La vida en términos de realización


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Dicen los que entienden de estas cosas que todo lo que existe en el plano subjetivo es un eterno ES, así como todo lo que existe en el plano objetivo es un llegar a ser, porque resulta transitorio. Los filósofos y místicos de todos los tiempos han perseguido siempre ese esmerado siendo sacrificando en su búsqueda todo aquello que pudiera perjudicar su criterio. Transfigurar la vida en términos de realización es provocar el emergente sentido de todo cuanto ocurre, sin interrumpir los acontecimientos de la vida ordinaria en ese imprevisto llegar a ser. Muchas personas nos perdemos en los problemas de la personalidad, en las quejas continuas sobre aquello que debería ser según nuestra experiencia y aquello otro que ES en el plano de la existencia real.

El eterno ES retrocede a la esencia de los simple. Es capaz de regodearse ante cualquier experiencia y disfrutar infinitamente de ella desde la quietud y el ser amable, desde la paz interior de poseer esa serenidad indispensable para el crecimiento y la transformación.

Las crisis no son calamitosas, los impactos que se revelan en la consciencia producen una inevitable elección de dirección y exigen una acción como respuesta. Podemos enfrentarnos a retos importantes y conscientes de forma diaria si estamos enfocados en aquello que sentimos profundamente como verdadero, entendiendo “verdadero” como esa realidad que nos impulsa inevitablemente hacia esa experiencia que necesitamos o requerimos para el aprendizaje continuo.

Realmente nada es cierto y todo es transitorio. La vida no es más que un preludio hacia la muerte y ésta no es más que el reciclado continuo de la vida. En la existencia todo se metamorfosea, todo muta, todo se transforma. Si observamos que nuestras vidas sufren algún tipo de parálisis es que estamos viviendo en un ciclo antinatural. Si vemos que nuestra rutina no nos aporta los suficientes alimentos para respirar profundidad en alegría es que algo se está muriendo dentro de nosotros. Debemos cambiar, permutar y canjear todo cuanto somos para renacer constantemente. Sólo si somos capaces de sustituirnos a nosotros mismos en cada instante presente seremos capaces de rozar la verdadera esencia primordial.

 

Halo fraterno


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Lo imprescindible de la vida son las relaciones. Podemos ir a un bosque y pasear por sus avenidas de árboles y sus rincones de magia, pero si no somos capaces de relacionarnos con sus animalillos, con el canto de su tono o el susurro de sus hojas de nada nos sirve el paseo. Podemos ir a la montaña a estirar las piernas, pero nada ocurre si no abrazamos sus cumbres o compartimos la subida con el cielo o el amigo. A esa conclusión llegamos con Ramiro cuando escribimos conjuntamente un libro que pronto saldrá llamado “Amor es relación”. El universo es amor, se relaciona desde lo más ínfimo hasta lo más extremo, y siempre lo hace mediante la balanza y el equilibrio de la correspondencia.

Somos concordancia, correspondencia y proporción. Ramiro, un ser curioso y apasionado de la vida, cariñoso y estrechamente amigo, paseaba hoy por Malasaña con su querida Luisa para conocer de primera mano la librería que pronto vamos a abrir en pleno centro de Madrid. Esos pequeños gestos de amistad, de apoyo ante el reto que supone tamaña locura es lo que hace grande a los grandes. Veía la librería y esbozaba posibilidades, optimismos, afluentes de cosas que pueden pasar entre tanto libro. El entusiasmo es contagioso así que, tras visitar el zulito, fuimos a celebrarlo al café de la Luz, lugar hermoso que ya se ha convertido casi en una segunda casa.

Me gustan las personas que no tienen miedo al tiempo. Que deleitan la charla y el paseo hasta el infinito. Te das cuenta de que son esos momentos los que pertenecen al universo. No hay prisas, hay compartir, existe generosidad y gravedad de unos sobre otros. Ese tipo de atracción que todo lo relaciona. Así que después del café nos dimos un largo paseo por las calles de Madrid, de un barrio a otro, de una calle a otra, de un instante a otro hasta perdernos en el tiempo. Sentíamos el privilegio de pasear ante dos sabios, dos seres luminosos cargados de paz y serenidad contagiosa, alegres por el momento de vivir, traviesos, juguetones. Sentíamos el privilegio de amarnos en relación, sin prisas, coquetos ante la vida y su majestuosa presencia.

La amistad es un deleite, un privilegio que hay que compartir. No dejéis de quedar con vuestros amigos, de llamarlos para interesaros por sus vidas, de pasear con ellos, de abrazarlos, de besarlos. Algún día no estarán o nosotros no estaremos y un trozo de universo se habrá partido. No dudéis en consumar las relaciones. No dudéis en ser soles amantes de vuestros planetas y satélites. No dudéis en inclinaros ante los soles que os rodean y abrazarlos con humilde pasión.

Gracias Luisa y Ramiro por el paseo. Mañana más…

El Dios Salvaje. Hacia la parte irracional del Ser


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Es complejo instalarnos en el yo transpersonal. Requiere arrebato, quietud, furor y coraje, lucidez y cierto grado de sensibilidad hacia todo aquello que nace de lo irracional. Lo irracional, lo que no entendemos ni somos capaces de valorar es un camino incierto, sin mapas, sin coordenadas, cargado de dudas y miedos, esos temores ancestrales que nos acompañan desde que en el origen de los tiempos nos adentrábamos en espesos bosques esquivando a gigantes y salvajes criaturas.

Esos oscuros bosques, con sus alaridos, con sus sombras fantasmales, con sus caminos convulsos aún existen en la profundidad de nuestra psique. El ser perfecto se diluye ante la visión. Lo personal, nuestro ancestral subconsciente, es tan poderoso que la perfección merece el calificativo de mito. Oramos al Demiurgo para postergar el alma universal, consagramos al misionero humillándonos ante la grandeza de lo sagrado, purificamos el aposento para dotar al ritual de sublime posibilidad, pero aún así, no somos capaces de avanzar ni un solo ápice hacia el secreto de los dioses.

Cuando humillamos nuestro yo personal y penetramos en la transcendencia se posibilita la comunión, ese tímido contacto con el cosmos absoluto y con todo lo que alberga en su seno. Pero esto ocurre rara vez porque el camaleónico absurdo se apodera de nosotros y el ridículo nace como un poderoso sostén a nuestras dudas.

En un sentido superlativo, allá donde la tesis y la antítesis conducen a la unión de ambas, a la síntesis de todo cuanto existe, hay aún un halo de posibilidad. Avanzar y retroceder, bañarnos con la luz del sol o sumergirnos en las sombras de la luna, bostezar un reguero de posibilidades o anidar en la simiente futura. El verso no es baladí cuando se acerca la oquedad de lo posible. En lo irracional, en lo disparatado, hay una aureola de contingencia. Hay un Dios salvaje ahí fuera y aquí dentro que nos espera impaciente. Hay una puerta estrecha que nos conduce hacia el Ser en ese horizonte apacible y lúcido, tierno y amoroso.

Y el Ser, que somos nosotros alejados de nuestros miedos, nos espera para abrazarnos, para poseernos, para dirigir nuestros tímidos pasos por la senda del alma. El Ser, que somos nosotros en nuestro estado perfecto nos susurra todas las noches en el pálpito del corazón para que sigamos el camino interior, la senda estrecha del espíritu libre. La parte irracional nos guía y nos tolera, nos soporta y nos cautiva en su canción de cuna. El Ser amable que somos nos reclama y el bosque se torna tierno y dócil.

(Foto: © Katerina Plotnikova)

Asexualidad. ¿Se puede vivir sin sexo?


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Por fin hemos editado el libro sobre la asexualidad. Ha sido polémico pero sincero, descreído pero natural.  He mezclado lo personal con lo ensayístico y ha salido un experimento que espero que os guste y os cause curiosidad y reflexión. Hablar de sexo desde la asexualidad ha sido un hermoso trabajo cargado de humor y libertad absoluta, sin tapujos, sin miedos, con amor. Si os gusta su lectura no olvidéis recomendarlo. Espero que lo disfrutéis.

Asexualidad

¿Se puede vivir sin sexo?

Javier León Gómez

Ser asexual es sólo una condición más, no tiene ningún mérito ni posee ningún atributo o valor especial. Es sólo una opción que debe llevarse sanamente, lúcidamente, naturalmente. 

El autor de este libro, en un arrebato de valentía y sinceridad, a veces incluso con buenas dosis de humor para quitar hierro a algunos temas peliagudos, nos acerca a una nueva forma de ver y entender el sexo hasta ahora ignorada o apartada de las relaciones sociales y humanas. La asexualidad no es tan solo una tendencia, también se convierte en una apuesta por ver y entender el sexo de forma diferente.

El libro ya se puede comprar en formato digital y en formato físico.

http://www.editorialdharana.com/catalogo/asexualidad?sello=nous

VIVIR SIN SEXO. LA MAYOR INSUBORDINACIÓN DE NUESTRO TIEMPO

De patrias y naciones


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Los patriotas españoles defienden la unidad de España como nación y estado. Los patriotas nacionalistas defienden la desintegración de esa unidad para crear un nuevo estado.

Ambas concepciones son ridículas y cansinas. Los abolicionistas del Estado, entre los que me incluyo, aborrecen ambas ideas porque nacen de un mismo pretexto: la necesidad imperiosa y terrible de poseer un dominio sobre el individuo.

La manipulación de las masas para ejercer ese control social es total. Es cierto que hoy día es una utopía perseguir el ideal de Proudhon, “sin amo ni soberano”, pero sin duda la disolución del estado no pasa por crear más estados, sino por fusionar los existentes en entidades mayores donde el poder se diluya cada vez más y el individuo ejerza la emancipación total de sus vidas.

España debería desaparecer como tal y fusionarse en una entidad mayor con Portugal y Andorra. Debería a su vez desaparecer toda esa jerarquía insufrible de amos y señores que gobiernan territorios y consciencias como si de aristocracia medieval se tratara. ¿Para qué un territorio como España necesita 17 prelados cargados de vasallaje y referente identitario? ¿Acaso no hay mayor identidad que la de no pertenecer a ninguna de ellas? ¿Para qué 17 reinos de taifas, guetos y esperpentos políticos que nos obligan a subordinarnos a más y más tributos sangrantes para el siervo-ciudadano? ¿Para qué una entidad mayor a la nuestra propia?

Proudhon lo expresó de forma clara: la propiedad es un robo. La propiedad de la tierra, de nuestras consciencias, de nuestra educación, del territorio, de la política, de la cultura, de nuestros impuestos, de nuestro esfuerzo, de nuestro trabajo e ilusiones, de nuestras casas, de nuestra identidad, de nuestra espiritualidad, … El Estado y sus instituciones nos roban constantemente, sutilmente, para mantener una jerarquía de poderes endogámicos que hemos heredado desde el origen de los tiempos. Todo ser humano desea poseer poder. Por lo tanto, todo ser humano desea robar. Y eso que llamamos Estado y Democracia no es más que la evolución perfeccionada del robo sutil.

Por eso el discurso nacionalista por un lado y patriota por otro de estos días parece un robo. Disculpen señores, ni catalán ni español, a lo sumo, ciudadano libre y de buenas costumbres en búsqueda de la virtud, como diría William Godwin. No me atribuyan ninguna condición ni mercantilicen mi identidad, única e irrepetible. No me asocien a estímulos irracionales, no distorsionen mi espíritu libre, no corrompan con sus discursos medievales mi condición humana. Dejen de robarme la vida y busquen en la virtud lo incidente que conforma la historia de nuestras vidas. Somos producto de esa causalidad racional, y por lo tanto, no determinen cómo debo pensar, cómo debo sentirme, cómo debo opinar o vivir.

Quiero ser ciudadano libre en un mundo libre, emancipado, maduro, inteligente, racional, ilustrado, generoso. Dejen las patrias y las naciones para los cursos de antropología. Dejen los estados para las clases de historia. ¿Tengo derecho a decidir ser libre de patrias y naciones?

Cornellà de Llobregat, libre y con salida al mar


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Vivir en un gran meandro siempre te hace diferente. De Cornellà siempre echábamos de menos que no tuviera salida al mar a pesar de que el río Llobregat que la baña vomita peces muertos gracias a la intensa industrialización de la comarca. Nuestra ciudad siempre fue diferente al resto de Cataluña y España. El seny de nuestro pueblo era una mezcla de gentes venidas de todas partes, primero de Galicia y Andalucía y Extremadura y luego de Marruecos, de Perú o de China, los cuales conviven pacíficamente con los autóctonos de la tierra, descendientes de payeses y personas del campo. Una ciudad cuya identidad era precisamente la falta de la misma y cuya política extrema la dibujábamos con aquellos carteles que colgábamos por toda la ciudad diciendo: “Vota a Rasputín”. Multiculturalidad, multilenguas, multiplicidad de casi todo.

Alguna vez antes del siglo XIV pertenecimos a las Franqueses del Llobregat, un territorio amplio cuyos privilegios aún añoramos. En aquella época, y antes de que existiera el decreto de Nova Planta, esos territorios fueron libres de todo tipo de lezdas reales, impuestos varios y otros tributos que en nuestro presente tenemos que pagar por partida triple.

Ahora vegetamos un tiempo de cambio, de posmodernidad. Vivimos el fin de un ciclo y el inicio de una nueva sociedad donde lo único que permanecerá será el cambio y la emancipación constante. Y a ese cambio queremos sumarnos los ciudadanos de Cornellà. No queremos despegarnos del espíritu de los tiempos y queremos, libremente, solicitar al gobierno de Cataluña y de España nuestro derecho a decidir. Nuestro seny y nuestra no-identidad nos obliga a pedir y solicitar democráticamente bajo los auspicios del espíritu de Rasputín nuestro derecho a la emancipación.

Nuestros argumentos son claros:

1)   Somos diferentes: multiculturales y multiraciales.

2)   Sentimos que la metrópoli de Barcelona, Cataluña en su conjunto y España en general nos expolian con impuestos abultados e injustos.

3)   Queremos decidir libremente sobre nuestro futuro.

4)   Anhelamos, al igual que los anhelos de los países catalanes, aumentar nuestro territorio y conseguir de paso salida al mar. Este es el sueño real de todo cornellanense. Creemos que nuestra identidad multicultural traspasa nuestras propias fronteras.

5)   Queremos recuperar nuestros derechos históricos y reivindicar la constitución de la nueva “Franqueses del Llobregat”.

6)   Deseamos llamarnos a partir de ahora “Kornella”, sin más, o, en todo caso, Franqueses de Kornella.

Refiriéndonos por lo tanto a nuestros argumentos económicos, territoriales, democráticos e identitarios, hemos decidido convocar un referéndum cuya pregunta será:

“¿Quiere usted que Cornellà sea independiente? Y si es así, ¿con salida al mar?”

En nombre de la libertad de todos los pueblos y todos los sentires, la emancipación real de todos los ciudadanos que deseen abrirse paso ante el yugo de cualquier tipo de leviatán, que así sea por el bien de la humanidad y la libertad.

 

A instancias del bien, fe y esperanza


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“Vosotros ofrecéis un nido para los que están sin fuerza, sin amor, sin pensamientos positivos. Conseguimos recuperarnos y así después es posible volar otra vez con fuerza y un amor que no es de este mundo. Gracias”.

Esta es la nota de Anna que hoy nos hemos encontrado. En dos días le habían ofrecido tres puestos de trabajo diferentes. Cuando llegó abatida y sin fuerzas a nuestro hogar hace casi un mes parecía derrotada por la vida. Hoy le decía a una amiga: “gracias a estos días de sanación he comprendido la importancia de la fe y la esperanza”. Su testimonio ha sido suficiente para sentirnos orgullosos y satisfechos. Para ver la delicada línea roja que separa el salir victoriosos de una tragedia o el enfrascarse en la ruina de una vida entera.

Seguramente ahora en la calle hay muchas Anna que no tuvieron la suerte de toparse con la madre fortuna. Que en vez de una mano tendida están encontrando el desprecio o la desconsideración de una sociedad que no puede hacerse cargo de situaciones límite. Y posiblemente la mala fortuna obre en muchos seres la desesperación y la desesperanza.

La profunda y radical transformación que la bondad y el bien pueden obrar en la vida nos acerca cada vez más a la tarea que nos ha sido encomendada como seres, como humanos, como almas errantes de este cosmos infinito. No podemos renunciar a la ayuda mutua, no podemos renunciar al don de colaborar con el bien, a instancias de que esa, y no otra, es nuestra mayor honra. Hacer el bien, motivar la bondad, profundizar en la compasión y en el amor desinteresado no es más que la puerta a nuestra verdadera función humana.

Anna ya no está con nosotros. A estas horas, fuerte y sana estará llegando a su nuevo destino en Roma. Nos ha alegrado enormemente ser partícipes de esta hermosa transformación. La echamos de menos, es cierto, pero nos alegra que su destino se resolviera con fe y esperanza. La luz que arroja esa fuerza interior es capaz de hacernos volar lejos, muy lejos.

No dudéis en ayudar al desamparado tanto como vuestras fuerzas o lo permitan. Los astros se alinean cada día para que podamos entender esa profunda enseñanza de empoderar al otro con la gracia y el don de la generosidad.

(Ilustración: © Even Liu)

Gracias Anna, misión cumplida


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A veces merece la pena confiar en el ser humano. Admito que cuando Anna se presentó en nuestras vidas tuvimos un pequeño recelo nacido de la ignorancia y el miedo de que alguien a quién no conocíamos podría alterar nuestra vida común. Situaciones críticas como la de Anna nos hacía interrogar y poner a prueba nuestras teorías.

Ayudar a ciegas a veces tiene sus riesgos, y lo maravilloso de toda esta experiencia ha sido descubrir que somos nosotros los que hemos sido ayudados. No es Anna la que tiene que darnos las gracias a nosotros. Somos nosotros los que hemos aprendido y hemos confirmado que el ser humano es sorprendente.

Hoy, cuando llegábamos de nuestro hermoso viaje por Andalucía Anna nos comunicaba que había encontrado trabajo en Roma y que mañana cogía un vuelo hacia Italia. Sentimos una inmensa alegría por ella acompañada, debemos reconocerlo, de cierta tristeza. Han sido veinte días tan hermosos, tan profundos, tan bonitos y mágicos que sentíamos como si una parte de nosotros se marchara con ella.

Anna llegó asustada, temerosa de no saber dónde estaba y con quién estaba. Sin dinero, sin esperanza, con temor por el futuro y con una terrible angustia vital por sentirse totalmente abandonada a la vida. En estas semanas hemos labrado en ella la confianza al mismo tiempo que ella labraba en nosotros la certeza de creer, la esperanza de que el ser humano merece una oportunidad y de que la vida siempre compensa las buenas acciones. Sólo requiere amor, paciencia, cariño, que es lo único que sabíamos dar a Anna al mismo tiempo que ella lo integraba y lo devolvía cien veces cien. Su extrema generosidad y fe, su confianza y valentía ha sido recompensada milagrosamente.

La hermandad y la fraternidad es posible. Hemos visto como el milagro se obraba en nosotros. Hemos aprendido a creer, a aceptar y respetar las diferencias, incluso en un espacio tan pequeño como el zulito, donde los tres compartíamos en muy poco espacio las más hermosas de las intimidades. Hemos creado, sin querer, una pequeña comunidad posible, un pequeño experimento de que el apoyo mutuo y la cooperación existe. De que la vida merece la pena ser compartida con alegría, ilusión y confianza.

Mañana empieza una nueva vida para Anna y también para nosotros. La echaremos de menos pero en nosotros ha quedado su semilla de amor y amistad. Gracias querida Anna. Gracias por tu enseñanza y cariño. Misión cumplida. Feliz viaje.

(Foto: Anna y Laura trabajando en el zulito).

Vivir es un viaje


 

 

Ayer bien entrada la tarde improvisamos un viaje a tierras de María Santísima. En el mediodía siempre hace un clima envidiable, y siempre es apetecible pasear por sus bellas tierras.
Esta mañana paseábamos por la sierra cordobesa y por la tarde terminamos cenando y durmiendo en casa de los generosos amigos P. y D., los cuales nos tratan siempre con verdadero cariño y amor.
Sin duda la vida es un viaje, y es hermoso celebrar la vida viajando, descubriendo y compartiendo. Es todo tan provisional e instantáneo. Y la vida pasa tan rápido…
¿Cómo eternizar cada instante? Ayer nos visitaba un ser maravilloso que está dispuesto a dejarlo todo por perseguir la utopía. A su edad ha descubierto que la vida es un instante que desea vivir completamente. Se ve en su alma limpia el deseo de disfrutar cada segundo no ya para metas egoístas o de autorealización. Desea compartir su vida con la vida. Ser expresión líquida con lo existente. Es cierto que la vida es única e irrepetible, de ahí nuestra responsabilidad para sacar las mejores experiencias. Gracias a los seres que hoy habéis compartido vuestra vida con la nuestra…

Centro Dharana


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Ya está casi a punto el Centro Dharana, un lugar de encuentro en el centro de Madrid donde tendremos un espacio para impartir cursos, para realizar pequeños encuentros, meriendas, pequeñas conferencias, meditaciones, acogidas, una librería con libros de nueva consciencia, un pequeño espacio para la editorial, la cual pasará a ser un vehículo más para financiar la Fundación Dharana, y la sede de la fundación.

El Centro Dharana nace para dar apoyo continuo desde Madrid al Proyecto O Couso, creando con ello una comunidad abierta entre personas que viven en Madrid y aquellos que deambulen por el Camino de Santiago. Todos los recursos humanos y económicos que podamos conseguir desde el Centro Dharana será para promover el proyecto O Couso en toda su totalidad.

El centro tendrá un lugar de encuentro, lo cederemos para que podamos hacer talleres, pequeñas charlas, reuniones y voluntariado. Como O Couso será un lugar también de acogida, queremos empezar esta acogida en Madrid. Todos los días nos encontramos con personas sin recursos o en riesgo, por circunstancias de la vida, de caminar hacia la exclusión social. Desde Dharana queremos ayudar a todos los que estén en una situación social y personal delicada para que sienta el cariño, el abrigo, la ayuda y la cooperación en todo momento.

Nos vamos a esforzar en dotar a la Fundación Dharana de herramientas útiles para que podamos tejer una red de apoyo mutuo y cooperación. Ya estamos trabajando en una web para que podamos crear esta comunidad de apoyo y ayuda, siempre como base la dignidad humana, el trabajo y el servicio alejado de patrones de caridad que a veces denigran aún más al sujeto.

Si quieres colaborar con nosotros desde cualquier ámbito serás bienvenido. En estos momentos vamos a necesitar:

–       Libros. Tenemos ya más de cuatro mil libros en las estanterías pero no son suficientes. Aún están la mitad de las estanterías vacías y necesitamos rellenarlas de puntos de luz. Si tienes algún libro nuevo o seminuevo en tu estantería que tenga que ver con temáticas de autoayuda, nueva consciencia, espiritualidad, etc. y quieres compartirlo con nosotros será bienvenido. Los beneficios de su venta o trueque serán destinados al Proyecto O Couso.

–       Voluntarios. El local está prácticamente terminado. Pronto abriremos las puertas y necesitaremos voluntarios para que  colaboren con el mismo mientras nosotros estemos reconstruyendo O Couso en Galicia. Si bien ya tenemos dos personas que se harán cargo del mismo, cualquier ayuda adicional será bienvenida.

–       Recursos. Los recursos pueden ser de todo tipo, no tan sólo económicos. Necesitamos por ejemplo ideas para proyectar la fundación, ya que no somos expertos en este tipo de cosas y no sabemos de donde sacar ideas que puedan crear una buena red de amigos y colaboradores. Queremos crear un hogar, un punto de luz en pleno centro de Madrid donde cualquiera pueda pasar unas horas agradables meditando, estudiando o sirviendo como si realmente estuviera en su casa y para ello necesitamos vuestro apoyo. La Comunidad abierta empieza desde hoy mismo.

–       Personas que deseen impartir un taller o curso en el centro tendrá las puertas abiertas, siempre recordando uno de nuestros lemas: deja lo que puedas y coge lo que necesites. Deseamos que puedas ser uno de nuestros embajadores en la futura “Escuela de Dones y Talentos”. Qué mejor forma que compartiendo tu talento.

El centro es pequeño, no dispone de más de 120 metros cuadrados, pero es un primer paso para empezar a dar vida a la utopía, a la colaboración, al apoyo mutuo, la cooperación y la nueva cultura ética como filosofía y materia prima de la fundación Dharana. Será un primer paso para poder abordar el más ambicioso: el Proyecto O Couso.

Os esperamos con los corazones abiertos. Para más información: info@dharana.org

La sede de la Fundación Dharana estará en la calle Minas, 13 local. 28.004 Madrid. Podéis enviar allí los libros que queráis o podéis acercaros para ayudarnos con los remates finales.

Contacto y fusión


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La trémula chispa tomó el tímido contacto. De allí derramó la luz serpenteando por los conexos flujos radiantes de sus cuerpos. Respirar, palpitar, observar, reciclar… Cuatro ritmos que procuran vida a esa masa nacida de la tierra, hija del agua y el lodo y el aire y el fuego. Una experiencia ocasional, rara y maravillosa que procura una expansión, un vasto manantial de inspiración y fortaleza, de curiosidad y clamor que asfixia y proclama.

Dicen que el contacto es una experiencia inspiradora y extraordinaria, que ejerce una presión sobre el pecho y que procura la apertura de un flujo de inspiración que por norma no dura mucho. El leve toque de clarín, como lo llamaban los místicos. Esa sensación de haber abierto nuestra perspectiva hacia una realidad superior, más abarcante, más profunda.

Cuando esto ocurre, y a veces ocurre no sólo a nivel individual, también a nivel grupal, pueden ocurrir varias cosas: que la inspiración dure un instante fugaz de vida y se abandone o que la curiosidad, el impulso o el deseo se encamine hacia una mayor búsqueda de contacto que procure mayor visión y experiencia. Si ocurre lo segundo, y aún sin saberlo, nos encaminamos hacia algo mayor que el simple contacto: la fusión.

La fusión es ese estadio constante y permanente en el que se vive y permanece como consciencia abierta en esa realización profunda y firme donde se expresa la vida amplia en la expresión diaria. Es cuando abandonamos todos los ruidos de la personalidad propia para dirigir nuestros pasos hacia la realización del trabajo interior.

Percepción, Consciencia, Comprensión. Quizás estas palabras puedan ser útiles para comprender que eso que llamamos alma no es ningún tipo de misterio o cosa abstracta. Que realmente existe un ser observante más allá de nuestra limitada personalidad basada en las necesidades de la materia, la emoción o el pensamiento, exigencias primitivas que aún nos acompañan. Cuando profundizamos en estos aspectos y hacemos un esfuerzo intelectual adecuado podemos identificar estas tres formas como impostores. Nosotros no somos por separado lo que hacemos, lo que sentimos o lo que pensamos. Lo común es identificarnos con esto último, pero nuestros pensamientos, en la mayoría de los casos, es un cúmulo de ruidos y alertas constantes ancladas en las posesiones pasadas y los deseos futuros. Más allá de ellos está la fusión con todos nuestros aspectos y la comprensión de que en nosotros habita, desde la unidad de todo lo que somos, ese horizonte abierto y modular que nos conecta con el infinito.

Este camino de contacto y fusión se puede resumir en una frase: la capacidad innata de establecer relaciones. Cuando se llega a esta simple conclusión (amor es relación), se participa a una nueva expansión, siendo resultado de nuevas experiencias en nuevos campos de la actividad y del vivir.

Sabemos que las actividades habituales no expanden nuestra consciencia. Esta es la gran trampa de nuestra vida diaria, ese ocaso artificial y negativo que cumple con la rutina del aniquilamiento de la experiencia. La rutina es la carcelera de la consciencia, ya que impide cualquier tipo de apertura mayor. Con el contacto y la fusión, realizados gracias al entrenamiento, el empeño, la aspiración consciente, la profunda meditación, el estudio y la ardiente actividad, se amplia la receptividad y la visión y por lo tanto, se crean nuevos campos de actividad y experiencia que nos ayudan a crecer ilimitadamente.

Los nuevos campos de experiencia nos esperan. No dudemos en atravesarlos y penetrar con ello en otro tipo de visión, de enfoque y horizonte. Somos trémula chispa, es decir, una supernova vibrante.

Asexualidad: he venido a hablar de mi libro


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Es cierto que a veces soy insubordinado e irreverente. No es por carácter o por conducta, más bien por necesidad, por responsabilidad, como decíamos hoy en la meditación de luna llena. La responsabilidad deviene cuando existe un compromiso y una deuda constante con la vida. En ese sentido, mi pasivo y mi activo están entregados a la vida, a entenderla, a profundizarla, a vivirla, a sentirla, a experimentarla, a compartirla y a preñarla.

Cuando hoy recibíamos el libro de la Asexualidad en casa sentía ese nervio propio, tímido y coqueto que nace cuando llega el momento de celebrar el gran esfuerzo. Ya no importa si el libro lo leen dos personas o un millón. Ahí está, ahí queda para quien lo necesite o para quien lo reclame. Mi deber como autor es comunicarlo y compartirlo sin entrar en los torpes juegos de la vanidad o del suplicio egoico. Tenía que escribirlo, necesitaba hacerlo por responsabilidad y lo demás, el éxito o el fracaso del mismo no tengo baremo para medirlo.

No se trata de una victoria más, se trata de poner en marcha la riqueza del compartir. Y este es mi regalo, mi nuevo regalo para vosotros. Compradlo si podéis o pedirlo si lo necesitáis y no podéis pagarlo, ya sabéis que os lo enviaré encantado, como siempre. Hoy alguien hablaba en la meditación de la importancia de la gratuidad como expresión del alma. Es una pena que tardemos tanto en darnos cuenta de que hay cosas que no tienen precio, de que la entrega y el servicio están por encima de baremos económicos o sofisticados aforismos mercantiles. Así que consolidad vuestra necesidad con la mía y hagamos un trueque mínimo. Aquí está un trozo –quizás algo íntimo, pero refrescante e irreverente-, aquí el esbozo de un sentir, de una responsable necesidad.

Hablemos de sexo desde la genial impostura. Esa que desde el atril inteligente promueve la visión de estadios diferentes, de figuras no acordes con el tiempo pero sí clarividentes con los tiempos. Hablemos de sexo desde su sacralidad, desde el argumento consciente y la ternura de la palabra. Os invito a un paseo por un sexo diferente. Os invito a dar mordisco a un trozo de mí, que no soy otra cosa que un tú observante.

http://www.editorialdharana.com/catalogo/asexualidad?sello=nous 

 

La actitud observante


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Ante un presupuesto de once millones de euros anuales, le preguntaba esta tarde a un amigo por qué le preocupaba tanto una actividad que tan sólo consumía el cinco por ciento del mismo. Realmente era interesante observar la inquietud. Al fin y al cabo, cuando he conocido a personas que por circunstancias de la vida manejaban presupuestos que en algunas ocasiones superaban los cien millones de euros, la angustia que eso puede ocasionar en momentos difíciles es exactamente la misma que sientes cuando manejas un sueldo de mil euros y no llegas a final de mes. La dimensión de la cantidad no importa, sólo la actitud que ante esa dimensión eres capaz de desarrollar. ¿Qué actitud poseemos ante cada reto vital?

Algo parecido ocurría en la cena que hemos tenido con autores conocidos, editores y amigos diversos. Inevitablemente ha salido el tema del libro sobre la asexualidad, y la pasión que había en la charla sobre la asexualidad era comparable a cuando se habla de sexo puro y duro. Realmente había cambiado la dimensión, pero no la actitud ante la misma.

Hoy volvía de un residencial de lujo a las afueras de Madrid. Había llevado hasta su casa a una amiga que está atravesando un momento difícil de desamor. De nuevo la actitud a la hora de entender el significado profundo de lo que es amor y de lo que no es. ¿Acaso el amor produce sufrimiento y dolor? ¿No debería ser algo bonito y agradable, incluso en la ruptura? ¿Qué ocurre cuando nos separamos de un ser al que hemos querido? ¿De dónde nace ese desgarro intestinal ante la pérdida? Porque realmente existe ese dolor físico, ¿pero acaso nace del amor?

Cuando uno toma las riendas de su vida se cree poseedor de la misma. He triunfado, he ganado, soy fuerte y victorioso. Pensamos inútilmente. Es la vida la que nos gana a cada instante, no nosotros a la misma. ¿Cómo comprender algo tan profundo? Somos nosotros los que nos debemos a la vida y no ella a nosotros. Nuestra aparatosa misión en la existencia no va más allá de ser meros vehículos, instrumentos o títeres de una fuerza mayor a nosotros mismos.

En una consciencia limpia no puede existir la arrogancia de creer en dioses, en maestros iluminados, en devas, en ángeles que nos frecuentan y nos susurran. Una consciencia limpia entiende que esos dioses y esos maestros sólo son proyecciones de algo sombrío, de algo que nos limita y nos separa. La actitud observante nos enseña que nada puede dividirnos ni separarnos ante la idea de un “dios” o un “maestro” o un “deva”. En la unidad clamorosa de la vida, somos profundamente hijos de ese elemento aglutinador que no se identifica con nada ni con nadie, y que sin embargo, habita en todo cuanto existe. ¿Cuándo comprenderemos que esos dioses, esos maestros y esos devas habitan en nosotros?

No sólo no somos habitaciones estanco, debemos entender que es el infinito el que habita en nosotros. Y en ese infinito no existe la inquietud, ni la pasión, ni el desamor, al mismo tiempo que todo eso que nos preocupa y nos adolece en la no-realidad, procura que la vida continúe.

Hoy le decía a un amigo que cuando escribo lo hago de forma ecléctica, sin pretender encasillar las letras en ningún nicho especial o hablar recurrentemente sobre algo concreto que pudiera crear algún tipo de adeptos o adicción. Puedo hablar de sexo o política o espiritualidad de la misma forma que lo hago cuando observo el imposible vuelo de un colibrí. Si observamos con atención, el infinito fluye en cada leve aleteo. Nunca se estanca, siempre hay un progreso ilimitado. ¿Por qué entonces limitar al infinito?

(Foto: © James Amess)

Hacia la economía sumergida. La insumisión fiscal como medida de presión


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Al llegar a casa tras un viaje a Cataluña, una región que pronto se presentará como insumisa al estado de derecho, me encontraba un mail de una estimada colaboradora de la editorial preguntándome qué debía hacer para declararse insumisa fiscal. Cuando me hice insumiso al servicio militar y estuve cuatro años en caza y captura lo hice con consciencia, a consciencia, por consciencia. Cuando hace unos años me declaré insumiso fiscal fue también desde una posición ideológica consciente. No se trataba de ahorrarme un dinero en momentos de crisis, se trataba, como diría Thoreau, de no participar en un sistema injusto.

Es cierto que intento ser escrupuloso con las cuentas de la editorial para no deber nada a nadie, ni siquiera al Estado. En estos siete años ni siquiera me he puesto un sueldo en la empresa viendo la debilidad de las cuentas y lo insoportable que sería para la misma el acarrear con un sueldo de directivo o gerente. La supervivencia de la empresa ha sido posible siempre gracias a la astucia de no computar gastos innecesarios y a la fortuna de no tener deudas con bancos. Una empresa con economía austera y una vida personal temperada y sin excesos ha permitido el milagro de la supervivencia. La empresa, en los dos últimos años, ha experimentado un ligero repunte de mejora gracias a grandes sacrificios y consideraciones.

Pero en toda esta experiencia emprendedora y empresarial me he dado cuenta de lo desamparado que está aquel que intenta crear algún tipo de riqueza en este país. Un país donde el salario mínimo es algo menos que la mitad del salario mínimo de su país vecino. Y ahora con la subida de la cuota de autónomos resulta que dicha nueva cuota es la mitad del salario mínimo.

Cuando un autónomo entrega prácticamente su vida a la valiente tarea de llevar a cabo lo imposible, resulta que se enfrenta con todas sus consecuencias. No puedes enfermar, no puedes faltar al trabajo porque si lo haces no cobras, no puedes prácticamente hacer nada de lo que un asalariado normal podría hacer en justo derecho. Lo arriesgas todo, lo pierdes todo y nada ni nadie te ampara.

Hoy decía en el coche a las personas que me acompañaban que estamos en un tiempo en el que no valen las medias tintas, ni esos dobles juegos con el sistema donde nos dejamos seducir a la primera de cambio. Debemos ser cada día más radicales en nuestras posturas cotidianas. Y creo desde la más profunda de las consciencias que la insumisión fiscal es una radical forma de manifestarnos ante un sistema radicalmente injusto. Y no siendo esto suficiente, creo necesario seguir profundizando cada día más en esa radicalidad y dejar de colaborar tajantemente en este absurdo irracional. Sólo deconstruyendo lo antiguo y centrando nuestros esfuerzos en algo nuevo podremos de alguna forma empezar de nuevo. Este afán recaudatorio para pagar ese insoportable treinta por ciento de deuda en los presupuestos no es sólo injusto, también es irracional. Y además, un expolio de los de verdad, no como ese del que hablan algunos nacional-territorialistas.

Mi corazón te ha elegido a ti


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Cuando los ricos inventaron el cielo para consolar a los pobres se olvidaron pensar en la fórmula para alejarlos al mismo tiempo de lo que el corazón siente y persigue. Lo interior siempre ha estado por encima de creencias, de miedos, de fantasías, de proyecciones o de estímulos asociados a salvaciones postergadas. No hay salvación de nada ni para nadie excepto en la ceguera del miedo y la ignorancia que nos recorre. Sólo podemos mirar adentro para descubrir lo de fuera, tal y como nos mostraba de forma persuasiva el pronaos del templo de Delfos.

Conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses. Ese es el camino que siempre elige el corazón. Un camino angosto, que requiere de puertas estrechas, de pruebas, de iniciaciones a mundos secretos que viven y conviven en la vida ordinaria, de confianzas y suplicios para conquistarnos a nosotros mismos, nosotros los conocedores.

El corazón siempre elige bien. Nos lleva por caminos y por bosques frondosos, por trabajos y experimentos con la vida. Las sendas del corazón siempre son inescrutables, sólo hay un requisito para estar en ellos: caminarlos. Sin miedo, sin duda, sin turbación, sin recelo, sin aprensión ni desconfianza. Sólo hollarlos con alegría y paz.

Si estás leyendo estas letras es porque mi corazón te ha elegido a ti y tu corazón me ha elegido a mí. De alguna forma hemos conectado por algún motivo y juntos caminamos en esta estrecha colina. No es casualidad, todo forma parte de algún pacto, de algún propósito que no siempre logramos entender. Pero tú estás ahí y yo estoy aquí y ambos aprendemos, ambos caminamos, ambos experimentamos este fluir del compartir. Algo nos dice la vida al respecto. Algo nos dice el corazón con esa buena dosis de sensaciones y encuentros. Sigámoslo.

 

Acuario, hacia la Era del Saber


 Mientras trabajamos en un nuevo libro que trata algunos mensajes reveladores sobre la era de acuario escucho la música del quinteto The 5th Dimension, Aquarius, canción muy popularizada en los años sesenta entre el movimiento contracultural y la movida hippie de la época.

En astronomía, según el ciclo equinoccial, también llamado año platónico, entramos en la Era de Piscis en el año 50 aproximadamente de nuestra era gregoriana y lo haremos en la era de Acuario sobre el año 2200. Otros estudiosos interesados en este movimiento cultural y espiritual han señalado varias fechas: 1904 Aleister Crowley, 1914 Peter Deunov y Omraam Mikhaël Aïvanhov, 1930 Godfrè Ray King, 1946 Raël, 1948 Serge Raynaud de la Ferrière, 1950 Jean Sendy, 1962, Samael Aun Weor, 1991 Yogi Bhajan, 2012 José Argüelles, 2020 Adrian Ross Duncan, 2025 El Tibetano Djwhal Khul, 2038 Elsa M. Glover, 2060 Robert Hand, 2062 Dane Rudhyar, 2080 Shepherd Simpson, 2160 Paul Le Cour, 2375 Rudolf Steiner, 2658 Max Heindel…

Lo cierto es que más allá de creencias de cualquier calado, desde hace cincuenta años aproximadamente estamos entrando en una nueva esfera de influencia social y cultural donde la electricidad y la tecnología están marcando un antes y un después importante. El conocimiento está fluyendo de una forma jamás antes conocida gracias a las tecnologías de internet, las relaciones en red y redes y el bienestar que la revolución materialista ha provocado en los individuos.

Todo ese calado de bienestar material, salud social y progreso en todos los sentidos acompañado de mayor conocimiento exterior e interior sobre cualquier tipo de cosa hará inevitablemente que en un par de siglos el mundo se transforme, deseablemente, a un lugar plagado de paz y armonía, tal y como lo expresa la canción de The 5th Dimension. Armonía, comprensión y empatía hacia todos y hacia todo. Una paz verdadera en lo social y en lo cultural donde la diferencia nos enriquecerá y nos unirá.

El conocimiento, inevitablemente se convertirá en “saber” gracias al cúmulo de experiencias más allá de la posesión de cosas materiales. Por eso el futuro para muchos reluce como un sol resplandeciente, cargado de optimismo y amor, cargado de ánimo y entusiasmo.

En abril del 2009 ya hablaba en mi tesis doctoral sobre la economía del futuro. Cogía el referente antropológico y lo aplicaba a la vida cotidiana del futuro. Sin duda, la economía del don, que es la que aplica la naturaleza en su vasta creación será la que nos regirá más allá del individualismo para abrazar el bien común.

Sea como sea, nuestra responsabilidad generacional es ayudar a establecer las bases de esa nueva era del saber ayudando a comunicar los nuevos valores, la nueva cultura ética, poniendo en práctica las nuevas tendencias y aplicando en la vida ordinaria los principios básicos, que serán sus pilares, de la paz social. Hagamos que así sea y que, independientemente de las creencias y las fechas antes descritas, una nueva era se instaure en nuestras vidas.

La vida es bella (y breve)


 

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«Cada partida es una anticipación de la muerte y cada encuentro una anticipación de la resurrección«. Arthur Schopenhauer

Esta foto forma parte de una serie de doce donde se ve la evolución de esta pareja anciana que se retrata ante el milagro de la vida, las estaciones, los frutos de la tierra, la casa, perdón, el hogar. El viaje es tierno y conmovedor por toda la riqueza de matices que expresa. Una generosa visión de la vida en toda su extrema profundidad.

Mi padre se encuentra ahora a mi derecha, luchando con su alzhéimer, quejándose entre balbuceos de los políticos y de los perritos que demandan atención en el pequeño salón de casa. Miro la última imagen de la secuencia que fotografío Ken Griffiths y es desoladora. Es el futuro inevitable, el que nos espera con crudeza a todos sin excepción. No importa si ese final viene por un alzhéimer, por un accidente, por un cáncer, por un tumor, por una muerte traumática o silenciosa. Ahí está, esperándonos paciente mientras intentamos esquivar o disimular su presencia.

La muerte está ahí y depura la vida, la recicla. Forma parte de ella sin que seamos conscientes de la misma. Nos quejamos de la vida, de sus problemas, de las facturas, de las deudas, de los dolores, de la falta de dinero o de trabajo, pero nos cuesta tanto traspasar la barrera de su belleza, de su increíble regalo constante, de esta oportunidad que vivimos.

Cada segundo, cada milésima de consciencia de estar vivos, de estar respirando, de estar abrazando el momento, este soplo, este único e irrepetible instante de ser, hay que abrazarlo, amarlo, sentirlo, seducirlo, acogerlo, protegerlo para que no se contamine con nuestras dudas, con nuestros recelos, con nuestros miedos, con nuestras manías y con nuestro ruido.

Amo esta vida breve, sus instantes, sus gentes, sus paisajes, sus momentos, su espectacular e intensa belleza y su misterio, su muerte.

Buscad la secuencia de fotos de Ken Griffiths. Estremece.

El punto de quietud de las otras nobles


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Ayer abrazaba a Ramiro Calle para celebrar el parto de nuestra última criatura conjunta. «El punto de Quietud«, un excelente libro que recomiendo y que he tenido el honor de prologar. Hoy viajaba a Barcelona practicando en todo el trayecto ese punto de quietud desde el compartir y la solidaridad horizontal.

También hoy la infanta Cristina de Borbón llegaba a Barcelona desde Ginebra para defender su caso por presuntas irregularidades en su economía. Su abogado es un conocido expolítico catalán del actual partido que solicita la independencia de Cataluña, padre de la actual constitución española, Miquel Roca. Extrañas compañías. Extrañas conveniencias.

Hoy llegaba a Barcelona desde Madrid. Allí utilicé el sistema de BlaBlaCar para viajar acompañado. Un joven cocinero que ha viajado y vivido por medio mundo, una licenciada en químicas que se gana la vida con una pequeña huerta a las afueras de Madrid, una licenciada en bellas artes en paro (su último trabajo había sido de recepcionista en un cine) y una licenciada en arte dramático que se busca la vida haciendo bolos de monólogos por toda España. Sincronías de la vida, dos de ellas también se llaman Cristina. Pero Cristinas muy diferentes, al menos con una nobleza que no sale en la tele ni el glamour de muchas portadas. Una nobleza silenciosa que habita en los lugares más insólitos.

Los recogí en un lugar céntrico de Madrid y los dejé a cada uno en la puerta de su destino para asombro de los mismos: Terrassa, Sant Adrià del Besos, Cerdanyola del Vallès y Barcelona. Cuando solicitaron pagar su parte del trayecto les dije que no les cobraría, excepto un precio simbólico al ver que no aceptarían el trayecto gratis. Realmente, les decía, era yo el que tendría que pagarles a ellos porque de alguna forma me estaban aportando una riqueza única y sin precio. Sus vivencias, sus historias, las inquietantes sincronías porque todos teníamos amigos en común (qué pequeño es el mundo y qué fascinante), su testimonio y optimismo a pesar de todo lo que está ocurriendo. Fascinante compañía, incluso la de Oscar, un cocinero que se jactaba de sus más de 34 clases de carnes diferentes que cocina en su restaurante bromeando con el vegetariano que le acompañaba como piloto. Extrañas compañías para unos y para otros, pero cargadas de un reguero de empatía y respeto.

Realmente no había mucha diferencia entre la infanta Cristina y Miquel Roca y nosotros. Cada uno intenta sobrevivir en este fausto mundo. Quizás la diferencia entre los primeros y los segundos tan sólo sean algunas mínimas diferencias, de cierta coherencia, ciertos valores, cierta moralina necesaria. Al menos en lo que a cooperación y apoyo mutuo se refiere casi estábamos empatados. La clase “privilegiada” se defiende de esa revolución que se está gestando en personas que se organizan en entidades horizontales como Blablacar que surgen cada día más para gestionar la crisis de forma solidaria. Pero es una diferencia ficticia. En el fondo no hay diferencia de clases ni de personas ni de intereses. Todos estamos embarcados en el mismo barco y debemos, relegando el egoísmo envolvente, remar hacia buen puerto.

No hay desconfianza hacia el futuro porque no existe el futuro. Sólo nos vale el presente, el gestionar bien nuestras vidas y alianzas para poder, cuando salgamos de esta, tener un referente moral, un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones, un firme valor de generosidad y cooperación entre todos, un nuevo paradigma en la convivencia social desde la igualdad, la libertad y la fraternidad entre todos, seamos nobles de portada o de corazón.

Le deseo todo lo mejor en lo personal a la infanta y al abogado, pero los referentes morales de nuestros días está en personas como esos estudiantes que para seguir viviendo son capaces de montar una huerta o de viajar de forma solidaria sea como sea o de buscar comunidades con una vida alternativa como hacían dos de ellas (invitadas quedaron para que visitaran O Couso, claro). Así que gracias a los cuatro amigos que hoy me han acompañado a la ciudad condal con su testimonio de vida y me han permitido explorar en el punto de quietud con respecto a todo lo que nos rodea.

(Foto: Ayer en Madrid con Ramiro Calle).

La vida siempre quiere expresarse


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La primera noche en Madrid soñó con una palabra. La vio clara a pesar de no ser su idioma. La miramos en internet y se trataba de un bonito pueblo en la provincia de Guadalajara. Unos días después, siguiendo esa misteriosa pista hemos tenido la oportunidad de llegar hasta ese lugar. Aparentemente no había nada singular excepto la excepcional belleza del paraje donde nos encontrábamos, su increíble catedral en mitad de la nada y su palacio episcopal cargado de una historia y una exquisita belleza.

Paseando por sus calles y disfrutando de sus palacios nos encontramos, cosas de la vida y la “casualidad”, con un amigo de Madrid. Él nos recomendó lo que momentos antes había ya intuido debido a una extraña relación entre ese lugar, la orden de Cluny y un nuevo pueblo que se encontraba a unos quince kilómetros más al norte siguiendo la ruta del Cid. En ese momento no entendíamos la relación entre el sueño, el lugar al que llegamos gracias a él y la visita a un nuevo paraje que se había revelado en el paseo.

Llegamos al nuevo enclave y había en lo alto de una gran colina un increíble castillo medieval totalmente abandonado. Nuestra sorpresa fue a más cuando subimos hasta la atalaya y pudimos disfrutar de unas vistas inesperadas. Miramos la singularidad y la coincidencia entre ese lugar y la torre Tor que se encuentra en Glastonbury, centro telúrico de la isla de Avalon y las leyendas artúricas.

Cuando a la vuelta paramos en la ciudad de Guadalajara para disfrutar de un chocolate bien caliente acompañado de una torta de reyes entendimos el motivo del viaje. De alguna forma todo estaba relacionado sin llegar a entender muy bien los hilos invisibles de tanto misterio. Pero ocurrió el milagro, la sanación, la interiorización de unos paisajes, unas fuerzas y unas energías que desde la reminiscencia más profunda nos iban acercando a la superficie del epicentro de toda la cuestión. Fue hermoso descubrir como la vida se había expresado, nos había hablado de nuevo en cada pista, en cada paisaje, en cada revelación para dotarnos de respuestas a cuestiones profundas.

Era como si en todo ese viaje hubiera un entramado simbólico y arquetípico de personas que hasta hace unos días no se conocían de nada y de repente se veían ensalzados en una aventura singular. Era como si desde esa majestuosa atalaya pudiéramos contemplar como la vida enreda entre sus múltiples dimensiones posibles historias y caminos unidos fuertemente por un hilo dorado, conductor de hechos, espacios y tiempos aparentemente inconexos pero estrechamente relacionados.

La vida y su lenguaje simbólico. La vida y su necesidad de hablarnos, de expresarse con esa magia tan peculiar, en ese puzzle que no terminamos de comprender pero que se va ordenando a medida que pulsamos las claves adecuadas. Hoy ha sido uno de esos extraños entendimientos. Un sueño, un lugar, un tiempo, mitos, leyendas, reminiscencias, amigos que se cruzan e insisten en que visites otro lugar, sincronías inesperadas… Todo encaja a la perfección en el rito de pasaje, en el camino iniciático, en la búsqueda incansable de las fuentes del verdadero saber. Todo encajó y se despertó del sueño. Se abrió la sanación y caminamos hacia ese lugar en el no-lugar y ese tiempo en el no-tiempo donde se unen los caminos y confluye la magia. Y allí se destapó el milagro. Y allí prendió la llama, el preludio, la luz en un perfecto y singular día de magos…

Queridos Magos,


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Ante todo gracias por este maravilloso y mágico año que hemos vivido. Nada hubiera sido igual sin la potestad de vuestra infinita generosidad y misericordia. El reparto justo y equitativo de todos vuestros dones ha hecho que cada cual reciba aquello que le permitirá evolucionar y transformar, entendiendo de paso que hemos venido a la existencia para ser cocreadores con el universo entero, es decir, generosos creadores de belleza. La esencia de la cocreación está muy vinculado a vuestro mensaje de paz y unidad, de voluntad, de agradecimiento y adoración a la luz que nace en nuestro interior.

De nuevo, este año no deseo nada para mí y sí gloria para ellos. A estas alturas de la vida me siento satisfecho y contento con todo lo que he recibido así qué gracias por toda vuestra infinita oportunidad.

Mi sentimiento sólo desea poder ser uno más de vuestros pajes. Aprender el oficio de la majestad y de la magia, del amor y del servicio, para ayudaros a llevar allí donde haga falta todos esos dones y talentos que os apresuráis en repartir.

Los regalos siempre han sido una muestra de bondad y agradecimiento, de generosidad y valor. En algunas tradiciones, la persona más poderosa no es la que más tiene, sino aquella que más capacidad de dar posee.

El acto de regalar, como ocurre en las paradisiacas islas Trobiand con el kula, es un conector que engrandece al donante, un acto en el que el don es acompañado de muestras de modestia y sencillez. Como ocurre en el compañerismo, el don implica fuertes relaciones de correspondencia y hospitalidad, protección, cooperación y apoyo mutuo.

Es lo único que deseo. Ser un gran mago como vosotros para llevar aquellos presentes donde más se necesiten. Para que el amor, el cariño y la bondad reinen siempre en esta bella tierra y podamos emprender el camino que la estrella nos marca. Gracias de nuevo por vuestro ejemplo de bondad infinita y por vuestros tratados de magia blanca.

Hacia un mundo de oportunidades


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Hoy hacía un maravilloso día de invierno. Lluvia torrencial, viento, frío, mucho frío. Eso no impidió que pudiéramos dar un largo paseo desde casa al museo antropológico de Madrid. Allí recorrimos los diferentes espacios dedicados a culturas, pueblos y singularidades. Me quedé atento observando algunos objetos que me resultaron familiares por mi propia profesión. Como la linga, la cual, según algunos antropólogos, podría significar el órgano sexual de Shiva. La primera vez que vi una linga fue en la impresionante isla de Elefanta, en Bombay. Allí tuve unas bonitas experiencias con un grupo de monos que se atrevieron a jugar de forma amistosa. Fue un momento único que guardo retenido porque ese tipo de contacto con lo salvaje nos ayuda a entender muchas cosas sobre el fluir de la vida, sobre el esperar lo mejor de la experiencia no programada. Cuando te liberas de lo común ocurren mágicas situaciones como la de aquella tarde en India.

Tras salir del museo nos fuimos hasta el hotel Ritz donde habíamos quedado con una buena amiga que había llegado desde el sur de África, donde vive desde hace muchos años. Su historia personal es increíble y su vida es digna de una película de aventuras. En la lujosa habitación del Ritz tomamos un excelente chocolate con churros mientras hablábamos de mil historias y aventuras, de sueños, de sincronías, de la magia de la existencia. A media tarde apareció en la habitación una famosa periodista que trabaja en uno de esos programas del corazón y que mantiene una bonita amistad con nuestra amiga africana. Cuando estás acostumbrado a ver a alguien en la tele durante muchos años y luego la ves en la vida real siempre te sorprende ese tipo de encuentros. A pesar de que en estos años esto es muy frecuente en mi vida, nunca termino de acostumbrarme. Pasamos un buen rato y volvimos a casa agradecidos por esta tarde tan maravillosa y cargada de sorpresas y grata compañía.

A. no daba crédito a las experiencias de su segundo día en Madrid. Conocer a famosos, a gente única como nuestra amiga africana con sus historias de la selva y sus vivencias en esos mundos tan desconocidos y lejanos para nosotros. Ayer hablábamos de la abundancia cuando vives en lo que la vida te ofrece y no podía entender del todo la magia de esa abundancia cuando no se tiene nada. Han sido tantas las ocasiones en estos últimos años de terrible crisis en las que yo mismo me he visto en su misma situación que ahora, cuando la observo tan nerviosa y preocupada, doy gracias por todo lo maravilloso que ocurrió a mi alrededor cuando de repente me veía en mitad de la nada sin un céntimo o en situaciones de pérdidas dramáticas. Si dentro hay una profunda convicción en la vida, de alguna forma, la vida siempre responde. A veces tardamos años en comprender sus respuestas, pero siempre están ahí, justo en frente nuestra.

A., de alguna forma está empezando a comprender esta maravillosa relación vital. Se rebela ante su infortunio, pero no entiende que esa “mala suerte” posiblemente le esté conduciendo sin ella saberlo aún a un mundo de posibilidades. O mejor dicho, tal y como le ha salido hoy en una de esas cartas que coges al azar y que guardan un mensaje, un mundo de “oportunidades”. Ese creo que es realmente su mensaje, su aprendizaje. La vida está cargada de oportunidades, de opciones, de amplitud, de belleza, de esplendor, de coyunturas que nos aproximan a experiencias con las que jamás habíamos soñado. Hoy ha sido una buena muestra de ello. Mañana habrá más oportunidades de sentirnos despiertos y vivos. Tengo tantos deseos de abrazar esa vida. De exprimir cada uno de sus puntuales segundos.

(Foto: Los churros en el Ritz tienen forma de corazón. Quizás hasta eso se pudo convertir en una gran señal).

El caos sólo es un aspecto del orden


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Es fascinante observar la incertidumbre en la que vive en estos momentos A. Licenciada en económicas, una vida estable y ordenada y de repente, por un extraño golpe de suerte, todo desaparece viéndose envuelta en un limbo mareante y, para el observador ajeno, excitante.

Ella no entiende como ha llegado a esta situación caótica. Lo ve como una desgracia, como algo negativo y repudiable. Se avergüenza, quizás por su propia educación y cultura, de verse en este estadio inconexo.

Para animar su espíritu sin ofenderla le hemos dado algo de dinero a cambio de trabajo. Como conozco un poco el carácter alemán, esta mañana temprano estábamos trasladando cajas de un sitio a otro, ordenando la casa, comprando cosas y luego toda la tarde haciendo labores útiles para la editorial. Eso le ha tranquilizado, se ha sentido útil, ha conseguido algo de recursos y puede ver la vida de forma más optimista.

Lo siguiente será ordenar su vida interior. Se ha pasado todo el día buceando en la biblioteca, leyendo libros sobre autoayuda, visitando a los maestros de la sabiduría para buscar esa luz que ahora parece estar lejos.

No le hemos dado mucha tregua para que pensara en lo negativo. La broma siempre es un buen bálsamo para, junto a la risa, desatascar las tuberías de la tristeza y la melancolía.

Así que el primer día de convivencia ha sido positivo y grato. Le intentamos tranquilar diciéndole que esto no es un momento de caos, tan sólo un momento de transformación, de oportunidad, de cambio regido por un estricto orden que no llegamos a entender en su magnitud. Eso que nosotros llamamos desgracias obedecen a algún tipo de impulso que obedece a una ley mayor, imperceptible, a veces incluso misteriosa ante la ceguera de nuestras limitaciones sensoriales.

Ha sido hermoso cuando ante nuestras explicaciones y las lecturas de algunos textos ha comprendido que nosotros no somos nuestros pensamientos. Ellos forman parte de nosotros pero hay algo más que nos diferencia y nos identifica con un sustento más amplio y abarcante. Lo que pensamos es sólo una parte de nosotros. Pero nosotros no somos lo que pensamos. Es así de simple y de complejo a la vez.

Hace un año me encontraba en una situación aparentemente caótica. Recién llegado al zulito me preguntaba qué había ocurrido en mi vida para llegar a tan dramático estadio. Ahora todo es comprensible. Ahora todo tiene una razón de ser. Sólo necesitamos algo de tiempo y de distancia para comprender que todo cuanto ocurre y existe obedece a una fuerza mayor.

(Foto: Hace un año en Madrid abrazando el caos)

Cuando la vida te acoge


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A. es una mujer joven del sur de Alemania. Estaba pasando unos días de vacaciones en Samos. Nos extrañó el encuentro en el albergue en una fecha tan señalada. Estábamos ella y nosotros solos. Laura congenió y mantenían largas conversaciones mientras yo terminaba de redactar el libro sobre la asexualidad que saldrá en pocas semanas. El dueño del lugar iba a cerrar así que nos dejó unas llaves para que pudiéramos entrar y salir en año nuevo. Laura le dio su teléfono para poder comunicarnos en caso de que alguno estuviera fuera y no pudiera entrar. Pasamos unos días agradables y nos volvimos a Madrid.

A. iba a seguir sus vacaciones por Galicia. Pero hoy nos llamó diciendo que había tenido un problema, que se había quedado sin dinero y que no sabía qué hacer. Nuestra máquina de imaginar mundos posibles empezó a funcionar. Le localizamos gracias a Blablacar un chico que salía justo desde Sarria hacia Madrid y la invitamos a que se viniera a pasar todo el tiempo que necesitara.

Llegó hace un par de horas. Estaba asustada porque nunca se había visto en una situación parecida. Como buena alemana, es previsora y le gusta tener todo planeado y bien atado. ¿Qué supone en la vida estar a expensas de la vida? Pues de momento pasar unos días seguro que divertidos al lado de este par de locos que la han acogido. Y luego, pues que sea lo que tenga que ser… Espero que disfrute de esta mágica experiencia. A veces la vida te lleva a lugares inimaginables con gente con la que ni siquiera habías soñado. Bienvenida A.… estás en tu casa.

Cursum Perficio


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“Cursum perficio. Verbum sapienti. Quo plus habent, eo plus cupiunt. Post nubila, Phoebus. Iternum”.

Finalizó este viaje. Estuvo cargado de emotivos momentos, de palabras sabias que tras las nubes contemplaban el sol. Es cierto que cuanto más tienen, más quieren. Pero no importa. Todo es eterno. El instante breve, el encuentro, incluso el aliento que golpea cada pecho para que abrigue la vida embriagada.

Lugares y experiencias, luminarias, estrellas errantes, perdidas arboledas que con su ramaje acaricia cada tarde, la lluvia, mucha lluvia en esas tierras, los animales del bosque, el majestuoso vuelo, la intrépida permanencia en cada instante.  Todo en el ciclo. Todo conectado de alguna extraña manera.

Vida bullendo, vida bailando, vida danzando a raudales por todo rincón, por todo atajo. Cuando nos quedamos atrapados en el camino llenos de barro y empujábamos el coche había vida. Cuando nos mojábamos bajo los castaños, cuando nos abrazábamos en el atardecer, cuando reíamos por esa broma o rodeábamos con nuestras manos la pupila ocre del valle. Cuando el río se deslizaba por la ladera verde, o el aldeano acariciaba la crin del esbelto caballo. O ese perro que mordía los neumáticos o aquel camino mágico que llevaba a mil cuentos e historias. Y las nubes. Siempre espera el sol tras las nubes.

Finalizó este viaje pero empieza otro. Un viaje apasionante por la aventura del vivir. No importa con qué medios, no importa si corriendo sobre la meseta o despacio en el borde del camino. Pero empieza la aventura desapegada del vivir viviendo. Golpea la guitarra. El sonido. La voz. El sentir. El palpitar. La trémula visión. El corazón latiendo. El despertar. La transformación. La sencillez. La comunión con lo pequeño que siempre es hermoso y además posible, como nos recordaba Friedrich Schumacher.

Toca un grito contra los excesos, contra la codicia y los abusos. Toca producir experiencias y no cosas. Toca consumir amor y no bienes. Toca explotar la vida y su aliento y no los recursos naturales. Toca cocrear. Construir. Vivir, vivir, vivir.

Finalizó este viaje. Pero habrá uno más intenso aún. 2014 nace con la fuerza de la conquista, de la materialización de los deseos profundos. Nace la belleza del Camino. Alea jacta est!

Feliz 2014


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La cena fue un trozo de pizza que sobró de la excursión de ayer a Lugo. Mientras relamía los últimos trozos recordaba la intensidad de la jornada. El día lo pasamos explorando valles y montañas, hablando con paisanos que nos daban pistas sobre O Couso, sobre los sesenta años que lleva sin vivir allí nadie ya que los dueños tuvieron que emigrar a Brasil como tantos otros gallegos. Era hermoso visitar aldeas perdidas en lugares de ensueño. Hay tanta magia en estas tierras.

Mientras conducíamos recordábamos la primera vez que pisamos juntos este valle. Comimos en Triacastela y de ahí fuimos hasta A Barca, San Xil… Era emocionante volver al sitio donde empezó toda esa revelación interior que nos ha llevado hasta este mágico punto.

2013 ha sido sin duda emocionante y cargado de aventuras. Hace justamente un año me reunía en una cafetería de Madrid con Lau, nuestra estrecha colaboradora y persona de confianza en la editorial. Le pedí que trabajara con nosotros porque intuía que este iba a ser un año de muchos viajes y proyectos. Esa intuición fue del todo cierta. Viajes, viajes, viajes, encuentros, muchos encuentros. Gente bonita, muy bonita que ha llegado a este nuestro mundo…

Y luego el Camino de Santiago y la aparición estelar de Laura, fiel compañera en estos viajes de ida y vuelta y de proyectos que como digo, nacieron del corazón, del más profundo de los corazones. Y por eso hemos querido estar hoy aquí, recibiendo el nuevo año, la nueva oportunidad en el lugar donde nació la semilla del proyecto O Couso y todo lo que aquí deberá desplegarse en la próxima década. Un trabajo ingente que ya resuena en el corazón de muchas personas que de forma visible o invisible nos apoyan y se hacen partícipes del propósito que perseguimos en la unidad del espíritu. Un año mágico e increíble que da la bienvenida a otro que será la consumación de muchas cosas y el comienzo de muchas otras.

Sólo daros las gracias por haber estado siempre ahí, un año más, nada más y nada menos que un año más en los más de cinco años que llevamos juntos en la Utopía. Creando ese sueño mágico que nos une en el lazo místico del amor en acción. Sigamos soñando. Sigamos juntos hacia lo imposible… Gracias, gracias, gracias.

Experiencias del viaje interdimensional


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Cuando te conviertes en un explorador de mundos cualquier octava puede alcanzar aquellas dimensiones que parecen invisibles y desapercibidas al observador desprovisto de esa ingenuidad y transparencia propia de la inocencia. Cuando hoy penetrábamos en los bosques y contemplábamos atónitos la singular belleza oceánica de estos lugares caíamos en la cuenta de que aquí la tierra parece preñada de magia y memoria ancestral. Duendes, fantasmas druidas, amuletos celtas, hadas del bosque, sinfonías de seres que pululaban por entre la espesa maleza vibrando en una canción de cuna deseosa de despertar o conectar con nuestro limitado mundo dimensional…

Los escritores están llenos de fantasías. Escriben relatos cargados de mito y magia a expensas de esa mirada que penetra cada árbol, cada seto, cada rincón cargado de musgo. Los ríos se convierten en brazos que abrazan la ternura del monte y los valles y la tenue neblina son puertas dimensionales donde penetrar al otro lado del espejo. Cada lugar, cada trozo de rama se convierten en puertas. La Puerta.

Y cuando salíamos del manto de magia notábamos que hay lugares cargados de una fuerza especial. Hasta sus límites, podíamos sentir la llamada del bosque, el alarido de las fuerzas que se concentran en los límites  de lo extraordinario. Es sorprendente como se pueden descifrar los símbolos que aparecen en el camino con un poco de visión, sentados sobre el silencio, el gran elemento de absorción que nos lleva de la mano hasta remotos lugares. Sin duda hay lugares que te empujan a la ensoñación, al despertar, al estímulo. Sin duda Este lugar es uno de ellos.

De repente nos vimos en la ciudad de Lug, un dios mítico celta o un “bosque sagrado” según quién examine la historia. Sea como sea, allí estaban los entregados a la causa, la hermandad que se reúne en silencio para perpetrar el reencuentro ante el fuego consagrado. El círculo se estrecha y las manos se juntan para crear la orden, la fraternidad de los hermanos del espíritu libre, que es así como ahora se llama a los fraters. Aquellos capaces de traspasar los límites de lo cotidiano para adentrarse en las penumbras hasta alcanzar la luz, lo extraordinario, al vasto Plan.

Las experiencias del viaje interdimensional provocan en el adepto un esponsor profético, un don de lenguas y un erudito porcentaje de irrealidad. Ingredientes suficientes para tejer la malla que hará posible cualquier sueño venido del sentir interior. La palabra perdida aparece y el verbo provoca la unificada reconexión con el plan galáctico. El vuelo mágico, lo llamaría Eliade. La memoria sumergida renace y el recuerdo fluye. Sí, empezamos a recordar, empezamos, por lo tanto, a reencontrarnos más allá de la amnesia y el sueño. Desde los albores de la humanidad hay un claro mandato: busca la llave que abre la Puerta. Y cuando esa puerta se abre, sólo cabe la magia de atravesar arrodillados y humildes el umbral que nos conduce a la estrecha senda. Hollar el sendero supone entregar la vida a esa causa, a ese mandato. Tenemos la Llave. Vemos la Puerta. Allá está el Umbral. ¡¡¡Arrodillémonos!!!

(Foto: Hoy de nuevo se abrieron los cielos en mágico círculo sobre nuestras cabezas, sobre el bosque sagrado, sobre el recuerdo, como una Puerta, como en un viaje hacia el otro lado).

Desde O Couso


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Ayer nació la llamada del bosque y hoy estamos en el bosque, en nuestro pequeño bosque particular con su par de centenares de árboles, algunos verdes prados y la casa que nos espera, paciente, a que lleguemos para restaurarla con nuestras manos y con nuestro amor. Queríamos pasar aquí el fin de año, cerca del sueño, rozando las tierras que deberán crear la utopía, empezar el nuevo día, la nueva ilusión del nuevo tiempo en el bosque, en la intensidad del jugo de la vida.

Llegamos justo cuando estaba atardeciendo. Tras atravesar montañas llena de nieves y fríos, llegamos a O Couso. Queríamos comprobar qué tiempo hacía aquí en esta época, ver el grado de humedad y frío. Pero cuando llegamos de nuevo se tejió el mismo milagro. Ni una nube sobre el cielo de O Couso y sin embargo, alrededor, en círculo, un cúmulo de nubes que se perdían en el infinito. Era la segunda vez que nos ocurría esto, que O Couso, gentil y amable nos recibía con un cálido tiempo. Ni humedad, ni frío, ni sensación de malestar por ninguna parte. Todo lo contrario. Es como si el sitio supiera de nuestra llegada y quisiera acogernos con todo el amor y el cariño de aquellos que han de habitarlo. Así que nos quedamos anestesiados contemplando el magnifico atardecer rojizo y plateado que se dibujaba tras las montañas.

Recogimos algunas castañas que comimos por el camino que separa la casa del pequeño bosque de O Couso, paseando tranquilos por la finca, viendo como el invierno es tan diferente al verano y al otoño y a la primavera. La idea era dormir en el coche esta noche para comprobar la intensidad del frío, pero al ver que la temperatura era agradable y que no requería mayor comprobación, buscamos algún lugar en el pueblo de Samos. Estaremos aquí tres o cuatro días en una pensión que por veinte euros te acogen en habitación doble.  La ventana da al majestuoso monasterio benedictino y al río Sarria. Todo un lujo de lugar donde compartir con algunos despistados peregrinos que van llegando estos días tan especiales.

Los sueños hay que tejerlos en el mundo de la mente, de las emociones y del alma para que luego puedan respirar en el mundo de la materia. Estos días nos convertiremos en tejedores en la luz, urdidos artesanos que deberán hilar la trama del mundo nuevo.

¡Sencillez, sencillez, sencillez! ¡Simplicidad! ¡Simplicidad!


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«Me fui a los bosques porque quería vivir a consciencia. Quería vivir intensamente y sorberle todo su jugo a la vida. Abandonar todo lo que no era vida, para no descubrir, en el momento de mi muerte, que no había vivido.» H.D. Thoreau

Estos son los alaridos que un lúcido Thoreau gritaba desde su cabaña en el lago Walden. Reducir la vida a la sencillez para intentar sacar todo su jugo. En varias ocasiones he intentado copiar ese estadio donde los asuntos sean dos o tres y no un centenar. Un día dejé todo lo que hacía en la gran ciudad, vendí mi casa y abandoné mi trabajo para desarrollar la vida sencilla en mitad de la montaña. Lo conseguí a medias. Me costó entender que la vida sencilla no se puede manifestar en lo exterior si primeramente no ha penetrado en lo interior. Si estamos cargados de patrones complejos no importa cuan lejos te marches. Esos patrones te persiguen. Esa fue mi gran enseñanza.

Cuando me di cuenta, había creado en mitad de la montaña una gran casa y me había enrolado en mil asuntos. Cuando la gran casa estaba terminado retomé a Thoreau y puse entre sus grandes paredes y ventanales una pequeña mesita y una cama. Eso era todo, eso era suficiente. Me marché de nuevo al bosque, un bosque lleno de caballos y de fríos inviernos donde las tres o cuatro cosas esenciales era alimentar la chimenea y recolectar los frutos de la tierra.

Pero los vendavales interiores, las estructuras que llevamos parejas en nuestro más esculpido proyecto personal y social es muy complejo. ¿Cómo volver sencillo lo que durante épocas ha sido dotado de complejidad? A pesar de los intentos y la experimentación, tardas años o vidas en comprender que lo sencillo está ahí al lado, está brotando a raudales de la propia vida.

Lo hablaba hoy con un buen amigo mientras recordábamos “El Club de los Poetas muertos” donde se dan cita mis queridos Whitman y Thoreau. Esa complejidad nos hace alejarnos de la vida. Las ciudades, sus estímulos, sus ruidos, la pura supervivencia para llegar a fin de mes y poder comprar esas bonitas llantas de aluminio para nuestro coche… Complejo y rozando lo absurdo. Siento perplejidad cuando lo pienso desde la sana consciencia y el razonable juicio. ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas?

Quizás no haga falta marcharse a los bosques para vivir a consciencia, pero admito que a pesar de la libertad de la que ahora gozo, cada día resulta más complejo el no pensar en hacerlo. Construir esa cabaña con madera de treinta metros cuadrados donde tener una mesa para escribir y una cama donde dormir. Algo de leña para el invierno. Trabajar en la huerta y recolectar frutos del bosque. Pasear y poner a prueba la vida, hacer frente a sus hechos esenciales y saberme sabedor de su cercanía y serenidad. No quiero ver pasar los años pensando que todos y cada uno de los días han sido iguales, sin nada especial que relatar o compartir, sin nada que merezca el recuerdo. Cuando repasamos los años vividos, ¿qué cosas son aquellas que con más intensidad han merecido guardar un trozo en nuestra memoria? ¿Y si pudiéramos llegar a esa conclusión y recuerdo profundo cada uno de nuestros días? Esa es inevitable llamada del guerrero, del Arjuna que todos llevamos dentro. Es la voz de la selva la que reclama su justo lugar en nuestras vidas. ¿Valentía? ¿Decisión? ¿Arrebato? Me presto a ello y vigilo atento la oportunidad. Sencillez, simplicidad. Todo está a punto.

(Fotos: Algunas imágenes de mi vida en los bosques en Alemania, 2007)

¿Cómo crear una escuela de dones y talentos?


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Si miramos el reino mineral podemos observar como llega un momento en el que explota de belleza y sutileza ofreciéndonos lo más preciado de su evolución. Diamantes, esmeraldas, gemas, piedras preciosas de todos los tamaños, colores y formas El reino vegetal se sublima con las flores y su estado más poético: el perfume de las mismas. La fragancia y la multitud de frutos que ese reino genera son muestras de algún tipo de superación generosa que termina en compartir, en ayudar, en perpetuar. El reino animal ofrece a su vez un millón de maravillas como el canto del ruiseñor o el vuelo milagroso de un colibrí.

¿Y qué es aquello que hay de extraordinario en nosotros, los humanos? Sin duda nuestros dones y talentos, aquello que nos conecta con nuestra esencia más pura, con nuestra capacidad más poderosa de crear.

Cuando creamos la Editorial Séneca, uno de nuestros cometidos fue el poder dar cabida al talento de todos aquellos escritores anónimos que, por no tener un espacio vital donde compartir su don, terminaban olvidados en la “escritura del no”. Con el paso de los años nos hemos dado cuenta de que los dones y los talentos son múltiples y que afecta a toda la esfera de la vida humana. El problema es que muchos de nosotros aún no hemos descubierto cual es ese nuestro don. Qué es eso que nos conecta con lo más sublime de nosotros mismos.

De ahí el nuevo reto: crear una escuela de dones y talentos donde todos los que puedan y quieran pasen unos días en un espacio único para crear, para compartir, para atravesar la máscara de lo cotidiano y verter todo su potencial creativo en la vida extraordinaria. No importa qué clase de don o talento tengamos en nuestro interior. Debemos encontrar un espacio, un lugar donde pueda ser identificado y compartido.

Y ese será nuestro talento, nuestro don. Crear y recrear un lugar donde cada uno pueda expresar lo mejor que hay en sí para luego trasladarlo a su vida y a la sociedad. Un lugar donde pueda encontrar un entorno privilegiado en plena naturaleza, aislado de ruidos que puedan distraer su propia búsqueda e introspección interior. Un sitio donde la única preocupación sea la de florecer al mundo desde el reino de lo posible. Un lugar cuya única metodología será el silencio y la imaginación, la meditación y el canto a la alegría. Las únicas reglas serán el respeto hacia la vida y la búsqueda incansable de la belleza, la paz y la armonía. Y cuyos profesores serán el castaño, el viejo roble, el amanecer, la música y el placer de vivir el ritmo de la vida Una.

Ya hemos encontrado ese lugar y pronto, si todo marcha bien, empezaremos a crear las condiciones adecuadas para que todo esto sea posible y despliegue en mucha gente una nueva visión de sí mismos y de la vida. Un lugar de alegría, de optimismo, de creación y cocreación con la naturaleza donde poder resucitar nuestra más honda nobleza. Un lugar positivo para hacer de este hermoso mundo un mundo mejor.

El proyecto O Couso será una ambiciosa apuesta por iluminar al mundo con talentos despiertos capaces de llevar la antorcha del cambio y de lo posible. ¿Cuál es tu don? Pronto lo vamos a descubrir juntos…

Foto: © Slađana Danna)

Lo extraordinario en lo ordinario


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Estar decidido a abrazar la vida desde la vida, el aliento desde el aliento, la prisa desde la quietud, el ánima desde al ánimo, el alma desde el espíritu y lo extraordinario desde lo ordinario. Hoy en la cena lanzaba la pregunta. Uno de los comensales resolvía la complejidad de vender una mina en la China profunda, el otro repasaba sus casi mil viajes a la India, otros callaban recordando sus paseos a la Toscana mientras comía unos deliciosos bucatini all’amatriciana. Los que callaban también viajaban en sus propios recorridos por la existencia. Uno mirando el tono de voz, otro las sensaciones que se desprendían, el otro buceando en los océanos de sensibles sonrisas.

¿Es posible vivir la vida extraordinaria en el mundo ordinario? Preguntaba absorbente por los sabios. En la pregunta muchos olvidaron que ese propio encuentro era extraordinario. La comida abundante, el agua en grandes jarras con limones, la buena compañía entre amigos cada cual más extraordinario y maravilloso. Había esa trampa traviesa para ver quien podía responder desde la sencillez, sin atavismos, sorpresivos por entender que ese instante, único y esplendoroso ya era por sí un milagro.

El mundo tan amplio, tanto lugares por ver y conocer, tantos abrazos por compartir, tantas bellas mujeres y hombres danzando en bosques y praderas descalzos, mirando al sol del mediodía, rozando las manos en la hierba mientras escuchan el canto de las aves del paraíso. Esos momentos en los que comemos melones en el prado o silbamos al jilguero esperando contestación mientras apretamos la mano del niño curioso que todo lo observa, que todo lo embelesa.

Y el atardecer inolvidable sentados en alguna terraza blanca, escuchando los cantos que nacen en la medina mientras bebemos el último trago de zumo. Son tantos los momentos extraordinarios, son tantos los increíbles instantes. Incluso hoy, cuando pasada media noche volvíamos desde el barrio de Salamanca y entramos en otros barrios y durante un buen rato nos perdimos y terminamos en la misma plaza. ¿Cómo era posible tanta desorientación en calles que conocemos al dedillo? Pero ha sido maravilloso porque cuando te pierdes, cuando extravías el norte y la razón de todo cuanto existe es como volver a nacer, como volver a inundarte de la magia del descubrimiento. Y eso también es maravilloso y extraordinario.

(Foto: © Monika Filipowicz)