para mantenernos nosotros despiertos, para despejar el aterrizaje de quienes se acercan, para comprometernos con la Creación, para no dejar a nadie entre el Cielo y la Tierra. Un libro en definitiva para contribuir a la Vida y a su flujo incansable.

Si no puedes venir ese día pero deseas comprar el libro para apoyar estos proyectos puedes hacerlo en el siguiente enlace:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/muda-cancion-de-cuna?sello=nous

Gracias de corazón por vuestro apoyo y nos vemos pronto…

Sintonizando el susurro


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Suena el piano al final de la sala. Los dedos golpean con fuerza el pecho que resuena en cada sonido. El timbre del alma se asoma tímido para aprovechar el instante de tensión. La ventana refleja al fondo el bosque hundido entre el vaho de la noche y la lluvia. La neblina serpentea el crepúsculo musical, advirtiendo de que cualquier paréntesis puede ser tan sólo una oportunidad para sentir y retornar al origen.

La unidad de tiempo no existe. El corazón palpita veloz en cualquier atardecer de cualquier época. La voz del silencio se entrecorta con las ramas que golpean el ventanal una y otra vez. Sólo hay que tener esa habilidad especial para traspasar el momento presente más allá de todos los momentos, como si sintonizáramos con el susurro de ese instante eterno, de ese fuego que late bajo la piedra, entre la hierba sinuosa o el lamido de la lluvia en las ramas ondulantes.

Inclinarse una y otra vez sobre la vida, cerca, muy cerca de ella para que la trémula voz no nos abandone y su luz nos guíe entre la neblina. La vida es un tejido y una trama que nos conduce hacia nuestra oportunidad. El sonido del viejo violín en la esquina y el trémulo olor de un abrazo que sabe a manzana. Es también ese dolor puntiagudo que nos acompaña con la edad, ese descanso merecido, ese palpitar ante el reencuentro en aquella estación de tren vacía. La vida está ahí mientras se desvanece en el olvido. Nos abraza sigilosa cuando bebemos de sus fuentes.

Me gusta pensar que algún día volveremos sobre aquellos pasos. Que nada se detiene y todo continua y que nos reencontramos ciclo tras ciclo. No nosotros, sólo algo de nosotros que sobrevive, algo tan dócil como un latido invisible, como un rumor imperceptible, como un anhelo de seda. Algo que reconocemos dócilmente, tímidamente, y que no nos atrevemos a nombrar. Algo que nos pertenece en todos los tiempos y en todas las épocas.

(Foto: niñas en Mount Abu, India, febrero de 2014).

Crisis en los ciclos de acumulación


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En las entrañas de la tierra hay un hermoso y cálido oratorio plagado de símbolos y velas que pretenden indicar o señalar los puntos cardinales desde donde el alma se aposenta en su peregrinaje universal. La luz como símbolo de esa llama inmortal, la cruz como símbolo de equilibrio entre el cielo y la tierra, la belleza, la fuerza, la sabiduría. Todo está en su justo lugar para abrazar el silencio y acoger el manto de plegarias y cantos que desde dentro surge como un torrente de agua viva.

Tras la plegaria silenciosa, respetuosa con la vida que fluye, toca compartir la misión y el propósito que sentimos en la callada cueva del corazón. Nos desplegamos con sincera admiración y abrimos nuestras compuertas al fluir constante. Sembrar las semillas del alma tiene el encanto de ver todo su proceso de crecimiento y cuidado. Hay que planificar el terreno, condicionar la tierra, labrar sus surcos, penetrar hollando el sendero de su cálido manto y dejar caer la huella, el prototipo de aquello que como un ADN deberá servir de guía. El árbol, la majestuosa representación de lo que será, ya está contenido en ese trozo minúsculo de simiente.

La economía nos habla de las crisis en los ciclos de acumulación. En el alma, en los planos interiores ocurre lo mismo. La acumulación de experiencias, de conocimientos, de madurez interior provoca cierta inevitable crisis. El fruto está maduro y debe caer y morir para dar paso a la semilla. Es algo que se precipita inevitablemente en todo peregrinar, en toda vida que se precie. Y esa crisis es hermosa porque en el fondo está enterrando el que será el más hermoso y profundo florecer a la vida. Eso está ocurriendo aquí y ahora. Se está precipitando el propósito que los humildes conocen y sirven de forma silenciosa y callada. Se está hollando el sendero que conduce a las puertas de la iniciación grupal y que desarrolla inevitablemente la fórmula para crear el sostenimiento de la vida.

Hay unas llamas encendidas que provienen de sostenibilidad a todo el mundo cognoscible. Es necesario mantener esa llama viva. Es necesario sembrar la posibilidad de que la luz siga avivando el fuego del espíritu. He conocido a personas que trabajan silenciosamente para mantener la llama. He visto como la muerte es necesaria para crear nueva vida. Más allá de los campos y montañas, de los serpenteantes ríos y madreselvas, hemos visto como el sacrificio era necesario para seguir con el testigo inamovible de la sabiduría perennis. Es una crisis inevitable. Es un sacrificio inevitable para el fruto que se deja caer hacia la tierra profunda.